Con sus limitaciones físicas no se entregan: “Yo puedo. Yo soy muy capaz”

Ellos no son visualizados por la sociedad, pero a pesar de soportar la postergación, no se resignan a aceptar que las limitaciones físicas les represente un impedimento para seguir una vida mínimamente normal y con desarrollo de habilidades. Tienen un motor espiritual que los ayuda a luchar a diario de manera tenaz.

Es el caso de Alejandra Bracho, quien nació en la Cruz Roja Paraguaya con un defecto en la columna vertebral que no la deja caminar normalmente como las demás personas.

La diagnosticaron con parálisis cerebral, con cuadriparesia motora como consecuencia y acompañada de una ceguera en uno de los ojos. Sus padres la rehabilitaron con sostenidos tratamientos, hasta que más o menos quedó en condiciones de desenvolverse por sus propios fueros.

Pero no fueron las terapias de rehabilitación en CERENIF o los medicamentos que consumía los que la pusieron en un nivel de mínima autogestión. “Fue mi mamá la que me impulsó a no dejarme estar. Ella siempre me sostuvo más que papá y cada vez que podía me decía que yo era capaz”, nos cuenta en una entrevista que realizamos en su casa en el barrio Las Palmeras de Luque.

Se emociona al recordar que casi alcanza la edad escolar y aún no sabía escribir, porque el parto forzoso que tuvo su desaparecida madre, doña María del Carmen le impidió que tenga abiertas las manos, debiendo memorizar las clases impartidas por sus profesores.

“Tenía los puños cerrados y con fisioterapias constantes pude por fin abrirlos hasta aprender a escribir”, cuenta. Pero insiste en que todos esos desarrollos fueron posibles porque “mamá evitó siempre tratarme y que me traten con compasión”.

“Lo de tener lástima no cabía en su diccionario. Y me hizo bien porque de haberme tratado con compasión no habría alcanzado a desarrollarme para depender de mí misma”, afirma.

Alejandra se despierta todos los días a las seis de la mañana. Hasta antes de la pandemia se dirigía a la Secretaría de Repatriados donde trabaja desde el 2013, pero ahora pernocta en su casa desde donde sigue activando normalmente.

Terminó satisfactoriamente el colegio en la Comunidad Educativa Amor, Libertad, Voluntad y Amistad (Comunidad ALVA). Pasó luego a la Facultad de Filosofía, donde por trabajo no pudo seguir sus estudios, pero es muy solvente y a la hora de cumplir con sus quehaceres, toma los bastones, camina a la ruta y sube al bus, para demostrar con ejemplos tangibles que no hay impedimento que valga mientras la fuerza de voluntad sea el arma principal de sostén cotidiano.

Pero de todas maneras, como no es una persona normal en cuanto a condiciones físicas como el común de los mortales, la depresión entró a jugar un papel preponderante y cuenta que en el 2000 tuvo un cuadro severo que se agravó con la separación de sus padres.

“No supe lidiar con eso y me tomé treinta cápsulas de Risperidona. Lo único que quería era morir”, afirma, pero tuvo la contención necesaria para sortear ese tramo de debilidad espiritual y continuar viviendo para contar estas experiencias.

DALE! VOS PODÉS!

Myriam Acuña fue otra de nuestras entrevistadas. Es una de las figuras más representativas de Teletón y tiene el reconocimiento de toda la sociedad paraguaya por su enorme entereza y capacidad de superación.

Cuando charlamos con ella en el apacible sofá de su sala, sonrisas de por medio nos contaba su historia, la que una y mil veces fue dada a conocer y también una y mil veces generando emociones por doquier.

Ella al nacer se atoró con el cordón umbilical y con el correr de su crecimiento, sus médicos advirtieron a sus padres que la anoxia de la que fue víctima la tendría atada a una vida imposible de superar, pero con posibilidades de sostenerla con apoyo permanente.

“Mi mamá me respaldó tanto hasta ahora, que una de las dificultades que pude superar fue el por fin atender una llamada. Antes eso era impensable para mí”, cuenta.

De hecho, una de las consecuencias de ese nacimiento traumático es que el habla no lo tiene desarrollado normalmente, pero se la entiende claramente cuando se expresa, porque le pone tantas ganas que basta su predisposición para comprender sus mensajes.

No duda un segundo cuando pone a su madre, doña Myrian Román de Acuña como su tenaz y valiente luchadora. “Me hizo sentir capaz de hacer las cosas, de lograr ser independiente”, comenta.

