“Desde el 1 de agosto del 2004, Dalba es la estrella de mi vida”

No había más apacible domingo que aquél 1 de agosto del 2004. Cielo abierto a plenitud, un sol radiante y el clima invernal que invitaba a las familias a compartir una reunión era el combo perfecto que se completaría, muy probablemente con una ronda de mate.

​Y como es tradición en Paraguay, los domingos sí o sí se acude a la tienda del barrio a comprar pollo, los que siempre están listos para llevar.

Muchos optan por el asado, otros por enfaenarse en la cocina para degustar el plato de mamá mientras alegra la casa alguna cumbia, algún recuerdo de Los Iracundos en el icónico programa Diferente, emitido en Cardinal y conducido por Charles González Palisa o un contagiante sonar de polkas.

Pero otros tienen como paseo obligado ir al supermercado, lo cual hicieron 400 personas ese domingo, quienes buscando algo para compartir fueron al Ykua Bolaños de Artigas y Santísima Trinidad.

“Ese día hacía frío legalmente pero cuando ingresamos al super, el clima era bastante cálido, aunque después de todo lo ocurrido caímos en la cuenta de que el calor del recinto era algo más de lo normal”, nos cuenta Rossana Cristaldo, quien nos visitó a la redacción de HOY para recordar aquella jornada.

En efecto, ese calor raro era el preludio de lo que ocurriría a las 11:23 AM. Era el anuncio del triste desenlace del cual ya habrían estado avisados los dueños del local y que les sirvió para desactivar las alarmas anti incendio.

“Las calderas ya estaban descompuestas y progresivamente iban generando incendios localizados. Los Paiva ya estaban en conocimiento de los desperfectos y ese domingo se hicieron de tiempo para poner a salvo la recaudación”, afirma.

UN INFIERNO DE CUATRO PAREDES

La profecía bíblica habla de que en el tiempo final, las almas que no se entregaron al supremo hacedor irán al lago de fuego y azufre.

Pero el 1 de agosto, aquella profecía quedó minimizada ante el terror que sacudió al mundo entero. Una explosión de magnitudes inimaginables no daría a nadie tiempo siquiera de buscar una salida, las que hasta hoy aseguran fueron cerradas ex profeso por una cuestión procedimental.

La imagen de aquella triste jornada sigue viva en el recuerdo colectivo, aunque no se puede soslayar que a medida que pasa el tiempo, dicho recuerdo va tomando una tonalidad amarilla, como las fotografías impresas que con el correr de los años son presas de la humedad y el desgaste.

“Pero no tiene que quedar en el olvido. Hoy el dolor es más tolerable ciertamente como todo proceso que cumple su tiempo, pero sigue siendo tan sensible el impacto en cada día como hoy”, refiere Rossana, una de las pocas sobrevivientes que dice que el 1 de agosto es su segundo cumpleaños.

Después de 117 operaciones reconstructivas, hoy ella es una de las voces que embandera la lucha por la justicia que hasta hoy no se dio para con las víctimas. Y si sigue buscando ello es en recuerdo a su tía Dalba.

“Yo crecí con ella y la vi morir junto con mi sobrinito Elías, que al momento de la explosión estaba en su brazo”, dice mientras no puede evitar sucumbir ante tan espeluznante recuerdo que enciende en llamas sus ojos.

Dalba tenía 33 años y fue una de las 400 personas que no tuvo oportunidad para reaccionar. Así como quienes desde afuera intentaron hacerlo pero con el impedimento de guerrear contra paredes semejantes a una fortaleza romana, imposibles de vulnerar mientras el fuego despedía una humareda que transportaba mentalmente a las producidas en las cámara de gas de los campos de concentración.

“Hoy tengo tantas ganas de ir al cementerio y decirle que aquí estoy de pie. Que sigo viva gracias a ella. Dalba ahora es mi estrella, la que brilla en mi vida desde el 1 de agosto”, asegura.

Rossana asegura haber superado sus miedos y traumas. “Pero a las 11:23 es mi momento de soledad, en el que me entrego al recuerdo y lloro por quienes no pudieron salvarse”, dice.

