Donar órganos: acto de amor que transforma la tragedia en una nueva oportunidad de vida

Hay historias que comienzan con una tragedia y terminan con una oportunidad. En medio del dolor de una familia que pierde a un ser querido, puede abrirse una posibilidad para que otra persona vuelva a ver, camine, respire o simplemente siga viviendo. La donación de órganos es uno de esos procesos que, para miles de pacientes, representa la única posibilidad de continuar.

El doctor Hugo Espinoza, director del Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT), conoce de cerca cada etapa de este complejo proceso. Médico y cirujano vascular, explica que el trasplante se convirtió en una modalidad de tratamiento difundida en todo el mundo y que Paraguay viene desarrollando esta práctica desde hace varios años. El gran desafío es que llegue a más personas, con mayor calidad y bajo el criterio de equidad.

“El donante siempre es escaso en todo el mundo en relación con la cantidad de personas que necesitan un trasplante. Por eso, la equidad es tan importante”, señala durante una visita a las Residentas (canal GEN).

Cuando se habla de trasplantes, muchas veces la conversación se concentra en el corazón. La imagen de un paciente esperando un órgano vital suele ser la que más impacto genera, pero el doctor Espinoza invita a mirar el proceso en toda su dimensión. Hoy pueden trasplantarse órganos como el corazón, el pulmón, el hígado, el páncreas y los riñones, además de tejidos como las córneas, los huesos y la piel.

“El trasplante más importante es aquel que necesita una persona determinada”, recuerda el especialista.

Una persona que no puede ver puede recuperar su visión mediante un trasplante de córnea. Alguien que necesita un injerto óseo puede volver a caminar con normalidad. Para quien espera un corazón, un hígado o un riñón, el trasplante puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

La lista de espera no es una fila

En Paraguay, el paciente no se anota por cuenta propia ni ingresa automáticamente. El proceso comienza con el médico especialista.

Si una persona tiene una enfermedad renal avanzada, por ejemplo, es el nefrólogo quien inicia la evaluación. El paciente debe ser estudiado para determinar si está en condiciones de recibir un órgano. “No se puede hacer un trasplante si existe una enfermedad activa no resuelta, una infección importante o una enfermedad neoplásica”, explica Espinoza.

La evaluación se realiza a través de la institución de salud a la que pertenece el paciente, ya sea el IPS, el Hospital de Clínicas, el Hospital Nacional u otro centro. A partir de ahí, el paciente ingresa a la lista general.

Cuando aparece un donante, se analizan criterios como el grupo sanguíneo, la edad y la compatibilidad. Si el donante tiene 50 años, por ejemplo, se evalúa a los receptores que corresponden a ese rango. En el caso de donantes menores de 35 años, los niños tienen prioridad, según detalla el médico.

También existe el criterio de urgencia. Un paciente con un corazón artificial, por ejemplo, puede encontrarse en una situación de extrema urgencia. Si aparece un órgano compatible, ese paciente debe ser considerado prioritario.

La compatibilidad también depende del órgano. En el caso del corazón, el grupo sanguíneo y el tamaño son fundamentales. Un corazón pequeño puede no ser adecuado para una persona grande, mientras que uno demasiado grande puede no caber en el cuerpo de un receptor de menor tamaño.

El duelo de una familia y la esperanza de otra

La donación pediátrica es uno de los momentos más difíciles. Los niños fallecen con menor frecuencia y, cuando ocurre una situación que puede convertirse en donación, el impacto familiar es enorme.

“Imagínense el shock familiar. Los padres están en pleno duelo y la decisión se tiene que tomar justamente en ese tiempo”, explica el director del INAT.

Hace poco, Paraguay vivió una donación pediátrica en el Hospital Acosta Ñu. Un niño de apenas tres años esperaba por años un corazón. Por un lado, una familia enfrentó la tragedia de perder a un hijo, y por otro, la otra familia recibió la posibilidad de que su hijo continúe con vida.

Para acompañar esos momentos existen los coordinadores de trasplante. Son profesionales especialmente entrenados para evaluar el proceso médico, certificar la muerte encefálica y conversar con los familiares. Los coordinadores del INAT reciben formación en España, líder mundial en donación de órganos.

