Conceptos erróneos sobre el vitíligo, la enfermedad autoinmune de la piel

Durante varias décadas se ha creado mucha desinformación con respecto a una enfermedad pigmentaria que altera el color de la piel: vitíligo. No es contagiosa, tampoco significa cáncer, puede aparecer en cualquier momento de la vida y no altera la condición de vida de quien la padece, sin embargo, puede generar incomodidad y baja autoestima.

Cada 25 de junio se conmemora el Día Mundial del Vitíligo, para generar conciencia sobre una enfermedad de la que aún no se conoce el origen. Por esa razón, la Dra. Noemí Da Ponte aclaró varias dudas que surgen sobre esta condición que padece el 2 % de la población mundial.

Durante una entrevista en el programa Residentas de canal GEN/Nación Media, explicó que el vitíligo es una enfermedad autoinmune que afecta a la piel causando la pérdida de pigmentación y la aparición de manchas blancas.

“Es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel. Se puede desarrollar en cualquier etapa de la vida, ya sea en la infancia o tercera edad, pero es más frecuente entre los 30 y 40 años” expresó.

El vitíligo ocurre por la destrucción de melanocitos, células responsables de producir melanina, que es el pigmento que da color a la piel, cabello y ojos.

Aunque aún se desconocen las causas directas de la enfermedad, pueden estar relacionadas a tres factores que citó la Dra. Da Ponte: genético, ambiental y por la utilización excesiva de productos muy irritantes

“Una manchita blanca debe llamar la atención y consultar antes de que pase mucho tiempo. No toda mancha blanca es vitíligo, por eso hay que consultar y diagnosticar”, agregó.

Dra. Noemí Da Ponte en Residentas.Dra. Noemí Da Ponte en Residentas.

De acuerdo a la profesional, es una enfermedad que no tiene cura, pero puede ser tratada con un diagnóstico oportuno y a tiempo, y en la actualidad existen diversos tratamientos que se aplican de acuerdo al avance.

-Cremas, protectores solares (para casos que aún no llegan a un cuadro agresivo). Todo indicado por un dermatólogo.

-Fármacos orales, en condiciones más avanzadas de la enfermedad.

-Fototerapia, en la cual se utiliza un rayo ultravioleta terapéutico en el paciente.

Estos tratamientos están disponibles en el Instituto de Previsión Social (IPS), Hospital Nacional de Itauguá, Hospital de Clínicas y en centros privados.

¿Otro síntoma?

La única señal del vitíligo son las manchas blancas en la piel que aparecen independientemente a la raza o género, sin embargo, produce un daño emocional.

“Se le entiende, tiene manchas blancas y repercute mucho, porque aparecen en áreas visibles y repercute en la autoestima”, refirió la Dra. Noemí Da Ponte.

Da Ponte finaliza con la recomendación de una evaluación individualizada, porque cada caso de vitíligo es único y requiere de examinación minuciosa para determinar el mejor tratamiento.

Cuando Dios parece ser tres: acusaciones de triteísmo a través de los siglos 

Por Gonzalo Cáceres En casi dos mil años de debates, el cristianismo carga con una sospecha recurrente: que su idea de un Dios en tres personas roza, o cruza, la línea hacia la existencia de “tres dioses”. Esta acusación, conocida como triteísmo, marcó fuertes polémicas en la antigüedad, moldeó discusiones filosóficas durante siglos y todavía aparece en conversaciones modernas. ¿Por qué vuelve una y otra vez? ¿Qué hay detrás de esta vieja etiqueta que nadie quiere recibir?

Por Gonzalo Cáceres - periodista

El término ‘triteísmo’ es una bomba teológica: nadie quiere cargar con el estigma de romper la idea central del monoteísmo.

VIEJO PROBLEMA

Cuando uno hurga en el cristianismo primitivo se topa con un paisaje de disputas que, vistas desde hoy, parecen interminables: que si Cristo era igual al Padre, que si el Espíritu Santo tenía la misma naturaleza, que si cada persona de la Trinidad actuaba por su lado. En medio del caos, surgieron grupos que fueron acusados de triteístas.

Uno de los casos más notorios surgió en el siglo VI con Juan Filopón (filósofo alejandrino con formación aristotélica) y ciertos círculos que seguían sus ideas. Filopón hablaba de “tres naturalezas” en Dios, lo que para algunos sonaba demasiado parecido a hablar de tres seres distintos. Él insistía en que se trataba de una forma técnica de explicar las operaciones divinas, pero la etiqueta quedó. En aquellos debates, una frase mal armada podía costarle a un pensador su reputación (y hasta la vida).

RAÍCES FILOSÓFICAS

Para entender la aparición del fantasma del triteísmo hay que mirar la base conceptual de la cual disponían estos intelectuales. Varios intentaban explicar a Dios con categorías griegas, especialmente las de Aristóteles: “sustancia”, “naturaleza”, “hipóstasis”. Hoy suenan ajenas, pero entonces eran herramientas para intentar describir una “unidad divina” que, al mismo tiempo, se manifestaba como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El tema empezaba cuando algún osado intentaba separar demasiado los roles o las “personas”. Si el Padre generaba, el Hijo era engendrado y el Espíritu procedía, ¿eran actos independientes? ¿Podrían pensarse como centros distintos de conciencia? En cuanto la descripción sonaba un poco más individualista, los opositores salían con la acusación de triteísmo.

