El parricida de Luque: Hace 20 años mató a sus padres al enterarse que era adoptado
Hace 20 años Ricardo Constantino Villalba Patiño, cansado de los maltratos de sus padres y al enterarse que era adoptado, decidió matar a tiros a su madre y con un hacha a su padre, luego los enterró en el patio de la casa ubicada en el Segundo Barrio de Luque.
Eran las 2:00 de la madrugada del 13 de enero de 2002 cuando vecinos del Segundo Barrio se vieron sobresaltados por disparos de arma de fuego y llamaron a la policía. Una patrullera llegó al sitio y encontró en la vía pública a Ricardo Constantino Villalba Patiño y Lorenzo Miranda, el primero de ellos tenía un arma de fuego con el que estaba realizando disparos al aire y ambos fueron detenidos y llevados a la Comisaría.
Pasaron las horas y cerca del mediodía ambos jóvenes quedaron libres. Villalba Patiño volvió a su casa, pero los vecinos a parte de los disparos denunciaron que hacía días no veían a los padres de Ricardo.
Entonces los uniformados volvieron hasta la casa de los Villalba, para verificar esa denuncia, al llegar fueron recibidos por Ricardo, quien les dijo que sus padres estaban de viaje, pero los policías sintieron que desde el patio de la vivienda venía un fuerte olor, por lo que pidieron entrar a verificar. Como el muchacho se negó a dejarlos entrar se tuvo que convocar al entonces fiscal Francisco Vergara, quien munido con una orden judicial allanó la vivienda.
Castorina Patiño, de 41 años, era una ama de casa y estaba casada con Constantino Villalba, de 59 años, quien se desempeñaba como sereno en un taller mecánico ubicado en Asunción. El matrimonio tenía una costumbre que era que cada mediodía alimentaban a varios perros callejeros a los que les dejaban todos los días comida y agua que ponían en la vereda de su vivienda.
Esta costumbre ya era bien conocida por los animales quienes día tras día se presentaban con puntualidad inglesa al portón de la familia para comer. A los vecinos les llamó mucho la atención que en ese caluroso enero de 2002 ya pasaron varios días en que los perros venían a buscar su ración diaria, pero nadie les dejaba el alimento. Esa situación es la que los alertó y dieron aviso a la policía.
Noche de furia
Tras una revisión de la vivienda los policías no encontraron a los padres de Ricardo, pero el fuerte olor inundaba el lugar. El joven comenzó a ponerse nervioso y mientras que estaba siendo interrogado sobre el paradero de los dueños de casa, lanzó una fuerte confesión que dejó paralizados a los agentes: “Yo los maté y los enterré en el patio”.
Ricardo Villalba, confesó que estaba cansado de los maltratos de los que era víctima de parte de su madre y su padre, pero el 8 de enero de 2002 en horas de la noche una vez más tuvo una discusión con su madre.
La situación fue subiendo de tono y en un momento dado, siempre a decir del joven, Castorina le dijo que estaba cansada de él y que ni siquiera era su hijo, que fue adoptado. Fue entonces que Ricardo fue a buscar el arma de fuego de su padre y abrió fuego contra su madre a quien mató de varios disparos. Luego fue hasta la pieza donde descansaba Constantino y lo atacó con hacha, le destrozó el rostro y le amputó ambas piernas.
Luego de matar a sus padres el muchacho hizo dos fosas en el patio de la vivienda en una enterró a su madre. En el caso de su padre como le había cortado las piernas metió el cuerpo en un tambor que luego arrojó al segundo hoyo que hizo y también lo sepultó.
Después de eso Ricardo se pasó bebiendo y escuchando música a todo volumen con su amigo Lorenzo Miranda, hasta que el 13 de enero fueron detenidos por hacer disparos al aire.
Ricardo en un principio dijo que cometió el parricidio y que su amigo Lorenzo le ayudó a cavar las fosas para enterrar a sus padres. Sin embargo en el juicio eso no se pudo probar y se absolvió de pena a Lorenzo Miranda, pero a Ricardo Villalba lo condenaron a 24 años de cárcel.
