Caso asado de fin de semana: Ferreiro chicanea el proceso y no se animan a sancionarlo
El 18 de diciembre de 2019 una denuncia pública sobre el funcionamiento de una “caja paralela” en la Municipalidad de Asunción donde estaban implicados desde el intendente Mario Ferreiro, varios funcionarios y hasta dos de sus sobrinos, hizo que días después el jefe comunal renuncie al cargo. Luego se vino el proceso judicial que no puede avanzar debido a las chicanas que los procesados se pasan planteando.
La fiscala Stela Mary Cano fue la designada para entender en este caso, e imputó a Mario Ferreiro por los hechos de coacción, coacción grave, tráfico de influencias y lesión de confianza. La presentación también afectó al ex secretario de Gabinete de la comuna, Carlos Mancuello Ríos, el ex asistente de Ferreiro, Víctor Ocampos Fernández, ambos por los delitos de lesión de confianza y tráfico de influencias. El ex director de Recursos Humanos Aureliano Servín Maldonado y la ex diputada Rocío Casco Arce, fueron imputados por coacción, coacción grave y tráfico de influencias. Finalmente los sobrinos del ex intendente, Fernando Ferreiro Ayala y Roberto Ferreiro Paz, fueron imputados por tráfico de influencias.
El caso salió a luz tras la denuncia realizada por el ex aliado político de Ferreiro, Camilo Soares, quien señaló que en la comuna de la capital funcionaba una “caja paralela” de recaudación, cuyo dinero no ingresaba a las arcas de la Municipalidad. También se apuntó que los sobrinos del intendente eran los encargados de un grupo creado en la red Telegram llamado “asado de fin de semana” que era por donde se comunicaban para coordinar los cobros y aprietes.
Una filtración de ese grupo fue la que desató el escándalo que obligó a Ferreiro a renunciar apresuradamente a su cargo, para evitar ser salpicado por los hechos de corrupción, sin embargo eso no le valió de mucho, ya que igual fue imputado.
Desde la fiscalía se incautó el teléfono celular de Francisco Florentín un funcionario municipal, en el cual se encontraron varias capturas de pantalla de las conversaciones entre Carlos Mancuello jefe de Gabinete con los sobrinos de Mario Ferreiro en las cuales se pedían supuestamente grandes cantidades de dinero que nunca ingresaron a las arcas municipales.
A poco de conocerse el escándalo el grupo “asado de fin de semana” fue eliminado y los abogados alentaban la hipótesis que ese grupo nunca existió y que no hay pruebas en contra de los acusados.
Sin embargo las conversaciones quedaron guardadas en capturas de pantalla y en una de ellas se lee que Mancuello informa que: “ya está el cheque” y que solamente tenía que “avisar y bajan a Tesorería” porque allí ya estaban esperando instrucciones para enviar a un cobrador. El mismo corresponde a la empresa Ocho A SA Constructora por un valor superior a los G. 1.600 millones y tiene fecha del 7 de junio de 2017.

A poco de cumplirse dos años del inicio de las investigaciones la fiscala Cano, ya presentó acusación contra todos implicados, sin embargo las chicanas que se van planteando dilatan la realización de la audiencia preliminar que es donde se debe decidir si el caso es o no elevado a juicio oral y público.
Varios abogados de los procesados ya habían planteado pedidos de una salida procesal admitiendo el hecho, para evitar una condena, sin embargo desde el Ministerio Público no se dio curso favorable a esta solicitud.
Como no corrió el pedido de “arreglo” judicial, entonces se vinieron las dilaciones a la marcha del proceso. Abogados que no se presentan, otros que asumen y luego renuncias a las defensas, procesados que dicen están enfermos o aislados por covid, son solo algunas de las prácticas de mala fe que tiene los procesados para evitar la preliminar que ya se suspendió cinco veces desde mayo pasado cuando fue la primera convocatoria.
El proceder de Mario Ferreiro es un claro ejemplo de mala fe y no sometimiento a la justicia, el ex intendente ya recusó a la fiscala Cano, para evitar en su momento que lo impute, sin embargo la agente fue confirmada en el caso y luego lo imputo.
El 26 de julio pasado cuando se tenía que hacer la audiencia preliminar Ferreiro se presentó con el abogado Renato Marín Ramírez, quien ese día asumió su defensa y pidió copias del expediente, por lo que la jueza Alicia Pedrozo pospuso la diligencia para el 3 de agosto.
Ese 3 de agosto el abogado Marín, se presentó únicamente para renunciar a la defensa de Ferreiro, que una semana antes había asumido, con eso por quinta vez ya se suspendía la audiencia y la magistrada se vio obligada fijar para el próximo 26 de agosto la nueva fecha para la diligencia, en la que no se sabe con qué chicana se presentará Ferreiro u otro procesado.
