Crimen de Olga Feliciangeli: Su asesino nunca mostró arrepentimiento, enfrenta juicio y piden 40 años de cárcel

El 18 de febrero del año pasado Olga Faliciangeli (72) fue sorprendida dormida por un hombre que ingresó a su casa para robar y en un arrebato de extrema violencia la mató de varias puñaladas. Hoy ese asesino enfrenta un juicio oral y público donde se pide 40 años de cárcel y en las primeras diligencias saltaron todos los negros antecedentes del acusado.

 

Ese día fue una jornada normal en la casa de Olga, a eso de las 9:00 llegó la empleada doméstica realizó todas sus labores y luego se retiró cerca del mediodía. La dueña de casa no bajó a almorzar, pero eso era normal, a la señora le gustaba estar en su habitación, había dicho la empleada. A eso de las 16:00 Olga estaba recostada en su cama, cuando irrumpe un desconocido armado con un cuchillo y se abalanza sobre la mujer, ella en su intento de defensa recibió varias heridas cortantes en las manos y muñecas, pero la autopsia demostraría que un corte profundo a la altura del cuello fue la herida mortal.

El ladrón toma algunos objetos que encontró en la casa ubicada en Luis Santiago 192 y Avenida Mariscal López, de Asunción y sale caminando como si nada. Horas después familiares de Olga se encontrarán con la macabra escena y se movilizará a toda la fuerza pública para buscar al homicida.

En los primeros momentos de la investigación, el crimen no tenía sentido para la policía. La mujer de 72 años, era una persona amable, no tenía enemigos, menos amenazas de muerte. En la casa faltaban algunas cosas y eso llevaba a los agentes a suponer que el hecho pudo haber sido fruto de un robo, con derivación fatal. Las cámaras del circuito cerrado de la zona arrojaron más datos.

En una cámara se ve a un hombre de mediana estatura caminando en las inmediaciones de la vivienda de Olga, pero no se tenía una imagen de la entrada a la vivienda por lo que no se podía saber con exactitud si el sujeto salió de ahí. Sin embargo el 20 de febrero la fiscala Claudia Aguilera encabezó un allanamiento en una casa ubicada en el barrio Chiquito, de Trinidad, donde detuvieron a Matías Raúl Bilbado Fassardi, de 23 años. El joven era un “conocido” de la policía, ya había sido detenido en varias ocasiones por temas de drogas, también tenía antecedentes por intento de homicidio, portación de drogas y violencia familiar, pese a todo esto seguía en libertad.

Pero al revisar la pieza de Matías, encontraron una tablet que pertenecía a Olga Feliciangeli, también habían ocho teléfonos celulares y otras cosas más, fruto de robos. Pero lo esencial que encontraron los agentes fueron una remera y un pantalón que Matías Raúl tenía puesto el día en que se lo ve en la imagen de video a cuadras de la casa de la víctima, el día que la mataron. La pareja de Matías confesó que la tablet le regaló el joven en la tarde del 18 de febrero. Las ropas que se encontraron tenían manchas de sangre y fueron llevadas para un análisis que con el tiempo arrojó que esa sangre era de la señora Olga.

En cuestión de horas el caso para la policía estaba esclarecido, apuntaban a que Matías Bilbao era el ladrón que entró a la casa de la señora Feliciangeli y la mató de forma violenta para poder robar.

¿Quién es Bilbao Fassardi?

Solo después de ser detenido el sospechoso es que se supo que Matías Raúl Bilbao Fassardi, era una persona que tenía un buen pasar, de una familia acomodada, pero a los 13 años comenzó a consumir drogas, eso lo fue apartando de sus parientes. Luego de 10 años de adicción Matías se había convertido en otra persona, las drogas cambian la personalidad de los adictos, se vuelven más agresivos, violentos y en muchos casos homicidas despiadados, Matías se había vuelto todo eso.

De ser un joven amable de buenos modales, el futuro de Bilbao se zambulló en un mundo de excesos, delitos y constantes ingresos y salidas de la cárcel. Ya viviendo solo y sin dinero el joven comenzó a hacer de todo para conseguir drogas y cuando decimos de todo nos referimos a hechos fuera de la ley. Como todo adicto comenzó a robar objetos de las casas para venderlos y comprar los estupefacientes.

El juez Gustavo Amarilla había procesado a este hombre por posesión de crack, pero ya luego cuando se comprobó que era adicto se sometió a un proceso abreviado y debía iniciar un tratamiento contra sus adicciones, sin embargo lejos de tratar de encaminar su vida, Matías comenzó una escalada de hechos delictivos cada vez más violentos.