Afirma que el lema que se colgó al cuello desde sus primeros años de vida es el “¡dale Myrian, vos podés!”. Aquella expresión fue sembrada momento a momento hasta crecer en ella el poder de desenvolverse, aún con un poco de dificultad por sus propios medios.

Lo hace con un andador especial, que no niega que le incomoda demasiado. “Pero aunque me moleste un poco, perdí el miedo y el complejo, porque antes las personas me miraban raro y me hacían sentir mal. Hoy esas sensaciones desaparecieron”, asegura enfáticamente, mientras vuelve a ensayar una sonrisa amplia.

Esa sonrisa que desaparece por unos segundos cuando le consultamos cómo se prepara para el día que su madre ya no esté. Queda en silencio y piensa. Cranea una respuesta, mira al suelo y se contiene. No encuentra la respuesta y sólo atina a mirar sus manos haciendo que el silencio sea el que conteste.

Era evidente. Su madre es su principal apoyo. “Cuento con mis demás familiares pero mamá es la que más está conmigo y no sé qué pasará de mí cuando ya no esté…”, dice casi con resignación.

Pero pronto vuelve al buen semblante y nos cuenta que aunque no haya conseguido trabajo en los medios de comunicación, que es la carrera para la que se preparó, se levanta a diario a las ocho y media, lee libros, se informa en las redes, la televisión y ahonda sus conocimientos en la política.

“Me apasiona la política. Alguna vez tendré un espacio en un medio para hablar de esto”, dice segura de sí misma y de que un día se le abrirán esas rebeldes puertas que siguen cerradas para ella, a pesar de ser la más destacada alumna de la Universidad Autónoma, donde se recibió.

“Eso es lo único que quiero conseguir. Un trabajo”, insiste. Y aunque el fastidio se le note por no poder ser normal, sonríe de nuevo y ello borra cualquier desánimo, el que su amigo Carlos Valdez ayudó junto con su madre a que no tenga cabida en su rutinario vivir.

“En lo emotivo él siempre estuvo a mi lado”, recuerda. De hecho, esa contención fue clave y lo corrobora su mamá, con la que bromea en cierto momento de la nota que se volvió entretenida hasta altas horas de la noche…

CON UNA PIERNA PUEDE CORRER LA CARRERA DE LA VIDA

Este es el caso de Cristian Mendoza Zárate, un joven con carácter y forjado en la fe cristiana que aprendió a sobresalir y sortear cualquier valla que se le ponga en el camino de la vida.

“Muchas personas pasamos dificultades con la discapacidad y nos pierden la paciencia. Otros no te dan trabajo, no te brindan confianza y es triste”, reconoce Cristian, quien trabaja en el Pediátrico Acosta Ñu.

Afirma que “es una problemática que tiene que cambiar, la visión de las personas debe ser modificada en ese sentido” y cree que es a las personas con limitaciones que más oportunidades se les debería brindar.

Cristian tiene una familia formada en los valores religiosos, algo que ayudó a que tampoco se entregase a los designios de la desesperanza. A pesar de no tener las piernas al 100% como los demás, es emprendedor y se proyecta siempre a conquistar espacios. “Dios es nuestra fortaleza y es él quien nos impulsa a no quedarnos”, explica, en tanto expone una sonrisa que lo sindica como un hombre de paz en medio de tantos avatares.

Desde muy joven se apoyó en muletas y con ese compañero de trajín viajaba ida y vuelta en los incómodos buses desde San Lorenzo hasta Asunción, donde trabajaba. Consideración, comprensión o tolerancia fueron los aspectos que jamás encontró en el camino, pero una oración cortita y concisa era su combustible para recargarse de energías, como hasta ahora.

“Dios es mi pierna en todo sentido. El crédito de mis avances se lo doy a él. Con su ayuda sigo en pie. Gracias a su ayuda seguiremos en la lucha”, afirma entusiasta, mientras prepara el tracklist que emitirá en su programa alternativo en la radio online CCM, la que la montó con ayuda de sus familiares en su propia casa.

Allí conduce un espacio en el que toca temas variados y de interés general de 18:00 a 22:00 horas. Desde mucho antes de la pandemia, él se reinventó y no se cansa de repetir que “si no fuera por Dios no habría estado aquí. Es él quien sostiene mis batallas y permite que ante toda circunstancia nos sobrepongamos”.