No hay una carnicería

Uno de los mitos de la donación tiene que ver con la extracción de los órganos. El doctor Espinoza explica que, en realidad, la ablación es una cirugía que debe ser perfecta.

“No puede haber errores. Si hay un error en la extracción, ese órgano ya no sirve”, explica.

Todo se realiza bajo estrictos protocolos. El cuerpo es tratado con respeto y, una vez finalizado el procedimiento, no se observa ningún cambio físico en el cadáver. Explica que, en el caso de las córneas, se extrae el tejido que da brillo a los ojos, sin modificar la apariencia de la persona. “El cuerpo se ve como siempre”, afirma.

La Ley Anita establece que toda persona mayor de 18 años es considerada donante de órganos, salvo que haya expresado previamente su negativa. Espinoza aclara que esto no significa una imposición. La legislación establece un marco para la donación y, ante una situación concreta, el proceso se conversa con la familia.

También se puede donar en vida

No todas las donaciones provienen de personas fallecidas. En algunos casos, una persona viva puede donar un órgano o parte de un órgano. El riñón es uno de los ejemplos.

Una persona sana que tiene dos riñones puede donar uno a un familiar, dentro de los grados de consanguinidad establecidos por la ley. También pueden evaluarse casos excepcionales entre personas con un vínculo cercano, de amistad, por ejemplo, aunque esto casi no ocurre.

Otra posibilidad es la donación de un segmento hepático. El hígado tiene una capacidad de regeneración y tanto el donante como el receptor pueden continuar con una vida normal después del procedimiento, siempre bajo un seguimiento médico permanente.

La médula ósea también puede donarse y, según explica el especialista, el procedimiento se asemeja en muchos aspectos a una donación de sangre.

Paraguay busca su soberanía sanitaria

Actualmente, la mayoría de los trasplantes se realizan en Paraguay. No obstante, el trasplante hepático pediátrico y el trasplante pulmonar todavía son áreas en desarrollo.

En algunos casos, los pacientes son derivados de manera institucional al exterior mediante convenios con centros especializados de Argentina y Brasil.

Sin embargo, el objetivo es que Paraguay pueda resolver cada vez más casos dentro de su propio sistema de salud. Para avanzar en esa dirección, el Ministerio de Salud estableció una nueva organización hospitalaria de donación y trasplante en los hospitales de alta complejidad.

El INAT también trabaja con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud en la formación de profesionales, cursos de capacitación y un sistema informático que busca agilizar todo el proceso de donación y trasplante.

“Tenemos que conquistar nuestra soberanía sanitaria”, sostiene Espinoza.

Avances de la ciencia

La ciencia, además, continúa abriendo puertas. Los xenotrasplantes, que utilizan órganos de animales genéticamente modificados, avanzan en fase experimental. Los casos de riñones y corazones provenientes de animales, principalmente cerdos modificados genéticamente, son estudiados en distintos países. Aunque todavía es un camino experimental, según subraya el médico.

Por eso, hablar de donación es hablar de vida. Es entender que, en el momento más doloroso para una familia, puede existir la posibilidad de que otra persona reciba una nueva oportunidad.

Y como dice el doctor Hugo Espinoza, el trasplante más importante siempre será el de aquella persona que está esperando.

Más allá de la biología: la historia emocional que esconde la lactancia materna

Mientras la atención suele centrarse de manera exclusiva en el recién nacido, la psicóloga perinatal Camila Codas reflexiona sobre la profunda metamorfosis psicológica, la revolución hormonal y la exigencia silenciosa que atraviesan las madres durante el posparto.

La lactancia existe desde el origen de la humanidad. Aun así, la atención mediática y científica suele enfocarse en los indiscutibles beneficios biológicos para el bebé, dejando en un segundo plano la vivencia de la mujer. En el marco de la Semana Nacional de la Lactancia Materna, la psicóloga perinatal Camila Codas propone desviar la mirada hacia el estado emocional de la madre y la red de contención que la rodea.

