Responsabilidad política de la crisis penitenciaria

A la matanza que se registró el domingo en la cárcel de San Pedro siguieron las justificaciones de siempre: el hacinamiento de reclusos y la insuficiencia de guardias que, sumado a la peligrosidad de muchos de los internos, se convierte en una bomba de tiempo. Nada nuevo, como tampoco la decisión de cambiar un par de directores para “calmar las aguas” y que un ministro, en este caso J. J. Ríos, eluda sus responsabilidades políticas.

Por supuesto, a la brutalidad de lo ocurrido, media docena de decapitaciones y tres quemados vivos, había que responder con cierta “espectacularidad”, con frases fuertes, de alto impacto mediático, como por ejemplo, “expulsaremos del país a todos los presos del PCC” o “urge declarar emergencia carcelaria”, que ya las escuchamos en varias ocasiones, pero nunca vimos sus resultados.

El discurso sobre las expulsiones se inició inmediatamente después del horroroso crimen cometido por el narcotraficante Marcelo Pinheiro, alias “Piloto”, en las narices de sus guardias en la Agrupación Especializada. Pero solo él y unos pocos más fueron puestos del otro lado de la frontera, mientras la inmensa mayoría está repartida en las diversas penitenciarías.

Y sobre la “emergencia…”, solo cabe mencionar que ésta se declaró en el último tramo del anterior gobierno y se iniciaron los procesos licitatorios para construir nuevos reclusorios, pero sin embargo, todo eso quedó en la nada cuando asumieron las nuevas autoridades. Éstas volvieron a declarar la emergencia en setiembre del 2018 y anunciaron la construcción de 5 nuevas cárceles, que hasta ahora, 9 meses después, no pasaron de simples proyectos.

El ministro Ríos es el responsable directo de tanta inacción, que impide resolver el hacinamiento en las cárceles -haciéndolas ingobernables- y debe rendir cuentas por ello.

Pero no solo por este motivo. Ahora también se sabe que el director recientemente destituido del Penal, Wilfrido Quintana, había remitido a la Dirección de Institutos Penales un pedido para que sean transferidos de urgencia a otras cárceles alrededor de 14 internos pertenecientes al PCC y al “clan Rotela”, protagonistas de la masacre. Eso fue hace un mes…

Ante tales circunstancias, y aunque más no fuera por “decoro”, el ministro de justicia debería dar un paso al costado, cuanto antes, o en su defecto ser destituido.

Es hora de dejar de lado los diagnósticos archi sabidos y los discursitos “rimbombantes” sobre “lo que hay que hacer”. Y en lugar de eso, de una vez por todas, HAGAN.

 

El infortunio liberal

“El mejor amigo de un liberal es cualquiera, menos… otro liberal”, decía un dirigente del PLRA, ya retirado de la actividad política. Y no está muy lejos de la verdad. El canibalismo que se practica en este centenario partido es mayor al de la ANR, lo cual es mucho decir. Pero ahora pareciera vislumbrarse algo todavía más grave, como sería su división, a la que el brazo derecho de Efraín Alegre y apoderado general de la organización, Rubén Ocampo, llama equivocadamente “purga”.

Según el político, “es tiempo de decidir PURGAR EL P.L.R.A. y CONSTRUIR UN NUEVO ESPACIO INCLUYENTE”. Luego endilga una serie de hechos a un sector de dicho partido, el llanismo, al que califica de “importante”, destacando la presencia de corruptos en sus filas, su alianza con el cartismo y su actuación al servicio de la ANR. Y como remate, llama a expulsarlos “de la política y de todos los ámbitos” (¿?).

La contradicción, así como las incoherencias, saltan a la vista. Ocampo propone excluir a la mitad del PLRA, para así dar vida a un espacio…incluyente; un razonamiento tan “dialéctico” que escaparía a la comprensión de los mismísimos Marx o Hegel, y que insulta la inteligencia de quienes, sin tantas aspiraciones teóricas, van por lo seguro y se basan en la lógica de Aristóteles. Excluir, como método fundamental para incluir, algo así como proclamarse pacifista y declarar la guerra. Vaya paradója!.

En el campo de la política, Ocampo ataca a los llanistas por aplicar una línea que, en definitiva, es la ejecutada por el PLRA desde el gobierno de Juan Carlos Wasmosy, hasta la fecha, desde el pacto de gobernabilidad hasta el flirteo permanente con Mario Abdo Benítez, desde Laíno, hasta… Efraín Alegre. Y la vez que no lo hicieron, fue para actuar como furgón de cola de un obispo, ubicado en el extremo opuesto al espacio ideológico que ocupa el liberalismo.

