Dunas de San Cosme y Damián, una joya turística que se está perdiendo
Uno de los atractivos del Paraguay considerado como destino turístico más solicitado en el departamento de Itapúa son las dunas San Cosme y Damián. Hoy corren el riesgo de desaparecer ante la desidia de las autoridades.
Un gran impacto ocasionó el posteo del agente de viajes Juanma Serrano en su cuenta de Twitter (@JuanmaSN), donde muestra la situación actual de las dunas de San Cosme y Damián, las cuales están prácticamente desaparecidas. “Una pena. Siempre se advirtió que esto iba a suceder y nunca se tomaron las medidas”, lamentó.
Las dunas de San Cosme y Damian estan casi desaparecidas, una pena.. Siempre se advirtió que esto iba a suceder y nunca se tomo medidas
Foto vieja / Actualidad pic.twitter.com/H5QbU1NWgk— Juanma Serrano (@JuanmaSN) November 2, 2020
El sueño de todos los habitantes de esa localidad es que se salven las dunas de arena porque son el principal atractivo que tiene la comunidad, junto a las Reducciones Jesuíticas y el Centro de Interpretación Astronómica Planetario (Buenaventura Suárez). Incluso ya fueron declaradas por la Junta Municipal como patrimonio natural, atendiendo su alto riesgo de desaparición.
Aníbal Maidana, intendente de San Cosme y Damián, manifestó que desde el 2016, año en que asumió el cargo, comenzó a preocuparse por las dunas, ya que cada año se pierde media hectárea de su extensión. “Desde que asumí fui insistiendo con notas a la Entidad Binacional Yacyretá (Eby), diputados y manifestaciones, pero nunca tengo respuesta favorable, me dijeron que un proyecto de esta envergadura sale caro, que iban ver la forma pero todo es historia”, lamentó.
Un proyecto de recuperación de las dunas, que consiste en el refulado de arena, había sido anunciado por las autoridades de la Entidad Binacional Yacyretá, pero hasta la fecha aún no realizó ninguna intervención. “Ese es el proyecto más económico, que sea como una playa que cada año vaya acondicionándose. Antes tenía 70 hectáreas, pero ahora solo quedan dos a tres hectáreas. Se va a perder todo en los próximos años”, dijo.
El jefe comunal ponderó la presencia de las dunas en la ciudad por ser el principal atractivo de los turistas y calculó que generan ingresos de unos 2 mil millones de guaraníes en la comunidad, junto con las demás opciones turísticas que ofrece la localidad. “Me da una gran pena que esto pase, con una orden de compra se hubiera juntado esa plata para limpiar la duna”, acotó.
Por su parte, Rolando Barboza, director de turismo de San Cosme y San Damián, mencionó que las dudas eran un territorio enorme que luego del embalse de la represa de Yacyretá surgieron en los años 80. Dicha represa hizo subir el nivel del río y los humedales e islas del Paraná desaparecieron bajo el agua, dejando a su paso solo las dunas. Luego con las inundaciones, estas se fueron achicando con el paso de los años.
“Los visitantes que vienen les interesa conocer. Esto permite generar ingresos no solo a los lancheros, sino que a las posadas y los restaurantes de la zona. Existen proyectos, se hicieron visitas, pero no prosperan. La pérdida sería doble: una riqueza natural y un recurso económico, porque cada verano y todo el año, vienen visitantes de todo el mundo”, indicó.
Hace un año surgió en las redes sociales la iniciativa #SalvemosLasDunas, de los pobladores que se unieron a la causa para salvar las dunas, sin embargo las autoridades no tomaron acciones serias al respecto para implementar un proyecto de salvataje de este sitio.
TRANSPORTE PARA LAS DUNAS
Actualmente en el sitio son dos las empresas de transporte que explotan el servicio desde la costa del Río Paraná hasta las dunas, mediante eso brindan puestos laborales a muchas personas.
La docente Marta Duarte, quien hace ocho años incursiona en los viajes en bote, menciona que posee dos embarcaciones, una con capacidad de 60 y otra de 30 pasajeros, pero por la crisis de la pandemia solamente habilitó el bote más pequeño hace 15 días tras haber suspendido desde el mes de marzo.
“Pocas personas tenemos aún, entre semana no trabajamos porque es elevado el presupuesto para poner en marcha el bote, entonces necesitamos juntar un mínimo de 10 pasajeros para el viaje y cuesta completar eso. Los pocos que vienen lo hacen en familias o en parejas. Acá nosotros les ponemos alcohol en gel y deben usar tapabocas. Una vez que termina el recorrido, los chalecos salvavidas son rociados con alcohol y se colocan en el sol para desinfectar”, detalló.