Alejandra y Myrian no nombraron a Dios. Pero es evidente que él no es un ser abandonador y observa a sus creaciones y en forma tácita, los levanta y les da la oportunidad de vivir plenos, sorteando el fuego de la discriminación. Como ese fuego que en Babilonia, Sadrac, Mesac y Abednego superaron en el horno siete veces calentado por Nabucodonosor, que no tuvo de otra que admitir su poder y los liberó.

 

Conservar una bebida fría o caliente ya no es inalcanzable: jóvenes lanzan vaso térmico de marca nacional

Con los estándares de calidad, los vasos térmicos de acero inoxidable ofrecidos por los hermanos Marki y Lauri Britos llegaron al mercado para competir con las grandes marcas pero fuera del rango de "precios astronómicos".


Fuente: Por Patricia Cañete / @PattyLeonor

“Un vaso térmico con aspecto carísimo pero a un precio módico” y la garantía de que la bebida sea fría o caliente mantenga su temperatura por 16 horas en el caso de ser una cerveza o un jugo y hasta 6 horas si se trata de un café o té, es lo que ofrecen en su nuevo emprendimiento los hermanos Marki y Laura Britos sumando el producto a otras grandes marcas que distribuyen en un negocio familiar pero que por cuestiones pandémicas tuvieron problemas con el stock y fue cuando se animaron a desarrollar la marca y buscar la mejor opción de un producto con doble aislamiento al vacío.

Así nació Brico, los vasos térmicos que en sus primeras unidades vendidas fueron con un helado en su interior para probar su efectividad y a un precio mucho más accesible. “Lanzamos el producto con un helado dentro con la premisa de que mantiene la temperatura por 16 horas. Con el delivery va en el vaso por una hora o más y al recibir el producto podés degustar la dulzura y aprovechar la nueva adquisición”, afirmó Marki.

Las primeras unidades salieron con un helado en su interior.
Las primeras unidades salieron con un helado en su interior.

“Hola, pueden darle Rt si quieren apoyar a una Marca Nacional de vasos con aspecto Carísimo pero con precio módico y pueden darle Click al enlace si quieren probar suerte”, tuiteó Marki desde su cuenta invitando así a probar los primeros vasos que salieron a la venta.

Con relación a los costos que hacen la diferencia, el joven explicó que nunca se animó a tener uno de los vasos térmicos de las grandes marcas que distribuyen por el elevado costo pero luego supo que se trataba de una buena inversión.

Una de las bondades del producto es el precio, están a la venta a G. 135.000, y esto fue posible marginando costos del personal y logística, explicó Marki. “La sudamos con mi hermana en nuestra empresa familiar para apostar por un producto nacional y bueno”, indicó.

El emprendedor afirmó que el país es “muy marquetero” pero que la calidad de los productos hace que se afiancen en el mercado y es por ello que ambos apostaron por ofrecer un buen producto de marca nacional.

Por ello, el objetivo es apostar por un producto duradero y de calidad que cumpla con los estándares de calidad.

Los vasos tienen una capacidad e 500 ml.
Los vasos tienen una capacidad de 560 ml.

Valoró que los emprendedores siempre cuentan con al rápido apoyo y empatía de las personas que comparten la promoción de los productos nacionales. “Animarse a emprender en Paraguay es genial por la calidez de la gente en las redes donde rápidamente apoyan y tienen empatía”, afirmó.

“Hay mercado para emprender en lo que te guste y si lográs el contagio por lo que hacés vas a terminar victorioso en las ventas”, manifestó.

Para emprender es cuestión de animarse y utilizar la creatividad siempre apostando a la calidad del producto que se ofrecerá. “Hay que apostar a la empatía del paraguayo que siempre está para compartir causas nobles, al país tenemos que estirarlo todos juntos, no es solo cuestión de los gobernantes, el sector privado hizo mucho en esta pandemia”, reflexionó.

Destacó que el paraguayo es muy selectivo al momento de gastar su dinero por lo que sería bueno poner de moda apoyar a marcas nacionales que suman para personas que no son de la familia o el entorno y apoyar así a aquellos que no tuvieron las mismas oportunidades.

Finalmente, reiteró la buena inversión al comprar uno de esto vasos ya que se trata de un producto duradero. “Si tomás una cerveza o un jugo conserva a la temperatura ideal y no tenés que recargar y recargar hielo y quisimos apostar por un producto sin obsolencia programada que a la larga se deteriora o pierde el sentido verdadero. Si sos el afortunado que no pierde el vaso, vas a tener un producto de por vida”, puntualizó.