Por ejemplo el 16 de febrero dos días antes de matar a Feliciangeli, Matías ingresó a en una obra en construcción para robar, pero fue sorprendido por el sereno con quien también peleó y lo acató con un hacha, casi lo mató, pero el mango de madera del hacha se rompió y el trabajador pudo escapar con vida, de lo contrario iba a correr la misma suerte que la señora Olga.

El 18 de febrero entró a la casa de Feliciangeli y la mató brutalmente, el 19 de febrero cometió una serie de asaltos a punta de arma blanca en colectivos y vía pública contra mujeres, una de ellas lo reconoció y será testigo en el juicio oral.

Ya estando preso en la cárcel de Emboscada Bilbao el 10 de junio del año pasado en su celda trató de suicidarse haciéndose cortes en las muñecas, por lo que tuvo que ser llevado a un hospital. El preso dijo estar devastado por su situación procesal y que quería volver a la cárcel de Tacumbú para estar cerca de sus familiares.

El viernes pasado el Tribunal de Sentencia integrado por  María Luz Martínez, Elio Ovelar y Darío Báez dio inicio al juicio oral y público contra Matías Raúl Bilbao Fassardi, acusado por homicidio doloso y robo agravado, la querella adhesiva solicita la pena máxima de 30 años y 10 años más como medida de seguridad para el joven, alegando que es un peligro para la sociedad y que no tiene que volver a salir de prisión.

Con los incidentes propios de la defensa, que fueron rechazados por el Tribunal de Sentencia y las primeras declaraciones de los testigos se cerró la primera jornada del juicio que proseguirá este lunes.

La fiscala Claudia Aguilera, cuenta con pruebas contundentes con las que había presentado su acusación en la audiencia preliminar y ahora las va ratificar en el juicio oral. Entre las pruebas se tienen primero las imágenes del circuito cerrado de la zona de la casa de la víctima donde se ve a Matías con la misma ropa que fue encontraba en su casa manchada con la sangre de la víctima. También la querella presentó un cúmulo de pruebas contra el acusado y piden que los jueces sean severos al momento de emitir su fallo, ya que se está ante una persona que por sus adicciones y su conducta extremadamente violenta no puede estar libre.

Pocos niños y muchos ancianos, lo que le depara al país según proyección demográfica

Debido al descenso en la tasa general de fecundación, Paraguay cambiará el escenario actual de muchos niños y pocos ancianos a totalmente lo opuesto: mayor cantidad de adultos de 60 en adelante y menos cantidad de personas menores de 15 años.

Comparar las franjas etarias en un espacio de cinco años, no permite ver grandes cambios. Sin embargo, los cambios de población son más evidentes en más cantidad de años, según se puede ver en un cuadro comparativo entre 1950 y el 2020.

Paraguay era una población joven, pero dejará de serlo, pues en los próximos años se verán cada vez menos niños y adolescentes; y más adultos mayores con más años de vida, según lo expuso la especialista en demografía, población y desarrollo, Claudina Zavattiero, ante la Dirección de Aporte Obrero Patronal del IPS.

“Esto es un cambio irreversible.  Dado el descenso de la tasa global de fecundidad, ya no vamos a ver esas familias con cuatro o seis hijos, ni las de 10 a 12 hijos si nos remontamos a nuestras abuelas”, comentó Zavattiero.

En el 2005 Paraguay alcanzó el mayor volumen de población menor a 15 años, pero desde entonces ese volumen empezó a disminuir, y aunque transitoriamente hay un plus de población joven, en esa misma carrera, la población de 60 años toma una velocidad nunca ante vista en otros grupos etarios.

La única franja que crece a partir del 2055 es la de 60 y más. Esto implica que, en el 2100, una de cada tres personas, -el 33 %- de la población va a tener 60 años y más, y eso demandará acomodarse y trazar estrategias para vivir una realidad distinta a la de hoy.

“Estábamos acostumbrados a muchos niños y pocos ancianos, pero en menos de 35 años veremos muchos ancianos y pocos niños. Hoy una de cada 10 personas tiene 60, en el futuro serán 3 de cada 10”, explicó Zavattiero.

Al país le depara un decrecimiento de las personas en edad de trabajar. De aquí a 30 años, de seis personas en edad de trabajar por cada adulto mayor, el número se reducirá a tres personas en edad de trabajar por cada adulto mayor.