Este tipo de práctica meramente dilatorias tiene previstas sanciones para los abogados y procesados chicaneros, que los jueces solo las aplican según la cara del cliente, no siempre se animan a sancionar a los políticos. El artículo 112 del Código Procesal Penal y la acordada de la Corte Nº 971 del 2015 prevén sanciones para los litigantes de mala fe, pero en pocas ocasiones se echa mano de ellas para frenar el accionar desleal de los abogados y sus clientes.
“Hay talento, falta apoyo”: la realidad del ‘gaming’ en Paraguay frente a la región
El escenario del ‘gaming’ en Paraguay se encuentra alejado de la realidad a nivel regional, teniendo a países como Brasil, Argentina y Chile que poseen marcos normativos, incentivos fiscales y programas de promoción a la industria, creando un ecosistema propicio para el florecimiento de este sector.
Por Robert Bourgoing (@robertb_py)
Desde hace varios años, jugar videojuegos dejó de ser una simple afición o pasatiempo para convertirse en toda una industria que involucra a millones de personas, moviendo considerables sumas de dinero en materia de publicidad, primas y ganancias.
Según estimaciones, el mercado del gaming posee más de 3.000 millones de jugadores activos en todo el mundo y genera ingresos promedio de USD 200.000 millones anuales, con proyección a seguir en aumento.
Consolas como PlayStation y Xbox, a las que se suman las infaltables computadoras o los smartphones (estos últimos como nuevos dominadores del segmento, al tener a los dispositivos móviles como la plataforma líder), el gaming se ha consolidado como la mayor industria de entretenimiento, superando inclusive a la música y al cine combinados en materia de ingresos.
Estos datos confirman algo innegable: jugar ya no solo es diversión, sino también ganar dinero. Y detrás del dinero, existen auspicios, fuentes de trabajo, torneos y, lo que es más importante, competidores.
Un informe divulgado recientemente por la plataforma de medios GamesBeat señala que América Latina logró convertirse, de un tiempo a esta parte, en un motor activo del crecimiento global de jugadores, audiencias de eSports y participación en servicios en vivo.
En la región, Brasil y México lideran la expansión dentro de este mercado, mientras que Argentina y Chile se consolidan como hubs de talento exportador. Por su parte, Colombia, Perú y Ecuador comienzan a mostrar señales de crecimiento en sus ecosistemas de desarrollo, destaca el portal paraguayo 20xxnoticias.com.
En su análisis, este medio hace una observación clave que no puede pasar desapercibida, y es que Paraguay no aparece en las tablas de ingresos ni tampoco tiene un capítulo destacado en el informe, exponiendo así la realidad a nivel local.
La frase de “hay talento, falta apoyo” bien podría encajar en esta reflexión, puesto que existen numerosos ‘gamers’ paraguayos que continuamente demuestran su capacidad y talento en diversas competencias a nivel local e internacional, a quienes se suman los desarrolladores de la industria local, como Waraní Studios y Posibillian Tech, que a lo largo de la última década lograron sacar importantes títulos a la venta.
El trasfondo -sostiene la publicación- es que existe una ausencia de políticas públicas que transformen el talento individual en industria colectiva. “Mientras los vecinos construyen ecosistemas, Paraguay sigue dependiendo de la resiliencia de unos pocos”, agrega.
Volviendo a la comparativa con países de la región, Brasil puede catalogarse como “el motor cultural” y de mayor escala en el gaming, con más de mil estudios de desarrollo, una industria de eSports que exporta equipos campeones mundiales y una base de jugadores que supera el 70% de su población.
Un punto a favor de la nación vecina es la Ley 14.852/24 “Marco Legal dos Games”, que reconoce oficialmente los videojuegos como obras audiovisuales interactivas y crea bases más claras para políticas públicas orientadas al sector. Dicha normativa otorga beneficios fiscales y de investigación y desarrollo, propiciando la prospección de clientes y la búsqueda de financiamiento para proyectos.
En el caso de Argentina, los estudios de dicho país derivan la mayor parte de su negocio del extranjero, ya sea mediante servicios de outsourcing o la monetización de juegos en plataformas globales. A su vez, Chile logró construir una identidad clara a partir de un núcleo concentrado de estudios que han producido títulos reconocidos internacionalmente.
Este país también posee un marco normativo. Se trata de la Ley 27.506 “de Promoción de la Economía del Conocimiento”, que otorga beneficios fiscales a empresas de tecnología y servicios basados en el conocimiento, incluyendo los videojuegos. Dicha legislación incluye estabilidad fiscal por 10 años, exención de impuestos provinciales y descuentos en cargas patronales. A esto se le suma el programa “Potenciar Industria del Videojuego”, que ha financiado decenas de proyectos con fondos estatales.
