La periodista que hizo historia en el Vaticano: Paloma, la elegida de Francisco
Primera mujer en ser viceportavoz de la Oficina de Prensa del Vaticano, la periodista española Paloma García Ovejero recuerda con emoción su servicio al papa Francisco, su amor por Paraguay y la fe profunda que marcó aquellos años únicos.
“Todavía no sé cómo sucedió”, confiesa Paloma García Ovejero al recordar sus días en Roma. Porque, en ese entonces, ella era (sigue siendo) una periodista —una más entre tantos corresponsales— y fue elegida para hacer historia: ser la primera mujer en ocupar el cargo de viceportavoz de la Oficina de Prensa del Vaticano, junto a Francisco.
En una emotiva entrevista con el programa Residentas, del canal GEN, García Ovejero abrió su corazón para contar cómo fue vivir de cerca la fe y la humanidad de un Sumo Pontífice que rompió moldes, que creyó en ella cuando ni ella misma se imaginaba lo que iba a depararle su destino profesional.
Un llamado inesperado
Paloma no buscaba más que contar las noticias de Roma para su audiencia en España. Pero un día, su teléfono sonó: “El papa quiere pedirte algo”. Sin saber qué era, dijo que sí. Luego se enteró: sería su voz ante el mundo, junto a un colega de la televisión norteamericana. Dos portavoces, hombre y mujer, reflejando el deseo del papa de una Iglesia más inclusiva.
“Desde ese momento, fue una montaña rusa: apasionante, dificilísima, agotadora y, al mismo tiempo, feliz”, recuerda. “Di todo lo que tenía: mi piel, mi tiempo, mi vida personal. No me arrepiento ni un segundo”.
El Paraguay en el corazón del papa... y en el suyo
La periodista recuerda también la relación del papa Francisco con Paraguay. “Él tenía un modelo de mujer al que había que mirar: la mujer paraguaya”, destaca, evocando la emoción del Pontífice en su visita a la Virgen de Caacupé y en los encuentros con los pobladores del Bañado Norte en 2015.
Entre sonrisas, contó cómo al encontrarse con paraguayos, el papa no podía evitar hablar de la chipa. “Le gustaba de verdad, no era solo por cortesía”, revela. “Y yo también comí mucha chipa gracias a eso”, añade entre risas.
Más allá de los gestos simpáticos, García Ovejero destaca cómo era Francisco: un hombre profundamente libre, capaz de reírse de sí mismo, y de encontrar un punto de encuentro con figuras como Donald Trump, con Vladimir Putin o con una sencilla madre de familia.
“El papa jamás miró a nadie desde arriba hacia abajo, si acaso desde abajo hacia arriba. No estoy hablando de un angelito. No estoy hablando para nada de un hombre blando, pero sí de un hombre valiente y libre que nunca dudó en pedir perdón o en rectificar y cambiar de parecer si descubría que se había equivocado. El secreto era su tiempo frente al Santísimo. No tomaba decisiones siguiendo estrategias políticas o consultando a asesores. Rezaba y preguntaba: ‘¿Qué quieres de mí, Señor?’”, relata. “Y actuaba con valentía, sin miedo ni siquiera a la muerte”, acota.
Cuando llegó el Domingo de Pascua, Paloma sintió que el papa sabía que era su despedida. “Dio las últimas gotas de su vida para esa bendición Urbi et Orbi. Ya estaba muy, muy, muy cerquita del cielo”.
Mujeres en el corazón de su misión
Desde su abuela Rosa hasta amigas como la monja Geneviève Jeanningros y la periodista Alicia Barrios, las mujeres siempre ocuparon un lugar especial en la vida de Francisco. “Le gustaban las mujeres, porque las consideraba auténticas, prácticas, las que saben organizar. Y quería tenerlas cerca, también en el Vaticano”, contó Paloma.
Ella misma, con su pasión, su fe y su entrega, fue parte de esa revolución silenciosa.
Una vida marcada por el servicio
Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, con estudios de posgrado en la UNED y la Universidad de Nueva York, Paloma forjó una sólida carrera en la radio antes de ser llamada al Vaticano.
Hoy, al mirar atrás, Paloma sonríe con la certeza de que, en esos años difíciles y hermosos, no hizo otra cosa que vivir su vocación: comunicar la alegría del Evangelio al mundo. “El gran honor de mi vida fue servir a la Iglesia y al papa Francisco”, dice.