Los productos son enviados a todo el país, los pedidos pueden realizarse a través del 0982292434. En la cuenta brico_py en IG pueden elegirse los colores; el tamaño es único de 560 ml.

 

No se dio por vencido ante las adversidades y hoy es un joven emprendedor

Un joven de la ciudad de José Leandro Oviedo (Itapúa) se vio en una encrucijada en medio de la pandemia del coronavirus al verse en problemas económicos, pero en vez de darse por vencido, pudo encontrar una salida mediante los conocimientos que adquirió en el colegio.


Fuente: Brian Vicésar (@BrianVicesar)

La intendenta de José Leandro Oviedo, Del Pilar Vazquez Cabrera, fue quien destacó mediante sus redes sociales el trabajo de Ángel David Román Rojas (20), un joven emprendedor de la ciudad de José Leandro Oviedo (Itapúa) que realiza a mano obras de artesanía de macramé, tal como una cortina expuesta por la misma.

Angel David Román Rojas, joven emprendedor de mi pueblo, realiza trabajos de artesanía de macramé hecho totalmente a…

Publicado por Del Pilar Vazquez Intendenta en Jueves, 21 de enero de 2021

En una charla con Hoy Digital, Ángel David mencionó que -al igual que muchos otros jóvenes- al terminar sus estudios secundarios vino al departamento Central con sueños y con ganas de progresar. Es así que se instaló en la ciudad de Capiatá y comenzó a estudiar Hotelería y Turismo en una universidad privada, y a la par iba a Asunción a trabajar en un call center.

Todo iba bien hasta que vino la pandemia y el sueño se frustró. “Tuve problemas económicos y pasé por muchas cosas, muchas frustraciones, incluso por la depresión pensé en hacer lo peor”, indicó.

El joven de 20 años se encontraba solo, ya que su madre estaba en Argentina (desempleada a consecuencia de la crisis por la pandemia), su padre había fallecido en el 2016) y sus demás parientes estaban todos en Itapúa. Es por ello que decidió volver a su ciudad natal y empezar de cero.

Tras volver a José Leandro Oviedo, vio una rápida salida laboral: la Formación Docente. Si bien reconoció durante la entrevista que al principio no le gustó tanto esa carrera, al ir dando las primeras materias se dio cuenta que su destino era enseñar.

En el mes de julio del año pasado, como igual seguía solo y por lo tanto debía costear los gastos diarios, comenzó a cranear qué podía hacer para ganar dinero. Es allí que surgió Verdecora (aunque ahora desea cambiar el nombre a Inimbo, hilo en guaraní).

“Con la pandemia comencé a refrescarme la memoria y recordé que hice manualidades en la escuela, específicamente en el séptimo grado aprendí a tejer el macramé con una porta plantera. Luego vi tutoriales en YouTube para ir ampliando mis conocimientos”, comentó.

Declaro oficialmente la terminación de mi primera cortina en macramé. Fueron días y horas de mucho trabajo manual, y con…

Publicado por Verdecora en Jueves, 21 de enero de 2021

El joven destacó que desde el principio recibió mucho apoyo de sus familiares y luego de toda su comunidad. “La gente del interior es muy cálida y solidaria”, subrayó al respecto.

Su emprendimiento fue creciendo a pasos acelerados y se hizo muy conocido al poco tiempo, recibiendo así pedidos hasta desde Asunción. Al momento de hacer esta entrevista, Ángel David estaba preparando llaveritos con adornos de macramé para un baby shower y también recuerdos de boda, ambos pedidos desde la capital del país.

No obstante, el “boom” vino de la mano de la cortina de macramé hecha para la intendenta de su ciudad. “Es mucho trabajo y dedicación. Me tomó hacer todo en una semana, porque mientras tanto hacía otras cosas. Para muchas personas es toda una novedad esta cortina”, comentó.

Como pequeño emprendedor, ahora desea crecer, hacer conocer su producto y expandir su negocio, de modo a solventar sus estudios y gastos diarios, además de poder dar oportunidad de trabajo a más jóvenes de su comunidad.

Si bien tiene varias opciones en mente, el joven indicó que se ve enseñando a futuro, por lo que su meta será terminar su actual estudio para luego retomar Hotelería y Turismo, mientras que seguirá apostando fuertemente en su negocio.