Es importante recordar que no se trataban de simples discusiones de merienda. La manera en que se entendía la relación dentro de la Trinidad definía la forma en que se concebía el universo, la creación, la salvación y el vínculo mismo entre la humanidad y Dios. No era un detalle técnico, sino la columna vertebral del sistema religioso.

GRUPOS SEÑALADOS

En la Antigüedad, varios monjes y obispos fueron acusados de propagar ideas “triteístas” sin quererlo. A veces se debía a un lenguaje torpe; otras, a diferencias culturales. Por ejemplo, algunos siríacos tenían una forma más concreta y narrativa de hablar sobre Dios, lo que les hacía describir las “acciones” del Padre, del Hijo y del Espíritu como si fueran casi entidades distintas. Quienes venían de la tradición filosófica helenizada entendían ese estilo con recelo.

Más adelante, durante la Edad Media, volvieron las sospechas. Hubo quien acusó a ciertos teólogos latinos de describir la individualidad del Hijo o del Espíritu. Otros señalaban a pensadores “místicos” por hablar de “la voz del Padre” o “la luz del Hijo” como si fueran entidades con agendas distintas. En cada caso, el problema era similar: la dificultad para mantener el equilibrio entre unidad y diversidad.

¿SIGUE VIVO EL TEMA?

Aunque a simple vista pueda parecer un asunto del pasado, la acusación de triteísmo sigue apareciendo en cuestiones cristianas modernas. Algunas iglesias evangélicas pentecostales, por ejemplo, fueron señaladas de hablar de las “personas” divinas como si fueran tres seres coordinados en vez de un único Dios. En Estados Unidos, ciertos predicadores famosos han tenido que aclarar públicamente que no enseñan “tres dioses”, a raíz de debates internos en sus denominaciones.

Lo curioso es que el fenómeno también se invierte: hay iglesias que acusan a otras de “ir en la otra dirección”, es decir, de borrar tanto las diferencias internas de la Trinidad que, al final, parecen reducirlo todo a una sola entidad. Este tira y afloja muestra algo simple pero profundo: la idea de Dios en el cristianismo siempre ronda un punto delicado, y cualquier énfasis demasiado fuerte puede detonar los ánimos de unos y otros.

INFLUENCIA CULTURAL

Esta discusión incluso logró permear espacios no religiosos. Filósofos contemporáneos que estudian la noción de persona y de identidad revisaron los textos de teólogos triteístas para entender cómo concebían la relación entre individuos y comunidad. Algunos ven en estas discusiones tempranas un antecedente -muy indirecto, claro- de debates actuales sobre la conciencia y la mente.

También aparecen paralelos culturales: en Latinoamérica, donde las prácticas devocionales suelen estar llenas de imágenes, rituales y figuras, ciertos observadores externos creen ver señales de “tres dioses” incluso sin conocer la teoría. En cambio, muchos creyentes ni siquiera sienten esa tensión (para ellos, la Trinidad es una manera de expresar cercanía).

ETERNA TENSIÓN

Entonces, ¿el cristianismo estuvo alguna vez a punto de caer en el triteísmo? La respuesta, como tiende a suceder en los debates complejos, no es tan sencilla. Hubo quienes se acercaron peligrosamente en su lenguaje; también quienes fueron malentendidos. Hubo quienes, simplemente, tenían otra manera de hablar de Dios (según su contexto cultural). Pero lo cierto es que la sospecha nunca desapareció.

Cada época reabre la discusión a su tono y manera. Un sermón, una definición teológica, una comparación mal calibrada, un debate en redes sociales. Basta con un empujoncito para que vuelva la vieja pregunta de si el cristianismo cree, en la práctica, en un solo Dios o en tres. Y quizá esa persistencia dice algo importante: la idea de la Trinidad no es una fórmula inquebrantable, sino un esfuerzo siempre vivo por describir un misterio que, hasta hoy, sigue desafiando incluso a quienes lo defienden con más pasión.

“No quiero ser fit”: el cansancio de miles de mujeres y el debate sobre la presión estética

La coach fitness Guise Dancuart rompió esquemas con su primer libro, “No quiero ser fit”, una obra sincera y directa que cuestiona la obsesión por la perfección y reivindica el amor propio. El lanzamiento se agotó en menos de un mes y ya prepara su versión digital.

Lo que comenzó como un proyecto íntimo terminó convirtiéndose en un fenómeno inesperado. Guise Dancuart, entrenadora, atleta y creadora de contenido, lanzó 100 copias de su primer libro, sin imaginar que desaparecerían de las estanterías en pocas semanas.

“Fue un proyecto hecho con muchísimo amor. Pensé en 100 copias y se agotó rapidísimo”, contó en el programa Residentas del canal GEN. “Los mensajes y el feedback que recibí valieron totalmente la pena”.