En Chile, existe un “Fondo de Fomento Audiovisual” que destina líneas específicas para el financiamiento de proyectos de videojuegos, mientras que en Colombia se han incorporado los videojuegos dentro de su estrategia de “Economía Naranja”. Por su parte, Uruguay ofrece un crédito fiscal del 35 % para gastos en investigación y desarrollo a través de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), sumados a otros incentivos fiscales.
20xxnoticias resalta que Paraguay hoy día no posee un marco legal específico para videojuegos, ya que la Ley de Economía Naranja no tiene reglamentación para el sector, sin mencionar que todavía no se cuentan con fondos concursables exclusivos para desarrollo de videojuegos ni líneas de crédito blandas para la industria creativa.
Una de las propuestas para cambiar esta realidad es el reconocimiento de los videojuegos como una actividad de desarrollo tecnológico y cultural dentro de la Ley de Economía Naranja y la Ley de Fomento al Audiovisual, a la que podría sumarse la creación de un fondo concursable exclusivo para desarrollo de videojuegos y también un programas de becas y cursos especializados en desarrollo de videojuegos. Con acciones de esta índole, el escenario del gaming paraguayo podría potenciarse y seguir el ejemplo de la región.
El nuevo Paraguay digital: así cambiaron las compras, el trabajo y la vida cotidiana
Hace apenas unos años salir de casa sin efectivo era un problema para muchos paraguayos. Hoy, cada vez más personas pagan con QR, realizan transferencias desde el celular y hacen compras online sin necesidad de ir a un local físico.
Por Juan Riveros (@JuancitoRiveros)
Para entender el fenómeno, hay que remontarse hasta la pandemia, cuando miles de personas comenzaron a utilizar plataformas digitales para comprar productos, trabajar, estudiar y comunicarse “a distancia”. Lo que antes parecía limitado a grandes empresas, actualmente forma parte de la rutina diaria de comerciantes, estudiantes, trabajadores y ciudadanos en general.
Uno de los cambios más notorios está en la forma de comprar y pagar. Los códigos QR dejaron de ser una novedad y pasaron a convertirse en una herramienta habitual en supermercados, estaciones de servicio, farmacias, restaurantes e incluso en los puestos callejeros. Según datos difundidos por Bancard, siete de cada diez pagos digitales en comercios adheridos ya se realizan mediante QR
El “boom” de los pagos electrónicos también impulsó el crecimiento de las billeteras digitales y las transferencias instantáneas. Datos oficiales indican que, durante el primer cuatrimestre de 2025, el consumo mediante QR, tarjetas y billeteras electrónicas aumentó un 38 % en comparación con el mismo periodo del año anterior, reflejando el avance de la digitalización financiera en el país.
Respecto al comercio electrónico, La Cámara Paraguaya de Comercio Electrónico (CAPACE) informó que ocho de cada diez paraguayos realizaron al menos una compra online durante el último año. Además, el sector registró un crecimiento del 23% en el 2025 y ya representa cerca del 4,7 % del Producto Interno Bruto (PIB).
La transformación digital no solo cambió la manera de consumir, sino también la forma de trabajar. Actualmente, muchos emprendedores manejan sus negocios casi exclusivamente desde el celular, utilizando WhatsApp, Facebook e Instagram como principales canales de ventas y atención al cliente.
El impacto también se observa en la vida cotidiana. Actualmente, muchas personas utilizan el celular para pedir comida, pagar servicios, solicitar vehículos de plataformas, comprar ropa o realizar transferencias en cuestión de segundos. La digitalización redujo tiempos y facilitó procesos que anteriormente eran tediosos trámites presenciales o manejo constante de efectivo.
El crecimiento del acceso a internet y el uso masivo de redes sociales también aceleraron esta transformación. En ese sentido, el informe “Digital 2026 Paraguay”, de DataReportal, señala que el país cuenta con más de 5,8 millones de usuarios de internet y alrededor de 4,6 millones de usuarios activos en redes sociales.
Sin embargo, los especialistas advierten que todavía existen desafíos importantes relacionados con educación digital, ciberseguridad y acceso igualitario a la tecnología.
Sin embargo, a pesar de estos desafíos, el efectivo sigue presente, pero ya convive con una nueva realidad donde el celular se convirtió en billetera, oficina, comercio y herramienta de comunicación al mismo tiempo.
Crisis, redención y una constante cultural
Pueblos diferentes; distantes entre sí por miles de kilómetros, océanos, lenguas e incluso épocas, comparten una misma intuición y certeza: el mundo se salió de control y, en algún momento, alguien (o algo) vendrá a reencauzarlo.