Por último agradeció a su mamá, a quien pese a la distancia siempre la siente muy cerca suyo. Y además dio un mensaje a otros jóvenes que desean salir adelante: “Que no se rindan, puede parecer que todo está mal y estén bajoneados. Que tengan esperanzas y que pongan de su parte para salir adelante”.

Para hacer pedidos de los productos de macramé, contactar con Ángel David al 0985 944489.

Elegante y artesanal… Animate más allá de los elementos típicos como cuadros o fotografías. Un tapiz de macramé ahora es un elemento decorativo moderno y cada vez más usado.

Publicado por David Román en Lunes, 18 de enero de 2021

 

El efecto de las redes sociales: qué le pasa a nuestro cerebro cuando recibimos 'likes'

Detrás del uso de redes sociales se esconde una realidad que para muchos quizás pase desapercibida pero que hoy día es objeto de análisis por parte de especialistas: la reacción de nuestro cerebro a los 'likes' y, en consecuencia, el deseo de aprobación que podría derivar en conductas adictivas.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

Al momento de utilizar Facebook, Twitter o Instagram, los usuarios se encargan de compartir contenido, relatar sus experiencias o interactuar con amigos. Este comportamiento se enmarca dentro de lo usual para este nuevo escenario que se plantea desde hace poco más de una década con la incursión de las redes sociales.

Parte de la experiencia en las redes sociales incluye los “me gusta” o likes que, en esencia, se consideran como la “aprobación” de otras personas a aquel contenido -imágenes, fotografías, pensamientos, conceptos, etc- que haya sido compartido públicamente.

Un aspecto que en los últimos años ha sido objeto de estudio por parte de médicos e investigadores es la reacción que generan esos ‘likes’ en nuestro cerebro donde se producen distintas respuestas a este tipo de acciones.

Los “me gusta” tienen directa vinculación con el núcleo accumbens, al cual se le atribuye una función importante en el placer incluyendo la risa y la recompensa, así como el miedo, la adicción y el efecto placebo. A raíz de ello, se encuentra implicado en el circuito de “premio-recompensa”.

Según un estudio publicado en Frontiers in Human Neuroscience, el núcleo accumbens muestra una mayor actividad cuando los usuarios de Facebook reciben respuestas positivas (entiéndase, ‘likes’) hacia sí mismos que cuando las reciben otras personas.

De esta manera, cuando un usuario recibe cada vez mayor cantidad de “me gusta”, tiende a intentar seguir por ese mismo camino, publicando contenido que pudiera tener similar repercusión entre sus contactos o inclusive entre terceras personas que pudieran llegar a visualizarlo eventualmente.

Otro estudio similar elaborado por la Universidad de California Los Angeles (UCLA) concluye que existen determinados circuitos neuronales, especialmente en adolescentes, que se activan ante un ‘me gusta’ en Facebook o Instagram.

Thaly Mora, experta en social media y contenido digital, comentó a HOY que todos de alguna u otra manera estamos condicionados a buscar esa aprobación de los demás, tanto en el mundo real como en el virtual. Esto se debe, en parte, a algo que arrastramos de nuestros antepasados que ante todo buscaban la aprobación de la tribu con la que convivían.

Al referirse sobre la cuestión de las redes sociales y la reacción en el cerebro, explica: “Primero tenemos pocos likes y cuando vamos aumentando en cantidad vamos subiendo nuestras pretensiones queriendo más y más. Es así como de a poco apuntamos a tener mayor deseo de aprobación social”.

Un fenómeno que también se da con el uso de este tipo de plataformas es la polarización, lo cual hace que nos sigamos convenciendo más de ideas que ya tenemos en la mente, señala. Como ejemplo, mencionó que si una persona es del movimiento antivacunas lo más probable es que le aparezcan contenidos vinculados a ese tema, entonces lo que ocurrirá es que se reforzarán las ideas sobre eso, pudiendo convertirse así en alguien “fanático”.

A su criterio, se debería normalizar ese deseo de obtener “aprobación” al momento de utilizar redes sociales y no satanizar dicho comportamiento, aunque sí cree conveniente ejercer algún tipo de autorregulación y hacerlo dentro del límite de lo saludable, de manera a que no se convierta en una conducta adictiva.

Para lograr esto, Mora sugiere utilizar aplicaciones o herramientas que permitan limitar la cantidad de horas de uso de las apps de redes sociales, a fin de determinar hasta cuánto tiempo debemos revisarlas durante el día. Igualmente, se puede recurrir a la opción de silenciar las notificaciones para evitar distraerse o revisarlas constantemente.