¡Dale Candela!: una esperanza en cada latido

El caso de la beba padece una patología cardíaca es sinónimo de esperanza para aferrarse a la vida. Actualmente continúa en su propia lucha en los Estados Unidos, con el acompañamiento de sus padres y la oración de todo un país.


Fuente: Por Juan Riveros (@juancitoriveros)

Por Juan Riveros (@JuancitoRiveros)

La pequeña Candela está por cumplir dos semanas de vida, Actualmente sigue en etapa de recuperación, de manera estable y aferrándose a cada latido.

Candela nació con 3.220 kg en la madrugada del 23 de noviembre en un hospital de Estados Unidos. Los reportes desde el país norteamericano indicaron que su venida se dio “lleno de energías y ganas de empezar a luchar por su vida”.

Horas después de su nacimiento se sometió a su primera cirugía, fueron alrededor de 8 horas de duración, donde sus padres comentaron que la pequeña sensación cada una de las oraciones y buenas energías que se enviaron desde nuestro país.

En su primera semana de vida, siguió luchando minuto a minuto. “Es una campeona”, indicaron sus padres desde Estados Unidos. Su cuadro fue estable, bajando los valores por momento, pero logrando estabilizarse rápidamente de nuevo. Las oraciones no pararon en ninguna circunstancia.

Actualmente, con dos semanas de vida, Candela sigue en etapa de recuperación con un cuadro estable. Desde Estados Unidos aplicables que este lapso es vital para ir viendo cómo va avanzando con el tratamiento postoperatorio.

La cuenta en redes sociales bajo el nombre de “Dale Candela” reportó que la pequeña va teniendo los días pequeños desafíos que son parte del tratamiento que con fuerza y ​​oración va a ir superando.

Cabe recordar que hace meses, Sirlene y Édgar, padres de Candela, recibieron la noticia de que su hija sufría de hipoplasia de corazón izquierdo. Los médicos le recomendaron un hospital de EEUU, para la cirugía que se sometió la pequeña.

Los profesionales les informaron que el presupuesto era de 500.000 dólares ya partir de allí comenzó la campaña Dale Candela, a fin de recaudar fondos para solventar los gastos. Felizmente obtuvieron una cobertura para tres cirugías en el hospital.

Posteriormente, a las 37 semanas de gestación, sus padres anunciaron que consiguieron que un hospital de Nueva York les brinde cobertura para las tres cirugías a las que la pequeña debe someterse a raíz de la rara cardiopatía congénita.

 

El último caso de pena de muerte en Paraguay: Gastón Gadín el parricida de Villa Morra

La pena de muerte ya no existe en las leyes del Paraguay, la misma fue abolida hace tiempo, pero la historia recuerda el caso de Gastón Gadín y Cipriano León, como la última vez que se aplicó la pena capital en estas tierras. Hace 104 años ambos fueron fusilados ante la mirada de todo el pueblo el sábado 1 de diciembre de 1917.

Hijo de adinerados extranjeros Gastón en 1915 decidió que los problemas con sus padres no tenían otra salida más que la muerte de ellos. Pero, cómo un joven de 15 años podría concebir en su mente hace más de un siglo atrás un crimen perfecto y no uno común, sino el de sus propios progenitores. Fue entonces que Gastón, se dejó llevar por su imaginación de cómo podría matar a sus padres y no ser descubierto, para ello buscó un cómplice.

Lorenzo Gadín y su esposa Emma Lacour, una pareja de franceses llegaron procedente de París a inicios de 1900 junto con su primogénito a la Argentina donde hicieron una gran fortuna montando una serie de negocios en esas tierras, pero luego buscaron nuevos horizontes. Paraguay les pareció un buen sitio para establecer como familia y en 1912 llegaron hasta Asunción, compraron una casa quinta ubicada en Villa Morra, más exactamente donde hoy funciona la Casa Cuna, sobre Mariscal López y Senador Long.