Puede que sea la manera de entender el tiempo y el destino colectivo, lo cierto es que esta mítica figura adopta nombres y formas distintas según la tradición y el contexto: un rey justo, un maestro, una divinidad, un nuevo ciclo. El relato cambia, pero el mensaje es el mismo. El mundo puede cambiar… y seguimos en la espera.
Por Gonzalo Cáceres - Periodista
Guerras, opresión, desigualdad extrema, crisis morales o incluso la sensación de un desorden en la naturaleza. Las sociedades enfrentan, tarde o temprano, situaciones en las que todo parece perder coherencia.
Y es ahí que se deja notar una tensión: si existe un orden -sea divino o natural-, ¿por qué la realidad funciona mal? Esa pregunta no queda sin respuesta. Las culturas elaboran explicaciones que, en muchos casos, incluyen la idea de una intervención futura. El mundo, tal como está, no puede sostenerse indefinidamente. Tiene que cambiar.
Y ese cambio, muchas veces, toma forma en relatos de revelación divina: la aparición de una figura capaz de restaurar el equilibrio.
UNA MISMA EXPECTATIVA
Aunque no existe consenso absoluto, los catedráticos coinciden en que las creencias en fuerzas superiores se rastrean hasta los albores de la conciencia humana. En ese marco, la idea de un redentor coincide con la necesidad de encontrar consuelo (o justificación) a momentos de profunda calamidad.
Veamos algunos ejemplos.
En el judaísmo antiguo, la figura del Mesías cobra protagonismo en contextos de derrota, exilio y pérdida de soberanía. No es una idea abstracta: es la promesa de un líder que devolverá la dignidad a su pueblo.
El cristianismo retoma esa expectativa, pero la redefine. La figura del salvador se encarna en Jesús, entendido como humano y divino a la vez. Sin embargo, la historia no se cierra con su vida. La expectativa de su regreso (la segunda venida) mantiene abierta la idea de que el desenlace final aún está pendiente, y que será justo.
Por su lado, la figura del Mahdi cumple un rol similar en el islam: un líder que aparecerá antes del fin de los tiempos para restablecer el orden y salvar a los creyentes.
Más allá de la esfera abrahámica, en la India la lógica es de otra sustancia, pero de comparable influencia. El hinduismo entiende la historia como un ciclo (no de forma lineal). La era actual, conocida como Kali Yuga, es vista como un período de decadencia moral y espiritual; por lo que se espera la llegada de Kalki, una manifestación divina que pondrá fin al ciclo y dará inicio al siguiente (Satya Yuga).
Sin embargo, el budismo ofrece una variante particular. La figura de Maitreya no es un guerrero ni un juez, sino un maestro. Su tarea será reaparecer cuando las enseñanzas se hayan perdido, para mostrar nuevamente el camino hacia la iluminación.
En los Andes, el dios Viracocha está asociado al origen del tiempo y al orden del mundo. Las tradiciones preincas afirman que podría regresar para apuntalar una nueva era de paz y prosperidad.
Algo similar ocurre en Mesoamérica con Quetzalcóatl. Más allá de las interpretaciones históricas y/o mitológicas, ciertas versiones lo presentan como el dios civilizador y figura redentora, la gran ‘serpiente emplumada’. En este caso, el énfasis no está en un juicio final, sino en la idea de que el mundo no se salva de una vez y para siempre, sino que atraviesa ciclos de desajuste y posterior restauración.
Las diferencias son contundentes, sí. Cambian los nombres, los roles y las situaciones, pero la estructura de fondo es sorprendentemente similar.
UNA IDEA POLÍTICA
Aunque estas figuras suelen presentarse en términos espirituales, su espectro no se limita a lo religioso. En muchos casos, tienen una dimensión política.
La promesa de redención no habla solo del alma o del destino, también se refiere a la justicia concreta, de condiciones de vida, de orden social. Esperar a un salvador, en este sentido, también es una forma de expresar que el presente es inaceptable.
TIEMPOS MODERNOS
Podría pensarse que, en una era de ciencia y tecnología, estas ideas perderían fuerza, pero siguen vigentes. Hoy, el redentor puede proyectarse en líderes políticos, en movimientos sociales o incluso en avances tecnológicos que parecen ofrecer respuestas definitivas.
La lógica es la misma: algo vendrá a arreglar lo que no funciona. Esto no implica que las religiones hayan sido reemplazadas. Más bien sugiere que la estructura mental que da esencia al redentor sigue presente.
La necesidad de redención/restauración no fenece, se adapta.
Mirar estas tradiciones en conjunto podemos detectar que la figura del redentor no es solo una creencia. Es también una forma de resistencia; es la manera en que las sociedades dicen: esto no está bien, pero no va a ser así para siempre.
Mientras, seguimos esperando.