De hecho, hoy ella está en otra dimensión. La vida le dio una segunda oportunidad de vivir y está incluso a punto de formar su familia con Martín, a quien conoció en pandemia y quien no tiene palabras para describirla.

“Es una guerrera. Yo tengo tan poco para ofrecerla pero ella con esa fortaleza es quien al final nos infunde de ganas para vivir”, dice emocionado.

Aquella triste jornada no se olvidará nunca. No fue poca cosa ver morir en pocos minutos a tanta gente y no tener posibilidad de mitigar. Hubo culpables, condenados, absoluciones y mucho de injusticia. El tiempo pasó, uno de los propietarios ya falleció y no habrá acción legal que devuelva esas vidas que como hoy, hace 17 años buscaban tan solo algo para comer en familia y pasar un domingo en paz y armonía, luego del tradicional carrulim que con el incendio supo a hiel.

El nuevo Paraguay digital: así cambiaron las compras, el trabajo y la vida cotidiana

Hace apenas unos años salir de casa sin efectivo era un problema para muchos paraguayos. Hoy, cada vez más personas pagan con QR, realizan transferencias desde el celular y hacen compras online sin necesidad de ir a un local físico.

Por Juan Riveros (@JuancitoRiveros)

Para entender el fenómeno, hay que remontarse hasta la pandemia, cuando miles de personas comenzaron a utilizar plataformas digitales para comprar productos, trabajar, estudiar y comunicarse “a distancia”. Lo que antes parecía limitado a grandes empresas, actualmente forma parte de la rutina diaria de comerciantes, estudiantes, trabajadores y ciudadanos en general.

Uno de los cambios más notorios está en la forma de comprar y pagar. Los códigos QR dejaron de ser una novedad y pasaron a convertirse en una herramienta habitual en supermercados, estaciones de servicio, farmacias, restaurantes e incluso en los puestos callejeros. Según datos difundidos por Bancard, siete de cada diez pagos digitales en comercios adheridos ya se realizan mediante QR

El “boom” de los pagos electrónicos también impulsó el crecimiento de las billeteras digitales y las transferencias instantáneas. Datos oficiales indican que, durante el primer cuatrimestre de 2025, el consumo mediante QR, tarjetas y billeteras electrónicas aumentó un 38 % en comparación con el mismo periodo del año anterior, reflejando el avance de la digitalización financiera en el país.

Respecto al comercio electrónico, La Cámara Paraguaya de Comercio Electrónico (CAPACE) informó que ocho de cada diez paraguayos realizaron al menos una compra online durante el último año. Además, el sector registró un crecimiento del 23% en el 2025 y ya representa cerca del 4,7 % del Producto Interno Bruto (PIB).

La transformación digital no solo cambió la manera de consumir, sino también la forma de trabajar. Actualmente, muchos emprendedores manejan sus negocios casi exclusivamente desde el celular, utilizando WhatsApp, Facebook e Instagram como principales canales de ventas y atención al cliente.

El impacto también se observa en la vida cotidiana. Actualmente, muchas personas utilizan el celular para pedir comida, pagar servicios, solicitar vehículos de plataformas, comprar ropa o realizar transferencias en cuestión de segundos. La digitalización redujo tiempos y facilitó procesos que anteriormente eran tediosos trámites presenciales o manejo constante de efectivo.

El crecimiento del acceso a internet y el uso masivo de redes sociales también aceleraron esta transformación. En ese sentido, el informe “Digital 2026 Paraguay”, de DataReportal, señala que el país cuenta con más de 5,8 millones de usuarios de internet y alrededor de 4,6 millones de usuarios activos en redes sociales.

Sin embargo, los especialistas advierten que todavía existen desafíos importantes relacionados con educación digital, ciberseguridad y acceso igualitario a la tecnología.

Sin embargo, a pesar de estos desafíos, el efectivo sigue presente, pero ya convive con una nueva realidad donde el celular se convirtió en billetera, oficina, comercio y herramienta de comunicación al mismo tiempo.

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Crisis, redención y una constante cultural 

Pueblos diferentes; distantes entre sí por miles de kilómetros, océanos, lenguas e incluso épocas, comparten una misma intuición y certeza: el mundo se salió de control y, en algún momento, alguien (o algo) vendrá a reencauzarlo.

