Motociclistas encabezan lista de accidentados y son una preocupación para Salud

El balance de pacientes atendidos en el Hospital del Trauma durante el 2025 indica que, nuevamente los motociclistas fueron los que más recurrieron a las atenciones a consecuencia de los accidentes de tránsito. Los médicos ya se encuentran con las alarmas encendidas, debido a que cada año se registra un aumento en el número de pacientes.

El informe emitido por el Hospital del Trauma indica que, durante el 2025, se atendieron un total de 114.764 pacientes por diferentes causas.

Al respecto, el director del Hospital del Trauma, Juan Manuel Fernández Valdovinos, señaló que el 85 % de los accidentados en tránsito son motociclistas, por lo que se reitera el llamado a extremar las medidas de seguridad vial.

De acuerdo al reporte, se registraron 9.134 accidentados en motocicletas, de los cuales, casi 4.000 no portaban casco, representando un 45 % del número total.

De esa cantidad de accidentados, unos 145 motociclistas perdieron la vida.

“Debemos unificar esfuerzos, ver la forma de aumentar el método de respuesta. Si esto sigue, un solo hospital no dará más abasto”, expresó el jefe médico, agregando su preocupación al ser el Hospital del Trauma el único centro asistencial de referencia para este tipo de casos.

Asimismo, dijo que la institución maneja un presupuesto anual de G. 155.000 millones, pero que vendría bien una mejora en cuanto al dinero, atendiendo a que cada año el número de pacientes va en aumento, tal y como reflejan los números estadísticos.

Referente a los accidentes de tránsito, de acuerdo a un reciente informe del Ministerio Público, se pudo saber que, en los últimos tres años, se registraron 21.997 denuncias por el hecho punible de exposición a peligro en el tránsito terrestre en todo el territorio nacional.

Del total de denuncias ingresadas, el 46 % de los presuntos responsables son personas de entre 18 y 29 años, lo que equivale a 10.119 casos, posicionando a este grupo etario como el de mayor incidencia en este tipo de hechos punibles.

La exposición a peligro en el tránsito terrestre es un delito tipificado en el artículo 217 del Código Penal Paraguayo, en concordancia con la Ley de Tránsito N.º 5016/2014 y sus modificaciones.

Donar órganos: acto de amor que transforma la tragedia en una nueva oportunidad de vida

Hay historias que comienzan con una tragedia y terminan con una oportunidad. En medio del dolor de una familia que pierde a un ser querido, puede abrirse una posibilidad para que otra persona vuelva a ver, camine, respire o simplemente siga viviendo. La donación de órganos es uno de esos procesos que, para miles de pacientes, representa la única posibilidad de continuar.

El doctor Hugo Espinoza, director del Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT), conoce de cerca cada etapa de este complejo proceso. Médico y cirujano vascular, explica que el trasplante se convirtió en una modalidad de tratamiento difundida en todo el mundo y que Paraguay viene desarrollando esta práctica desde hace varios años. El gran desafío es que llegue a más personas, con mayor calidad y bajo el criterio de equidad.

“El donante siempre es escaso en todo el mundo en relación con la cantidad de personas que necesitan un trasplante. Por eso, la equidad es tan importante”, señala durante una visita a las Residentas (canal GEN).

Cuando se habla de trasplantes, muchas veces la conversación se concentra en el corazón. La imagen de un paciente esperando un órgano vital suele ser la que más impacto genera, pero el doctor Espinoza invita a mirar el proceso en toda su dimensión. Hoy pueden trasplantarse órganos como el corazón, el pulmón, el hígado, el páncreas y los riñones, además de tejidos como las córneas, los huesos y la piel.

“El trasplante más importante es aquel que necesita una persona determinada”, recuerda el especialista.

Una persona que no puede ver puede recuperar su visión mediante un trasplante de córnea. Alguien que necesita un injerto óseo puede volver a caminar con normalidad. Para quien espera un corazón, un hígado o un riñón, el trasplante puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

La lista de espera no es una fila

En Paraguay, el paciente no se anota por cuenta propia ni ingresa automáticamente. El proceso comienza con el médico especialista.

Si una persona tiene una enfermedad renal avanzada, por ejemplo, es el nefrólogo quien inicia la evaluación. El paciente debe ser estudiado para determinar si está en condiciones de recibir un órgano. “No se puede hacer un trasplante si existe una enfermedad activa no resuelta, una infección importante o una enfermedad neoplásica”, explica Espinoza.