Pero más allá del éxito editorial, la obra plantea un mensaje poderoso, que consiste en la renuncia a la necesidad de encajar en un modelo de mujer perfecta que se exige desde redes, el entorno y, sobre todo, desde la propia mente.

Guise explica que el nombre del libro surgió de cientos de conversaciones con mujeres que cargan con una presión silenciosa, como ser madre perfecta, profesional perfecta, pareja perfecta y encima, tener el cuerpo perfecto.

“Llega un punto donde decís: ‘yo no quiero ser fit, ya está’. Porque ese ideal de perfección no existe”, afirma. Cuando esa exigencia cae, aparece otra trampa: el descuido.

“Al dejar de lado la idea de perfección, muchas entran en un abandono que termina erosionando el amor propio. Y todo empieza a relacionarse solo con el físico, cuando en realidad es algo espiritual, emocional”.

La autora también analiza cómo las comparaciones en redes sociales destruyen la autoestima. “Vivimos comparándonos con historias de 15 segundos. Con una chica que ya entrenó, desayunó perfecto y está impecable a las 5 de la mañana… y vos estás en bata, con tu café. Compararte con eso es perder siempre”.

Peor aún, también muchas se comparan con “la mujer que fuimos antes”, una versión pasada idealizada que ya no existe.

El libro aborda uno de los puntos más sensibles, que es la forma en que las mujeres se hablan a sí mismas. “Hay cosas que nos decimos que jamás le dirías a tu mejor amiga. ‘Soy fea’, ‘esto no es para mí’, ‘que mal me queda esto’. ¿A quién le dirías eso? ¿Por qué te lo decís?”, cuestiona Guise.

Cada capítulo propone ejercicios, mantras y reflexiones para reconectar con el cuerpo desde un lugar de respeto y bienestar, no desde la crítica. “El fitness y el wellness son una búsqueda de equilibrio personal, no algo para mostrar en Instagram ni para complacer a nadie. Es lo que te hace bien a vos”, agrega.

Guise insiste en una verdad que incomoda, pero libera: que cualquier proceso de cambio va a doler. “La gente viene un día al gimnasio, le duele y no vuelve. Pero los momentos incómodos son parte de la vida. Y son los que más enseñan”.

Subraya que no se trata de entrenar horas, sino de comprometerse con uno mismo. “Si solo podés cuatro minutos, hacé cuatro minutos. Con el tiempo serán diez, quince, veinte. La clave es honrar tu palabra”, resalta.

También invita a dejar la fantasía de que todas las mujeres deben lucir igual. “Me dicen ‘quiero tu panza’. Y yo les digo: ‘Mi panza no vas a tener nunca, porque vos tenés la tuya. Busquemos la mejor versión de la tuya’”.

Dancuart vive un estilo de alimentación disciplinado hace más de 10 años, y comparte recetas simples y accesibles para derribar mitos.

“Cuando empecé, comer avena era de gente enferma. Hacer mantequilla de maní en casa, un delirio. Hoy por suerte ya no. Me gusta mostrar que la comida saludable puede ser rica, fácil y con ingredientes que encontramos en cualquier súper”.

La autora analiza lanzar una nueva tirada del libro y adelantó que prepara una versión digital para ampliar su alcance.

Aguinaldo sí, canasta y fiesta de fin de año no: ¿a qué están obligados los empleadores?

Llega la temporada más esperada por todos, especialmente por los trabajadores, quienes reciben en esta época el ansiado aguinaldo, sin embargo, surge la duda sobre si la entrega de las tradicionales canastas navideñas y los festejos de fin de año son obligatorios o simplemente dependen de la buena voluntad de los empleadores. Esto es lo que dice realmente nuestra legislación.

Empieza diciembre, y todo se vuelve festividad, emoción y expectativas, principalmente, por el pago del decimotercer salario. Ese “premio” al esfuerzo laboral que se realizó en el año.

Según el artículo 243 del Código Laboral, el pago del aguinaldo es de carácter obligatorio y debe abonarse antes del 31 de diciembre de cada año. Su propósito es aliviar financieramente a los trabajadores durante los tiempos de mayores gastos, como las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

En esta época, aunque el aguinaldo sea un pago obligatorio, también es una oportunidad ideal para que los empleadores expresen gratitud y reconocimiento a los trabajadores con otros tipos de beneficios, como las famosas canastas navideñas o las fiestas para despedir el año con todos los colaboradores.

Ni la canasta ni la fiesta, los empleadores no están obligados por ninguna ley a brindar estos beneficios, pero según había señalado el experto en empleo, Enrique López Arce, ambas son poderosas armas de motivación.

Para Arce, un trabajador valorado es un trabajador con mayor capacidad de producción y creatividad en el entorno.

Algunas empresas también hacen otro tipo de obsequios a sus trabajadores, como regalos personalizados u otros presentes.

¿Plata o fiesta?

Días atrás, el mismo Arce compartió el resultado de una encuesta que realizó a 2.000 trabajadores, de los cuales, el 97% ya no prefiere una fiesta como tal, sino dinero.

Históricamente los trabajadores optaron por festejos, regalos o canastas, pero según el especialista, el encarecimiento del costo de vida, la carne y otros productos básicos, obligan a optar por el dinero.