“En el consultorio escucho con frecuencia una frase que transmite siempre lo mismo: ‘Todo el mundo estaba pendiente de mi bebé, pero muy pocos me preguntaban cómo estaba yo’”, revela Codas.

Para la psicóloga, la sociedad mantiene una deuda histórica con la salud mental en esta etapa, considerando que la lactancia no es solo una forma de alimentación, sino una experiencia de alta disponibilidad física y emocional en un momento de plena vulnerabilidad.

Psicóloga Perinatal, Camila CodasPsicóloga Perinatal, Camila Codas

LA REVOLUCIÓN HORMONAL Y EL APRENDIZAJE DEL ENTORNO

El posparto implica una reorganización biológica drástica. Luego del nacimiento, la brusca caída de la progesterona da paso al protagonismo de la prolactina. Conocida popularmente como “la hormona de la leche”, la prolactina no solo estimula la producción de alimento, sino que acompaña el proceso psicológico de adaptación a la maternidad.

No obstante, la especialista aclara que el bienestar de la mujer no depende en exclusiva de las hormonas. El cansancio acumulado, las noches en vela, el dolor físico y la redefinición de la propia identidad convierten a este período en un aprendizaje mutuo. Mientras el bebé aprende a succionar, la madre aprende a interpretar los llantos, a confiar en su cuerpo y a pedir ayuda cuando la situación la sobrepasa.

EL VALOR DE LOS PEQUEÑOS GESTOS

Frente a la sobrecarga y la presión de los ideales irreales, la contención no siempre requiere intervenciones complejas. La presencia activa de la pareja, la familia y el círculo cercano mediante acciones cotidianas resulta determinante para sostener la salud mental materna.

Entre las acciones prácticas más significativas que se destacan desde la clínica diaria se encuentran:

Sostén físico inmediato: acciones simples como acercar un vaso de agua mientras la madre amamanta, acomodar almohadones o preparar la comida de la casa.

Garantizar pausas de autocuidado: sostener al recién nacido unos minutos para permitir que la mujer pueda ducharse con tranquilidad o descansar.

Poner el foco en la mujer: preguntar directamente a la madre cómo se siente de manera integral, validando sus emociones más allá del estado del bebé.

“Una lactancia no se sostiene solamente con leche. Se sostiene con información, con profesionales que acompañen, con una red de apoyo presente y con una mamá que se siente escuchada, respetada y cuidada”, concluye Codas, recordando que cuidar el bienestar de la mujer es indispensable para garantizar el desarrollo del niño.

Salas de lactancia y guarderías en empresas y entes públicos, ¿se cumple la ley?

La legislación paraguaya contempla la obligatoriedad para instituciones públicas y empresas del sector privado de instalar guarderías y salas de lactancia, conforme a una determinada cantidad de trabajadoras en su plantel. Ante este escenario, surge la interrogante, ¿se cumple la ley o es letra muerta?

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

En la semana que acaba de concluir se conmemoró la “Semana Mundial de la Lactancia Materna”, iniciativa impulsada por la OMS con el propósito de resaltar la importancia y los beneficios de esta práctica que se constituye en un derecho fundamental para la nutrición y el desarrollo infantil.

Esta celebración indefectiblemente nos lleva a debatir sobre la situación de las madres trabajadoras y los derechos de los que gozan, varios de los cuales hoy día se encuentran estipulados en la legislación paraguaya.

Podemos citar la Ley N° 5508/15, el Decreto 7550/2017 ampliado por la Ley N° 6453/19 de Promoción, Protección a la Maternidad y Apoyo a la Lactancia Materna, que otorga a las madres trabajadoras en el periodo de gestación, nacimiento y lactancia una serie de garantías en consecuencia con las recomendaciones internacionales.

Uno de los aspectos cruciales de esta normativa es la obligatoriedad de instalar salas de lactancia, tanto en instituciones del sector público como en empresas privadas donde exista un número mayor a 10 mujeres en el plantel.