“Hay talento, falta apoyo”: la realidad del ‘gaming’ en Paraguay frente a la región
El escenario del ‘gaming’ en Paraguay se encuentra alejado de la realidad a nivel regional, teniendo a países como Brasil, Argentina y Chile que poseen marcos normativos, incentivos fiscales y programas de promoción a la industria, creando un ecosistema propicio para el florecimiento de este sector.
Por Robert Bourgoing (@robertb_py)
Desde hace varios años, jugar videojuegos dejó de ser una simple afición o pasatiempo para convertirse en toda una industria que involucra a millones de personas, moviendo considerables sumas de dinero en materia de publicidad, primas y ganancias.
Según estimaciones, el mercado del gaming posee más de 3.000 millones de jugadores activos en todo el mundo y genera ingresos promedio de USD 200.000 millones anuales, con proyección a seguir en aumento.
Consolas como PlayStation y Xbox, a las que se suman las infaltables computadoras o los smartphones (estos últimos como nuevos dominadores del segmento, al tener a los dispositivos móviles como la plataforma líder), el gaming se ha consolidado como la mayor industria de entretenimiento, superando inclusive a la música y al cine combinados en materia de ingresos.
Estos datos confirman algo innegable: jugar ya no solo es diversión, sino también ganar dinero. Y detrás del dinero, existen auspicios, fuentes de trabajo, torneos y, lo que es más importante, competidores.
Un informe divulgado recientemente por la plataforma de medios GamesBeat señala que América Latina logró convertirse, de un tiempo a esta parte, en un motor activo del crecimiento global de jugadores, audiencias de eSports y participación en servicios en vivo.
En la región, Brasil y México lideran la expansión dentro de este mercado, mientras que Argentina y Chile se consolidan como hubs de talento exportador. Por su parte, Colombia, Perú y Ecuador comienzan a mostrar señales de crecimiento en sus ecosistemas de desarrollo, destaca el portal paraguayo 20xxnoticias.com.
En su análisis, este medio hace una observación clave que no puede pasar desapercibida, y es que Paraguay no aparece en las tablas de ingresos ni tampoco tiene un capítulo destacado en el informe, exponiendo así la realidad a nivel local.
La frase de “hay talento, falta apoyo” bien podría encajar en esta reflexión, puesto que existen numerosos ‘gamers’ paraguayos que continuamente demuestran su capacidad y talento en diversas competencias a nivel local e internacional, a quienes se suman los desarrolladores de la industria local, como Waraní Studios y Posibillian Tech, que a lo largo de la última década lograron sacar importantes títulos a la venta.
El trasfondo -sostiene la publicación- es que existe una ausencia de políticas públicas que transformen el talento individual en industria colectiva. “Mientras los vecinos construyen ecosistemas, Paraguay sigue dependiendo de la resiliencia de unos pocos”, agrega.
Volviendo a la comparativa con países de la región, Brasil puede catalogarse como “el motor cultural” y de mayor escala en el gaming, con más de mil estudios de desarrollo, una industria de eSports que exporta equipos campeones mundiales y una base de jugadores que supera el 70% de su población.
Un punto a favor de la nación vecina es la Ley 14.852/24 “Marco Legal dos Games”, que reconoce oficialmente los videojuegos como obras audiovisuales interactivas y crea bases más claras para políticas públicas orientadas al sector. Dicha normativa otorga beneficios fiscales y de investigación y desarrollo, propiciando la prospección de clientes y la búsqueda de financiamiento para proyectos.
En el caso de Argentina, los estudios de dicho país derivan la mayor parte de su negocio del extranjero, ya sea mediante servicios de outsourcing o la monetización de juegos en plataformas globales. A su vez, Chile logró construir una identidad clara a partir de un núcleo concentrado de estudios que han producido títulos reconocidos internacionalmente.
Este país también posee un marco normativo. Se trata de la Ley 27.506 “de Promoción de la Economía del Conocimiento”, que otorga beneficios fiscales a empresas de tecnología y servicios basados en el conocimiento, incluyendo los videojuegos. Dicha legislación incluye estabilidad fiscal por 10 años, exención de impuestos provinciales y descuentos en cargas patronales. A esto se le suma el programa “Potenciar Industria del Videojuego”, que ha financiado decenas de proyectos con fondos estatales.
En Chile, existe un “Fondo de Fomento Audiovisual” que destina líneas específicas para el financiamiento de proyectos de videojuegos, mientras que en Colombia se han incorporado los videojuegos dentro de su estrategia de “Economía Naranja”. Por su parte, Uruguay ofrece un crédito fiscal del 35 % para gastos en investigación y desarrollo a través de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), sumados a otros incentivos fiscales.