Ahí su hijo Gastón ya adolescente y se enamoró de Ana Meyeregger, sobrina de uno de los peones de sus padres. Por un tiempo la pareja mantuvo en secreto el idilio, pero los rumores llegaron hasta los oídos de don Lorenzo, quien muy molesto enfrentó a su hijo y le prohibió seguir adelante con la relación. Fue entonces que todo comenzó a complicarse en la familia.

La rabia contenida de parte del joven Gastón iba a explotar de una u otra manera, ya que no podía cortarjar más a su enamorada. El muchacho comenzó a alimentar rabia contra sus padres, atormentado por sus demonios internos, un día Gastón le contó a Cipriano León que ya no sabía cómo sobrellevar la pena del amor prohibido. Explicó que trató por todos los medios de hacer entrar en razón a sus padres, pero que no había marcha atrás.

Por esa razón le dijo a Cipriano que armó un plan para matar a sus padres, pero que iba a hacer pasar el hecho como un accidente, sin embargo iba a necesitar de su ayuda, para que todo salga según el libreto mental que ya tenía. Si bien el cómplice estaba interesado en ayudar a su amigo, tenía cierto miedo, fue entonces que Gastón metió en medio el tema del dinero. Según Gadín, al morir sus padres toda la fortuna familiar le iba a quedar a él como único hijo y familiar. Parte de ese dinero lo iba a compartir con Cipriano. Con esta última promesa el cómplice se acopló al macabro plan.

El parricidio

El 27 de julio de 1915 fue la fecha elegida por Gastón, para materializar el doble asesinato. Esperó las últimas horas de la noche cuando Lorenzo ya estaba relajado en la habitación junto a su esposa Emma, ​​preparándose para dormir. En eso irrumpió Gastón a la pieza armado con un hacha y atacó por la espalda a su madre primero a quien le asestó un golpe en la cabeza que le produjo la muerte instantánea, sin perder tiempo se abalanzó sobre su padre a quien le dio varios golpes con el hacha, sin darle espacio a poder defenderse.

La rabia contenida por Gastón se desbordó y ya con sus padres muertos igual les siguió asestando hachazos, hasta que ingresó en la escena Cipriano quien tenía el combustible con el que iban a quemar los cuerpos y la casa, para parecer que la pareja de franceses murió en un incendio. Así lo hicieron y en un momento Gastón, salió corriendo a pedir ayuda para lograr apagar el fuego que para entonces era incontenible.

Cuando todo quedó en cenizas las autoridades de la época pudieron encontrar entre las pocas cosas que no se quemaron los cuerpo de Lorenzo y Emma y para desgracia de Gastón, el fuego no calcinó los huesos de sus padres y en la cabeza y extremidades quedaron marcados los rastros de los hachazos, por lo que la policía pudo comprobar que a la pareja Gadín la mataron y luego quemaron la casa, esto fue lo que publicaron los diarios de la época, si bien lo ocurrido parece haber salido de un libro de historias de terror , fue la realidad que una vez más supera a la ficción.

Un cúmulo de pruebas que la policía recogió hizo que todo apuntara a que Gastón fue el autor del hecho. El crimen perfecto nunca existió más allá de la menta del joven Gadín, quien pronto junto a su cómplice fueron descubiertos, detenidos y encarcelados para ser sometidos a un proceso judicial por doble asesinato.

Menor de edad

Las pruebas que los investigadores fueron encontrando en torno al doble asesinato apuntaban a que los dos procesados ​​eran los culpables. Ya se hablaba de una sentencia con pena capital, por eso los abogados de Gastón Gadín, basaron su defensa en dos puntos, el primero y más fuerte de todo es que el acusado era menor de edad y el segundo que era un extranjero, por lo que no podía ser condenado a muerte. Las autoridades de la época deliberaron por dos largos años sobre el caso. Cipriano León, ya fue encontrado culpable del hecho y condenado a muerte. Sin embargo, sobre Gastón se esperaba saber el veredicto debido a su condición de menor, pero nunca se pudo comprobar si efectivamente era menor o no.