Puede que sea la manera de entender el tiempo y el destino colectivo, lo cierto es que esta mítica figura adopta nombres y formas distintas según la tradición y el contexto: un rey justo, un maestro, una divinidad, un nuevo ciclo. El relato cambia, pero el mensaje es el mismo. El mundo puede cambiar… y seguimos en la espera.

Por Gonzalo Cáceres - Periodista

Guerras, opresión, desigualdad extrema, crisis morales o incluso la sensación de un desorden en la naturaleza. Las sociedades enfrentan, tarde o temprano, situaciones en las que todo parece perder coherencia.

Y es ahí que se deja notar una tensión: si existe un orden -sea divino o natural-, ¿por qué la realidad funciona mal? Esa pregunta no queda sin respuesta. Las culturas elaboran explicaciones que, en muchos casos, incluyen la idea de una intervención futura. El mundo, tal como está, no puede sostenerse indefinidamente. Tiene que cambiar.

Y ese cambio, muchas veces, toma forma en relatos de revelación divina: la aparición de una figura capaz de restaurar el equilibrio.

UNA MISMA EXPECTATIVA

Aunque no existe consenso absoluto, los catedráticos coinciden en que las creencias en fuerzas superiores se rastrean hasta los albores de la conciencia humana. En ese marco, la idea de un redentor coincide con la necesidad de encontrar consuelo (o justificación) a momentos de profunda calamidad.

Veamos algunos ejemplos.

En el judaísmo antiguo, la figura del Mesías cobra protagonismo en contextos de derrota, exilio y pérdida de soberanía. No es una idea abstracta: es la promesa de un líder que devolverá la dignidad a su pueblo.

El cristianismo retoma esa expectativa, pero la redefine. La figura del salvador se encarna en Jesús, entendido como humano y divino a la vez. Sin embargo, la historia no se cierra con su vida. La expectativa de su regreso (la segunda venida) mantiene abierta la idea de que el desenlace final aún está pendiente, y que será justo.

Por su lado, la figura del Mahdi cumple un rol similar en el islam: un líder que aparecerá antes del fin de los tiempos para restablecer el orden y salvar a los creyentes.

Más allá de la esfera abrahámica, en la India la lógica es de otra sustancia, pero de comparable influencia. El hinduismo entiende la historia como un ciclo (no de forma lineal). La era actual, conocida como Kali Yuga, es vista como un período de decadencia moral y espiritual; por lo que se espera la llegada de Kalki, una manifestación divina que pondrá fin al ciclo y dará inicio al siguiente (Satya Yuga).

Sin embargo, el budismo ofrece una variante particular. La figura de Maitreya no es un guerrero ni un juez, sino un maestro. Su tarea será reaparecer cuando las enseñanzas se hayan perdido, para mostrar nuevamente el camino hacia la iluminación.

En los Andes, el dios Viracocha está asociado al origen del tiempo y al orden del mundo. Las tradiciones preincas afirman que podría regresar para apuntalar una nueva era de paz y prosperidad.

Algo similar ocurre en Mesoamérica con Quetzalcóatl. Más allá de las interpretaciones históricas y/o mitológicas, ciertas versiones lo presentan como el dios civilizador y figura redentora, la gran ‘serpiente emplumada’. En este caso, el énfasis no está en un juicio final, sino en la idea de que el mundo no se salva de una vez y para siempre, sino que atraviesa ciclos de desajuste y posterior restauración.

Las diferencias son contundentes, sí. Cambian los nombres, los roles y las situaciones, pero la estructura de fondo es sorprendentemente similar.

UNA IDEA POLÍTICA

Aunque estas figuras suelen presentarse en términos espirituales, su espectro no se limita a lo religioso. En muchos casos, tienen una dimensión política.

La promesa de redención no habla solo del alma o del destino, también se refiere a la justicia concreta, de condiciones de vida, de orden social. Esperar a un salvador, en este sentido, también es una forma de expresar que el presente es inaceptable.

TIEMPOS MODERNOS

Podría pensarse que, en una era de ciencia y tecnología, estas ideas perderían fuerza, pero siguen vigentes. Hoy, el redentor puede proyectarse en líderes políticos, en movimientos sociales o incluso en avances tecnológicos que parecen ofrecer respuestas definitivas.