Ésta línea es la que, en todo caso, debe ser revisada por los liberales, cuyo fracaso, expresado a lo largo de la etapa democrática, es responsabilidad de la dirigencia de las principales corrientes internas, tanto oficialista como disidente.

Por otro lado, la “purga” de la cual habla, muy propia de las vertientes políticas totalitarias (como el estalinismo) para perseguir a la disidencia, es ruptura liza y llana. Es partir el PLRA en dos y desplazarlo del segundo lugar a un cómodo tercer puesto.

Muchos habrán esperado que, de inmediato, el presidente del radicalismo auténtico saliera a descartar la expulsión del llanismo o, al menos, que pusiera paños tibios, restara trascendencia a las manifestaciones de Ocampo, etcétera. Pero nada de eso sucedió, lo cual aumenta la validez de preguntarnos si no estamos a las puertas de una nueva división del liberalismo paraguayo, de las muchas que sufrió a lo largo de su historia.

Infortunios del Paraguay, fue aquella obra tan importante del Dr. Teodosio González. La escribió en el año 1931 y fue la crítica más profunda de un liberal al liberalismo. Si reviviera, muy probablemente la repetiría en sus trazos generales, solo reemplazando a aquellos grandes protagonistas, como Eligio Ayala, por personajes de opereta, como Ocampo o el propio Alegre.

 

ABC es el “artífice” de la peor crisis en la frontera

Ciudad del Este atraviesa la peor situación que haya enfrentado en toda su historia. A la prolongada crisis del Brasil, que impacta directamente sobre el comercio de frontera, se sumó en las últimas semanas la prohibición del vecino país al envío de los reales que sus “compristas” gastan en el nuestro. Una medida que, de no revertirse en el corto plazo, liquidará la principal actividad económica no solo en la capital del Alto Paraná, sino también en Salto del Guairá y Pedro Juan Caballero. Paradójicamente, a esto no se llegó por obra de la “creatividad brasileña”, sino de la campaña infame impulsada por Abc color, cuyas fobias políticas y su voracidad por el dinero no tienen límites.

Recapitulemos, para entender la gravedad del problema. Los compradores provenientes del Brasil, que en el 2018 fueron 16 millones y en años anteriores llegaron a 21, realizan sus operaciones en reales, equivalentes a más de U$S 3.000 millones. Los comerciantes depositan esos reales en bancos privados, los cambian por dólares para renovar su stock en el exterior y esos bancos remiten los reales a su origen, es decir al Brasil, en donde los convierten nuevamente a dólares. En consecuencia, si se corta esta cadena, si no se puede reenviar más reales al Brasil, adiós comercio.

Son operaciones normales, rutinarias, que se realizan todos los días entre Inglaterra y la Comunidad Económica Europea, entre EE.UU y China, entre México y EE.UU, y… en el mundo entero. A nadie se le ocurrió nunca ponerlas en entredicho o menos denunciarlas, hasta que a Abc se le ocurrió la “genial” idea.

El pasado 19 de mayo, en grandes titulares, Abc publicó “investigan a banco de HC por supuesto lavado”, refiriéndose a Basa, que es uno de los tres bancos paraguayos privados que opera en este segmento, junto a Continental y… Atlas, del grupo Zuccolillo, nunca mencionados por dicho diario. La investigación, según el relato, se estaría llevando a cabo en Brasil, en el marco del “Lava Jato”.

Después hubo otras tapas y más artículos referidos al tema, con el objetivo de siempre: “pegarle” a Cartes y, “de paso”, quedarse con la cartera de clientes de Basa, a lo que tanto aspira Atlas.

El cretinismo cada vez más notorio de los Zuccolillo no reparó en un “pequeño detalle”. Fueron artífices del anhelado pretexto que precisaban “os irmáos brasileiros” para ahogar el comercio fronterizo paraguayo. Y entonces el Banco Centra del Brasil no dejó pasar la oportunidad y “sugirió” a la entidad bancaria de su país que recibía reales de Paraguay que suspendiera las operaciones. Y así lo hizo.

