Cómo afecta el divorcio a los hijos, según su edad

Toda separación sea por las buenas o malas, genera un cambio en la vida de la pareja y más aún en los hijos, si los tienen. Cómo afecta la ruptura de un matrimonio a los niños, dependiendo de la edad, los detalles a continuación.

Cuando una pareja decide poner punto final a la unión matrimonial, genera cambios en todos los ámbitos de la vida de los mismos, consecuencia que también afecta a los hijos, en caso que los tengan.

En caso de que ese sea el panorama (con hijos), muchas veces se dificulta más la decisión de la separación, o en algunos casos cuando el matrimonio ya es un caos, sería como mejor para los hijos para que no vivan en un ambiente hostil y destructivo.

“Siempre es bueno llegar a un acuerdo donde no se use a los hijos como trofeo de guerra, situación que suele ser frecuente, ya que eso ocurre durante la separación y uno de los miembros no lo acepta o simplemente quiere generar más conflicto”, expresó a HOY Digital, la psicóloga Paola Zapata.

En ese contexto, la especialista indicó que un divorcio o separación no es algo agradable, y no lo es para nadie, aclarando que con esto que no hay manera de pasar asépticamente por ello. No obstante, la clave es que dependiendo de cómo lo haga la pareja, el impacto será mínimo o terrible.

Como mencionamos anteriormente, los cambios también afectarán a los hijos. Pero, ¿Cómo responderá el niño o niña ante la separación de sus padres, dependiendo de la edad?

En el caso de los bebés: estos son tremendamente receptivos (casi un espejo) del estado de sus padres de manera que si ellos están tensos, irritables o deprimidos, los bebés lo notarán y les afectará de igual forma. Eso se puede observar mediante el llanto, ya que estarán más irritables y necesitarán más proximidad física.

Niños en edad preescolar: no son capaces de entender qué sucede, y si la ruptura está siendo complicada, es posible que manifiesten estrés, ansiedad y miedos. ¿Cómo se manifiestan eso?

La psicóloga detalló que lo demuestran volviendo a estadios anteriores del desarrollo ya superados (hacerse pis en la cama de nuevo, habla más infantilizada, rechazo de algunas comidas, etc.), pesadillas, miedo a la oscuridad o a ir solo por casa.

“Como muchos aún no tienen un conocimiento y manejo total de sus emociones, es posible que nos encontremos con somatizaciones, expresiones físicas del malestar, como vómitos, dolor abdominal”, explicó.

En casos complicados es posible que detectemos que el niño está especialmente agresivo, es la forma en la que los niños gestionan la depresión y la exteriorizan, no con tristeza como los adultos.

Hasta aproximadamente la preadolescencia: los niños pueden vivir la separación como un conflicto de lealtades (“Si quiero a mamá significa que no quiero a papá”, “Si quiero ir con uno, no quiero a otro”) y que ello afecte tanto a su estado de ánimo como al rendimiento escolar.

Ya en etapa de la adolescencia: los adolescentes acusan mucho las separaciones conflictivas. Pueden desarrollar depresión, problemas de conducta (delictiva, consumo de drogas), dificultades para establecer vínculos afectivos (o tener relaciones afectivas tanto ahora como a medio-largo plazo).

¿Qué podemos hacer los padres para que no les afecte el divorcio a los niños?

La especialista señaló que en lo posible se debe evitar el conflicto, reducir en la medida de lo posible la carga de conflicto entre los adultos, entre los miembros de la ya “no pareja”, y por supuesto, no hacer partícipes a los niños del conflicto adulto.

Destacó que un trato cordial es un determinante muy importante para que el impacto que tendrá esa separación, determinará la manera que procese el niño según su edad, su personalidad y cómo gestionemos el conflicto. Ese manejo de conflicto ayudará no solo a los hijos a procesar mejor, sino también a los padres.

“Como padres debemos estar dispuestos a brindar todo el apoyo y contención que nuestros niños necesitan en una situación de estas características. Incluso sobreponiéndonos a nuestro propio dolor y sufrimiento, hay que tener en que entender el impacto del divorcio y su efecto sobre los hijos”, puntualizó.

 

Tenor paraguayo hace de la música un alivio para los tiempos difíciles

En el 2010 tuvo la oportunidad de tocar en un recital solidario a favor de las víctimas del terremoto en Haití, una década después se hizo viral un concierto brindado desde su balcón en París en pleno encierro por la pandemia del COVID-19. Se trata del tenor paraguayo, Juan José Medina, quien con su música se hizo presente en situaciones complicadas. Hoy es un destacado artista que brilla en la capital francesa.