20xxnoticias resalta que Paraguay hoy día no posee un marco legal específico para videojuegos, ya que la Ley de Economía Naranja no tiene reglamentación para el sector, sin mencionar que todavía no se cuentan con fondos concursables exclusivos para desarrollo de videojuegos ni líneas de crédito blandas para la industria creativa.
Una de las propuestas para cambiar esta realidad es el reconocimiento de los videojuegos como una actividad de desarrollo tecnológico y cultural dentro de la Ley de Economía Naranja y la Ley de Fomento al Audiovisual, a la que podría sumarse la creación de un fondo concursable exclusivo para desarrollo de videojuegos y también un programas de becas y cursos especializados en desarrollo de videojuegos. Con acciones de esta índole, el escenario del gaming paraguayo podría potenciarse y seguir el ejemplo de la región.
El nuevo Paraguay digital: así cambiaron las compras, el trabajo y la vida cotidiana
Hace apenas unos años salir de casa sin efectivo era un problema para muchos paraguayos. Hoy, cada vez más personas pagan con QR, realizan transferencias desde el celular y hacen compras online sin necesidad de ir a un local físico.
Por Juan Riveros (@JuancitoRiveros)
Para entender el fenómeno, hay que remontarse hasta la pandemia, cuando miles de personas comenzaron a utilizar plataformas digitales para comprar productos, trabajar, estudiar y comunicarse “a distancia”. Lo que antes parecía limitado a grandes empresas, actualmente forma parte de la rutina diaria de comerciantes, estudiantes, trabajadores y ciudadanos en general.
Uno de los cambios más notorios está en la forma de comprar y pagar. Los códigos QR dejaron de ser una novedad y pasaron a convertirse en una herramienta habitual en supermercados, estaciones de servicio, farmacias, restaurantes e incluso en los puestos callejeros. Según datos difundidos por Bancard, siete de cada diez pagos digitales en comercios adheridos ya se realizan mediante QR
El “boom” de los pagos electrónicos también impulsó el crecimiento de las billeteras digitales y las transferencias instantáneas. Datos oficiales indican que, durante el primer cuatrimestre de 2025, el consumo mediante QR, tarjetas y billeteras electrónicas aumentó un 38 % en comparación con el mismo periodo del año anterior, reflejando el avance de la digitalización financiera en el país.
Respecto al comercio electrónico, La Cámara Paraguaya de Comercio Electrónico (CAPACE) informó que ocho de cada diez paraguayos realizaron al menos una compra online durante el último año. Además, el sector registró un crecimiento del 23% en el 2025 y ya representa cerca del 4,7 % del Producto Interno Bruto (PIB).
La transformación digital no solo cambió la manera de consumir, sino también la forma de trabajar. Actualmente, muchos emprendedores manejan sus negocios casi exclusivamente desde el celular, utilizando WhatsApp, Facebook e Instagram como principales canales de ventas y atención al cliente.
El impacto también se observa en la vida cotidiana. Actualmente, muchas personas utilizan el celular para pedir comida, pagar servicios, solicitar vehículos de plataformas, comprar ropa o realizar transferencias en cuestión de segundos. La digitalización redujo tiempos y facilitó procesos que anteriormente eran tediosos trámites presenciales o manejo constante de efectivo.
El crecimiento del acceso a internet y el uso masivo de redes sociales también aceleraron esta transformación. En ese sentido, el informe “Digital 2026 Paraguay”, de DataReportal, señala que el país cuenta con más de 5,8 millones de usuarios de internet y alrededor de 4,6 millones de usuarios activos en redes sociales.
Sin embargo, los especialistas advierten que todavía existen desafíos importantes relacionados con educación digital, ciberseguridad y acceso igualitario a la tecnología.
Sin embargo, a pesar de estos desafíos, el efectivo sigue presente, pero ya convive con una nueva realidad donde el celular se convirtió en billetera, oficina, comercio y herramienta de comunicación al mismo tiempo.
Crisis, redención y una constante cultural
Pueblos diferentes; distantes entre sí por miles de kilómetros, océanos, lenguas e incluso épocas, comparten una misma intuición y certeza: el mundo se salió de control y, en algún momento, alguien (o algo) vendrá a reencauzarlo.
Puede que sea la manera de entender el tiempo y el destino colectivo, lo cierto es que esta mítica figura adopta nombres y formas distintas según la tradición y el contexto: un rey justo, un maestro, una divinidad, un nuevo ciclo. El relato cambia, pero el mensaje es el mismo. El mundo puede cambiar… y seguimos en la espera.