LAS CONDICIONES POR CAMBIAR PARA MEJORAR EL PANORAMA

BAJOS NIVELES DE FORMALIDAD LABORAL. Esto implica bajos ingresos, altísima vulnerabilidad y una exclusión de seguridad económica y a un sistema de salud y de cuidados. Esto hace que se implementen estrategias informales como la migración de miembros del hogar, el trabajo temprano o infantil y otras estrategias que deben activarse porque no tenemos las condiciones para enfrentar situaciones de riesgo.

REZAGO EN EL DESARROLLO. Cadi ¼ de los niños y adolescentes de 5 a 17 años se encuentran en situación de trabajo infantil para aportar económicamente a la familia. (DGEEC/OIT, 2011).

De ellos, el 95,1 % realiza trabajo infantil peligroso, prohibido y precario (de ayudantes aprendices, labores de la agricultura familia no remunerada), con impactos en salud y educación.

Juventud con problemas para conseguir un trabajo decente. El desempleo joven es el doble del desempleo del país. Más de la mitad de la población joven asalariada no tiene contrato que le permita acceder a condiciones y estabilidad laboral.

La macabra historia de venganza de Cruhy Arroyo Folle

"Voy a matar al viejo que me falló", esa fue la frase con la que se despidió de sus compañeros de celda Cruhy Arroyo Folle en febrero de 2001 cuando dejó la cárcel de Tacumbú. Meses después cumplió su promesa, pero no solo mató al que lo traicionó, sino que también a toda la familia. 

Esta es la terrible historia en la que los hermanos Arroyo Folle mataron a seis miembros de una familia en San Lorenzo el 6 de abril de 2001. Pero todo se comenzó a tejer unos años antes cuando Cruhy vivía en la ciudad de Guarambaré y conoció a una mujer con la que se fue a vivir a San Lorenzo. Le alquilaban una pieza a Nicolás Almirón, un hombre de 70 años, quien vivía en el mismo predio con su familia.

Arroyo Folle, siempre estuvo ligado al submundo de la delincuencia, era miembro de una banda de robacoches, fue detenido por la policía y pasó unos años preso. Su concubina mientras tanto seguía viviendo en la casa de Almirón, hasta que en el 2000 hubo un allanamiento en el lugar. Los antidrogas encontraron marihuana, pero Nicolás Almirón negó que la droga sea suya y acusó a la mujer de ser la dueña de la carga.

La misma fue a parar a la cárcel del Buen Pastor, esta historia llegó hasta Cruhy, quien dijo que al salir de prisión se iba a cobrar la venganza contra el “viejo”, así se refería a Almirón. Los compañeros de celda de Arroyo Folle escucharon muchas veces la historia, pero nunca pensaron que se iba a concretar.

Pero llegó el día en que abandonó la cárcel y volvió a Guarambaré a vivir con su hermano un menor de 16 años de nombre Julio César, a quien también le comentó lo que ocurrió en San Lorenzo y poco a poco le fue convenciendo para que sea su cómplice en la venganza.

El 6 de abril los hermanos Arroyo Folle, finalmente decidieron ir hasta la casa de Nicolás Almirón, para cobrar la falta que tuvo con la mujer de Cruhy. Llegaron en horas de la madrugada a la vivienda ubicada en Azara y Ruta Mariscal Estigarribia, entraron sin problemas y fueron hasta la pieza del dueño de casa a quien sorprendieron dormido, con su concubina Herminia Cáceres Esquivel, de 33 años, pero en la casa esa madrugada también estaban Marilú Almirón, de 12 años y Lorenza Almirón, de 14 años, hijas de Nicolás. También dormían en el sitio Melania Colmán, de 30 años, su hijo Gustavo Ortiz, de 12 años, hermana y sobrino de Herminia.

Sin testigos

Los hermanos redujeron todos, lo que iban a hacer con Nicolás estaba más que claro, pero pensaron un rato que pasaría de los testigos, hasta que Cruhy dijo que esa noche no tenía que quedar nadie vivo.

Fue así que primero torturaron a Nicolás Almirón, con una pala le rompieron la cabeza y lo dejaron inconsciente. Después los Arroyo Folle violaron a las cuatro mujeres, también las golpearon salvajemente hasta dejarlas a todas inconscientes. Fue entonces que comenzaron a cavar una gran fosa en el patio de la casa debajo de un tupido árbol de mango.