En 1917 Gastón Gadín también fue encontrado culpable de parricidio y se dispuso que sea ejecutado junto a su cómplice. El sábado 1 de diciembre se cumplió con la sentencia.

El sitio del fusilamiento fue el patio de la cárcel pública que estaba ubicada en lo que hoy es el Colegio de la Providencia y parte de la Universidad Católica en Asunción. El cumplimiento de la pena fue más un show moroso ya que toda la población pudo ser testigo del hecho y tras ver el cuerpo de los fallecidos sin vida en el suelo, se retiraron satisfechos.

A las 8:00 un pelotón de fusilamiento ejecutó a Gastón Gadín ya Cipriano León. Muerto el perro se acabó la rabia, parecía ser el caso, pero no. Como todo en la historia de este suceso habrían más cosas que traerían controversia.

Como era sabido la familia Gadín era muy adinerada, por eso cuando Lorenzo y su esposa Emma, ​​fallecieron fueron sepultados en el cementerio de la Recoleta en un panteón donde hasta hoy están, pero cuando quisieron poner a Gastón con sus padres en el mismo sitio, la iglesia se opuso a que un parricida ocupe un lugar en el Camposanto.

Entonces se dio una nueva polémica, dónde sepultar a Gastón. Finalmente se llevó el cuerpo del joven al cementerio del Mangrullo, un lugar que se encontró en las afueras de Asunción, más específicamente en el predio que hoy ocupa el parque Carlos Antonio López.

La entrada del lugar estaba en la zona norte que seria la que da al palacio de Justicia ahí estaba una pequeña capilla, pero los dos fusilados no entraron por ese sector, a ellos los ingresaron por el portón sur que estaba hacía lo que es el actualmente el predio del Canal 9. Ese acceso estaba destinado para los muertos en pecado, o sea los que se suicidaron, los amancebados y homicidas.

Tal vez la ejecución de Gastón Gadín no se habría dado si se demostraba que era menor de edad, pero su defensa no pudo conseguir las pruebas necesarias, tampoco fue culpa del o de los abogados, ya que esa prueba que pudo salvar la vida del joven parricida hace más de un siglo, recién se pudo conseguir el 12 de mayo de 2008 gracias a que la Cancillería de Paraguay obtuvo el certificado de nacimiento original del ciudadano francés Edmundo Nicolás Gastón Gadín Lacour.

El registro Civil de Ville de Puteaux, París Francia, envío el documento que demostraba que Gastón tenía solo 15 años cuando mató a sus padres y por esa razón según las leyes vigentes en ese entonces en el Paraguay, no podía ser ejecutado, pero la presión de la época de parte de las autoridades y la misma sociedad obligaba a que la justicia sentencia a la pena capital a los dos jóvenes.

Gastón Gadín, el parricida de Villa Morra y su cómplice Cipriano León, fueron las dos últimas personas sentenciadas a muertes en el Paraguay hace 104 años.

 

Cómo un archivo de MP3 puede ayudar a detectar acosadores de menores en línea

Los“groomers”, término utilizado para definir a los adultos que se hacen pasar por menores de edad para cometer acoso sexual, están al acecho en las redes sociales y salas de chat. Con el fin de desenmascarar a este tipo de personas, se ha creado un interesado proyecto que utiliza como herramienta un archivo de audio audible solo por niños y adolescentes.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

Desde su misma existencia, Facebook, Twitter, Instagram y las demás redes sociales que han ido apareciendo con el paso de los años se convirtieron no solo en plataformas de interacción virtual entre personas, sino también en un nicho de acosadores sexuales.

