Crisis penitenciaria, el problema de siempre: ¿hay que esperar otro "Carandirú" para actuar?

El sistema penitenciario en nuestro país se encuentra al borde del colapso desde hace varios años. Lo vivido esta semana en la cárcel de Tacumbú es el reflejo de que la bomba puede estallar en cualquier momento. La pregunta que debemos hacernos es, ¿hasta cuándo tendremos que afrontar esta crisis?, ¿o hay que esperar a ver un “Carandirú versión Paraguay para empezar a actuar?

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

El martes a primera hora la atención mediática volvía a centrarse en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú. Las informaciones preliminares daban cuenta de un supuesto amotinamiento por parte de reclusos. La quema de colchones fue el método elegido para dar a conocer su reclamo.

Aquel incidente, el primero después de mucho tiempo, pudo ser controlado rápidamente gracias a la intervención de los funcionarios penitenciarios y ya antes de las 07:00 la calma volvió a reinar en el penal…o eso era lo que todos creían.

Aquella misma tarde de martes que aparentaba ser tranquila se abrió la caja de Pandora en Tacumbú. Volvió a producirse otro nuevo intento de amotinamiento organizado por los reos pero con mucha mayor fuerza, llegando a niveles preocupantes que generaron la alarma de las autoridades y de la ciudadanía entera.

Conforme transcurrían las horas, la situación se iba tornando más densa. Efectivos antimotines, carros de bomberos, ambulancias…todos desfilando a las afueras de la cárcel más importante y representativa de nuestro país, esperando tener noticias de qué era lo que estaba pasando dentro de ese infierno donde las llamas y el humo reinaban.

Luego de varias horas de tensión y tras una negociación encabezada por la inquebrantable ministra de Justicia, Cecilia Pérez, las aguas se calmaron en la penitenciaría capitalina. Lamentablemente, este nuevo incidente dejó un saldo de siete fallecidos (tres de ellos decapitados) y una serie de daños materiales de menor incidencia.

Este episodio trágico volvió a poner de manifiesto la grave crisis por la que atraviesa el sistema penitenciario en Paraguay, con cárceles abarrotadas de presos -varios de ellos aún sin condena-, sufriendo del hacinamiento y la superpoblación. En el caso puntual de Tacumbú, actualmente alberga a más de 4.000 personas privadas de libertad, siendo que su capacidad es para poco más de 1.500 reos.

Otro gran problema al que deben enfrentarse las autoridades es la guerra entre clanes dentro de las cárceles. El caso más representativo es el del Clan Rotela y el Primer Comando Capital (PCC), facciones que desde hace varios años se encuentran batallando una guerra interna a través de sus miembros recluidos en los diferentes penales.

Desde el Estado han demostrado una inmensa incapacidad para enfrentarse a todas estas situaciones, sin voluntad visible de que se pueda llegar en algún momento a una solución definitiva. Tal es así que hace relativamente poco se aprobó la construcción de tres nuevas cárceles (dos en Emboscada y una en Minga Guazu) luego de dar muchas vueltas con el mismo proyecto que ya estaba en carpeta.

Lo vivido en Tacumbú también puso de manifiesto que nuestras penitenciarías son una verdadera “bomba de tiempo” ya que en cualquier momento puede volver a producirse otro incidente de similar o quizás mayor envergadura. La gran pregunta es ¿quién nos da la garantía de que esto pueda realmente evitarse?

Allá por octubre de 1992, Brasil vivía una de sus peores tragedias en el ámbito penitenciario: la masacre de Carandirú. Una revuelta organizada por reclusos dentro de la cárcel terminó con la muerte de 111 reos, la mayoría asesinados por efectivos de la Policía Militar del Estado de São Paulo que habían ingresado para “controlar la situación”.

Este episodio marcó un hito en la historia y demostró que cuando las cosas se salen de control cualquier cosa es posible, pese a que algunos intenten decir lo contrario. En Paraguay existe un cóctel casi perfecto para que pueda darse un escenario de este tipo: hacinamiento, condiciones infrahumanas, dominio de bandas peligrosas criminales y falta de capacidad preventiva y de rápida respuesta.

Al poner de manifiesto estos puntos, la gran pregunta que muchos nos hacemos es, ¿hasta cuándo deberemos seguir viviendo esta crisis penitenciaria?, ¿o acaso tendremos que esperar a ver un “Carandirú” versión Paraguay para poder tomar las medidas necesarias?