Fuente: Por Juan Riveros

Por Juan Riveros (@JuancitoRiveros).

En marzo de 2020, en pleno confinamiento a nivel mundial por la pandemia del COVID-19, Juan José Medina, sorprendió desde su balcón en París con sus canciones. Los videos se hicieron viral rápidamente y su gesto fue como una compañía, tanto para vecinos como para las personas que lo veían a través de internet.

Desde “O sole mio”, “Ave María”, “Mi Patria Soñada”, “Nella Fantasía”, “Bésame mucho” y hasta “Recuerdos de Ypacaraí”, fueron las canciones interpretadas por Juan José durante ese tiempo complicado. Explicó que la iniciativa surgió como un homenaje a los trabajadores de blanco que estaban en plena batalla por la pandemia y un gesto de fuerza para aquellas personas con familiares internados o que perdieron a sus seres queridos.

La pandemia también le trajo a su hija, Giselle, quien llegó para darle compañía a él y su esposa Gabriela, en medio de la complicada situación que se daba por la pandemia del COVID-19.

Sin embargo, lo de la pandemia no fue la única situación complicada que le tocó a Medina sobrellevar con su música. En 2010 participó de un concierto en la “Sala de Fiestas” de la ciudad de Lempdes, Francia. La actividad fue organizada por el Club Unesco de la Federación de Jóvenes y de Educación Popular de Lempdes.

Todo el dinero recaudado fue en beneficio de las víctimas del terremoto en Haití que dejó 200.000 muertos.

Esta actividad fue más que valorada, ya que destacó que fue el concierto que le abrió las puertas para hacer sus estudios musicales en Francia.

“Ambas experiencias me confirmaron que cuando más uno da y de corazón, más uno recibe”, expresó el tenor.

TRAYECTORIA

Juan José Medina nació en Asunción en 1991, comenzó su trayectoria musical estudiando en el Conservatorio Evreinoff con la maestra Svetlana (Lala) Evreinoff en la ciudad de Mariano Roque Alonso.

En el 2009, cantó en una gala de derechos humanos de la UNESCO en París. Un año después, inició sus estudios de canto en el conservatorio de la ciudad de Clermont-Ferrand, en Francia. En el 2014 pudo ingresar al Conservatorio Nacional Superior de Música y de Danza de París y tres años más tarde se recibió de Licenciado en Canto Lírico.

Siguió sus estudios para recibirse en el 2019 como master en Canto Lírico del Conservatorio Nacional Superior de Música y de Danza de París. Ese mismo año, de entre 30 tenores, fue el único seleccionado para integrar el coro suplementario de la prestigiosa Ópera Nacional de París.

Entre el 2019 y 2020 cantó en el coro de la ópera “El Barbero de Sevilla” de Rossini en la Ópera Nacional de París y además recibió un reconocimiento del gobierno francés con la obtención del “Pasaporte Talento” Profesión Artística y Cultural.

Entre sus últimas actuaciones se destaca su participación en el concierto de gala del nuevo director de la orquesta de la Ópera Nacional de París, el Maestro Gustavo Dudamel, en la “Ópera Garnier” de París.

Además, como solista se encuentra preparando el rol del príncipe “Tamino” de “La Flauta Mágica” de Mozart para cantar con la compañía “Opera Nomade” en noviembre y diciembre próximo.

El tenor indicó que su deseo es seguir en Europa, donde actualmente tiene más oportunidades para su carrera como cantante lírico. Sin embargo dijo que “estaría encantado de volver a Paraguay para realizar algunos conciertos, óperas, clases magistrales, charlas”.

LUCHAR POR LOS SUEÑOS

El compatriota instó a los jóvenes a luchar por sus sueños, aunque estos parezcan imposible. Cuando tenía 9 años, en el conservatorio “Evreinoff” de la Maestra Svetlana Evreinoff en Mariano Roque Alonso, mientras yo estaba leyendo la biografía de los grandes compositores franceses veía que ellos realizaron sus estudios en la Academia de Música de París, yo me dije a mi mismo que yo también quería estudiar allí. Y se cumplió!”, recordó.

Mencionó también que cuando era niño le prometió a su mamá que algún día lo vería en la Ópera de París y se cumplió. Contó que el pasado 17 de septiembre, su madre fue hasta la capital francesa para ver su participación en el coro de la ópera “Edipo” de Enesco.

“Los sueños están para hacerse realidad. La disciplina y la perseverancia son las claves del éxito. Todo depende de uno mismo. De sobresalir por sus propios méritos, sin esperar que los demás te ayuden, o el Gobierno, no! De vos mismo depende tu futuro”, siguió.

