Inteligencia artificial vs. la importancia de mantener activo el cerebro

El avance de la tecnología trae consigo muchas facilidades para el ser humano, al servir en bandeja informaciones y acciones que antes eran exclusivas del raciocinio. Sin embargo, al ser reemplazado en tantas cosas, el cerebro deja de ejercitarse y se limita a la hiperestimulación con las redes sociales y las distracciones en la web. ¿Hasta qué punto es bueno dejar tanto en manos de la IA?

Pór Gabriela Marmori Battilana (@gabymarmori)

El paso del tiempo y el desarrollo de nuevos descubrimientos son dos factores que, desde la antigüedad, facilitaron tareas al ser humano al permitir que, cosas que antes las hacía con las manos queden a cargo de una máquina. Ejemplo, en las fábricas, donde la incorporación de modernos equipos permitió aumentar la producción y hacer que los obreros tengan que dedicarse a otros oficios.

La comunicación también cambió. Antes, un cable nos ataba a ella con la línea baja de la casa, época en la que, todos sabíamos de memoria al menos dos o tres números de teléfono: el de nuestro domicilio, el de los abuelos o hasta el del colegio. Hoy ya no hay cables y podemos llevar la comunicación a donde sea, pues somos nosotros los que nos atamos a ella.

El avance no se limita a eso, sino que también alcanzó al ámbito educativo. Muchas generaciones vivieron la etapa en que debían ir hasta la biblioteca nacional para conseguir información y resolver el trabajo práctico. Esto implicaba buscar el libro correcto, leerlo y extraer lo relevante, es decir, un importante uso de la razón. Otros estudiantes, con un poco más de suerte y posibilidades, ya tenían consigo la recordada Enciclopedia Encarta, con un contenido amplísimo, pero limitado.

Años más tarde, la aparición de internet se convirtió en un gran aliado, aunque, en sus inicios, solamente unos pocos podían acceder a él, con el agregado de que la velocidad de navegación era muy distinta a la de ahora. En cambio, en la actualidad, tiene suficiente rapidez para este tipo de búsquedas y un contenido ilimitado a un solo clic, algo verdaderamente valioso, si se sabe aprovechar.

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Hoy en día, la nueva estrella es la Inteligencia Artificial. Desde su aparición, se le dio un sinnúmero de usos: videos de artistas o famosos ya fallecidos, fotografías trucadas con mucha verosimilitud, imitación de voces para hacer publicidades engañosas, diseños de maquetas, redacciones automáticas a partir de la introducción de un tema o palabras, ediciones de videos, consultorio médico en línea, ayuda psicológica y un largo etcétera.

Cerrarse a la tecnología y rechazar su gran utilidad equivale a anclarse en el pasado y resistirse a la modernización de la vida. Sin embargo, confiar ciegamente en ella y pretender que puede reemplazar en todo al ser humano, roza lo ilógico.

Por citar obvios ejemplos, la Inteligencia Artificial puede conocer los síntomas de una enfermedad, pero no puede dar el diagnóstico que sí lo da un médico a partir de análisis, estudios y un chequeo físico y humano. También es capaz de dar consejos emocionales, pero está muy lejos de escuchar, analizar, comprender los sentimientos y contestar con la calidez de un psicólogo o psiquiatra.

Igualmente, puede redactar un texto sobre el tema que le indiquen, como, las relaciones humanas y la importancia de la socialización. Eso sí, ese texto será bien robótico, automatizado, sin términos coloquiales ni ejemplos locales. Con un lenguaje neutro y sin alma.

Se preguntará usted, amable lector. ¿acaso un texto tiene alma y vida? Pues yo le contesto que sí. Que escribir es también un arte en el que, quien lo hace, utiliza las palabras para graficar ideas, pensamientos, situaciones e ingresar a la mente de quien lo lee, interactuar y conversar como lo hago ahora con usted. En cambio, un texto generado por la IA, puede llegar a ser tan aburrido y cuadrado como un contestador automático o un bot que se limita a la repetición y reproducción.

El aporte de la IA para cualquier ámbito es innegable. Lo ideal sería encontrar un equilibrio y no caer en ninguno de los extremos, ni el rechazo total ni el casarse con ella. También es oportuno seguir dándole oportunidad al cerebro que necesita ejercitarse y continuar aprendiendo e incorporando datos toda su vida, pues sería muy triste tener un Ferrari y guardarlo en el garaje.

Algunas formas de ejercitarlo son: leer, escribir, resolver crucigramas o rompecabezas, caminar, hacer deporte, meditar, permitirse el aburrimiento sin recurrir de inmediato a revisar las redes sociales, fuentes de dopamina, la hormona de la felicidad y el placer instantáneos.