Actualmente Ricardo sigue preso en la cárcel de Tacumbú, tiene 42 años y está a cuatro años de cumplir su condena. Según dicen desde el presidio el parricida de Luque tiene una buena conducta, hace trabajos de talabartería en la prisión y concurre a una de las iglesias que opera dentro del penal. Habla poco, tiene una hija a quien no ve hace más de 10 años y su deseo es salir libre e ir a buscarla para retomar la relación que se cortó cuando fue detenido.
Pascuala: a los 76 años, convirtió su máquina de coser en un nuevo comienzo
María Pascuala González aprendió a coser mirando a su madre, cuando todavía era joven y vivía en el norte del país. Durante décadas, la costura formó parte de su vida y de su familia. También fue una manera de acompañar a su marido durante los casi 50 años que compartieron juntos.
Hace siete años, la muerte de su esposo abrió un período de duelo. Pascuala, que entonces ya tenía una máquina de coser y una experiencia acumulada durante toda una vida, encontró en la costura una manera de volver a sentirse activa, acompañada por sus propias manos y, con el tiempo, también económicamente independiente.
Así nació Creaciones de Pascuala, un emprendimiento que comenzó casi como una idea doméstica y terminó convirtiéndose en una historia que llamó la atención en las redes sociales.
“Me siento todavía útil”, cuenta Pascuala con una sencillez que resume buena parte de su historia.

A punto de cumplir 76 años, la costurera trabaja desde su casa en San Lorenzo, donde confecciona productos textiles personalizados como loncheras, cartucheras, individuales, bolsos, portatermos y otros accesorios.
Pascuala no estudió formalmente costura. Su primera maestra fue su madre, también costurera. “Aprendí de mi mamá”, recuerda durante su visita al programa Residentas, del canal GEN.
Su familia es oriunda de Concepción y, durante su juventud, vivió en la zona rural. Después de casarse, comenzó una vida marcada por distintos traslados junto a su marido, primero a Pedro Juan Caballero, luego a Yby Yaú y, finalmente, a otras ciudades, acompañando las necesidades laborales de la familia y buscando también oportunidades educativas para sus seis hijos.
Durante años confeccionó prendas y diferentes tipos de ropa. También cosía mientras acompañaba a su marido en su actividad laboral. Era un oficio que conocía profundamente, aunque nunca había pensado en convertirlo en un emprendimiento propio.
La idea apareció después de su viudez. Un día le comentó a su nieta que quería comenzar a vender las cosas que hacía y que tenía guardadas en una caja. Su nieta le creó una cuenta y mostró sus trabajos en las redes sociales. Los pedidos llegaron casi al instante.
Una de las particularidades de Pascuala es que continúa aprendiendo. Se inspira en videos de YouTube para sus creaciones. Cuenta que, durante la siesta, suele acostarse a mirar modelos y tendencias. Después se levanta, toma la máquina y prueba. Mediante esto logró ampliar su catálogo.
Las loncheras se encuentran entre los productos que más pedidos reciben. También confecciona cartucheras, individuales, bolsos, portatermos y diferentes artículos que pueden realizarse de acuerdo con las preferencias de cada cliente.

La historia tiene además su aspecto económico. Su marido era jubilado y, según cuenta, le dejó algunos recursos para afrontar sus gastos. Hoy, a través de su trabajo, Pascuala genera su propio dinero.
Su casa se convirtió en su espacio de trabajo. Cuando sus familiares salen a trabajar, ella se queda sola y aprovecha el tiempo para avanzar con los pedidos.
Después de haber dedicado buena parte de su vida a la familia y a acompañar a su marido, ahora tiene algo que lleva su nombre.
“No hay nada imposible si uno se esfuerza”, resume e insta a que las mujeres se animen a lo que desean realizar.