Otro de sus sueños cumplidos fue el de cantar en la “Mítica Ópera Garnier” el pasado 22 de septiembre durante el concierto de Gala Dudamel.

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Amín Riquelme: Un secuestro mal planeado, mal ejecutado y el peor final

El 11 de octubre de 2004 Amín Riquelme de 10 años, fue a su práctica de basketball al salir del colegio el Cristo Rey, pero nunca más regresó. Una banda de secuestradores, de la que formaban parte sus tíos, lo tomó de rehén, pero mientras negociaban el rescate mataron al niño. La policía logró esclarecer el caso, detuvo a todos y años más tarde fueron condenados.

Hace 17 años Amín cursaba el cuarto grado y en la tarde del 11 de octubre salió del colegio por la calle Montevideo y apuró los pasos para llegar al club Colón, ubicado a unas cuantas cuadras del sitio para asistir a su práctica de basketball, pero un hombre se le acercó, lo tomó por la fuerza y lo metió a un automóvil. Desde ese momento se puso en marcha un siniestro plan de secuestro que tenía por objetivo cobrar un rescate de un millón de dólares al empresario tabacalero Luis Riquelme, padre de Amín.

Ese lunes se hizo de noche y Amín no regresó a su casa ubicada en el barrio Sajonia. Sus padres se movilizaron entre los amigos y conocidos del niño para saber por qué no regresó, pero no tuvieron respuesta.

La noche se hizo muy larga y la madrugada más aún, pero al día siguiente tras la denuncia policial, se comenzó a manejar la hipótesis del secuestro. Sin embargo, recién a las 15:30 del martes 12 de octubre se recibió la llamada de una mujer quien se identificó como miembro de la banda que secuestró a Amín y pidió el pago del rescate.

Tensas horas se vivieron esa tarde y noche, en la que el padre del menor solicitaba una prueba de vida, para pagar el monto requerido, sin embargo los secuestradores dieron muchas vueltas. Para los investigadores de la época todo apuntaba a que los captores de Amín, eran inexpertos, estaban muy asustados y no sabían cómo proseguir con el plan que trazaron.

Las negociaciones se cortaron ya entrada la noche. Los secuestradores ya no volvieron a llamar, para coordinar el pago del rescate. A las 7:30 del miércoles 13 de octubre, en una lluviosa mañana un hombre que llevaba a pastar a su vaca cruzó un patio baldío en la compañía Mora Cué de Luque y se topó con el cadáver de un niño.

Como el caso del secuestro de Amín, ya se mediatizó, el hombre no dudo en que ese niño era el secuestrado y llamó a la policía. En cuestión de minutos se tuvo la peor noticia.

Cloroformo

Los desesperados padres de Amín, llegaron al sitio y reconocieron a su hijo muerto. El cadáver del niño fue arrojado en el yuyal, pero no fue asesinado en ese sitio. El cuerpo fue llevado a la morgue judicial y se procedió a realizarle la autopsia, que iba a revelar detalles del horrendo final que tuvo el pequeño.

Amín Riquelme, según el reporte forense, murió debido a que inhaló cloroformo en altas dosis. Los captores del niño tras llevarse al pequeño en la tarde del lunes 11 de octubre, enfilaron hacía la casa de seguridad ubicada en las afueras de la ciudad de Ypané, pero se presume que el menor luchó por escapar y hasta gritó, por lo que los secuestrados, le aplicaron una primera dosis de cloroformo, para que se duerma.

Tras ver muchas películas en las que se duerme a las personas con cloroformo, hasta de una manera infantil, los secuestradores indagaron en internet sobre este producto y lo compraron para aplicarle a la víctima. La intención era que el niño nunca pueda ver y reconocer a sus captores, mantenerlo siempre dormido, mientras se negociaba su rescate. Pero los miembros de la banda no tuvieron en cuenta que le administraron a su víctima una dosis mortal.

La autopsia demostró que Amín murió entre las 12:00 y las 14:00 del día martes 12 de octubre, debido a que le suministraron una mortal dosis de cloroformo. El niño tenía en su cuerpo al momento de la autopsia 68 unidades de medida litro en sangre de cloroformo, cuando de 30 a 50 unidades de medida litro en sangre es considerada de alto riesgo en adultos. La dosis que recibió el Amín fue fulminante.

Según estos datos médicos, se pudo llegar a la conclusión que los secuestradores que llamaron a las 15:30 del día 12 de octubre a la familia Riquelme, lo hicieron ya con Amín muerto, por eso nunca pudieron dar la prueba de vida que se les requirió. Desesperados, con un niño muerto y sin chances de poder cobrar el rescate, se deshicieron del cadáver en la madrugada del 13 de octubre.

