#1MédulaParaTami: joven necesita ayuda para salvar su vida

Hace poco más de un año, la vida de la joven Liz Tamara Maldonado (32), más conocida como Tami, dio un giro de 180 grados, tras ser diagnosticada con el síndrome Mielodisplásico, un cáncer en la sangre poco común. Ahora está en plena campaña de recolección de fondos para hacerse un trasplante de médula en México.

Liz Tamara Maldonado tiene 32 años y antes de la pandemia trabajaba en un local de eventos en Capiatá que pertenece a su familia pero que tuvo que cerrar por las restricciones sanitarias. Es así que ingresó a trabajar a un call center pero al poco tiempo su vida cambió totalmente cuando le diagnosticaron el síndrome Mielodisplásico y se vio obligada a quedar en su vivienda. Hace tres meses consiguió un trabajo a distancia en un estudio contable, por lo que no sale de su casa para no arriesgarse.

Muy feliz cuenta que su hermana Melody (23) será quien le donará su médula y que tiene previsto viajar con ella, otra hermana y su madre al hospital de Nuevo León de México. Para ello ya puso en campaña para juntar la suma de 300 millones de guaraníes, monto que necesita para viajar a realizarse el tan ansiado trasplante, ya que en países vecinos el costo es mayor. Hasta el momento logró juntar 71 millones de guaraníes.

“Seguimos gestionando ayuda en las binacionales, entregando papeles y además con los amigos y familiares hacemos actividades para recaudar fondos, como venta de pizzas en los semáforos, y otras que van surgiendo sobre la marcha, mi familia hace rifa, vende comidas, todo sea por lograr la meta”, dice sin perder la esperanza de conseguir el dinero, ya que su principal necesidad es esa actualmente.

Tami refiere que por el momento se hace transfusiones de sangre y que el temor es que estos procedimientos le modifiquen y haga incompatible con su donante, y es por eso que desea viajar ya a mediados de agosto. “Si dejo pasar el tiempo corro el riesgo de ser incompatible y que todo el plan se vaya al garete, será muy difícil conseguir otra donación. Entonces, si queremos seguir con el plan, lo antes posible debemos viajar. Estamos llegando a la fecha y tenemos una cierta cantidad de dinero, seguimos apretando y tenemos fe de que llegaremos”, agrega.

Respecto al monto que necesita, la joven explica que ese dinero ya incluye el pasaje aéreo, la cirugía y la estadía en el sitio, ya que si todo sale bien y no hay complicaciones luego de la cirugía, recién luego de dos meses podrá retornar al Paraguay.

“Entiendo que estamos pasando por tiempos difíciles, mucha gente está pasando mal, nadie quiere llegar a este punto de tener que pedir, pero cuando la vida corre en riesgo, uno busca las formas de seguir viviendo, quiero hacer muchas cosas en mi vida, quiero luchar hasta el último respiro, yo estoy agradecida con que comparta y comente mis publicaciones para llegar a más personas”, dice por último.

En su cuenta de Instagram, la joven lanzó una campaña de donación de 30.000 guaraníes, al resaltar que si 10 mil personas donaran ese monto, superará la meta.

Las personas interesadas en ayudar a Tami pueden contactarla al (0984) 584-500.



 

Desinfección de superficies, una práctica que hoy es innecesaria para prevenir el COVID-19

La desinfección de superficies se ha convertido en una práctica muy arraigada desde el inicio de la pandemia, en el afán de evitar a cualquier costa la transmisión del COVID-19. Tras más de un año conviviendo con el virus, la nueva evidencia científica demuestra que, al parecer, esta medida preventiva es innecesaria e incluso hasta inútil.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

A partir de la abrupta llegada del COVID-19, en el mundo entero se empezaron a adoptar nuevas medidas que tenían como principal propósito reducir la posibilidad de contagios de la enfermedad entre la población.

Fue así como se masificó el uso de tapabocas -primeramente en China, país de origen del virus, y luego en el resto del mundo- junto con el lavado de manos, la práctica del distanciamiento social, sin dejar de mencionar la aplicación de cuarentenas preventivas.

Con todo esto, se fue imponiendo un nuevo modo de vida que hasta este momento se mantiene vigente, con algunas flexibilizaciones en algunos lugares dependiendo de la situación epidemiológica de cada país.

Una de las medidas que también fueron aplicadas de manera preventiva es la desinfección de superficies, principalmente con alcohol al 70% o agua lavandina.