Duarte refirió que los viajes tienen un costo de 600.000 guaraníes, monto que se divide entre los viajeros, dando un costo individual de 60 mil guaraníes.
Respecto al nivel de las dunas, la docente y emprendedora reconoció que con el paso de los años fue achicándose considerablemente. “Vinieron varias veces de Yacyretá, prometen pero queda en el opareí. Ellos son los responsables porque esto se produjo con el embalse de la represa. Acá si no hay dunas, mueren las posadas turísticas. Se invirtió mucho en posadas, pero prácticamente no hay visitas, sí al planetario vienen pero solamente de paso. La pérdida afectará mucho a la gente de la ribera que trabaja en el agua”, comentó.
Los interesados en utilizar sus servicios, pueden contactarla al 0981 879143. Mientras que aquellas personas que deseen visitar otras opciones en esa ciudad pueden contactar con la Senatur al 0985 732956.
GUÍA DE POSADAS
Posada y Restaurante Stella Mary y Rafael (073) 275-207.
Posada y Restaurante Misión Jesuita San Cosme y Damián (073) 275-272.
Posada Alex San Cosme y Damián (0985) 811-198.
Posada Doña Chinita San Cosme y Damián (073) 275-263.
Posada Doña Leila San Cosme y Damián (073) 275-368 / (0985)731-658.
Posada 6 Hermanos San Cosme y Damián (073) 275-211 / (0985) 823-264.
Posada Cielo San Cosme y Damián (0985) 210-293.
Posadas El parque de Alderete Hermanos San Cosme y Damián (0985) 731-658.
Posada Don Pili San Cosme y Damián (0985) 776-215.
Posada Doña Miti San Cosme y Damián (0995) 360-409.
Cuando Dios parece ser tres: acusaciones de triteísmo a través de los siglos
Por Gonzalo Cáceres En casi dos mil años de debates, el cristianismo carga con una sospecha recurrente: que su idea de un Dios en tres personas roza, o cruza, la línea hacia la existencia de “tres dioses”. Esta acusación, conocida como triteísmo, marcó fuertes polémicas en la antigüedad, moldeó discusiones filosóficas durante siglos y todavía aparece en conversaciones modernas. ¿Por qué vuelve una y otra vez? ¿Qué hay detrás de esta vieja etiqueta que nadie quiere recibir?
Por Gonzalo Cáceres - periodista
El término ‘triteísmo’ es una bomba teológica: nadie quiere cargar con el estigma de romper la idea central del monoteísmo.
VIEJO PROBLEMA
Cuando uno hurga en el cristianismo primitivo se topa con un paisaje de disputas que, vistas desde hoy, parecen interminables: que si Cristo era igual al Padre, que si el Espíritu Santo tenía la misma naturaleza, que si cada persona de la Trinidad actuaba por su lado. En medio del caos, surgieron grupos que fueron acusados de triteístas.
Uno de los casos más notorios surgió en el siglo VI con Juan Filopón (filósofo alejandrino con formación aristotélica) y ciertos círculos que seguían sus ideas. Filopón hablaba de “tres naturalezas” en Dios, lo que para algunos sonaba demasiado parecido a hablar de tres seres distintos. Él insistía en que se trataba de una forma técnica de explicar las operaciones divinas, pero la etiqueta quedó. En aquellos debates, una frase mal armada podía costarle a un pensador su reputación (y hasta la vida).
RAÍCES FILOSÓFICAS
Para entender la aparición del fantasma del triteísmo hay que mirar la base conceptual de la cual disponían estos intelectuales. Varios intentaban explicar a Dios con categorías griegas, especialmente las de Aristóteles: “sustancia”, “naturaleza”, “hipóstasis”. Hoy suenan ajenas, pero entonces eran herramientas para intentar describir una “unidad divina” que, al mismo tiempo, se manifestaba como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
El tema empezaba cuando algún osado intentaba separar demasiado los roles o las “personas”. Si el Padre generaba, el Hijo era engendrado y el Espíritu procedía, ¿eran actos independientes? ¿Podrían pensarse como centros distintos de conciencia? En cuanto la descripción sonaba un poco más individualista, los opositores salían con la acusación de triteísmo.
Es importante recordar que no se trataban de simples discusiones de merienda. La manera en que se entendía la relación dentro de la Trinidad definía la forma en que se concebía el universo, la creación, la salvación y el vínculo mismo entre la humanidad y Dios. No era un detalle técnico, sino la columna vertebral del sistema religioso.
GRUPOS SEÑALADOS
En la Antigüedad, varios monjes y obispos fueron acusados de propagar ideas “triteístas” sin quererlo. A veces se debía a un lenguaje torpe; otras, a diferencias culturales. Por ejemplo, algunos siríacos tenían una forma más concreta y narrativa de hablar sobre Dios, lo que les hacía describir las “acciones” del Padre, del Hijo y del Espíritu como si fueran casi entidades distintas. Quienes venían de la tradición filosófica helenizada entendían ese estilo con recelo.