Inexpertos

Desde el mismo momento en que se perpetró el secuestro la policía había señalado que los captores eran inexpertos y con el correr de las pesquisas eso quedaba cada vez más en evidencia. Un rastreo de las llamadas de los secuestradores el 16 de octubre llevó a la policía a capturar en el barrio San Pablo de Asunción a Olga Viviana Benítez Pino, de 22 años, desde cuyo teléfono celular se llamó a la familia Riquelme para hacer el pedido del rescate.

Los investigadores tenían la punta del ovillo, ahora solo faltaba seguir esa pista para llegar a detener a los demás miembros de la banda y así se hizo.

Un total de 10 personas formaban parte de la banda que en su mayoría eran agentes de tránsito de la Municipalidad de Asunción, pero lo más impactante de todo fue que los tíos de Amín eran los cabecillas del grupo.

En cuestión de días la policía logró detener a Luis Fernando Giménez y Myriam Riquelme de Giménez, tíos de Amín, los agentes de tránsito Oscar Báez Benítez, Luis Martínez, Luis Roa Ferreira, Julio César Samudio Saldívar, Oscar Galeano Martínez, Arnaldo Cabrera Arévalos, Cynthia Rolón y Nidia Colmán.

Myriam Riquelme, hermana de Luis Riquelme, fue la que dio todos los detalles del movimiento de Amín y de los negocios de la familia para que su esposo Luis Fernando, quien con el resto de la banda planearon el secuestro.

“Ustedes hagan su parte, que yo me encargo del resto”, había dicho Luis Giménez a los otros secuestradores el día que repartieron las tareas para perpetrar el plagio, que a decir de ellos, les iba a hacer millonarios en cuestión de días. Sin embargo, todo salió mal, muy mal.

En esa reunión se distribuyeron los roles que cada uno iba a cumplir durante el secuestro. Julio Samudio, Oscar Galeano y Luis Roa, fueron los encargados de secuestrar a Amín a la salida del colegio, lo iban a meter a un automóvil, le iban a dormir con el cloroformo y lo llevarían directo a una casa ubicada en las afueras de Ypané, donde Luis Martínez y Cynthia Rolón, ya estaban esperando para ser los que iban a cuidar al menor hasta el día del cobro del rescate.

Myriam Riquelme por su parte iba a estar en la casa de Amín, muy cerca de la familia para saber todo lo que se estaba planeando, si se iba a pagar el rescate o no. Ella misma fue la que avisó que se complicó todo con la intervención policial y que sin prueba de vida no iba haber dinero y eso desencadenó en tirar el cuerpo del niño y abortar el plan. Durante los tres días que duró el secuestro la tía estuvo en la casa, fingiendo estar afligida por el hecho.

Los improvisados secuestradores ya habían dejado muchos cabos sueltos por todos lados, una serie de pruebas que más temprano que tarde llevaría a la policía a detener uno a uno a los miembros de la banda.

El cruce de llamadas fue fundamental para ir hilando todo lo que ocurrió y quiénes eran los miembros de la banda. Tal vez el golpe más duro que recibió la familia Riquelme, luego de la muerte de Amín, fue que la tía y madrina del menor, era una de las secuestradoras y que todo el tiempo estuvo de espía en la casa.

En el juicio oral que se llevó a cabo en abril de 2006, se pudo demostrar el atroz plan que llevaron adelante para secuestrar a Amín y cómo lo mataron en su afán de “hacerse millonarios” como ellos mismos afirmaron que lo harían al cobrar el rescate.

Luis Martínez y Arnaldo Cabrera en juicio oral confesaron haber sido parte del secuestro e implican a sus demás cómplices. Señalaron cuál fue el rol de cada uno y sindicaron a los tíos de Amín como los cabecillas. Es más, sindicaron a Luis Fernando Giménez, como la persona que “reclutó” a los diferentes miembros de la gavilla y que les asignó las tareas a desarrollar en el secuestro.

La condena

Luis Fernando Giménez, Óscar Báez Benítez, Julio César Samudio, Luis Roa Ferreira y Luis Martínez, fueron encontrados culpables de los delitos de homicidio doloso, secuestro y asociación criminal, por lo que fueron condenados a 25 años de cárcel, más 10 años como medida de seguridad.

Óscar Galeano, Arnaldo Cabrera, Myriam Riquelme y Cynthia Rolón, fueron encontrados culpables de secuestro, asociación criminal, mientras que Nidia Colmán, secuestro en calidad de cómplice. Galeano fue condenado a 27 años de cárcel y el resto a 24 años de prisión. Estas penas fueron confirmadas en Apelación y ratificadas por la Corte Suprema de Justicia.