En ese hoyo arrojaron a los seis miembros de la familia y los enterraron. Después del hallazgo, la autopsia demostró que las víctimas murieron asfixiadas, fueron enterradas vivas.

Luego de materializar el sangriento episodio los hermanos se llevaron varios objetos personales de las víctimas y la camioneta de Nicolás Almirón. Pasaron los días y nadie más vio a la familia Almirón, los vecinos sospecharon algo raro y llamaron a la policía.

Recién el 9 de abril la policía encontró los cuerpos en la fosa y la noticia tomó estado público. No había pistas del o de los asesinos, menos todavía se conocía el móvil del crimen.

Sin embargo la primera y trascendental pista provino de una celda de la cárcel de Tacumbú.  Los compañeros de encierro de Cruhy comentaron que Arroyo Folle siempre hablaba que al salir de la cárcel iba a ir a buscar a Nicolás Almirón “el viejo”, quien vivía en el centro de San Lorenzo. Ese dato hizo que la policía ubique a Cruhy y se allanó su casa en Guarambaré, donde encontraron la camioneta de Almirón y varios objetos robados a las víctimas.

Cruhy Arroyo.

Inmediatamente se consiguió la orden judicial para detener a Cruhy y a Julio César Arroyo Folle. Ambos fueron sometidos a interrogatorios y sin muchas vueltas el más frío de los hermanos, Cruhy, contó detalladamente lo ocurrido y el por qué.

La saña que tuvieron los hermanos con la familia y cómo los mataron era la noticia en todos los medios de comunicación. El juicio fue breve, se tenían todos las piezas del macabro rompecabezas y Cruhy Arroyo Folle fue condenado a 25 años de cárcel, mientras que su hermano por ser menor fue condenado a ocho años de encierro.

Actualmente Cruhy tiene 48 años y sigue preso en la cárcel de Tacumbú y cumplirá su condena en abril de 2026. Su hermano cumplió los ocho años de encierro y recobró su libertad, pero nunca más se supo de él.

Acoso escolar: consecuencias en los niños y cómo manejarlo según el protocolo del MEC

El acoso escolar puede tener consecuencias graves y duraderas en los niños. Además de efectos físicos, puede ocasionar problemas emocionales y de salud mental, como depresión o ansiedad, que pueden derivar en el abuso de sustancias, mal rendimiento escolar o suicidio.


Fuente: Carol Salinas

Los chicos volvieron a las aulas luego de dos años de encierro por la pandemia. Dos años pasaron para que vuelvan a compartir con sus compañeros y amigos, pero no todo es color de rosa, porque también existen diferencias, como en todo grupo.

Hasta ahí todo es normal en un lugar convivencia por la diversidad de pensamiento y de personalidades, sin embargo, el problema comienza cuando se presentan casos de acoso escolar o bullying.

Pero ¿Qué es el acoso escolar?

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) detalla que por lo general, el acoso puede identificarse a través de tres características: intención, repetición y poder.

Un acosador tiene la intención de causar dolor, ya sea a través del daño físico, con de palabras o mediante comportamientos hirientes que lo hace de manera repetida hacia la víctima.

“Los niños tienen más probabilidades de ser víctimas de acoso físico, mientras que las niñas suelen sufrir acoso psicológico”.

Es importante saber que, más que un incidente aislado, el acoso es un patrón de comportamiento. Los niños o adolescentes que acosan a otros suelen tener a un estatus social más alto o una posición de poder, es el caso de aquellos que son más grandes o fuertes o considerados “populares”.

Los chicos más vulnerables se enfrentan a un riesgo mayor de ser víctimas de acoso. Normalmente, se trata de niños de comunidades marginadas o de familias pobres, niños con identidad de género distinta, con discapacidades, migrantes o refugiados.

Así también, el acoso puede darse en persona o a través de las redes sociales, mensajes de texto, SMS, mensajería instantánea, correo electrónico o cualquier otra plataforma que utilicen los niños o adolescentes, conocido como “ciberacoso”,

En tal sentido, dado que los padres no siempre saben lo que hacen sus hijos en dichas plataformas, puede resultar difícil identificar cuándo el niño tiene un problema.

Sobre cómo tratar el acoso escolar o bullying, el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) elaboró un protocolo de atención en instituciones educativas para casos de violencia entre pares o acoso escolar.