La evaluación se realiza a través de la institución de salud a la que pertenece el paciente, ya sea el IPS, el Hospital de Clínicas, el Hospital Nacional u otro centro. A partir de ahí, el paciente ingresa a la lista general.

Cuando aparece un donante, se analizan criterios como el grupo sanguíneo, la edad y la compatibilidad. Si el donante tiene 50 años, por ejemplo, se evalúa a los receptores que corresponden a ese rango. En el caso de donantes menores de 35 años, los niños tienen prioridad, según detalla el médico.

También existe el criterio de urgencia. Un paciente con un corazón artificial, por ejemplo, puede encontrarse en una situación de extrema urgencia. Si aparece un órgano compatible, ese paciente debe ser considerado prioritario.

La compatibilidad también depende del órgano. En el caso del corazón, el grupo sanguíneo y el tamaño son fundamentales. Un corazón pequeño puede no ser adecuado para una persona grande, mientras que uno demasiado grande puede no caber en el cuerpo de un receptor de menor tamaño.

El duelo de una familia y la esperanza de otra

La donación pediátrica es uno de los momentos más difíciles. Los niños fallecen con menor frecuencia y, cuando ocurre una situación que puede convertirse en donación, el impacto familiar es enorme.

“Imagínense el shock familiar. Los padres están en pleno duelo y la decisión se tiene que tomar justamente en ese tiempo”, explica el director del INAT.

Hace poco, Paraguay vivió una donación pediátrica en el Hospital Acosta Ñu. Un niño de apenas tres años esperaba por años un corazón. Por un lado, una familia enfrentó la tragedia de perder a un hijo, y por otro, la otra familia recibió la posibilidad de que su hijo continúe con vida.

Para acompañar esos momentos existen los coordinadores de trasplante. Son profesionales especialmente entrenados para evaluar el proceso médico, certificar la muerte encefálica y conversar con los familiares. Los coordinadores del INAT reciben formación en España, líder mundial en donación de órganos.

No hay una carnicería

Uno de los mitos de la donación tiene que ver con la extracción de los órganos. El doctor Espinoza explica que, en realidad, la ablación es una cirugía que debe ser perfecta.

“No puede haber errores. Si hay un error en la extracción, ese órgano ya no sirve”, explica.

Todo se realiza bajo estrictos protocolos. El cuerpo es tratado con respeto y, una vez finalizado el procedimiento, no se observa ningún cambio físico en el cadáver. Explica que, en el caso de las córneas, se extrae el tejido que da brillo a los ojos, sin modificar la apariencia de la persona. “El cuerpo se ve como siempre”, afirma.

La Ley Anita establece que toda persona mayor de 18 años es considerada donante de órganos, salvo que haya expresado previamente su negativa. Espinoza aclara que esto no significa una imposición. La legislación establece un marco para la donación y, ante una situación concreta, el proceso se conversa con la familia.

También se puede donar en vida

No todas las donaciones provienen de personas fallecidas. En algunos casos, una persona viva puede donar un órgano o parte de un órgano. El riñón es uno de los ejemplos.

Una persona sana que tiene dos riñones puede donar uno a un familiar, dentro de los grados de consanguinidad establecidos por la ley. También pueden evaluarse casos excepcionales entre personas con un vínculo cercano, de amistad, por ejemplo, aunque esto casi no ocurre.

Otra posibilidad es la donación de un segmento hepático. El hígado tiene una capacidad de regeneración y tanto el donante como el receptor pueden continuar con una vida normal después del procedimiento, siempre bajo un seguimiento médico permanente.

La médula ósea también puede donarse y, según explica el especialista, el procedimiento se asemeja en muchos aspectos a una donación de sangre.

Paraguay busca su soberanía sanitaria

Actualmente, la mayoría de los trasplantes se realizan en Paraguay. No obstante, el trasplante hepático pediátrico y el trasplante pulmonar todavía son áreas en desarrollo.

En algunos casos, los pacientes son derivados de manera institucional al exterior mediante convenios con centros especializados de Argentina y Brasil.

Sin embargo, el objetivo es que Paraguay pueda resolver cada vez más casos dentro de su propio sistema de salud. Para avanzar en esa dirección, el Ministerio de Salud estableció una nueva organización hospitalaria de donación y trasplante en los hospitales de alta complejidad.

El INAT también trabaja con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud en la formación de profesionales, cursos de capacitación y un sistema informático que busca agilizar todo el proceso de donación y trasplante.

“Tenemos que conquistar nuestra soberanía sanitaria”, sostiene Espinoza.