Una de las prácticas más comunes y peligrosas en este entorno es la del "grooming", definición usada para el acoso sexual online que involucra a adultos que crean perfiles falsos haciéndose pasar por jóvenes para ponerse en contacto con niños, niñas o adolescentes, a fin de involucrarlos en una actividad sexual.

Con el propósito de hacer frente a esta detección y un posible "groomers" en línea, la organización Paraguay Ciberseguro situación decidió poner en marcha el Proyecto 16K contra el Grooming.

EN QUÉ CONSISTE

Miguel Ángel Gaspar, director de la ONG, comentó que dicho proyecto consiste en entrenar a las personas en el uso de un archivo de audio que se encuentra en una frecuencia de 16.000 Hz (Hercios) que solo es audible por niños y adolescentes.

Según explicado, cuando un niño o adolescente recibió algún pedido fuera de lo común o alguna propuesta inusual por parte de la persona con quien está en contacto, como por ejemplo encender la cámara, tomarse una foto, etc., se debe buscar alguna excusa para enviarle el archivo de audio en formato MP3, de manera a descubrir si se trata o no de un adulto.

Si del otro lado esa persona les contesta que no escucha nada, existe una gran probabilidad de que quien esté del otro lado del teclado sea un adulto y que se trata de un perfil falso, lo cual deben encender una alerta para dar aviso a los padres .

PAÍSES ÉXITO EN OTROS

Paraguay Ciberseguro decidió unirse al proyecto en enero de 2021 luego de contactar con las autoridades de Bolivia, país en el que ya venían trabajando con esta herramienta. La campaña "16.000 Hertz Grooming Detector" , creada por la agencia de publicidad Nexus BBDO Bolivia, obtuvo varios reconocimientos por el spot creado como parte de la iniciativa. Otros países como Alemania y Colombia también lo han aplicado con buenos resultados.

EXPERIENCIA EN PARAGUAY

El audio fue compartido con 730 personas en la etapa inicial a través de distintos medios como WhatsApp, Instagram, Tik Tok, Discord y consolas de juegos. Los resultados fueron contundentes: el 94,7% de esta población siguió la regla esperada y solo niños y adolescentes pudieron escuchar el audio, en tanto que los adultos nada escuchaban.

Gaspar confirmó que hasta el momento logró dar de baja a 47 cuentas que llamativamente desaparecieron o bloquearon a los niños cuando se les encaró, hecho que demostró que las personas detrás de las mismas tenían intenciones segundas.

Los datos indican que existe un 5% de adultos que pueden llegar a escuchar el archivo de audio, formando parte de la lista de personas que excepcionalmente pueden percibir este rango de frecuencia, acotó.

Igualmente, aclaró que pueden darse casos de “falsos positivos” o de gente adulta que haciendo un esfuerzo podría llegar a oír el audio, lo cual no desmerita su finalidad.

LOS PADRES DEBEN SER PROTAGONISTAS

La intención principal es que los padres mismos se pueden dar cuenta de que el peligro es real y existen acosadores que crean perfiles falsos para buscar niños y adolescentes en redes sociales o salas de chat, enfatizó el director de Paraguay Ciberseguro. Por ello, los instó a estar constantemente atentos a lo que hagan en el mundo virtual para evitar ser presa de estos "groomers".

El archivo de audio se puede descargar en el siguiente enlace .

Para recibir asesoramiento o ayuda en cuestiones de ciberseguridad, pueden contactar al 0961573157 con la organización Paraguay Ciberseguro o enviar un correo electrónico a sumate@paraguayciberseguro.org .

 

Se formó para ser policía, pero se convirtió en un violador serial

El patrón que tienen todos los delincuentes seriales es el mismo, primero se ganan la confianza de su entorno, se mimetizan en la comunidad para acechar a sus víctimas, para luego de cometer sus delitos pasar desapercibidos. Es la historia que se repitió con el suboficial Osmar Darío González, quien cometió una serie de abusos sexuales contra mujeres por doce años sin ser descubierto, pero un giro casual terminó con su trayectoria delictiva y hoy está preso purgando siete condenas.

