Fotos en la era de la IA, ¿cómo distinguir lo real de lo falso?
Desde la verificación de fotografías y videos que fueron alterados con inteligencia artificial hasta la identificación de imágenes de archivo sacadas de contexto, el uso de herramientas digitales se vuelve imprescindible a la hora de contrarrestar ‘fake news’ y desinformación.
Por Robert Bourgoing (@robertb_py)
Apenas saltó la noticia de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, internet empezó a inundarse con todo tipo de teorías, que a su vez fueron sustentadas con imágenes y videos tratando de explicar lo que habría sucedido en este sorpresivo operativo.
Dentro de la apabullante ola de resultados, se destacó una imagen en particular, una que cobró notoriedad por su nivel de realismo. En ella, se observa a Maduro escoltado por lo que parecen ser dos efectivos militares, con sus respectivos uniformes camuflados, descendiendo de un avión en horas de la noche.
Esta coincidencia de elementos y detalles (horario del operativo, despliegue de fuerzas de seguridad y uso de aeronaves) hicieron creer a muchos que la fotografía era real. Nada más alejado de la realidad.
Medios dedicados al fact checking (que, en esencia, es el chequeo y contraste de información para contrarrestar fake news) confirmaron, tras una exhaustiva verificación, que dicha imagen era falsa. Poco después de desmentirse esta versión, fueron divulgadas las fotografías reales de la detención del mandatario de Venezuela por el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Los días posteriores a este histórico suceso, empezaron a saltar más fotografías y videos que pretendían seguir el juego de “lo que pasó después del arresto de Maduro”. Desde bailes cómicos con sus captores hasta el “rapado” en la cárcel, estas imágenes coparon Facebook, Twitter y otras plataformas, generando más repercusión sobre lo acontecido.
En un mundo marcado por el impacto de la inteligencia artificial, saber identificar qué es fidedigno y qué no se convierte en un tremendo desafío, incluso para aquellos que tienen el ojo más aguzado. El desarrollo de herramientas cada vez más potentes de IA -que se superan día a día en cuanto a funcionalidades y capacidades- genera un nuevo paradigma respecto a la creación de contenido.
Es allí donde entrar a cobrar protagonismo las herramientas de verificación de imágenes, diseñadas con el propósito de ayudarnos a distinguir adecuadamente las que fueron creadas con inteligencia artificial y las que efectivamente son legítimas. Por contradictorio que pudiera sonar, Google es uno de los mayores aliados para este tipo de situaciones.
Una de las alternativas más efectivas y rápidas para cotejar una fotografía es la llamada “búsqueda inversa”, que consiste básicamente en identificar el origen de la misma. Para ello, simplemente basta con darle click a la fotografía y seleccionar “Buscar imagen en Google” (mucho más práctico desde el navegador Chrome). Si estamos desde el ordenador, se puede arrastrar la fotografía hasta el ícono de cámara que aparece en el buscador. La tercera opción es ir directamente hasta el sitio de ‘Google Imágenes’ y seguir este mismo paso.
Siguiendo con las herramientas ofrecidas por la compañía de la gran G, existen otras dos que se destacan por su facilidad de uso y rapidez, logrando un gran impacto en los últimos años en los smartphones: Lens y “Circle to search”. Ambas se encargan de buscar coincidencias visuales a través de la imagen original, siendo la primera la más popularizada, ya que se encuentra en todos los móviles Android.
En su afán de facilitar la verificación de fotografías que pudieran ser generadas con inteligencia artificial, Google recientemente lanzó un nuevo producto que fue creado de manera exclusiva con dicho fin: SynthID. Se trata de una tecnología capaz de detectar “marcas de agua” digitales que son imperceptibles al ojo humano y funciona a través de Gemini.
Existen otras plataformas que funcionan bajo la misma premisa, como Hive Moderation y Sightengine, que, en esencia, también permiten detectar si una imagen fue creada a través de IA mediante un análisis exhaustivo. En el caso de la primera, incluso puede determinar qué modelo de IA (como Midjourney o DALL-E) fue utilizado.