Avances de la ciencia

La ciencia, además, continúa abriendo puertas. Los xenotrasplantes, que utilizan órganos de animales genéticamente modificados, avanzan en fase experimental. Los casos de riñones y corazones provenientes de animales, principalmente cerdos modificados genéticamente, son estudiados en distintos países. Aunque todavía es un camino experimental, según subraya el médico.

Por eso, hablar de donación es hablar de vida. Es entender que, en el momento más doloroso para una familia, puede existir la posibilidad de que otra persona reciba una nueva oportunidad.

Y como dice el doctor Hugo Espinoza, el trasplante más importante siempre será el de aquella persona que está esperando.

Tristeza y frustración: las pesadas cargas en el día a día del paraguayo

Detrás de las cualidades típicas y conocidas del paraguayo como la hospitalidad y la alegría, la sociedad arrastra una profunda carga de tristezas no asumidas, un peso emocional alimentado por las carencias del Estado y los mandatos culturales que, según especialistas, termina explotando en forma de intolerancia, rigidez y violencia en la convivencia diaria.

El psiquiatra y antropólogo social Agustín Barúa describió la realidad emocional del paraguayo actual, quien arrastra unos dolores y tristezas no habladas y que datan de muchos años.

Para Barúa, esta tristeza tiene un origen en el entorno político y económico que rodea al ciudadano. Sostiene que cuando la vida cotidiana se reduce a lidiar de forma constante con un sistema en el que la salud, el transporte, la educación y la vivienda son problemas sin resolver, las personas experimentan una sensación de abandono y despojo.

Ante situaciones de vulnerabilidad y falta de respuestas institucionales, el paraguayo suele activar un mecanismo de defensa que consiste en idealizar su propia identidad, es decir, crea una imagen perfecta de lo que es para tapar las grietas internas y el desamparo, pero detrás de esa fachada de optimismo, se esconde un dolor que ignora o del que ni siquiera se percata.

“De manera defensiva tenemos una idealización de los paraguayos. Ante tanta expropiación nosotros nos idealizamos, porque tenemos tantas cosas rotas”, expresó Barúa.

Barúa explica que esta es la razón por la que nos emocionamos de forma tan extraña con los triunfos de paraguayos en el exterior, sea quien sea, nos da satisfacciones temporales ante la falta de alegrías colectivas reales.

No obstante, explica el psiquiatra, cuando no logramos canalizar esa frustración, esta explota en redes sociales o en la calle a través de tensiones, rechazos y posturas discriminatorias que nos cuesta reconocer.

“Esos carteles que decían: ‘Mbappé no es bienvenido’, sobre cosas de tal jugador que circularon mucho en las redes, muestran la tensión que tenemos. Entonces, cuando tenemos éxito en algo, nos emociona porque tenemos tanta tristeza acumulada”, agregó Barúa.

El panorama emocional se vuelve todavía más difícil en los hombres paraguayos porque, culturalmente, los varones están bloqueados y cargan con un mandato social que les prohíbe mostrar cualquier tipo de vulnerabilidad. El llanto, la tristeza o la necesidad de pedir ayuda son vistos como sinónimos de debilidad o inutilidad, lo que los obliga a reprimir lo que sienten.

Los varones paraguayos terminan manejando distintas intensidades de rabia porque cualquier otra expresión de dolor es criticada por el entorno.

“Lo único que hacemos, el único afecto que tenemos permitido culturalmente los varones, es el enojo. Manejamos matices de enojo. Después me río mucho, ya soy débil. Pido ayuda; soy inútil. Lloro, soy puto. O sea, todo está juzgado”, remarcó el profesional.

El análisis de Barúa invita a mirar de frente esas heridas que por años maquillaron con la idea de que el paraguayo siempre es alegre y hospitalario. Reconocer que estamos tristes, cansados y frustrados no es un acto de debilidad, sino el primer paso para sanar como sociedad.

Alergias, resfríos y gripe prolongada: las preguntas más frecuentes de los pacientes

En pleno invierno, los cuadros respiratorios se registran en una cantidad muy superior a la del resto del año. Chorreos de nariz, estornudos, tos, catarro y otros síntomas que aparecen y confunden entre gripe, resfrío y alergia. Las dudas más frecuentes de los pacientes, resueltas en esta nota desde la óptica profesional.

El doctor Sergio Aquino, clínico neumólogo, jefe del Servicio de Neumología del Hospital de Clínicas, expuso con claridad y precisión las diferencias entre algunos cuadros respiratorios que tienden a confundir a quienes los padecen.

Resfrío común: Se caracteriza por presentar chorrera de nariz (goteo nasal), estornudos, tos y puede haber o no catarro. Una diferencia clave es que nunca hay fiebre en un resfrío común.

