¿Otro feminicidio sin resolver?: el pedido de justicia, mientras el acusado no rinde cuentas

Similar a un caso abordado semanas atrás, se trata de otra causa en la que la mujer no tuvo tiempo de salvarse, mientras que el acusado no rinde cuentas ante la justicia.

En ediciones anteriores, expusimos el caso de Zulma Beatriz Chávez, quien fue asesinada tras varios hechos sucesivos de violencia intrafamiliar. El acusado, su expareja, logró zafar de prisión mediante maniobras fiscales que facilitaron que hoy esté en condición de prófugo.

Y si hablamos de justicia, o mejor dicho, injusticia, cómo no exponer el caso Jessica Duarte Scappini, quien falleció en octubre del 2024, en medio de denuncias por brutales agresiones propiciadas por su expareja, Miguel Darío Sánchez Romero. Sin embargo, la autopsia arrojó como resultado y causa de muerte la enfermedad de púrpura trombocitopénica fulminante.

A pesar de las pruebas contundentes de agresiones sufridas, previas al fallecimiento, el acusado fue procesado y condenado a dos años de pena privativa de libertad por violencia familiar. Esta sentencia significó la no ida a prisión a cambio de ciertas reglas de conducta.

Desde la familia de la víctima desde un principio hubo indignación por el mal manejo del caso por parte del Ministerio Público. “A mi mamá la mataron. Cambió la vida de toda mi familia. Ella físicamente no está presente en nuestras vidas, pero no hay un día que no le recuerde y que no le tenga presente en las decisiones que debo tomar”, lamentó Paula Chávez, hija de la víctima.

Paula recordó que el pasado 1 de octubre hubiera sido un cumpleaños más de su madre, pero se convirtió en una fecha de suma tristeza para toda la familia, en medio de la decepción por la justicia, la inacción del Ministerio de la Mujer y por cada caso de feminicidio que sigue ocurriendo, sin que llegue a una resolución

“Fue asqueroso cómo la Fiscalía manejó el caso, especialmente porque eran mujeres y no le defendieron a mi mamá. Prefieren defender a un asesino y no cuidar a la víctima”, reclamó la joven, que también es considerada víctima, ya que perdió nada más y nada menos que a su madre en una situación que se podía prever en caso de que hubiera una acción de los encargados de velar por la seguridad e integridad de la mujer.

Cuando olvidar ya no es solo un descuido: cómo cuidar el cerebro antes de que sea tarde

La discapacidad intelectual y el deterioro cognitivo suelen asociarse con la infancia o con enfermedades avanzadas. La psicóloga educacional Lorena Balbuena Castillo advierte que la prevención comienza décadas antes y que pequeños hábitos cotidianos pueden marcar la diferencia para conservar la memoria, la atención y la autonomía en la vejez.

La discapacidad intelectual suele asociarse a una condición vinculada exclusivamente a la niñez. La mayor parte de las campañas, tratamientos y programas apuntan a la intervención temprana, un enfoque fundamental para mejorar el desarrollo de los niños. Aunque esa realidad es incuestionable, existe una pregunta que muchas familias comienzan a hacerse cuando esos niños llegan a la adultez: ¿qué pasa después de los 18 años?

Para la licenciada Lorena Balbuena Castillo, psicóloga educacional del Centro Comunitario de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), el desafío consiste en acompañar a las personas durante todo su ciclo de vida y trabajar para preservar una capacidad que suele pasar desapercibida hasta que comienza a fallar, que es la funcionalidad cognitiva.

“Lo que tratamos de mantener en la vida de toda persona, especialmente en los adultos mayores, es la funcionalidad cognitiva. Buscamos cuidar la reserva cognitiva, que es la que favorece la salud del cerebro”, explicó.

La memoria también necesita entrenamiento

Balbuena señala que muchas personas creen que los olvidos cotidianos forman parte natural del envejecimiento. Salir del supermercado y no recordar dónde quedó estacionado el vehículo, olvidar dónde quedaron las llaves o preguntarse varias veces si se apagó la hornalla parecen situaciones inofensivas.

Aunque esos episodios pueden parecer simples distracciones, también representan señales de que la atención sostenida y la memoria empiezan a resentirse.

“Muchas veces decimos ‘soy luego olvidadiza’ o ‘siempre fui despistada’, como si fueran excusas normales. En realidad, esos pequeños olvidos afectan nuestra atención y pueden ser el inicio de un deterioro mayor”, advirtió.

La especialista explicó que la reserva cognitiva comienza a construirse incluso antes del nacimiento y se fortalece durante toda la vida mediante hábitos saludables, estimulación intelectual y una buena salud física.

Dormir poco, vivir estresado y depender del celular

Uno de los principales enemigos del cerebro es la falta de descanso. “Dormir menos de seis horas durante años pasa factura. Las fases profundas del sueño son fundamentales para proteger el hipocampo, que es el centro de la memoria y la atención”, afirmó.

El estrés crónico también representa otro factor de riesgo importante. La psicóloga explicó que el cortisol, hormona que inicialmente ayuda al organismo a responder ante situaciones de tensión, termina dañando las neuronas cuando permanece elevado durante largos períodos.