 

Subsidio a comerciantes con saldo de Pytyvô: desembolso llevará tiempo y fronteras siguen cerradas

Las fronteras con Argentina no tienen fecha estimada de apertura y de esto depende la salud económica de los comerciantes de la zona. Mientras esperan, se prevé un subsidio diferenciado para formales e informales con el saldo de Pytyvô, sin embargo, esos pagos hoy dependen de la aprobación de un nuevo proyecto y de el veto a una ley sancionada en el Congreso.


Fuente: Gabriela Marmori Battilana, @gabymarmori

A poco de cumplirse un año del cierre de fronteras, dispuesto desde el 16 de marzo del 2020, los trabajadores de las ciudades paraguayas vecinas con la Argentina piden socorro al Gobierno ante la falta de ingresos, a consecuencia de que los principales compradores no pueden ingresar.

Si bien nuestro país está dispuesto a la apertura con el protocolo sanitario y de hecho ya remitió reiteradamente el pedido a la Argentina, son las autoridades extranjeras las que no están dispuestas a ceder, pues creen que no están dadas las condiciones.

Ante esta dificultad, el Congreso sancionó una ley de salvataje financiero -pendiente de promulgación o veto en el Ejecutivo- que dispone un subsidio de G. 3.000.000 por tres meses consecutivos para los comerciantes formales y una asistencia de G. 500.000 para los informales.

Sin embargo, el ministro de Hacienda Óscar Llamosas respondió que el proyecto presenta muchos problemas de implementación por la generalidad de la redacción y por la insuficiencia de recursos para cubrir los montos estipulados. Además consideró debe estar focalizado y presentar una fuente clara de financiamiento.

En medio de esta discordancia, Hacienda recomienda al Ejecutivo rechazar esta ley y prepara un nuevo proyecto en el que propone dos pagos de G. 500.000 (25 % del salario mínimo) para los trabajadores informales y cuatro desembolsos de G. 1.096.000 (50 % del mínimo )para los trabajadores con RUC.

La fuente de los recursos es el remanente del programa Pytyvo del año pasado: unos 9 millones de dólares.

Para seleccionar a los que recibirán la asistencia económica y diferenciar a formales de informales, la nueva ley facultará al Ministerio de Hacienda al cruce de informaciones con la Subsecretaría de Estado de Tributación, el Instituto de Previsión Social y Registros Públicos.

En una reunión con las autoridades de Hacienda, los comerciantes fronterizos se mostraron conformes con esta propuesta, no obstante, la efectivización de este proyecto tendrá un recorrido que cumplir: presentación oficial del proyecto en el Congreso, tratamiento y aprobación en ambas cámaras y finalmente la sanción del mismo. Esto sin contar que antes, el Ejecutivo tendrá que vetar la anterior versión promovida por el Legislativo.

Ante la necesidad de estos trámites es difícil responder preguntas como: ¿Cuándo recibirán los subsidios los trabajadores de frontera?, ¿en cuánto tiempo se aprobará el proyecto?, ¿qué duración tendrá el proceso de selección de los beneficiados?

POSIBILIDADES DE UN NUEVO PYTYVÕ

La ley de Pytyvô 2.0 autorizaba hasta cuatro pagos de 500.000 a los trabajadores afectados por la pandemia. Hasta el año pasado se completaron tres desembolsos y de hecho sobraron 9 millones de dólares, que son los que se pretenden utilizar para subsidiar a los trabajadores de las frontera con la Argentina.

Sin embargo, esta ley venció el 31 de diciembre del 2020 por lo que las posibilidades de un cuarto pago de esta última versión del programa dependerá de dos factores: la actualización de la normativa y la obtención de una nueva fuente de financiamiento.

El viceministro de administración financiera, Marcos Elizeche, dijo que “por ahora” está descartada una nueva tanda, aunque aclaró que si más adelante surgieran recursos, se podría pensar en ello.

 

¿Cuáles son las consecuencias del feminicidio en los hijos?

Hasta la fecha, son cuatro los casos de feminicidios registrados en nuestro país. Este hecho atroz, deja severos daños psicológicos especialmente en los hijos, cuyo crecimiento se ve seriamente afectado cuando los mismos crecen y desarrollan en un ambiente de violencia donde las consecuencias se manifiestan a corto o largo plazo.