Cuando se trata de videos, una opción muy eficaz y práctica es InVID, una plataforma que brinda servicios para detectar, autenticar y verificar la fiabilidad y precisión de archivos de video noticiosos. Funciona tanto con filmaciones publicadas en Youtube como así también en Facebook y Twitter.
El caso de Maduro solo es uno de los tantos que irán apareciendo, cada vez en mayor medida, durante los próximos años, propiciadas por el vertiginoso desarrollo de la inteligencia artificial y sus amplias capacidades generativas. Siendo conscientes de esta realidad, la certeza se volverá un valor más escaso y la duda pasará a convertirse en la nueva protagonista. A razón de ello, aprender a detectar imágenes trucadas es el único camino seguro para no caer en la farsa.
La IA ya está en clase y experta insta a crear un diseño de política de incorporación
La Dra. Sofia Sheid destacó que la Inteligencia Artificial (IA) ya está instalada en las aulas de los niños y adolescentes en Paraguay, especialmente en la educación privada, pero aún es materia pendiente la incorporación de esta tecnología en el sistema educativo público, por lo que enfatizó en la necesidad de diseñar una política pública para su implementación y que sea perdurable con el tiempo.
La experta en educación, Sofía Sheid, sostuvo, durante una entrevista en el programa “Así son las cosas”, que, en medio del auge de la IA, la falta de una política pública adecuada en la educación llevó a que la incorporación de la tecnología sea fragmentada y dependa de decisiones gubernamentales.
“La IA ya está en sala de clase, es necesario el diseño de una política de incorporación de tecnología e IA. La incorporación en el sistema público responde a una decisión del gobierno y no a una sistémica en donde, de una forma escalable se llega a todas las instituciones públicas”, expresó la profesional.
Para ella es urgente ordenar todo lo que se está haciendo bajo un marco de políticas públicas, y cortar brechas con el sector privado, donde la IA ya no es solo una tecnología imposible o difícil de entender e implementar, sino una realidad.
En ese sentido, la Dra. Sheid mencionó la importancia de la formación de los maestros en alfabetización digital e IA, y destacó que el debate no es tecnológico, sino pedagógico y de política.
EL CONTENDIO EN LA IA
La doctora Sheid sostuvo que actualmente el contenido educativo no es el principal problema a la hora de implementar la tecnología, sino la forma en que los estudiantes y docentes puedan aprovechar la IA para mejorar el aprendizaje.
“La IA cambió mi consigna como maestra, la instrucción que yo te doy para que aprenda a partir de este contenido, pero hoy día no es un contenido único. La máquina ya aprendió, y el teléfono a partir de una pregunta te responde en milésimas de segundos, ahí no aprendió el alumno”, refirió.
Según Sheid, el maestro debe ser consciente de que existe esa posibilidad de que el alumno elabore un ensayo de 10 líneas en microsegundos con la IA, entonces se busca otra consigna en donde la tecnología no sea descartada, sino aprovechada por todos para aprender.
¿Quién fue Pedro Canoero?: el paseo y la charla que inspiraron la canción
Pedro Canoero, te mecía el agua. Lejos de la costa cuando te dormías, dice un extracto de la canción compuesta por Teresa Parodi. Que se inspiró en un paraguayo lo saben todos, pero esta vez conoceremos los pormenores de esa conversación que mantuvieron ambos, en el relato de la propia artista, quien se emocionó hasta las lágrimas al inaugurar la escultura de Pedro en San Bernardino.
Por Gabriela Marmori Battilana
La correntina Teresa Parodi se declara enamorada del Paraguay, al que visitó en numerosas ocasiones desde muy niña, lo que hizo que ame nuestro país y que incluso tenga el deseo de vivir aquí si un día le tocara dejar su tierra natal.
Siendo maestra rural muy joven, en una de las ocasiones que pisó suelo guaraní, Teresa participó del Festival del Lago Ypacaraí. “La última imagen que me llevé de ese festival fue la mano de Pedro desde la canoa saludándome cuando terminó el paseo y ya nos íbamos hacia el aeropuerto para volver a Buenos Aires. Ese recuerdo me quedó para siempre”, relató.