Osmar Darío González tiene siete condenas por violación y actualmente se encuentra preso en la cárcel de Tacumbú, este fue su final, pero su inicio se remonta al año 2000 cuando el 9 de julio sobre la avenida Eusebio Ayala en horas de la noche una joven esperaba el colectivo para regresar a su casa, pero en eso un hombre a bordo de un vehículo se le acercó ya punta de pistola la obligó a entrar al rodado.

El hombre llevó a su víctima hasta un lugar poco transitado y oscuro donde abusó sexualmente de ella y luego en estado de shock la dejó abandonada a su suerte en la vía pública.

Era la primera violación que González cometió, el hecho le produjo una gran satisfacción, más allá del placer sexual. Para los violadores es trascendental infundir miedo a sus víctimas, el poder de sometimiento que tienen sobre ellas y eso les lleva a tener una sobredosis de adrenalina, que generalmente los impulsa a volver a repetir la experiencia criminal.

Fue exactamente lo que le ocurrió al suboficial de policía, que tras cometer su primer acto delictivo de tinte sexual iba a buscar volver a repetirla y así lo hizo a mediados del 2006 cuando una joven estaba en la zona del Shopping Multiplaza esperando colectivo y otra vez González se acercó con su rodado ya punta de arma de fuego obligó a la mujer a subir. Esta vez el hombre no se conformó con abusar sexualmente de su víctima, sino que le robó todo el dinero que también tenía.

Dos violaciones con el mismo modus operandi, pero con seis años de diferencia entre uno y otro, hizo que los investigadores nunca conectarán ambos casos, bajo la hipótesis de que se podría tratar del mismo depredador sexual.

El 7 de febrero de 2012, una menor de 17 años fue interceptada por un vehículo, en el cual iba un hombre que armado con una pistola y obligó a la muchacha a subir el coche. Abusó de ella, este hecho al parecer le dio más confianza a González, quien ya se sintió fuera del alcance de la ley.

En los primeros días del mes de abril de 2012 el policía ingresó al Hotel Boggiani, ubicado en Villa Morra, al parecer para violar a la empleada que atendía en el sitio, pero en la recepción la mujer que atendía no estaba sola, otros varones , lo que hizo que el policía cambie su plan sobre la marcha y entonces asaltó a los presentes y huyó.

Pero la sed sádica de Osmar González ya no tenía límites y el frustrado atraco al hotel lo dejó mal, por lo que una semana después en el barrio San Miguel de San Lorenzo con el mismo modus operandi redujo a mujer a punta de arma de fuego y la violó. A esta altura todas las alarmas de los investigadores ya estaban encendidas, todo apuntaba a que estábamos ante la presencia de un violador serial, que a punta de arma de fuego raptaba a sus víctimas en la vía pública y luego abusaba de ellas.

El enemigo estaba adentro

Dentro de las filas policiales se dieron a conocer detalles de los hechos atribuidos a este violador, sin saber que el autor de los hechos era un uniformado que utilizaba estos datos para ir evadiendo a sus perseguidores.

El accionar delincuencial del violador era muy limpio, no dejaba pistas, tampoco evidencia alguna que condujera a su persecución y captura. Tal vez ayudado por su formación policial y eso sumado a que estaba al tanto de las investigaciones del caso, Osmar González no corría riesgo alguno de ser detenido y sus crímenes sexuales aumentaban. Siempre iba un paso adelante de los que lo perseguían, sus propios camaradas.

Pero el 18 de abril de 2012 iba a ser una jornada donde lo inesperado le iba a jugar una mala pasada al suboficial, ese día a las 10:30 Osmar Darío González estacionó su vehículo frente a una peluquería en las calles Santa Cruz de la Sierra casi Alfredo Seiferheld, de Asunción. Luego de tener controlado el lugar, el hombre bajó de su auto y entró al negocio donde estaban la peluquera y su ayudante. González primero fingió ser un cliente, para estudiar mejor el sitio desde adentro.