“El estrés prolongado enferma al cuerpo y al cerebro. Ese exceso de cortisol termina afectando justamente la zona encargada de la memoria”, sostuvo.

A esta realidad se suma otro protagonista de la vida moderna, que sin dudas es el teléfono celular. Según Balbuena, el uso constante de pantallas disminuye la capacidad de mantener la atención durante períodos prolongados.

“Los chicos ya no quieren escuchar un cuento largo porque están acostumbrados al cambio permanente de imágenes y al desplazamiento infinito en las redes sociales. Eso afecta directamente la atención sostenida”, explicó.

Nunca es tarde para cuidar el cerebro

Uno de los mensajes que más enfatiza la especialista es que el cerebro conserva capacidad de regeneración incluso en edades más avanzadas.

Recordó que desde la década de 1990 la ciencia comprobó que el hipocampo puede seguir generando nuevas neuronas durante toda la vida.

“Incluso una persona de 80 años puede generar nuevas neuronas. Eso nos demuestra que siempre vale la pena cuidar el cerebro”, afirmó.

Para fortalecer esa reserva cognitiva recomienda medidas sencillas que no implican grandes inversiones económicas:

Dormir entre siete y ocho horas por noche.

Reducir el consumo de azúcar y alimentos ultraprocesados.

Comer más frutas y verduras.

Beber suficiente agua.

Evitar el uso del teléfono celular al menos dos horas antes de dormir.

Mantener el Wi-Fi y el teléfono fuera de la habitación durante el descanso.

“Lo que vos comés también lo come tu cerebro. Lo que vos te decís, tu cerebro lo escucha”, resumió.

Un ejercicio simple para reducir el estrés

Durante la entrevista, Balbuena compartió un ejercicio que recomienda para activar el sistema nervioso parasimpático, encargado de favorecer la relajación.

Consiste en mantener una postura erguida y masajear suavemente durante aproximadamente un minuto la zona ubicada sobre el entrecejo utilizando los dedos índice y medio.

Según explicó, esta estimulación activa el nervio trigémino y ayuda a disminuir la respuesta del organismo frente al estrés, favoreciendo indirectamente la memoria y la concentración.

La soledad también enferma

Desde el Centro Comunitario de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción impulsan programas de atención y acompañamiento para niños, adolescentes y adultos, con énfasis en la salud cognitiva. Dentro de los programas del centro que lidera, otro aspecto que preocupa es la llamada “soledad no elegida”.

La psicóloga señaló que muchos adultos mayores expresan sentirse solos, una situación que también repercute sobre la salud mental y cognitiva.

Por ello considera fundamental fortalecer los vínculos familiares e incentivar actividades intergeneracionales.

“Es buenísimo visitar a los adultos mayores, compartir tiempo con ellos y generar espacios donde puedan sentirse acompañados”, indicó.

Atención psicológica accesible

El Centro Comunitario de la Facultad de Filosofía de la UNA funciona en el barrio Itá Pytã Punta, junto al sector de posgrado de la facultad.

Creado en 2003 para brindar asistencia psicológica a poblaciones vulnerables, actualmente desarrolla once programas de extensión universitaria que incluyen atención clínica, charlas educativas y trabajos comunitarios en escuelas y municipios.

Las consultas tienen un costo de G. 20.000 para el público general y G. 15.000 para estudiantes universitarios. También existen mecanismos de exoneración para personas con dificultades económicas.

Las citas pueden solicitarse de lunes a viernes, de 7:00 a 19:00, llamando al (021) 424 243.

Más de un millón de personas sufren adicciones en Paraguay: exigen una Ley general

El especialista y consejero en adicciones, Dr. Raúl Breuer, advirtió que la dimensión real de la crisis de adicciones en Paraguay está invisibilizada por las estadísticas públicas actuales. Afirmó que entre el 10% y el 14% de la población del país padece algún tipo de dependencia, lo que representa a más de un millón de personas afectadas. Esto no solo contempla drogas, sino también alcohol y juegos online.

Según Breuer, existe una inacción gubernamental cuando se da un diagnóstico equivocado del problema de las adicciones al desestimar demasiado el alcoholismo y la ludopatía.

El consejero señaló que la proliferación de apuestas en línea ya impacta gravemente en adolescentes de 16 y 17 años, mientras que el consumo de marihuana genera severos deterioros neurológicos y psiquiátricos irreversibles en los jóvenes.

Durante una entrevista con los medios, citó datos del Instituto Nacional de Estadísticas sobre el Abuso de Drogas de EE. UU. (NIDA/NIA), que indica que el consumo de cannabis a temprana edad deriva en un elevado porcentaje de casos de síndrome amotivacional, esquizofrenia y conductas suicidas antes de los 25 años.