Cabe mencionar que este límite se evalúa por establecimiento o sucursal física, no por el total corporativo a nivel nacional, por lo que una empresa que cuente con distintas oficinas o dependencias deberá, indefectiblemente, tener una sala de lactancia en cada una de ellas, siempre y cuando exista el número exigido de trabajadoras.

En lo concerniente al espacio físico, cada sala debe contar con un tamaño mínimo (aprox. 4 metros cuadrados), un refrigerador para conservar la leche, sillones cómodos, condiciones óptimas de higiene, ventilación y privacidad.

Las trabajadoras que se encuentren en etapa de lactancia tienen un permiso de 90 minutos diarios (pagados) para el amamantamiento o extracción de leche hasta los 7 meses de edad del bebé, prorrogable hasta los 24 meses bajo indicación médica (con 60 minutos diarios).

En esa misma línea, también se encuentra en vigencia la disposición de habilitar guarderías o Espacios de Desarrollo Infantil (EDI), prevista en el Artículo 134 del Código Laboral. Este apartado contempla que aquellos establecimientos comerciales o industriales que empleen a más de 50 trabajadores de cualquier sexo cuenten con este tipo de lugares.

El servicio cubre a los hijos de los trabajadores desde los 45 días hasta los 2 años de edad. En este caso, las empresas disponen de tres opciones legales para acatar la norma: habilitar una guardería propia dentro del mismo predio, subcontratar un servicio tercerizado externo o pagar directamente al trabajador una compensación económica destinada a solventar el costo de una guardería de su elección.

El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS) es el ente encargado de fiscalizar activamente estos espacios y el cumplimiento de las normativas vigentes en favor de las madres trabajadoras.

Las empresas que incumplan la instalación de espacios de atención infantil o salas de lactancia se exponen a sanciones económicas que van de 10 a 30 jornales mínimos por cada trabajador afectado. Los montos de cada multa automáticamente se duplican en caso de reincidencia.

Cuando olvidar ya no es solo un descuido: cómo cuidar el cerebro antes de que sea tarde

La discapacidad intelectual y el deterioro cognitivo suelen asociarse con la infancia o con enfermedades avanzadas. La psicóloga educacional Lorena Balbuena Castillo advierte que la prevención comienza décadas antes y que pequeños hábitos cotidianos pueden marcar la diferencia para conservar la memoria, la atención y la autonomía en la vejez.

La discapacidad intelectual suele asociarse a una condición vinculada exclusivamente a la niñez. La mayor parte de las campañas, tratamientos y programas apuntan a la intervención temprana, un enfoque fundamental para mejorar el desarrollo de los niños. Aunque esa realidad es incuestionable, existe una pregunta que muchas familias comienzan a hacerse cuando esos niños llegan a la adultez: ¿qué pasa después de los 18 años?

Para la licenciada Lorena Balbuena Castillo, psicóloga educacional del Centro Comunitario de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), el desafío consiste en acompañar a las personas durante todo su ciclo de vida y trabajar para preservar una capacidad que suele pasar desapercibida hasta que comienza a fallar, que es la funcionalidad cognitiva.

“Lo que tratamos de mantener en la vida de toda persona, especialmente en los adultos mayores, es la funcionalidad cognitiva. Buscamos cuidar la reserva cognitiva, que es la que favorece la salud del cerebro”, explicó.

La memoria también necesita entrenamiento

Balbuena señala que muchas personas creen que los olvidos cotidianos forman parte natural del envejecimiento. Salir del supermercado y no recordar dónde quedó estacionado el vehículo, olvidar dónde quedaron las llaves o preguntarse varias veces si se apagó la hornalla parecen situaciones inofensivas.

Aunque esos episodios pueden parecer simples distracciones, también representan señales de que la atención sostenida y la memoria empiezan a resentirse.

“Muchas veces decimos ‘soy luego olvidadiza’ o ‘siempre fui despistada’, como si fueran excusas normales. En realidad, esos pequeños olvidos afectan nuestra atención y pueden ser el inicio de un deterioro mayor”, advirtió.

La especialista explicó que la reserva cognitiva comienza a construirse incluso antes del nacimiento y se fortalece durante toda la vida mediante hábitos saludables, estimulación intelectual y una buena salud física.