Fuente: Carol Salinas

El feminicidio consiste en la violencia extrema hacia la mujer y produce consecuencias como la destrucción de manera brutal del entorno familiar, hijos huérfanos de ambos progenitores y su grave alteración del desarrollo normal de los mismos, los familiares y de la sociedad.

También significa como mínimo la pérdida de la fuerza laboral de dos personas, producen daños psicológicos severos o permanentes en los hijos, familiares y testigos, y por último deja latente el riesgo de perpetuación del modelo de la violencia y de la pobreza.

CIFRA DE FEMINICIDIOS

De acuerdo a los datos del Observatorio de la Mujer, en el 2020 fueron registradas más de 15.000 denuncias de violencia contra la mujer y 32 casos de feminicidios. En el 2019, hubo 37 feminicidios. Este año hasta la fecha ya son cuatro las víctimas fatales.

El feminicidio forma parte de las múltiples y complejas violencias contra las mujeres, no puede entenderse sólo como un asesinato individual. Es considerada como la máxima expresión de la violencia, en la que el sometimiento a los cuerpos de las mujeres y terminación de sus vidas tiene por objetivo mantener la discriminación y la subordinación de todas.

Además, dejan daños, en su mayoría irreparable y traumática en los hijos, quienes quedan huérfanos o al cuidado de un familiar.

DAÑOS PSICOLÓGICOS SEVEROS EN LOS HIJOS

Se debe tener en cuenta que los hijos de las mujeres maltratadas son receptores directos de la violencia contra sus madres, aunque ellos directamente no hayan recibido ni un solo golpe. Vivenciar la angustia de la madre maltratada, su temor, inseguridad, tristeza, les produce una elevada inseguridad y confusión.

Esa angustia se traduce en numerosos trastornos físicos, terrores nocturnos, enuresis (no poder controlar la orina), alteraciones del sueño, cansancio, problemas alimentarios, ansiedad, estrés y depresión.

Los niños no son víctimas sólo porque sean testigos de la violencia entre sus padres sino porque “viven en la violencia”. Son víctimas de la violencia psicológica, a veces también física, y que crecen creyendo que la violencia es una pauta de relación normal entre adultos.

“Pero lo peor, al estar en fase de crecimiento y desarrollo madurativo, conforman su personalidad en función de la violencia y la toman como modelo, interiorizando los roles de maltratador o maltratada. Interiorizan patrones de comportamiento violentos y no discriminan lo que es adecuado o está bien, de lo que es injustificable”, expresó la psicóloga forense Alma Segovia, del Ministerio de la Defensa Pública.

Explicó que en la mayoría de los casos, la violencia se produce en etapas donde los niños maduran su desarrollo psicológico. Las agresiones de una figura primordial de referencia en su desarrollo (el padre) sobre el agente de socialización por excelencia (la madre). Los hijos de un maltratador crecen inmersos en el miedo.

“Los hijos son candidatos al diagnóstico de toda la variedad de trastornos por estrés traumáticos, depresiones por desesperanza o de posibles trastornos de personalidad. Todo ello sin un solo golpe, sin un maltrato “directo”. El ejercicio de la Violencia Doméstica siempre afecta a los niños, siempre, bien como receptores, bien como testigos”, afirmó la especialista.

CONSECUENCIAS

Las consecuencias de la violencia familiar para estos niños son gravísimas, tanto a corto, como a largo plazo. “De hecho, los trastornos, problemas psicológicos y sociales que presentan estos niños son similares a los que presentan sus madres como víctimas de violencia de género. Es decir, los niños en esta situación, insisto, también están siendo agredidos”, reiteró.

Por último, a su criterio considera necesario insistir en campañas de sensibilización e información a nivel familiar, escolar y social sobre la problemática de la violencia familiar en todas sus modalidades y atendiendo a todas sus víctimas.

 

La recordada caótica vacunación del 2008 y lo que se podría dar este año con el COVID-19

Hace 13 años atrás, Paraguay vivía un verano fuera de lo normal. Los primeros casos confirmados de fiebre amarilla en el país dispararon la preocupación de las autoridades sanitarias y la población en general. Conseguir las vacunas fue toda una odisea. En este 2021, con la pandemia del COVID-19, mucho no cambió de aquella situación.