Más adelante, durante la Edad Media, volvieron las sospechas. Hubo quien acusó a ciertos teólogos latinos de describir la individualidad del Hijo o del Espíritu. Otros señalaban a pensadores “místicos” por hablar de “la voz del Padre” o “la luz del Hijo” como si fueran entidades con agendas distintas. En cada caso, el problema era similar: la dificultad para mantener el equilibrio entre unidad y diversidad.
¿SIGUE VIVO EL TEMA?
Aunque a simple vista pueda parecer un asunto del pasado, la acusación de triteísmo sigue apareciendo en cuestiones cristianas modernas. Algunas iglesias evangélicas pentecostales, por ejemplo, fueron señaladas de hablar de las “personas” divinas como si fueran tres seres coordinados en vez de un único Dios. En Estados Unidos, ciertos predicadores famosos han tenido que aclarar públicamente que no enseñan “tres dioses”, a raíz de debates internos en sus denominaciones.
Lo curioso es que el fenómeno también se invierte: hay iglesias que acusan a otras de “ir en la otra dirección”, es decir, de borrar tanto las diferencias internas de la Trinidad que, al final, parecen reducirlo todo a una sola entidad. Este tira y afloja muestra algo simple pero profundo: la idea de Dios en el cristianismo siempre ronda un punto delicado, y cualquier énfasis demasiado fuerte puede detonar los ánimos de unos y otros.
INFLUENCIA CULTURAL
Esta discusión incluso logró permear espacios no religiosos. Filósofos contemporáneos que estudian la noción de persona y de identidad revisaron los textos de teólogos triteístas para entender cómo concebían la relación entre individuos y comunidad. Algunos ven en estas discusiones tempranas un antecedente -muy indirecto, claro- de debates actuales sobre la conciencia y la mente.
También aparecen paralelos culturales: en Latinoamérica, donde las prácticas devocionales suelen estar llenas de imágenes, rituales y figuras, ciertos observadores externos creen ver señales de “tres dioses” incluso sin conocer la teoría. En cambio, muchos creyentes ni siquiera sienten esa tensión (para ellos, la Trinidad es una manera de expresar cercanía).
ETERNA TENSIÓN
Entonces, ¿el cristianismo estuvo alguna vez a punto de caer en el triteísmo? La respuesta, como tiende a suceder en los debates complejos, no es tan sencilla. Hubo quienes se acercaron peligrosamente en su lenguaje; también quienes fueron malentendidos. Hubo quienes, simplemente, tenían otra manera de hablar de Dios (según su contexto cultural). Pero lo cierto es que la sospecha nunca desapareció.
Cada época reabre la discusión a su tono y manera. Un sermón, una definición teológica, una comparación mal calibrada, un debate en redes sociales. Basta con un empujoncito para que vuelva la vieja pregunta de si el cristianismo cree, en la práctica, en un solo Dios o en tres. Y quizá esa persistencia dice algo importante: la idea de la Trinidad no es una fórmula inquebrantable, sino un esfuerzo siempre vivo por describir un misterio que, hasta hoy, sigue desafiando incluso a quienes lo defienden con más pasión.
“No quiero ser fit”: el cansancio de miles de mujeres y el debate sobre la presión estética
La coach fitness Guise Dancuart rompió esquemas con su primer libro, “No quiero ser fit”, una obra sincera y directa que cuestiona la obsesión por la perfección y reivindica el amor propio. El lanzamiento se agotó en menos de un mes y ya prepara su versión digital.
Lo que comenzó como un proyecto íntimo terminó convirtiéndose en un fenómeno inesperado. Guise Dancuart, entrenadora, atleta y creadora de contenido, lanzó 100 copias de su primer libro, sin imaginar que desaparecerían de las estanterías en pocas semanas.
“Fue un proyecto hecho con muchísimo amor. Pensé en 100 copias y se agotó rapidísimo”, contó en el programa Residentas del canal GEN. “Los mensajes y el feedback que recibí valieron totalmente la pena”.
Pero más allá del éxito editorial, la obra plantea un mensaje poderoso, que consiste en la renuncia a la necesidad de encajar en un modelo de mujer perfecta que se exige desde redes, el entorno y, sobre todo, desde la propia mente.
Guise explica que el nombre del libro surgió de cientos de conversaciones con mujeres que cargan con una presión silenciosa, como ser madre perfecta, profesional perfecta, pareja perfecta y encima, tener el cuerpo perfecto.
“Llega un punto donde decís: ‘yo no quiero ser fit, ya está’. Porque ese ideal de perfección no existe”, afirma. Cuando esa exigencia cae, aparece otra trampa: el descuido.