PROCESO DE DETECCIÓN Y COMUNICACIÓN

Cualquier miembro de la comunidad educativa, familia, alumno, docente o personal de la escuela o colegio, que sospeche o tenga constancia de una situación de violencia o acoso escolar debe activar el presente protocolo de atención, poniéndolo en conocimiento de docente encargado del alumno o del equipo directivo, según el caso.

“Hay que entender que para los casos de violencia contra la integridad física de los alumnos/as, ante la simple declaración de la víctima es necesario derivar a la misma al centro de salud más cercano, activar las medidas de urgencia establecidas en el protocolo y comunicar a sus padres, madres o encargados, las medidas adoptadas para luego continuar con los pasos establecidos en el Diagrama de la página 9”, expresa parte del libro del MEC.

Protocolo de los pasos establecidos en el Diagrama del libro del MEC.

El protocolo incluye los siguientes pasos:

a- Comunicación de la situación de acoso al director/a de la institución educativa: el primer nivel de atención consiste en comunicar la situación observada al equipo directivo y al docente encargado. Para ello, se propone utilizar un modelo de registro como el que se muestra a continuación solicitando el inicio de actuación ante posibles casos de violencia o acoso escolar.

Modelo de registro.

b- Comunicación a las familias: el director/a junto con el equipo técnico valorará la situación a fin de informar a las familias de los afectados/as, puesto que en un primer momento se trata de una sospecha.

c- Recogida de la información: el director/a coordinará la recogida de información, pudiendo designar a un docente encargado de la misma a fin de completar y contrastar la información confidencial recibida.

d- Análisis de la información recogida y valoración inicial de la situación: el intercambio y análisis de la información obtenida se podrá realizar por medio de reuniones de reflexión entre los responsables de la institución. Es conveniente recoger en un informe escrito tanto las actuaciones como las valoraciones a las que den lugar. El director/a se incorpora al equipo de recogida de información para participar en el análisis y valoración.

e- Elaboración de un informe escrito: en este documento figurará el contenido de las actuaciones realizadas y la justificación de la confirmación o no de violencia o acoso escolar. El responsable de la elaboración de este informe será el funcionario referente de la institución educativa.

El plazo establecido para confirmar o no la sospecha/denuncia de la situación de violencia o acoso escolar es 72 horas.

f- No se confirma la violencia o acoso escolar: si a partir del análisis de toda la información obtenida, no se confirma la existencia de violencia o acoso escolar, puede ser el momento oportuno para revisar las medidas de sensibilización y prevención que, de forma ordinaria, deben llevarse a cabo en las instituciones educativas.

g- Se confirma la violencia o acoso escolar: la confirmación conlleva la adopción de varias actuaciones de forma paralela. Por un lado valorar la necesidad de comunicar la situación a otras instituciones o instancias del nivel central del MEC, y por otro lado, la puesta en marcha de forma inmediata de las medidas urgentes, entre las que pueden contemplarse las medidas disciplinarias.

Una vez confirmada la violencia o acoso escolar, se informará a las familias, al plantel docente, a la Supervisión Pedagógica con copia a la Coordinación Departamental para su conocimiento y a la Dirección de Protección y Promoción de Derechos de la Niñez y la Adolescencia. Se tratará en todo momento de evitar sembrar alarma en la institución y ofrecer una información veraz.

A su vez, la Dirección de Protección y Promoción de los Derechos de la Niñez y Adolescencia será la instancia coordinadora de las acciones que puedan ser llevadas adelante desde el nivel central del MEC.

El objetivo del protocolo impulsado por el MEC con apoyo del Ministerio de la Niñez y la Adolescencia es desnaturalizar el acoso escolar. El mismo cuenta con las medidas a ser implementadas ante situaciones de violencia entre los pares y acoso escolar, medidas preventivas en la institución educativa, en el aula y con las familias. También sobre como es el proceso de detección y comunicación sobre estos hechos de violencia. Además de las medidas urgentes tanto para la víctima como el victimario, y todo el entorno educativo y familiar.

Así también, medidas de intervención con la víctima, con el agresor, y ambos (intervenciones conjuntas), con la escuela o colegio, aula y las familias e indicadores para identificar el acoso escolar.
Este material ayudará a comprender mejor a los estudiantes y sus entornos sin juzgarlos; valorar las alternativas para las posibles resoluciones de conflictos no violentos y llevar a cabo estrategias mediadoras y alternativas de apoyo.

Para leer el protocolo de atención en instituciones educativas para casos de violencia entre pares o acoso escolar, puede ingresar a este enlace.