Antes de esa despedida y en lo que duró el paseo, ambos conversaron sin preguntarse todavía sus nombres. El canoero comenzó a hablar de su vida, de su labor diaria en la canoa, del paisaje y de su rutina diaria.
En la canoa llevaba un matecito, una pavita, un calentador, una manta y una pequeña radio transistores, según relató la propia Teresa Parodi la semana pasada, durante el acto en la Cámara de Diputados donde le entregaron el reconocimiento Orden Nacional al Mérito Comuneros, la mayor distinción que otorga la Cámara.
“Por un momento sentí que ese hombre estaba tan identificado con el lugar, era tan parte de él, que humanizaba enormemente ese paisaje y me emocionó hasta las lágrimas, entonces le pregunté, (él se dio cuenta de que yo era correntina por la forma de hablar) entonces le pregunté: ¿usted cómo se llama? y él me dijo, Pedro¿y usted?, entonces yo le dije Teresa. Nos dimos la mano, me ofreció un mate”, contó la artista.
Aquel día, Teresa Parodi, como toda artista capaz de percibir cada detalle, sintió un vínculo con el canoero a quien describió como un hombre de pueblo tan consustanciado con su maravilloso oficio. Esa anécdota del Festival de Ypacaraí se convirtió en la musa de una canción. El entusiasmo fue tan grande que la correntina no pudo esperar hasta llegar a casa y empezó a componer durante el vuelo de regreso.
“En el avión escribí la canción, la escribí con el corazón y la cabeza y recuerdo que con melodía y todo porque cuando llegué a mi casa fui a buscar la guitarra para ver lo que había compuesto, para verla en acordes a la música”, comentó.
PERSONALIDADES PARAGUAYAS CON LAS QUE COMPARTIÓ
Teresa Parodi compartió con Herminio Giménez y con Óscar Cardozo Ocampos, a quien recuerda como un amigo entrañable del alma con el que realizó muchos trabajos musicales, y quien, además, hizo el arreglo musical de Petro Canoero en el primer disco.
También fue amiga del poeta paraguayo Elvio Romero e incluso musicalizó uno de sus poemas. Se llama “Agua Fuerte” y aunque Elvio ya no pudo escucharlo, su familia sí.
LA ESCULTURA DE PEDRO CANOERO
Este último viernes de marzo, el día 27, se inauguró en San Bernardino la escultura de Pedro Canoero, con presencia de Teresa Parodi, quien se mostró profundamente conmovida por este homenaje y por el tremendo parecido de este monumento con la última imagen que quedó grabada en su memoria: Pedro despidiéndose desde la canoa.
“Quizás Pedro, que no sé dónde está, que no sé si vive, que nunca supo a lo mejor que yo escribí esa canción para él, fue el motor que hizo que hoy estuviéramos aquí reunidos celebrando nuestra cultura”, opinó Parodi.
La escultura está ubicada en Playa Rotonda de San Bernardino y rinde homenaje al emblemático canoero, símbolo de hospitalidad, sencillez y conexión con la naturaleza, según explicaron desde la Senatur. La obra estuvo a cargo de los escultores Hugo Escobar y José Quevedo.
Morir o adaptarse: el boom del ‘streaming’ y el nuevo paradigma ante la TV tradicional
La televisión tradicional quedó relegada por el nuevo “formato de moda”: el streaming. Las nuevas audiencias, con una visión y necesidades distintas a las del público adulto, optan por plataformas digitales a la hora de consumir contenido, creando un nuevo paradigma en el ámbito de los medios.
Por Robert Bourgoing (@robertb_py)
Don Alfonso tiene casi 70 años. Toda su vida se acostumbró a informarse a través de la TV o, en el mejor de los casos, de su antigua radio a pila, a la que sigue apegado luego de superar tantas batallas cotidianas, más aún cuando se trata de escuchar partidos de fútbol.
Su nieto, Esteban, acaba de cumplir 20 años. Por el contrario, a su abuelo, él prefiere utilizar las redes sociales a la hora de enterarse sobre cualquier acontecimiento relevante, aunque la finalidad que da a estas plataformas es mayormente para distracción y entretenimiento.