“Primero hay que quererse”, afirma cuando le preguntan qué les diría a otras mujeres que atraviesan momentos difíciles.
Un refugio para mamás: el espacio del IPS que acompaña el embarazo y los primeros meses del bebé
En el mes de la salud mental y de la prevención del suicidio, el Instituto de Previsión Social (IPS) pone la mirada en un tema del que se habla poco: lo que sienten las mamás después de dar a luz y la necesidad de no dejarlas solas durante la gestación y los primeros meses del bebé. Con esa idea nació el Club de Mamis IPS, una iniciativa pensada para acompañar a las embarazadas y madres con información clara, consejos prácticos y respuestas de profesionales.
Todo comenzó en 2019, cuando un grupo de profesionales del Hospital Central organizaba charlas grupales en las salas de maternidad. Durante la pandemia, esas charlas pasaron a ser virtuales y, a partir de 2021, la iniciativa se transformó en lo que es hoy: un acompañamiento que no termina cuando la mamá recibe el alta, sino que sigue en su casa.
Las embarazadas y madres son invitadas a sumarse a los talleres presenciales en áreas como ginecología, maternidad y lactancia. La participación es opcional y se realiza a través de grupos de WhatsApp que duran entre tres y cuatro semanas.
La licenciada Gloria Benítez, nutricionista del programa, explica que la idea central es que las mamás no se queden solas con sus dudas cuando vuelven a su hogar, ya sea sobre la toma del pecho, la comida del bebé o cuándo conviene ir al médico.
Aunque la lactancia es un tema clave, en el grupo también participan especialistas en nutrición, odontología, psicología y medicina general. Las mamás reciben consejos sobre la posición para amamantar, cómo guardar la leche, el cuidado de los dientes del bebé y la alimentación durante el embarazo.
Además del cuidado del bebé, el grupo presta especial atención a lo que le pasa a la mamá por dentro. En este periodo es muy común hacerse preguntas como “¿es normal sentirme triste?” o “¿por qué estoy tan irritable?”.
El equipo de Psicología aborda temas como los cambios de ánimo después del parto, el cansancio acumulado y la importancia del vínculo con el bebé. La licenciada Mayara Barbosa señala que el desborde emocional casi nunca se expresa de forma directa, sino en preguntas cotidianas sobre el día a día.
En esa misma línea, la licenciada Beatriz Viveros advierte que sentir cierta tristeza al principio puede ocurrir, pero cuando esos sentimientos de angustia o ansiedad no se van, se vuelven muy intensos o dificultan la vida cotidiana, es momento de pedir ayuda. Y aclara con firmeza que si aparecen ideas de hacerse daño, la consulta médica debe hacerse de inmediato.
Más allá de las respuestas médicas, el club se convirtió en un punto de encuentro donde las mujeres descubren que no están solas y que a otras mamás les pasa lo mismo. El objetivo no es decirles cómo tienen que criar, sino darles apoyo, información confiable y la seguridad de tener a quién acudir.
Las interesadas en participar pueden acercarse al equipo de Programas de Salud durante su paso por el Hospital Central y solicitar que se sumen a las siguientes convocatorias. El proyecto está coordinado por la licenciada Gloria Benítez y la doctora Carolyn Rivarola, junto con las licenciadas Mayara Barbosa y Beatriz Viveros en el área de Psicología.
Evaluación Pisa: diagnóstico y receta para la educación
Los resultados de las pruebas PISA para nuestro país son calificados como “catastróficos”. El 76% de los estudiantes de 15 años evaluados no lee o no comprende lo que lee, y el mismo porcentaje tiene dificultades para comprender cuestiones básicas de ciencia.
Las pruebas PISA son exámenes internacionales estandarizados que miden las habilidades y los conocimientos de los estudiantes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias.