Durante los primeros meses de la pandemia, era común ver cómo cualquier objeto era rociado con alcohol antes de ser pasado de mano en mano. Lo mismo con las bolsas del supermercado, que debían pasar por un delicado proceso de desinfección antes de ser descargadas. Bancos, sillas y mesas corrían con la misma suerte.

A más de un año de convivir con el COVID-19 en nuestras vidas, la nueva evidencia demuestra que, al parecer, esta medida es innecesaria y hasta si se quiere decir inútil para la prevención de los contagios de la enfermedad.

Varios científicos de diversas partes del mundo insisten en que la transmisión del COVID-19 se produce a través del aire, específicamente de los aerosoles que son pequeñas partículas expulsadas por una persona al hablar, toser o estornudar y que permanece flotando durante varias horas.

José Luis Jiménez, profesor de Química de la Universidad de Colorado (EEUU) y especialista en el tema de aerosoles, había señalado recientemente en una entrevista que “es un desperdicio completo” el andar desinfectando superficies en vista a la evidencia existente hoy día, al tiempo de afirmar que “se ha gastado mucho tiempo y mucho dinero” en esta práctica.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC, por sus siglas en inglés) han repasado todas las evidencias científicas sobre contagio de COVID-19 por superficies y concluyeron que el riesgo de contagio por tocar una superficie contaminada es muy raro. En situaciones comunes, basta con limpiar con jabón o detergente común.

Según las estimaciones realizadas, el riesgo de contagio al tocar superficies contaminadas de COVID es de 1 entre 10.000.

“Debido a los muchos factores que afectan la eficiencia de la transmisión ambiental, el riesgo relativo de transmisión por fómites del SARS-CoV-2 se considera bajo en comparación con el contacto directo, la transmisión por gotitas o la transmisión aérea”, señalaban en su última revisión sobre este tema.

El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) también señala en sus guías que esta vía de contagio es la menos probable y destaca que no se ha registrado, después de millones de enfermos en todo el mundo, ningún caso de infección por fómites (objetos que son contaminados por algún virus o bacteria y que luego transfieren patógenos a una persona).

Otro de los que se sumó a esta misma línea es la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) que, luego de analizar la evidencia científica disponible, determinó que el nuevo coronavirus no se transmite a las personas a través de los alimentos o de los envases alimenticios.

“Dado que la cantidad de partículas de virus que, teóricamente, podrían ser recogidas al tocar una superficie es muy pequeña y la cantidad necesaria para la infección por inhalación oral sería muy alta, las posibilidades de infección al tocar la superficie de los envases o comer alimentos son extremadamente bajas”, aseguró la FDA en un informe elaborado junto con el Departamento Norteamericano de Agricultura (USDA).

De acuerdo con un artículo publicado por la revista científica The Lancet, la capacidad del SARS-CoV-2 para permanecer activo en superficies fue “exagerada” en los experimentos iniciales. Al parecer, en las primeras investigaciones que declararon este hecho, los científicos usaron concentraciones altas del virus para encontrar su tiempo de vida por fuera del cuerpo. En un escenario real, como un supermercado o un restaurante, esas condiciones son irreales.

Todo lo expuesto anteriormente nos hace concluir que la desinfección de superficies es una práctica innecesaria en la actualidad, teniéndose que priorizar la correcta ventilación de espacios cerrados, el lavado de manos, el distanciamiento entre personas y el uso constante de mascarillas para prevenir contagios de COVID-19.

 

¿Cómo puedo formalizar mi empresa a través de un proceso menos burocrático?

La pandemia obligó a muchas personas a tener que reinventarse en lo que estaban realizando antes de la llegada del virus a nuestras vidas. Esto hizo que surgieran emprendimientos en busca de generar nuevos ingresos. El siguiente paso es la formalización, de tal manera a acceder a los beneficios que conlleva este procedimiento.


Fuente: Por Juan Riveros (@juancitoriveros)

Por Juan Riveros (@JuancitoRiveros)

Cientos de historias vimos a lo largo de estos meses, en cuanto a personas que se aventuraron a explorar en el mundo del emprendedurismo. Sin embargo, una de las barreras con las que se toparon fue la excesiva burocracia para llegar a formalizar, ya sean las pequeñas o medianas empresas.

En ese sentido, gremios como la Asociación de Emprendedores de Paraguay (Asepy), viene trabajando desde el inicio de la pandemia en conjunto con otros sectores, en busca de facilitar a las personas que quieren constituir sus empresas, a través de leyes y normativas que simplifiquen el proceso, que como lo mencionamos es extremadamente burocrático.