La atención es fundamental para aprender, empatizar, meditar y reflexionar para encontrar las respuestas acordes a toda situación de la vida, sostiene la psiquiatra española Marian Rojas Estapé, en su libro Recupera tu mente, reconquista tu vida.

A 50 años del día que la dictadura stronista intervino el Colegio Cristo Rey

Un 8 de abril del año 1976, se producía uno de los episodios más funestos en la historia del emblemático Colegio Cristo Rey de Asunción, luego de que la policía stronista irrumpiera en la institución, ante sospechas de que allí se impartían “enseñanzas subversivas” a los estudiantes.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

El pasado 8 de abril se recordaron 50 años de la intervención policial al Colegio Cristo Rey, en el contexto de la llamada “Pascua Dolorosa”, una de las oleadas represivas más violentas durante la dictadura del general Alfredo Stroessner.

Aquel día como cualquier otro, los estudiantes de la reconocida institución educativa jesuita se disponían a desarrollar sus clases con normalidad, viéndose sorprendidos con la inusual presencia de móviles y agentes de la Policía Nacional.

En cuestión de minutos, la tranquilidad que reinaba en los pasillos de aquel centro de formación católica se vio interrumpida abruptamente por efectivos armados que buscaban evidencias de supuestos “elementos subversivos”. En ese menester, procedieron a registrar las aulas y habitaciones de los sacerdotes jesuitas.

Imponiendo a costa del uso de la fuerza el característico temor del régimen stronista, los policías trataron de localizar al padre Miguel Sanmartí, a quien acusaban de ser supuesto cabecilla de un “movimiento subversivo” nacido en el Cristo Rey.

Esta suposición de las autoridades de turno estaba fundamentada en el estilo de formación poco convencional para la época, donde cualquier intento de fomentar el pensamiento crítico o la conciencia social, como lo hacían en el colegio jesuita, era mal visto, al punto de considerarse “revolucionario” o hasta “comunista”, en ciertos casos.

Un 13 de enero de aquel mismo año, la institución también había sido objeto de una intervención previa por parte del entonces Ministerio de Educación y Culto. Durante el transcurso de un año, el Cristo Rey había quedado bajo control estatal, a cargo de una “comisión interventora”.

Ambos episodios se dieron en un contexto histórico y sociopolítico marcado por la persecución a propuestas educativas críticas y comprometidas con la formación integral, expresó el colegio en una publicación realizada tiempo atrás.

Dentro de aquella camada que vivió en carne propia la intervención policial en el Cristo Rey se encuentran reconocidos personajes de la escena local, como los periodistas Carlos Martini y Mario Ferreiro, así como el ministro de la Corte Suprema de Justicia, Luis María Benítez Riera, entre otros.

En un posteo realizado a través de Facebook, Carlos Martini rememoró lo sucedido en aquellos días cuando se encontraba en plena transición entre estudiante de los últimos años del bachillerato y egresado. En 1974, dos años antes de la intervención policial, él había formado junto a otros tres compañeros un grupo de lectura con el respaldo del padre Sanmartí, a quien posteriormente acusarían de implantar “ideas subversivas”.

Una noche de diciembre de 1975, Mario fue detenido en la Plaza Italia y torturado en la División de Asuntos Técnicos. Supuestamente llevaba en su poder una hoja que decía ‘Carlos Martini. Operación Chapa’. Nochebuena de 1975 . Se trataba de un entrenamiento guerrillero”, reza la publicación.

Semanas después, ya en enero de 1976, Martini fue detenido por militares y entregado al Segundo Departamento de Inteligencia del Estado Mayor. “Comenzaron los interrogatorios a cargo de su jefe, el entonces coronel Benito Guanes Serrano. Me acusaba de haber sido entrenado por el movimiento guerrillero Tupamaros de Uruguay”, expresó el comunicador en sus redes.

Otro de los que vivió un episodio similar, aún siendo menor de edad, fue el Ing. Diógenes “Cacho” Sartorio. En un panel debate celebrado días atrás para conmemorar los 50 años de la toma del Cristo Rey, este exalumno de la Promo ‘76 recordó la ocasión en que fue llevado por agentes policiales al Departamento de Investigaciones, a fin de ser sometido a un riguroso interrogatorio para descartar cualquier posible complicidad.

Aquellas experiencias marcaron profundamente la historia del Cristo Rey, institución que, con el paso de los años, ha logrado consolidarse como una formadora de ciudadanos con conciencia cívica y pensamiento crítico, basados en valores morales y espirituales.

A partir de ahora, cada 8 de abril la comunidad educativa celebra el “Día del Compromiso Social”, con la intención de convertir aquel penoso acontecimiento en una enseñanza. “Hacer memoria no es mirar sólo al pasado. Es reconocer nuestra historia para seguir construyendo identidad, compromiso y esperanza”, afirma el colegio en una publicación para conmemorar los 50 años de la intervención.

