Editorial

La carne: defendamos nuestra marca país

La decisión del Gobierno Nacional de levantar la suspensión temporal que regía sobre el Frigorífico Concepción para la exportación de carne, luego de la reunión que mantuvo el presidente Horacio Cartes con autoridades de Senacsa, Industria y Comercio, Aduanas, Agricultura y Ganadería es acertada y oportuna.

Pero vale dejar en claro, que los voceros de la reunión manifestaron tajantemente, que la empresa seguirá bajo la investigación que realiza el Ministerio Público, además de la eventual sanción y multa que podrían imponer al frigorífico de unos US$ 15 millones, monto considerado histórico.

Como bien lo sostuvo el ministro de Industria, Gustavo Leite, el caso del frigorífico Concepción se debe plantear en dos andariveles. Lo primero, y que es una prioridad, la necesidad de que la industria en cuestión siga operando dentro de la ley, considerando que la economía de una ciudad como Concepción depende de este rubro. El intendente de esta localidad, Alejandro Urbieta señaló que US$ 7 millones al mes mueve la empresa en este departamento, además de ser uno de los principales aportantes al municipio, puesto que otorga G. 3.800 por cada animal faenado, sumado a que unas 10 mil familias dependen de la actividad laboral que se desarrolla en el frigorífico.

Lo segundo, es imperiosa la necesidad de aplicar las sanciones correspondientes ante la evidencia de que se incurrieron en faltas administrativas y sobre todo, en el delito de contrabando, por lo que debe dirimirse la cuestión en el ámbito judicial.

El Gobierno no puede dejar pasar este hecho como una cuestión más, porque está en juego la credibilidad de nuestra marca país y en uno de los rubros que nos posiciona entre los 5 países más importantes en la exportación del producto cárnico en el mundo. Este podio no se logró por una cuestión meramente fortuita, sino mediante el trabajo y el esfuerzo de peones, ganaderos, empresarios y autoridades. Pero tampoco debe plantearse el caso como una animadversión hacia la empresa en particular, y sus propietarios deben tener la plena garantía de seguir operando, siempre y cuando decidan ser observados por los órganos de control.

Las más de 10 mil familias deben estar tranquilas porque la empresa seguirá operando, por lo tanto la amenaza de la pérdida de puestos laborales queda sin efecto.

Es de ésta forma como se construye una Nación competente. Instituciones fuertes que ni bien tomaron conocimiento iniciaron un sumario administrativo, auditoría e inhabilitación temporal de la empresa para importar y exportar.

Y un sector privado que debe entender las reglas de juego. En el rubro de la carne es usual que un mismo país importe y exporte la mercadería, como aclaró el ministro de Agricultura y Ganadería. En los últimos meses se dio una coyuntura donde Brasil registró la pérdida de mercados y Paraguay mejoró su posicionamiento. En ese contexto se da hoy que cuatro empresas paraguayas aumenten sus importaciones del vecino país.

Lo que más interesaba al frigorífico Concepción luego de este hecho fue que se levante la prohibición de exportación, cosa lograda. Lo que resta es no rehuir a la responsabilidad que se tenga en la importación ilegal y brindar las explicaciones sobre el punto en las instancias correspondientes.

No es en vano el embajador de Bolivia quien ayer se reunió con el presidente electo Mario Abdo Benítez, ponderó a nuestro país. El diplomático boliviano Reinaldo Llanque calificó al producto paraguayo como "una de las mejores carnes del mundo".

¡Defendamos nuestro marca país!

 

Editorial

La consigna: matar a nuestro “deporte” nacional

Salud de alta eficiencia para todos los habitantes del país, educación que garantice el rápido acceso de jóvenes a empleos y seguridad jurídica para atraer inversiones (extranjeras y nacionales) que generen trabajo a desempleados, son algunas prioridades que el nuevo gobierno integrará en su agenda.

La aplicación de esos planes dependerá de cómo convencer a la oposición, sobre la necesidad de acordar políticas de Estado a corto mediano y largo plazo, para que lo bueno que se hizo, se hace y tiene que hacerse no se trunque por “necesidades y miserabilidades” coyunturales de los partidos con representación parlamentaria.

Poner palos en la rueda a los gobiernos de turno, abortar proyectos razonablemente diagramados y empezar todo de cero, han sido recurrentes en todos los periodos gubernamentales, desde la caída de la dictadura.

Proyectos como la franja costera, el metrobús, mejoramiento del sistema de transporte público, transparencia en el manejo del presupuesto estatal, han esperado décadas para su concreción. Y aún con déficits y errores, han demostrado que son (y serán) soluciones efectivas para muchos problemas de la gente.

Otros aspectos claves como salvar de la contaminación creciente que sufren los acuíferos de agua dulce (Paraguay es uno de los países con mayor caudal de ese bien), así como el uso masivo de electiricidad para el transporte y las industrias, necesitarán de consensos para que sean realidad.

En todos los segmentos sociales repetimos como loros que somos un país rico, pero que no aprovechamos nuestra potencialidad para disfrutarla.