Gripe: Se presenta con todos los síntomas del resfrío común (tos, estornudos, chorrera de nariz, catarro), pero se le agregan dolor y fiebre. El dolor puede manifestarse como dolor de garganta, dolor de cabeza intenso y dolor en el cuerpo.

Alergia (crisis alérgica): Puede compartir todos los síntomas anteriores, pero se diferencia en que es una condición de base hereditaria. Además, a diferencia de un resfrío o gripe común, que suelen resolverse en un periodo normal de 7 a 10 días, las crisis alérgicas actuales (como secuela del COVID-19) pueden prolongarse mucho más, llegando a durar de 15 a 21 días o hasta un mes.

SÍNTOMAS PROLONGADOS DE LA GRIPE

Anteriormente, lo normal era que un cuadro de gripe o resfrío se resolviera en un periodo de 7 a 10 días. Sin embargo, hoy en día estos cuadros se vuelven mucho más prolongados y arrastrados, llegando a durar 15 días, 21 días o hasta un mes, explicó el doctor Aquino, en una entrevista con el programa Residentas.

Causa (Combinación de virus): Esta prolongación de los síntomas ocurre porque los cuadros actuales no se deben a un solo virus, sino que son polimicrobianos. Es decir, se combinan múltiples virus entre sí (por ejemplo, gripe con COVID-19, o COVID-19 con virus sincitial respiratorio, o metapneumovirus), lo que impide que el paciente se recupere en el tiempo habitual.

Secuelas del COVID-19: Las personas que se contagiaron de COVID-19 después de la llegada de las vacunas (con variantes como Delta u Ómicron) quedaron con secuelas pulmonares y respiratorias. Esto hace que, ante cualquier cambio de clima o exposición al polvo, las crisis y los síntomas respiratorios (como el carraspeo o la tos) duren mucho más tiempo que antes de la pandemia.

Síntomas persistentes: Entre las molestias que se prolongan y no desaparecen por semanas se encuentran el carraspeo constante (causado por la rinorrea posterior), una pequeña tos por las mañanas que tarda horas en pasar y los estornudos frecuentes.

Complicaciones: Si la gripe no se cura en el tiempo correspondiente, el cuadro se puede complicar y derivar en condiciones más graves, como una bronquitis aguda o neumonía.

La automedicación: El doctor señala que el hábito de automedicarse o seguir consejos no médicos contribuye a que el cuadro empeore y se prolongue por un mes o más, por lo que enfatiza la importancia de consultar tempranamente ante los primeros síntomas.

ANIMALES Y LAS ALERGIAS

El doctor aclara que el pelo de los perros y gatos no es el causante de las crisis alérgicas, sino los ácaros y hongos que se encuentran en sus excretas (orina y caca) cuando estas se secan y se esparcen por el aire.

Cuándo consultar con un neumólogo: Se identifican los síntomas de alerta para acudir a este especialista, tales como tos, catarro, chillido de pecho, dificultad para respirar o cansancio inusual al realizar actividades físicas (para lo cual se realiza un estudio llamado espirometría).

RINORREA

La rinorrea posterior es un fenómeno médico que ocurre cuando el conducto nasal se congestiona y, en lugar de que el moco salga por delante de la nariz, este escurre por detrás (cayendo directamente a la rinofaringe). Este escurrimiento de moco hacia la garganta estimula de manera inconsciente e imperceptible el centro de la tos, lo que provoca que la persona comience a carraspear y a toser constantemente como un mecanismo de defensa para evitar que el moco vaya a los pulmones.

EL USO DEL SRAY NASAL

Antes de utilizar un spray nasal, es importante comprender la anatomía nasal: el conducto nasal es horizontal (va desde los orificios anteriores o narinas hasta la base del cráneo) y no vertical. La parte vertical es únicamente la pirámide nasal.

Evitar la aplicación vertical (hacia arriba): No se debe aplicar el spray estando parado y apuntando el dispositivo directamente hacia el techo de la pirámide nasal (hacia arriba). Debido a la velocidad y el choque del disparo, aplicarlo de esta manera puede causar un fuerte dolor de cabeza (cefalea) y no descongestiona la nariz de manera efectiva.

Posición correcta de la cabeza y el dispositivo: Para que el medicamento ingrese adecuadamente al conducto horizontal, se debe mantener la cabeza en una posición normal (sin necesidad de acostarla) y lo que se debe acostar o lateralizar es el dispositivo (el spray nasal) al momento de realizar el disparo.