La lógica es la misma: algo vendrá a arreglar lo que no funciona. Esto no implica que las religiones hayan sido reemplazadas. Más bien sugiere que la estructura mental que da esencia al redentor sigue presente.

La necesidad de redención/restauración no fenece, se adapta.

Mirar estas tradiciones en conjunto podemos detectar que la figura del redentor no es solo una creencia. Es también una forma de resistencia; es la manera en que las sociedades dicen: esto no está bien, pero no va a ser así para siempre.

Mientras, seguimos esperando.

Vivir más, vivir mejor: el sistema que busca transformar la vejez en Paraguay

El Complejo Santo Domingo se posiciona como una referencia en la atención integral de las personas mayores de 60 años, con un enfoque que va más allá del cuidado básico y apunta a la calidad de vida.

La doctora María del Rosario Marín, directora de la institución, explicó en el programa Residentas (canal GEN) que el centro cumple casi cuatro años de funcionamiento y fue creado con la visión de dar una atención integral en lo emocional, cognitivo y físico.

El complejo funciona sobre la avenida Lombardo, detrás del antiguo hogar de ancianos Santo Domingo, y depende del Ministerio de Salud Pública.

A diferencia de los tradicionales hogares de ancianos, el Complejo Santo Domingo combina dos áreas principales. Por un lado, el área ambulatoria, con consultorios especializados en geriatría, reumatología, odontología y otras disciplinas enfocadas en adultos mayores. Por otro, la residencia, donde actualmente viven 92 personas en situación de vulnerabilidad.

“El ingreso se da a través de la Dirección de Adultos Mayores, que evalúa cada caso desde lo social y sanitario”, detalló Marín.

La capacidad del lugar ya está al límite y existe lista de espera, siendo esto el reflejo de una necesidad creciente en el país.

Uno de los diferenciales es el Centro Día, una especie de “guardería” para adultos mayores que no viven en el lugar. Allí pasan la jornada con acompañamiento profesional, alimentación y actividades terapéuticas.

A esto se suma el Club de Envejecimiento Saludable, donde personas mayores independientes participan en actividades recreativas, controles médicos y espacios de socialización. En los últimos meses, este programa alcanzó a unas 750 personas.

EL DESAFÍO CULTURAL DE LA VEJEZ

La directora señaló que en nuestro país aún existe resistencia a llevar a los adultos mayores a las instituciones de acogida, aunque planteó la necesidad de evaluar la calidad de cuidado.

Hay personas con recursos económicos que están solas todo el día. A veces, la compañía y la atención profesional marcan la diferencia”, afirmó.

También insistió en la importancia de prepararse para la vejez desde pequeños. “Es un proceso que debe enseñarse desde la escuela, que uno va a ser un adulto mayor en el futuro”, sostuvo.

LA SOLEDAD

Aunque las necesidades básicas están cubiertas en el complejo, el mayor desafío sigue siendo emocional. “Lo que más necesitan es compañía”, enfatizó Marín.

Por eso, invitó a la ciudadanía a visitar el complejo. Las puertas están abiertas todos los días, coordinando previamente con el área social. “Ellos son felices cuando reciben visitas. Ese tiempo vale mucho más que cualquier donación”, expresó.

Las fechas como Navidad o el Día de la Madre suelen ser las más sensibles para los residentes, especialmente para quienes no reciben visitas familiares.

Dentro del complejo también se construyen nuevas historias. Algunos residentes forman parejas, participan en actividades recreativas y hasta concursos internos.

Una de las figuras más queridas es Blácida, de 92 años, quien fue elegida reina del lugar, y quien por cierto se resiste a ceder su corona. “Tuvimos que crear otras categorías porque todos quieren participar”, relató la directora.

El área ambulatoria atiende actualmente entre 42.000 y 44.000 consultas mensuales. El servicio es gratuito y está disponible para cualquier persona mayor de 60 años.

Los turnos se gestionan vía WhatsApp al 0982 781 941.

La directora destacó que el Complejo Santo Domingo busca consolidarse como un modelo que pueda replicarse en el país, con un enfoque centrado en la dignidad, la autonomía y el bienestar integral de las personas mayores.