Dormir poco, vivir estresado y depender del celular

Uno de los principales enemigos del cerebro es la falta de descanso. “Dormir menos de seis horas durante años pasa factura. Las fases profundas del sueño son fundamentales para proteger el hipocampo, que es el centro de la memoria y la atención”, afirmó.

El estrés crónico también representa otro factor de riesgo importante. La psicóloga explicó que el cortisol, hormona que inicialmente ayuda al organismo a responder ante situaciones de tensión, termina dañando las neuronas cuando permanece elevado durante largos períodos.

“El estrés prolongado enferma al cuerpo y al cerebro. Ese exceso de cortisol termina afectando justamente la zona encargada de la memoria”, sostuvo.

A esta realidad se suma otro protagonista de la vida moderna, que sin dudas es el teléfono celular. Según Balbuena, el uso constante de pantallas disminuye la capacidad de mantener la atención durante períodos prolongados.

“Los chicos ya no quieren escuchar un cuento largo porque están acostumbrados al cambio permanente de imágenes y al desplazamiento infinito en las redes sociales. Eso afecta directamente la atención sostenida”, explicó.

Nunca es tarde para cuidar el cerebro

Uno de los mensajes que más enfatiza la especialista es que el cerebro conserva capacidad de regeneración incluso en edades más avanzadas.

Recordó que desde la década de 1990 la ciencia comprobó que el hipocampo puede seguir generando nuevas neuronas durante toda la vida.

“Incluso una persona de 80 años puede generar nuevas neuronas. Eso nos demuestra que siempre vale la pena cuidar el cerebro”, afirmó.

Para fortalecer esa reserva cognitiva recomienda medidas sencillas que no implican grandes inversiones económicas:

Dormir entre siete y ocho horas por noche.

Reducir el consumo de azúcar y alimentos ultraprocesados.

Comer más frutas y verduras.

Beber suficiente agua.

Evitar el uso del teléfono celular al menos dos horas antes de dormir.

Mantener el Wi-Fi y el teléfono fuera de la habitación durante el descanso.

“Lo que vos comés también lo come tu cerebro. Lo que vos te decís, tu cerebro lo escucha”, resumió.

Un ejercicio simple para reducir el estrés

Durante la entrevista, Balbuena compartió un ejercicio que recomienda para activar el sistema nervioso parasimpático, encargado de favorecer la relajación.

Consiste en mantener una postura erguida y masajear suavemente durante aproximadamente un minuto la zona ubicada sobre el entrecejo utilizando los dedos índice y medio.

Según explicó, esta estimulación activa el nervio trigémino y ayuda a disminuir la respuesta del organismo frente al estrés, favoreciendo indirectamente la memoria y la concentración.

La soledad también enferma

Desde el Centro Comunitario de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción impulsan programas de atención y acompañamiento para niños, adolescentes y adultos, con énfasis en la salud cognitiva. Dentro de los programas del centro que lidera, otro aspecto que preocupa es la llamada “soledad no elegida”.

La psicóloga señaló que muchos adultos mayores expresan sentirse solos, una situación que también repercute sobre la salud mental y cognitiva.

Por ello considera fundamental fortalecer los vínculos familiares e incentivar actividades intergeneracionales.

“Es buenísimo visitar a los adultos mayores, compartir tiempo con ellos y generar espacios donde puedan sentirse acompañados”, indicó.

Atención psicológica accesible

El Centro Comunitario de la Facultad de Filosofía de la UNA funciona en el barrio Itá Pytã Punta, junto al sector de posgrado de la facultad.

Creado en 2003 para brindar asistencia psicológica a poblaciones vulnerables, actualmente desarrolla once programas de extensión universitaria que incluyen atención clínica, charlas educativas y trabajos comunitarios en escuelas y municipios.

Las consultas tienen un costo de G. 20.000 para el público general y G. 15.000 para estudiantes universitarios. También existen mecanismos de exoneración para personas con dificultades económicas.

Las citas pueden solicitarse de lunes a viernes, de 7:00 a 19:00, llamando al (021) 424 243.