Si bien los resultados fueron negativos a nivel mundial (91 países evaluados), salvo excepciones, esto no es un consuelo para el Paraguay, ya que no solo obtuvimos malos resultados, sino que, en comparación con mediciones anteriores, retrocedimos prácticamente al último lugar en Latinoamérica (11 de 13 lectura, 13 de 13 en matemáticas junto a Guatemala, 12 de 13 en ciencias)
Sofía Scheid, doctora en Educación y magíster en gestión educacional, analiza la evaluación desde la raíz y comienza con una crítica de diseño del programa en sí, al señalar que una medición de habilidades a los 15 años es tardía, pues las capacidades del cerebro deben consolidarse desde el preescolar.
Al margen de esto, para Sheid, los paupérrimos números obtenidos reflejan que el sistema educativo nacional es una fábrica de producir semianalfabetos, lo que a su vez genera consecuencias a largo plazo como limitaciones en la productividad, dificultades en el acceso al mercado laboral y, finalmente, un verdadero obstáculo al desarrollo nacional.
“Los resultados que Paraguay tiene son alarmantes; debemos tomar medidas urgentes a partir de determinar las causas. No podemos quedarnos a discutir, a que se politicen estos diagnósticos”, opinó Sheid en una entrevista con el programa Así con las cosas.
El ministro de Educación, Luis Ramírez, adujo como una de las causas el sistema implementado durante la pandemia, cuando las clases se desarrollaban a distancia, las tareas se enviaban por Whatsapp y hasta las evaluaciones se tomaban con este método.
Consultada al respecto, Scheid coincidió con el titular del MEC en ese aspecto. “Totalmente, hay varias causas que se retroalimentan y eso fue un experimento que toda la educación del mundo sufrió porque no estaban preparados (los alumnos) para un aprendizaje digital ni mucho menos para la transferencia del proceso a través de dispositivos tecnológicos”.
La doctora le agregó otro aspecto que nadie tuvo en cuenta: el cambio de formato en la evaluación Pisa, que se hizo por primera vez con una tablet, incluso para niños que nunca en su vida habían tenido en sus manos un dispositivo como este y que, sobre la marcha, se vieron obligados a utilizarla y a enfrentar una doble dificultad.
Para Scheid, el programa PISA es un proyecto que debe intervenir en ambos sectores: estudiantes y docentes. Además, es necesario un compromiso de la familia.
Otra de las falencias es que, a nivel local, no existe una investigación educativa basada en evidencia y el Estado carece de herramientas para medir el aprendizaje en tiempo real.
Un elemento que entorpece es el consumo de contenidos rápidos, servidos y sin profundidad que se encuentran en las redes sociales y que impiden que el alumno reflexione, razone y comprenda un texto, afectando su autonomía cognitiva y su capacidad de lectura.
EL CAMINO
La malla curricular hoy cuenta con una gran cantidad de asignaturas. Esto, sin embargo, no se traduce en riqueza de contenido. Por ello, la doctora Sheid recomienda establecer prioridades.
Declarar como prioridad nacional la enseñanza de la lectura, la comprensión lectora y las matemáticas básicas.
Un proyecto curricular que se debe trabajar desde el preescolar hasta el tercer grado con estas habilidades fundamentales como prioridad. Al mismo tiempo, las maestras de preescolar a tercer grado deben trabajar la misma habilidad que necesitan lograr para que ellas enseñen esa habilidad.
Plan pedagógico con estándares claros por grado: ¿qué queremos que sepa en preescolar? ¿Qué queremos que sepa en primer grado? Ejemplo. En primer grado, un niño en un minuto debe leer fluidamente 55 palabras.
Tecnología de monitoreo: sistemas de software y alertas tempranas que permitan a los docentes y al Estado monitorear mensualmente si cada alumno está avanzando o queda rezagado en relación al plan.
Continuidad y acuerdo político: la política educativa debe hacer acuerdos políticos con los municipios para garantizar la continuidad de las políticas educativas. Para Scheid, el político del territorio es el que puede colaborar y hacer que la gente se enganche a este proceso de rehabilitación de esta enfermedad.