Lo que se busca replicar es modelos que funcionaron correctamente en países como Argentina, México y Chile, donde las leyes hicieron que una persona pueda formalizar su empresa inclusive en un solo día. Esto sin embargo, fue logrado mediante trabajos de mucho tiempo y tras haber llegado a un consenso entre las partes involucradas, ya sean del sector privado o público.

En Paraguay, estos sectores vienen en conversaciones ya desde hace varios años, pero todo tuvo que acelerarse en este contexto de la pandemia, para dar facilidades a los emprendedores ya constituidos y a los que necesitaban un empujón hacia la formalidad.

A inicios del 2020, mediante la promulgación por parte del presidente de la República, Mario Abdo Benítez, de la Ley N° 6.480, por la cual se crea la Empresa por Acciones Simplificadas (EAS), se dio un paso bastante importante en lo que respecta en simplificar los procesos burocráticos mencionados.

Esta Ley implica la posibilidad de dar apertura de una empresa en tan solo 72 horas, gracias a la utilización de las herramientas informáticas y a costo prácticamente cero.

El objetivo del nacimiento de la Ley, fue la de formalizar las empresas existentes en el mercado e incrementar la productividad y crear un mayor número de empleo con seguridad social.

En cuanto a los beneficios, son los siguientes:

- Constitución totalmente digital sin necesidad de ir a ninguna oficina pública.

- En aproximadamente 72 horas y costo 0 con la utilización de formularios standarizados.

. No precisa un capital mínimo para conformarse.

- Se puede formar con una sola persona y el patrimonio personal está protegido.

- Los integrantes de la EAS responden hasta el límite de sus aportes comprometidos.

- Pueden emitir solamente acciones nominales.

- Tributa como cualquier persona jurídica, de acuerdo a sector de actividad o ingreso.

- No necesita publicar su creación en un medio masivo de comunicación ya que es publicado en esta página web del MIC.

- La constitución podrá realizarse por contrato o acto unilateral por medio de instrumento público o privado con certificación de firmas.

- Adquirirá personalidad jurídica (distinta a la de sus integrantes) desde el momento de su inscripción en el Ministerio de Hacienda.

- No se requiere que la misma sea inscrita en el Registro Público de Comercio para poder operar.

- Su inscripción debe tramitarse en el Sistema Unificado de Apertura y Cierre de Empresas (SUACE), mediante un formulario único para la inscripción y un modelo de estatutos sociales.

La apertura de una EAS es totalmente a través de la web https://eas.mic.gov.py y necesariamente hay que tener un Representante Legal de nacionalidad paraguaya o con radicación permanente en Paraguay.

 

Era un rincón apacible y hoy parece un recodo de Chernobyl

El paisaje que se observa en el Parque de la Solidaridad podría representar un esbozo de lo que quedó de Chernobyl tras el desastre de la radiación. Plantas secas, basural por doquier y un clima árido que con el calor conjuga un panorama triste y de tremendo abandono.


Fuente: bruno ortigoza

El Parque de la Solidaridad fue una obra creada en la presidencia del liberal Federico Franco y ejecutada por el entonces ministro de Obras Salyn Buzarquis.

Pero hoy, a ocho años de existencia presenta un panorama desolador, arrinconado por las majestuosas construcciones que se dan en derredor y que revitalizarán Asunción.

De hecho, ese espacio quedó en la mediterraneidad paisajística, arropado por la modernidad, el crecimiento de Loma San Jerónimo, la tradicional casa de empeños, la plaza Gaspar Rodríguez de Francia y la bahía. Como un rincón sin salida, oculto entre las malezas y alguna que otra hierba marchita.

Cuando el sol lo abraza reluce aún más su tétrica condición. El Parque se volvió una cantera y la que otrora era una opción de esparcimiento, hoy parece un recodo de Chernobyl.

Algún que otro pájaro exótico revolotea de vez en cuando buscando dónde posarse, pero de nuevo abre sus alas y sigue camino quién sabe a dónde.

De fondo, el estremecedor claxon de las barcazas y el resplandor del sol en medio del inmenso cielo azul resaltan la aridez del paisaje que en principio ofrecía una vista impactante desde su hoy abandonado mirador.

No es exageración comparar el estado actual con secuelas de un desastre natural o de guerra. Un viejo camión de pasajeros, oculto entre las ramas y totalmente incendiado decora de muerte el sitio, que en medio de su ruidoso silencio espera con ansias que la próxima administración comunal vuelva sus ojos a él.