Frente a la magnitud de estas cifras, el especialista sostuvo que la falta de una ley adecuada impide brindar respuestas efectivas a las familias devastadas por la violencia doméstica. Explicó que los jueces penales de garantías y de paz carecen de juzgados y fiscalías especializadas, similares a las existentes para delitos económicos o violencia contra la mujer, lo que impide dictar medidas cautelares urgentes como la extracción inmediata de un adicto activo de su hogar para resguardar su vida y la de su entorno.

LEY GENERAL PARA PROTEGER LAS FAMILIAS

Ante este escenario que calificó de desesperante, el profesional remarcó la urgencia de sancionar una Ley General de Adicciones que cree esos fueros judiciales especializados e instrumentos legales para actuar de inmediato.

Breuer expuso su vivencia como alcohólico recuperado e instó a romper la desidia institucional mediante la aplicación del Código Civil, cuya figura de la inhabilitación judicial por consumo habitual (artículo 89) permite al Estado intervenir cuando la familia se ve desbordada.

Reiteró que el adicto en crisis debe ser retirado de circulación para ser remitido a institutos especializados de tratamiento y no a la cárcel, reservando la vía penal únicamente para quienes, tras haber completado un proceso de rehabilitación integral, decidan reincidir en conductas delictivas.

¿Por qué sufrimos con un partido de fútbol?: la explicación psicológica de lo que nos pasa

Esa gente no te da de comer; son 11 tipos corriendo detrás de una pelota; ellos cobran millones y vos sufrís. Estas frases suelen venir, por lo general, de quienes no entienden ni sienten el fútbol. Hoy no queremos entrar en esa discusión, sino comprender qué le sucede a nuestro cuerpo y a nuestro cerebro durante un partido.

Alegrías, tristeza, entusiasmo, desilusiones, expectativas. Todo esto puede hacernos sentir un equipo de fútbol, pero no solo durante el juego, sino más allá de él, tanto en lo previo, con los preparativos y el pensar en cómo jugará; como en lo posterior, con el estado de ánimo que nos deja el resultado.

En el análisis de los sentimientos, no importan los logros deportivos para determinar ese amor que despiertan los colores; esa es una discusión paralela. La psicóloga española, especialista en terapia de las emociones, Isabel Rojas Estapé, explica con mucha claridad.

Se sufre tanto al ver un partido de fútbol debido a una combinación de factores de identidad, neurológicos y físicos que ocurren en nuestro cerebro y cuerpo:

Identificación e identidad: nuestro cerebro no solo presta atención a lo que hacemos, sino que incorpora al equipo de fútbol dentro de nuestra propia identidad. Debido a esto, una victoria se experimenta como un éxito propio y una derrota se siente como un fracaso personal.

Circuitos de atención y recompensa: la incertidumbre constante del juego (como los pases o la posibilidad de meter un gol) mantiene activos los circuitos de la atención y de la recompensa. Con cada jugada de peligro, el cerebro anticipa un posible premio o victoria.

Aumento de cortisol y respuesta física: cuando una jugada sale mal, surge la frustración y el estrés, lo que eleva los niveles de cortisol. Este incremento de cortisol provoca que todo el cuerpo responda físicamente: el corazón se acelera, se genera tensión corporal e incluso se puede sentir un nudo en el estómago.

Por estas razones, el sufrimiento es real y físico, lo que demuestra es que el fútbol no solo se juega en el campo, sino también en nuestro cerebro.

LO QUE NOS SUCEDE DURANTE EL PARTIDO

Durante las jugadas, los circuitos de atención y recompensa funcionan de la siguiente manera:

Activación por incertidumbre: La incertidumbre constante en los pases y en si se meterá o no un gol es lo que mantiene activos, en primer lugar, los circuitos de la atención y, posteriormente, los de la recompensa.

Anticipación de la recompensa: Con cada posible ocasión de gol, el cerebro actúa anticipando un posible premio, es decir, anticipa la victoria o el gol.

Reacción ante jugadas fallidas: Si una jugada no sale bien o termina mal, se interrumpe esta anticipación y aparecen la frustración y el estrés, lo que eleva los niveles de cortisol en el organismo.

¿ES EXAGERADO DECIR QUE EL SER HUMANO SUFRE CON UN PARTIDO?

En el desarrollo del juego, nuestro cuerpo empieza a responder, nuestro corazón se acelera, empezamos a tener tensión, incluso un nudo en el estómago. Por eso no es exagerado decir que uno sufre o que lo pasa mal cuando está viendo un partido, ni muchísimo menos, porque el fútbol no solo se juega en el campo, sino también en nuestro cerebro.

NUNCA SERÁ SOLO FÚTBOL

Uno no puede hablar de lo que no entiende y esto se aplica a todos los ámbitos. Quienes sienten a un club como parte de su vida son los únicos que pueden entender todo lo que genera. A esos sentimientos ahora podemos agregar esta información relevante sobre las reacciones naturales de nuestro cuerpo y nuestro cerebro, que sustentan científicamente lo que nos pasa.

Así como muchos no entendemos de rugby, golf u otros deportes y, por ende, no despiertan nuestro entusiasmo, lo mismo les sucede a quienes no entienden de fútbol. La clave está en respetar lo que a cada uno le gusta.