La degeneración de la política, la politiquería, ha sido una causa. Otra: nuestra educación obsoleta, ineficiente y desfasada. Ambas unidas han sido poderosas (hasta ahora) en la lucha entre la pobreza y el desarrollo. Hacerlas frente con políticas de Estado, será la clave para vencerlas.

 

Editorial

Ser madre es una vocación de amor

Hoy es un día muy especial y significativo para todos los paraguayos, no sólo porque celebramos el nacimiento de nuestra patria como nación independiente, sino porque además recordamos a la persona que nos dio la vida: la madre.

Es imposible sustraerse a lo que representa en nuestra existencia la figura de una madre, la única que siempre está disponible con un amor incondicional hacia sus hijos. Más allá del afecto, está la capacidad de lucha que tienen las mujeres y en particular las paraguayas, reconocidas en todo el mundo como baluartes de la familia, las que con su abnegación y sacrificio lograron mantener en pie a toda una nación.

No es casual que el Papa Francisco exalte constantemente a la Mujer Paraguaya como “la más heroica” y “la más gloriosa” de América Latina. En 2010, el entonces cardenal Jorge Bergoglio, había celebrado una Misa junto a la colectividad paraguaya en Argentina ante la imagen de la Virgen de Caacupé; cuando expresó que la misma “es doblemente gloriosa: por ser la madre de Dios y por ser paraguaya”.

Y luego, en pleno vuelo, cuando iniciaba el viaje rumbo a Sudamérica en el año 2015, Francisco saludó a una periodista paraguaya y volvió a recordar su frase célebre: “la mujer paraguaya es la mujer más gloriosa, no porque haya estudiado más que otra; porque esa mujer, la mujer del Paraguay supo asumir un país derrotado por la injusticia y los intereses internacionales, y ante esa derrota llevó adelante la Patria, la lengua y la fe”.

Ser madre implica muchas veces dar más antes que recibir, es ejercer una vocación sin descanso, es reir, llorar, preocuparse, pero por sobre todas las cosas, brindarse de lleno para recibir a cambio el afecto inconmensurable de toda su familia. Por eso y más, ¡felicidades mamá!

 

Editorial

La producción nacional, la causa patriótica

Pese a los agoreros de siempre que sobrevuelan nuestra fauna mediática, Paraguay es un país maravilloso. Tan maravilloso que al mismo tiempo expone esas paradójicas situaciones que nos cuestan entender. Producimos trigo en grandes cantidades, pero terminamos importando harina, tenemos cañaverales con productores habidos de buen precio, pero consumimos azúcar del Brasil, tenemos la mejor carne fruto de largos años de trabajo de nuestros ganaderos, pero el 95% de nuestra carne va al mercado exterior y solo 5% queda para el consumo nacional, mientras que se satisface la demanda local con carne importada del Brasil.

El escándalo del frigorífico Concepción, al ser descubierto que sobrepasó el volumen de importación que tenía permitido, es decir, metió carne de contrabando alertó por un lado a nuestras autoridades y por el otro, generó de vuelta un debate necesario en cuanto al funcionamiento de nuestro régimen de producción de alimentos, las alternativas que tenemos al respecto y la eficacia de los sistemas de control.

En esta tierra bendecida por la naturaleza, con hombres y mujeres trabajadores, por la misma que como un día como hoy, hace 207 años nuestros próceres nos dieron la independencia, es inadmisible que aún no hayamos encontrado esa fórmula para convertirnos en el país referente en producción de alimentos para el mundo.

Seguimos en manos de un sector minoritario que intenta exprimir nuestra mano de obra y nuestra tierra, sin que el grueso de nuestra gente tenga las herramientas para obtener un ingreso digno, perdurable y ventajoso, fruto del trabajo de la tierra.

La carne paraguaya es la más rica del mundo lo decimos con orgullo. Es nuestro producto estrella a nivel mundial y obtener esta valoración significó años de sacrificio. Es por ello, que no podemos darnos el lujo de permitirnos que el caso del Frigorífico Concepción quede como un hecho aislado. Los sistemas de control demostraron que están alerta, pero el hecho demostró sus también sus vulnerabilidades.

Cada tanto vemos a productores de cebolla o tomates anunciar el remate de sus productos porque hay una sobredemanda a raíz de que sigue abierto el paso al contrabando y en otros meses, la disparada del precio se da por la escasez. Se está haciendo el esfuerzo para la sostenibilidad en la producción, pero se necesita ese gesto patriótico para acabar con esos intermediarios sabuesos que solo buscan sus intereses, en contubernio, con funcionarios desleales que deshonran las motivaciones de nuestros héroes que nos dieron la independencia.

Aún nos falta encontrar la fórmula para hacer de la producción nacional en general una causa patriótica. Un negocio sustentable en el tiempo, y sin la dependencia exclusiva de los países vecinos, con trabajadores comprometidos, con empresarios honestos y autoridades con manos firmes para hacer cumplir las leyes. Esta será la mejor manera de honrar la memoria de esos jóvenes revolucionarios que nos dieron el grito de libertad. ¡Viva el Paraguay, libre e independiente!.