Estos dos personajes ficticios representan la dualidad del nuevo paradigma que se escribe en el mundo de los medios: el auge del streaming y su relevancia por sobre la televisión tradicional.
Originalmente, el nicho se centraba casi de manera exclusiva en el mundo “gamer”, con creadores de contenido o “streamers” que recurrían a plataformas como Twitch para compartir lo que se conoce como “gameplay” (experiencia directa de juego). Ibai Llanos, AuronPlay y Rubius fueron algunos de los primeros en lograr audiencias masivas con sus ‘lives’ para el segmento de habla hispana.
La pandemia de COVID-19 fue uno de los detonantes de este boom en las transmisiones online. Ante la cuarentena impuesta a nivel global con el propósito de evitar la dispersión del virus, muchos usuarios optaron por “mostrar en vivo” lo que estaban haciendo a una audiencia que deseaba consumir algo fresco y atractivo.
Bajo esta premisa, empezaron a surgir cada vez mayor cantidad de streamers deseosos de captar nuevos espacios y ganarse a un público que no estaba a gusto en el molde de la TV como la conocemos de toda la vida. Se trata, sobre todo, de jóvenes que pueden ir desde los 15 años hasta adultos que llegan a la franja de 30 años, inclusive.
Este segmento de la población disfruta de la libertad de elegir qué ver, cómo y cuándo, hecho que contrasta con los horarios rígidos de la televisión tradicional. A esto se suma el lenguaje ameno y “más cercano” que utilizan muchos creadores de contenido, más acorde al estilo de las nuevas generaciones.
Este cambio radical se sustenta a través de datos concretos. El Digital News Report 2026 elaborado por el Instituto Reuters revela que el uso de redes sociales y plataformas de video para informarse ha superado a los medios tradicionales (TV, radio y prensa) en el segmento de personas entre 18 y 24 años. En ese sentido, Instagram (30%) y YouTube (23%) lideran la lista de preferencia, seguidos de TikTok (22%).
Este mismo informe señala que los jóvenes prestan más atención a los creadores de noticias individuales (51%) que a las marcas de noticias tradicionales (39%) en redes sociales y de video, en contraste con las personas de 55 años o más que dicen prestar más atención a los medios de comunicación en general.
En regiones como Latinoamérica, los creadores de contenido y el video online están ganando terreno rápidamente frente a los periodistas y medios convencionales. Tal es así que el 51% afirma confiar más en lo que digan sus influencers de referencia frente a un 39% que opina lo mismo de los medios tradicionales.
Si retrotraemos el análisis a nuestro ejemplo anterior, alguien como Esteban preferiría acostarse durante más de una hora en la comodidad de su cama para seguir a su youtuber favorito en vez de encender la TV para mirar el noticiero de las 19:00 hs. Su prioridad no son las noticias o el “minuto a minuto”, sino el entretenimiento que se ajusta a sus necesidades, preferencias y estilo de vida.
Este punto también fue analizado por el Instituto Reuters. Los jóvenes, según el análisis de los investigadores, también muestran menos interés en las noticias, dado que tan solo un tercio (35%) de las personas de entre 18 y 24 años, en comparación con el 52% de las mayores de 55, afirma estar muy o extremadamente interesado en consumir contenido informativo.
Los medios tradicionales han comprendido a la perfección la necesidad de “cambiar el chip” y no estancarse en el molde de toda la vida. A razón de ello, los canales de TV empezaron una paulatina migración al streaming, generando contenido tanto en la modalidad de “visual radio” (para aquellos que poseen TV + Radio) o, en todo caso, creando programas y contenidos en la grilla adaptados a este formato.
Quiérase o no, el streaming vino para quedarse. Las evidencias dan cuenta de que seguirá en constante crecimiento en el resto del mundo, incluyendo a Paraguay en la lista. La adaptación es el único camino posible ante la nueva tendencia que se vislumbra de aquí en adelante, caso contrario, los medios tradicionales podría correr el riesgo de perder a un segmento del público actual que a futuro costará retener.