“Al dejar de lado la idea de perfección, muchas entran en un abandono que termina erosionando el amor propio. Y todo empieza a relacionarse solo con el físico, cuando en realidad es algo espiritual, emocional”.
La autora también analiza cómo las comparaciones en redes sociales destruyen la autoestima. “Vivimos comparándonos con historias de 15 segundos. Con una chica que ya entrenó, desayunó perfecto y está impecable a las 5 de la mañana… y vos estás en bata, con tu café. Compararte con eso es perder siempre”.
Peor aún, también muchas se comparan con “la mujer que fuimos antes”, una versión pasada idealizada que ya no existe.
El libro aborda uno de los puntos más sensibles, que es la forma en que las mujeres se hablan a sí mismas. “Hay cosas que nos decimos que jamás le dirías a tu mejor amiga. ‘Soy fea’, ‘esto no es para mí’, ‘que mal me queda esto’. ¿A quién le dirías eso? ¿Por qué te lo decís?”, cuestiona Guise.
Cada capítulo propone ejercicios, mantras y reflexiones para reconectar con el cuerpo desde un lugar de respeto y bienestar, no desde la crítica. “El fitness y el wellness son una búsqueda de equilibrio personal, no algo para mostrar en Instagram ni para complacer a nadie. Es lo que te hace bien a vos”, agrega.
Guise insiste en una verdad que incomoda, pero libera: que cualquier proceso de cambio va a doler. “La gente viene un día al gimnasio, le duele y no vuelve. Pero los momentos incómodos son parte de la vida. Y son los que más enseñan”.
Subraya que no se trata de entrenar horas, sino de comprometerse con uno mismo. “Si solo podés cuatro minutos, hacé cuatro minutos. Con el tiempo serán diez, quince, veinte. La clave es honrar tu palabra”, resalta.
También invita a dejar la fantasía de que todas las mujeres deben lucir igual. “Me dicen ‘quiero tu panza’. Y yo les digo: ‘Mi panza no vas a tener nunca, porque vos tenés la tuya. Busquemos la mejor versión de la tuya’”.
Dancuart vive un estilo de alimentación disciplinado hace más de 10 años, y comparte recetas simples y accesibles para derribar mitos.
“Cuando empecé, comer avena era de gente enferma. Hacer mantequilla de maní en casa, un delirio. Hoy por suerte ya no. Me gusta mostrar que la comida saludable puede ser rica, fácil y con ingredientes que encontramos en cualquier súper”.
La autora analiza lanzar una nueva tirada del libro y adelantó que prepara una versión digital para ampliar su alcance.
Aguinaldo sí, canasta y fiesta de fin de año no: ¿a qué están obligados los empleadores?
Llega la temporada más esperada por todos, especialmente por los trabajadores, quienes reciben en esta época el ansiado aguinaldo, sin embargo, surge la duda sobre si la entrega de las tradicionales canastas navideñas y los festejos de fin de año son obligatorios o simplemente dependen de la buena voluntad de los empleadores. Esto es lo que dice realmente nuestra legislación.
Empieza diciembre, y todo se vuelve festividad, emoción y expectativas, principalmente, por el pago del decimotercer salario. Ese “premio” al esfuerzo laboral que se realizó en el año.
Según el artículo 243 del Código Laboral, el pago del aguinaldo es de carácter obligatorio y debe abonarse antes del 31 de diciembre de cada año. Su propósito es aliviar financieramente a los trabajadores durante los tiempos de mayores gastos, como las fiestas de Navidad y Año Nuevo.
En esta época, aunque el aguinaldo sea un pago obligatorio, también es una oportunidad ideal para que los empleadores expresen gratitud y reconocimiento a los trabajadores con otros tipos de beneficios, como las famosas canastas navideñas o las fiestas para despedir el año con todos los colaboradores.
Ni la canasta ni la fiesta, los empleadores no están obligados por ninguna ley a brindar estos beneficios, pero según había señalado el experto en empleo, Enrique López Arce, ambas son poderosas armas de motivación.
Para Arce, un trabajador valorado es un trabajador con mayor capacidad de producción y creatividad en el entorno.
Algunas empresas también hacen otro tipo de obsequios a sus trabajadores, como regalos personalizados u otros presentes.
¿Plata o fiesta?
Días atrás, el mismo Arce compartió el resultado de una encuesta que realizó a 2.000 trabajadores, de los cuales, el 97% ya no prefiere una fiesta como tal, sino dinero.
Históricamente los trabajadores optaron por festejos, regalos o canastas, pero según el especialista, el encarecimiento del costo de vida, la carne y otros productos básicos, obligan a optar por el dinero.