Ataques de perros: claves para entender por qué ocurren y cómo prevenirlos

El reciente caso de una mujer que fue atacada por su propio perro reavivó el debate. Un adiestrador explica que la agresividad no depende de la raza, sino de la crianza, el entorno y el manejo del animal.

Por Juan Riveros (@JuancitoRiveros)

El reciente ataque de un perro de la raza pitbull a su dueña, que la dejó con graves heridas en el rostro, volvió a poner en agenda un tema que genera preocupación recurrente: los episodios de agresión de mascotas hacia personas.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, en los últimos años se registraron casos similares, lo que alimenta la percepción de que ciertas razas son más peligrosas. Sin embargo, especialistas en comportamiento animal sostienen que el problema va mucho más allá del tipo de perro.

El adiestrador canino Mauricio Ibáñez afirma que la agresividad no es una condición natural del animal. “El perro por naturaleza no nace agresivo. La raza no determina el carácter del perro, siempre depende de la crianza”, explicó.

En ese sentido, durante una entrevista con el programa “Aire de Todos” del canal GEN y Radio Montecarlo, aclaró que existe una confusión frecuente entre agresividad y características físicas. “Se habla de perros potencialmente peligrosos por su fuerza o contextura, pero eso no significa que sean agresivos por naturaleza”, indicó.

Sobre el estigma que pesa sobre los pitbulls, Ibáñez considera que existe una sobredimensión mediática. “Hay muchas razas que han atacado o incluso matado personas, pero no tienen la misma ‘publicidad’. En el caso del pitbull, se generó una especie de cacería de brujas”, sostuvo.

Para el especialista, el eje central está en el rol del dueño. “Un perro con ciertas condiciones, como los de gran tamaño, necesita un dueño acorde, que lo sepa manejar, que tenga reglas, límites y lineamientos claros. Se puede lograr un buen comportamiento independientemente de la raza”, afirmó.

Uno de los errores más comunes es humanizar a las mascotas. “El perro no interpreta lo que uno dice, sino el tono de voz y el lenguaje corporal. Es acción-reacción. Si se siente acorralado, va a reaccionar”, advirtió.

Además, subrayó la importancia de cubrir las necesidades físicas del animal. “Hay perros que requieren mucho desgaste energético. Si no lo tienen, se frustran, y eso puede derivar en problemas de conducta. El entorno y la rutina son claves”, explicó.

En cuanto a la disciplina, desaconsejó el castigo como método de corrección. “Es totalmente contraproducente, porque el perro trabaja con memoria a corto plazo. Lo importante es establecer límites claros y consistentes”, concluyó.

La IA ya está en clase y experta insta a crear un diseño de política de incorporación

La Dra. Sofia Sheid destacó que la Inteligencia Artificial (IA) ya está instalada en las aulas de los niños y adolescentes en Paraguay, especialmente en la educación privada, pero aún es materia pendiente la incorporación de esta tecnología en el sistema educativo público, por lo que enfatizó en la necesidad de diseñar una política pública para su implementación y que sea perdurable con el tiempo.

La experta en educación, Sofía Sheid, sostuvo, durante una entrevista en el programa “Así son las cosas”, que, en medio del auge de la IA, la falta de una política pública adecuada en la educación llevó a que la incorporación de la tecnología sea fragmentada y dependa de decisiones gubernamentales.

“La IA ya está en sala de clase, es necesario el diseño de una política de incorporación de tecnología e IA. La incorporación en el sistema público responde a una decisión del gobierno y no a una sistémica en donde, de una forma escalable se llega a todas las instituciones públicas”, expresó la profesional.

Para ella es urgente ordenar todo lo que se está haciendo bajo un marco de políticas públicas, y cortar brechas con el sector privado, donde la IA ya no es solo una tecnología imposible o difícil de entender e implementar, sino una realidad.

En ese sentido, la Dra. Sheid mencionó la importancia de la formación de los maestros en alfabetización digital e IA, y destacó que el debate no es tecnológico, sino pedagógico y de política.

EL CONTENDIO EN LA IA

La doctora Sheid sostuvo que actualmente el contenido educativo no es el principal problema a la hora de implementar la tecnología, sino la forma en que los estudiantes y docentes puedan aprovechar la IA para mejorar el aprendizaje.

“La IA cambió mi consigna como maestra, la instrucción que yo te doy para que aprenda a partir de este contenido, pero hoy día no es un contenido único. La máquina ya aprendió, y el teléfono a partir de una pregunta te responde en milésimas de segundos, ahí no aprendió el alumno”, refirió.

Según Sheid, el maestro debe ser consciente de que existe esa posibilidad de que el alumno elabore un ensayo de 10 líneas en microsegundos con la IA, entonces se busca otra consigna en donde la tecnología no sea descartada, sino aprovechada por todos para aprender.