Después, la misma autoridad financiera brasileña, desmintió que Basa o cualquier otra entidad bancaria paraguaya fuera investigada en el vecino país, ni por lavado, ni en el “Lava Jato”, ni en nada. No hubo una pizca de cierto en todo lo dicho por Abc color, pero los resultados del terrorismo financiero que practica están a la vista: Decenas de empresas están en terapia intensiva y, sólo en CDE, 15.000 puestos de trabajo están a punto de perderse.

Criminal desde todo punto de vista. Antinacional por donde se le mire. E impune, por la cobardía de una dirigencia nacional complaciente, que vive arrodillada ante el poder de los medios, tal vez, por tener el techo de vidrio.

Ahora la “pelota tatá” está en manos del gobierno que, felizmente, reaccionó de manera positiva. El BCP y Hacienda están abocados a terciar en un problema inventado por unos irresponsables a los que no importa el país, ni la gente, ni nada, salvo saciar sus enfermizos odios políticos y su avidez por acumular riquezas, en forma ilícita.

Hacemos votos para que lo logren y para que, de una vez por todas, seamos capaces de ponerle freno a quienes, en nombre de la libertad de prensa, ejercen la libertad de delinquir.

 

¿Por qué disparan contra Benigno?

Ningún ministro de Hacienda, sea de nuestro país o de cualquier rincón del planeta signado por las carencias, se caracteriza por contar con la simpatía de la opinión pública. Pisa callos y toma medidas que no son precisamente “populares”, porque gran parte de su tarea es administrar miserias, presupuestos que no alcanzan y enfrentar severas dificultades para generar recursos, por los conflictos que eso siempre provoca. Sin embargo, llama la atención la serie de ataques y cuestionamientos de los que está siendo objeto Benigno López, no por cuestiones que hacen a sus funciones, sino por hechos que se registran en otros ámbitos, fuera de su cartera, de los cuales igualmente se le responsabiliza.

Desde hace algunas semanas es el supuesto culpable de “trabar” los pagos en el Ministerio de Obras Públicas y, en consecuencia, hasta de la baja ejecución presupuestaria. El objetivo sería, según dicen, “deteriorar la imagen de Arnoldo Wiens”, para lograr su destitución y así reemplazarlo con “un hombre de su confianza”.

Absurdo por donde se mire. El “acusado” de tales cargos es uno de los personajes más influyentes del gobierno, el más interesado en que no fracase el presidente, que por otra parte es su hermano, y él mismo, pues el “parate” de las obras afecta la marcha de la economía, que sí es responsabilidad suya. En otras palabras, no necesita “conspirar” ni un solo segundo y, menos aún, desequilibrar la gestión de Marito y la suya propia.

Los problemas del MOPC son incumbencia exclusiva de su titular, quien, además, no necesita “ayuda” externa para que su imagen siga deteriorándose, como producto de sus escasas aptitudes para desempeñar un cargo de tanta relevancia. Es la opinión unánime de las empresas constructoras, las llamadas “vialeras”, avalada por los pobres resultados obtenidos, al filo de culminar el semestre.

También le asignan los supuestos negociados en el IPS -que sin dudas deben ser objeto de investigación- porque el presidente de la previsional fue parte de su equipo cuando él ejerció dicho cargo, en la pasada administración. Tan absurdo como lo anterior. Las responsabilidades, si las hubiere, son personalísimas, salvo que se demostraran nexos que nunca siquiera se insinuaron.

A López nadie le critica, al menos hasta ahora, por sus obligaciones de ministro. Ni en lo relativo a como maneja el tema presupuestario, relacionado al déficit fiscal, ni en lo concerniente al endeudamiento público, ni al aliento a políticas públicas para contrarrestar las condiciones adversas en la región, cuya demora en la implementación depende de terceros, como MOPC, Salud, Educación y Urbanismo (viviendas), que hasta ahora no han superado la prueba.

De hecho, Hacienda y Banco Central son las instituciones que gozan de mayor prestigio nacional e internacional. En ellas radican las fortalezas del gobierno de Abdo Benítez, si no las únicas, las más importantes, de lejos, lo cual puede resultar muy pesado de digerir para las restantes.

Abdo seguramente es consciente de esto y por eso no cede a las presiones, pero estas irán en aumento con el correr de los meses, fruto de las contradicciones internas, así como las que se ejercen desde la política y la prensa, que si terminaran imponiéndose, serían un revés tremendo para su presidencia y, “de paso”, para el rumbo de la economía. Algo a lo que por lo visto algunos apuestan, sin pensar por un instante en el país, ubicándose en las antípodas de cómo debe actuar una oposición seria y constructiva.