Por Gonzalo Cáceres - Periodista
Guerras, opresión, desigualdad extrema, crisis morales o incluso la sensación de un desorden en la naturaleza. Las sociedades enfrentan, tarde o temprano, situaciones en las que todo parece perder coherencia.
Y es ahí que se deja notar una tensión: si existe un orden -sea divino o natural-, ¿por qué la realidad funciona mal? Esa pregunta no queda sin respuesta. Las culturas elaboran explicaciones que, en muchos casos, incluyen la idea de una intervención futura. El mundo, tal como está, no puede sostenerse indefinidamente. Tiene que cambiar.
Y ese cambio, muchas veces, toma forma en relatos de revelación divina: la aparición de una figura capaz de restaurar el equilibrio.
UNA MISMA EXPECTATIVA
Aunque no existe consenso absoluto, los catedráticos coinciden en que las creencias en fuerzas superiores se rastrean hasta los albores de la conciencia humana. En ese marco, la idea de un redentor coincide con la necesidad de encontrar consuelo (o justificación) a momentos de profunda calamidad.
Veamos algunos ejemplos.
En el judaísmo antiguo, la figura del Mesías cobra protagonismo en contextos de derrota, exilio y pérdida de soberanía. No es una idea abstracta: es la promesa de un líder que devolverá la dignidad a su pueblo.
El cristianismo retoma esa expectativa, pero la redefine. La figura del salvador se encarna en Jesús, entendido como humano y divino a la vez. Sin embargo, la historia no se cierra con su vida. La expectativa de su regreso (la segunda venida) mantiene abierta la idea de que el desenlace final aún está pendiente, y que será justo.
Por su lado, la figura del Mahdi cumple un rol similar en el islam: un líder que aparecerá antes del fin de los tiempos para restablecer el orden y salvar a los creyentes.
Más allá de la esfera abrahámica, en la India la lógica es de otra sustancia, pero de comparable influencia. El hinduismo entiende la historia como un ciclo (no de forma lineal). La era actual, conocida como Kali Yuga, es vista como un período de decadencia moral y espiritual; por lo que se espera la llegada de Kalki, una manifestación divina que pondrá fin al ciclo y dará inicio al siguiente (Satya Yuga).
Sin embargo, el budismo ofrece una variante particular. La figura de Maitreya no es un guerrero ni un juez, sino un maestro. Su tarea será reaparecer cuando las enseñanzas se hayan perdido, para mostrar nuevamente el camino hacia la iluminación.
En los Andes, el dios Viracocha está asociado al origen del tiempo y al orden del mundo. Las tradiciones preincas afirman que podría regresar para apuntalar una nueva era de paz y prosperidad.
Algo similar ocurre en Mesoamérica con Quetzalcóatl. Más allá de las interpretaciones históricas y/o mitológicas, ciertas versiones lo presentan como el dios civilizador y figura redentora, la gran ‘serpiente emplumada’. En este caso, el énfasis no está en un juicio final, sino en la idea de que el mundo no se salva de una vez y para siempre, sino que atraviesa ciclos de desajuste y posterior restauración.
Las diferencias son contundentes, sí. Cambian los nombres, los roles y las situaciones, pero la estructura de fondo es sorprendentemente similar.
UNA IDEA POLÍTICA
Aunque estas figuras suelen presentarse en términos espirituales, su espectro no se limita a lo religioso. En muchos casos, tienen una dimensión política.
La promesa de redención no habla solo del alma o del destino, también se refiere a la justicia concreta, de condiciones de vida, de orden social. Esperar a un salvador, en este sentido, también es una forma de expresar que el presente es inaceptable.
TIEMPOS MODERNOS
Podría pensarse que, en una era de ciencia y tecnología, estas ideas perderían fuerza, pero siguen vigentes. Hoy, el redentor puede proyectarse en líderes políticos, en movimientos sociales o incluso en avances tecnológicos que parecen ofrecer respuestas definitivas.
La lógica es la misma: algo vendrá a arreglar lo que no funciona. Esto no implica que las religiones hayan sido reemplazadas. Más bien sugiere que la estructura mental que da esencia al redentor sigue presente.
La necesidad de redención/restauración no fenece, se adapta.
Mirar estas tradiciones en conjunto podemos detectar que la figura del redentor no es solo una creencia. Es también una forma de resistencia; es la manera en que las sociedades dicen: esto no está bien, pero no va a ser así para siempre.
Mientras, seguimos esperando.