Fuente: Por Juan Riveros (@juancitoriveros)

Por Juan Riveros (@juancitoriveros).

En febrero de 2008, el Ministerio de Salud Pública sorprendió a todos confirmando los primeros cinco casos de fiebre amarilla. Según datos recogidos de la fecha, estos se dieron en el departamento de San Pedro. Pasaron 34 años para que la enfermedad nuevamente aparezca en el país. Inmediatamente se declaró la emergencia epidemiológica.

Paraguay fue noticia en varios países del mundo, y en especial de los vecinos, ante la reaparición de la enfermedad.

Situación similar se dio el pasado 7 de marzo de 2020, pero con el COVID-19. A través de una conferencia de prensa, el ministro de Salud, Julio Mazzoleni, confirmaba el primer contagio en el país. Días después fueron sumando más casos positivos y se decretó la cuarentena.

Volviendo a lo que fue el 2008, días después de confirmarse los primeros casos de fiebre amarilla, se registraron dos fallecimientos a causa de la enfermedad. Ambas víctimas eran de la ciudad de Luque.

En marzo de ese año Salud Pública informó que se tenían 23 casos confirmados de fiebre amarilla en el país y 7 fallecimientos a causa de la enfermedad.

DESESPERACIÓN POR LA VACUNA

En el 2008, el miedo y la desesperación se apoderó de la ciudadanía. Las manifestaciones y reclamos eran las constantes, contra el Gobierno que no lograba conseguir las vacunas

El entonces ministro de Salud, Óscar Martínez, dio el anuncio que toda la población esperaba. La llegada de unas 800.000 dosis de vacunas provenientes de Brasil y 144.000 de Perú.

Pero, ni el anuncio de la llegada de las vacunas lograron calmar la situación. La gente se volcó hacia los puestos de vacunación, en medio de protestas por la falta de organización, restricción de horario para la aplicación de las dosis y otros inconvenientes. Las ciudades donde se vieron los mayores colapsos fueron San Lorenzo, Villa Elisa, Luque y Asunción.

Otra situación que enervó a las masas fue que las primera vacunas fueron a parar en manos de dirigentes políticos del Partido Colorado, que en ese entonces era el gobierno de turno. igual temor se corre ahora con el anuncio de la llega de un millón de vacunas contra el COVID y que muchas de ellas vayan a parar a manos de políticos y más aun que estamos en época de elecciones y se podría utilizar cada dosis como prebenda.

De acuerdo al informe del 2008, pese a los diversos inconvenientes generados, fueron inmunizadas 2.568.024 personas, de 1 a 59 años que aún no contaban con la dosis de protección contra la enfermedad.

Al 2019, los registros del Ministerio de Salud refieren que en el transcurso de más de una década se reportan más de 5.640.000 vacunados contra la fiebre amarilla.

Países como Brasil exigen a los viajeros el Certificado Internacional de Vacunación contra la Fiebre Amarilla. Es importante mencionar que la portación de este documento es obligatoria desde el 2018, para la entrada y salida del país.

VACUNA CONTRA EL COVID-19

Con respecto a la pandemia del COVID-19, hace unos días, finalmente el ministro de Salud, Julio Mazzoleni, anunció que Paraguay se aseguró 1.000.000 de dosis de la Sputnik V y otras 4.300.000 de AstraZeneca (llegarán inicialmente unas 300.000 dosis). Asimismo, dijo que se buscan ahora otros 2.000.000 más.

De acuerdo al cronograma previsto, los primeros en vacunarse serán los trabajadores de salud. Luego, llegará el turno de las personas mayores de 60 años de edad.

En la última conferencia de prensa, el ministro de Salud informó que ya se inscribieron unos 23.000 trabajadores de salud para recibir las primeras dosis, que aún no cuentan con fecha de llegada.

La llegada de las dosis adquiridas a través de Covax (AztraZeneca) dependen del visto bueno de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se reunirá este lunes 15 de febrero para tratar su aprobación.

Desde hace más de un mes, las autoridades se encuentran trabajando en la logística para la recepción y distribución de las vacunas. En algunos casos, se requiere mantenimiento a -18 º, para lo que ya se recibieron containers especiales para dichos niveles de temperatura.

Hasta el momento se habilitaron 63 puestos de vacunación a nivel país, con lo que se prevé que no exista un colapso en estos lugares, tal como ocurrió en el 2008.