Mientras hablaban de un corte de pelo el suboficial aprovechó para cerrar la puerta, extrajo su arma de fuego y redujo a las dos mujeres a quienes condujo a la parte trasera del negocio y abuso de ambas. Las dos víctimas fueron brutalmente abusadas, recibieron golpes y contusiones de parte de su agresor, quien para finalizar su obra de horror robó a las dos mujeres, luego huyó.

Las víctimas pidieron ayuda y un grupo de vecinos fueron a socorrerlas. Las encontraron muy golpeadas y agredidas sexualmente, la indignación fue tal que los moradores no entendían cómo ocurrió el hecho siendo que en la esquina de la peluquería había una caseta policial y el agente que estaba ahí no vio nada. También la Comisaría 6ta. se encuentra cerca del lugar y prácticamente en las narices de los policías ocurridos un hecho tan violento.

Por esa razón decidieron ir hasta la dependencia policial a hacer una denuncia y pedir solución a este tipo de hechos. Así lo hicieron y acompañaron a los vecinos las dos mujeres víctimas. Cuando uno de los agentes les dijo que el oficial de guardia vendría a atenderlos en breve, jamás se imaginaron la sorpresa que se iban a encontrar.

Perfectamente uniformado y con una plancheta, un bolígrafo apareció en escena el suboficial Osmar Darío González, para tomar la denuncia. En ese momento una de las víctimas reconoció a su agresor. “Es él, es él…”, gritó la mujer.

González al notar que fue descubierto, corrió y trató de ir hasta el estacionamiento donde estaba su vehículo para huir del sitio, pero los ofuscados vecinos cerraron las salidas de la Comisaría. Prontamente los medios de comunicación también llegaron a la sede policial donde seguía el sospechoso atrincherado, hasta que al final fue detenido.

Fue el epílogo de un violento depredador sexual quien se aprovechó de su condición de policía para poder cometer sus delitos. Pero este último caso pintó de cuerpo completo cuál era el accionar de González y cómo se aprovechaba de su condición de agente del orden.

En la caseta policial que estaba a metros de la peluquería el agente que estaba de guardia era Osmar Darío, quien por días realizó la tarea de acecho de sus próximas víctimas. Desde ese puesto González monitorea todos los movimientos de las dos mujeres que atendían la peluquería y sabía los horarios en que había gente. Por eso fue a las 10:30 de la mañana de ese 18 de abril, ya que sabía que las únicas que iban a estar eran las dos mujeres.

Las siete condenas

Ya en el fuero judicial Osmar Darío González fue condenado por el primer hecho de abuso sexual ocurrido en el 2000 recibió una condena de 13 años de cárcel. Por el abuso de la menor de 17 años fue sentenciado a 22 años de cárcel y ocho años como medida de seguridad.

Por el asalto en el Hotel Boggiani, fue condenado a 9 años de prisión y fue el único hecho en el que no hubo abuso sexual. La cuarta condena por abuso a la mujer en el barrio San Miguel de San Lorenzo, González fue sentenciado a 22 años. El abuso sexual y robo de una mujer en la zona del Shopping Multiplaza fue condenado a 12 años y otros cinco años como medida de seguridad. Por otro hecho de tentativa de violación y robo agravado fue condenado a 22 años y medio de cárcel y ocho años como medida de seguridad y la séptima y última condena por un hecho de violación recibió 12 años de prisión.

Osmar Darío González está preso desde abril de 2012, la condena más elevada que tiene es de 22 años y seis meses, que la tendrá compurgada recién a mediados del año 2034, pero no podrá salir en libertad ya que tiene ocho años de medida de seguridad que cumplir y debido a sus antecedentes no correría un pedido de libertad condicional. Recién en el 2042 el violador serial sería un hombre libre.