En el 2019 mientras cumplía con su condena en la cárcel del Buen Pastor, Cynthia Rolón sufrió un aneurisma, que le produjo la muerte cerebral y poco después falleció. El resto de los sentenciados siguen presos, pese a que algunos plantearon medidas para poder salir en libertad, pero que les fueron rechazadas.

 

Hace un año que Florencia Romero ebria al volante mató a una joven madre

Mañana se cumple un año del accidente de tránsito que le costó la vida a Natalia Godoy, una joven madre quien un domingo estaba esperando un colectivo para ir a su trabajo, cuando apareció Florencia Romero, al mando de su camioneta y debido a estar bajo los efectos del alcohol y de medicamentos controlados, se llevó por delante a la mujer y la mató. El proceso está en la etapa en que se tiene que decidir si se eleva o no a juicio oral.

Era un domingo caluroso cuando Natalia Godoy se despidió de su pequeño hijo, sin saber que era para siempre y se dirigió hasta la parada ubicada en Mariscal López casi Santa Teresa a metros de la curva de la muerte, eran las 6:30 aproximadamente las calles estaban casi vacías y en silencio, pero en eso apareció la camioneta de Florencia Romero, quien contrariamente a Natalia, venía de una noche de fiesta y perdió el control de su vehículo, atropelló y mató a la joven madre.

Florencia fue llevada a un sanatorio privado, pero no pudo evitar ser sometida a la prueba de alcotest que le dio positivo, desde ese mismo momento comenzaron las chicanas judiciales, primero para evitar que la ebria conductora termina presa. Romero tras ser imputada fue remitida a la Comisaría de Mujeres, después tenía que ir a la cárcel del Buen Pastor, pero la iban a trasladar a la cárcel de San Pedro, pero la familia de la víctima fatal se manifestó y reclamó el hecho. Alegaron que trataban de llevar a Romero lejos de la capital para evitar un control de su prisión. Finalmente Florencia fue a la cárcel del Buen Pastor.

La presión mediática que realizó la familia de Natalia Godoy fue la que hizo que este caso no sea “cocinado” hace tiempo, ya que le hicieron un seguimiento día a día. El caso comenzó a ganar espacios de control en los medios de comunicación y cada vez fue más difícil llevar el proceso al olvido.

Mutilación del proceso

Sin embargo el 23 de julio pasado se realizó la audiencia preliminar del caso ante el juez Miguel Ruiz, quien excluyó de la acusación fiscal la prueba de toxicología que presentó el Ministerio Público donde se demostraba que Florencia Romero, no solo estaba conduciendo ebria, sino que también consumió un medicamento cuyo consumo no tiene que ser mezclado con bebidas alcohólicas.

El magistrado Ruiz, alegó que la defensa de la acusada no tuvo peritos al momento de hacerse la prueba de toxicología por lo que decidió no admitir como prueba y de esa manera cambió la carátula del expediente que era por homicidio doloso eventual, que tenía una expectativa de pena de hasta 25 años, por la de homicidio culposo, con lo que Florencia no iría preso y hasta podría pagar una multa para quedar libre de culpa y pena. Luego de mutilar la acusación fiscal, el juez elevó el caso a juicio oral y público.

El fiscal Italo Rienzi, presentó apelación contra esta resolución y pidió el estudio de la nulidad de actuaciones en la audiencia preliminar, sobre la exclusión de la prueba de toxicología.

Lo que se quería es que se anule las decisiones que tomó el juez favoreciendo a Florencia Romero, para ayudarla en un juicio oral a conseguir una pena leve que incluso evite que vaya presa.

El 13 de septiembre pasado el Tribunal de Apelación de Central dispuso por unanimidad anular la resolución del juez Miguel Ruiz, que dispuso cambiar la carátula del expediente donde está acusada Florencia Romero de homicidio por dolo eventual a homicidio culposo.

De esta manera ahora el expediente fue enviado a primera instancia y otro juez deberá volver a llamar a una audiencia preliminar, donde las partes volverán a presentar sus pruebas.

La Cámara de Apelación salvó un grave error cometido por el juez Ruiz, quien sin argumentos legales excluyó una prueba fundamental del proceso como es la de toxicología donde se demostró que la conductora estaba no solo bajo los efectos del alcohol al momento de atropellar y matar a Natalia Godoy, sino que también estaba bajo los efectos de medicamentos controlados que no pueden ser mezclados con bebidas alcohólicas.

Ahora solo se espera que se sortee a un nuevo juez y que éste llame a la audiencia preliminar, para proseguir con el proceso.