En alas de una pasión

El amor por la aviación los llevó a adquirir en remates o subastas aviones para rescatarlos y darles otro uso que no sea convertirlos en chatarra. Un recorrido “al vuelo” de aviones que hoy todavía mantienen una parte de la historia de la aviación paraguaya gracias a la iniciativa privada.

Loma Grande es un tran­quilo pueblo del depar­tamento de Cordillera. Se hizo municipio en 1973 y tiene unos 6.500 habitan­tes. La economía de la ciu­dad se basa en la agricul­tura y en menor medida en el comercio; además, se des­taca por su belleza natural, ya que serranías y arroyos adornan todo el distrito. Se trata, en suma, de un pueblo típico de zona rural del país, con su gente dedicada a los quehaceres diarios sin sobre­saltos. Por eso es que nadie en Loma Grande pensó que un día para otro tendrían un avión de restaurante y, pos­teriormente, otro avión con­vertido en m useo.

Ariel Cáceres es un coman­dante piloto retirado de las Fuerzas Armadas de nues­tro país. Apasionado por la aviación, rescató dos aviones en remate para cuidar ambas aeronaves. Lo hizo conside­rando el valor histórico que tenían, principalmente una que perteneció a las Líneas Áreas del Paraguay (LAP) y que fue partícipe de hechos históricos muy importantes de nuestro país.

“Cuando iban a ser remata­dos los aviones de Sol de Para­guay, nos presentamos y com­pramos en remate. Le dije a mi señora que íbamos a lle­var el avión a nuestra casa de Loma para tenerlo ahí. Esto era una casa de campo de la familia, no teníamos nin­guna intención de cambiar eso”, recuerda Cáceres. Lo que no esperó fue la reacción de la gente cuando instaló el Fokker 100 de Sol del Para­guay en el patio de su casa de campo.

El Fokker 100 en principio iba a ser utilizado solamente para llevar las clases de la Ameri­can Flight School, una escuela para azafatas, pilotos avia­dores civiles y despachantes operacionales de vuelos que está bajo la dirección de Cáce­res. Sin embargo, la atracción del avión en plena localidad de Aguai’y, Loma Grande, era irresistible.

“Todos los días venía la gente y nos pedían conocer el avión. Querían subir. Para la gente de aquí era una cosa muy grande, principalmente para los niños y niñas. Después ya nos preguntaban si vendía­mos algo, querían jugo, pizza, comida. Entonces eso fue una bola incontrolable, hasta que dijimos que teníamos que tomar una determinación”, cuenta Cáceres. Así fue que nació a finales del 2016 el restaurante El Rancho, con la atracción de un avión ins­talado en el patio.

Si bien el traslado desde el aeropuerto Silvio Pettirossi hasta Loma Grande del avión Fokker 100, que se realizó en junio del 2016, llamó la aten­ción de mucha gente por la magnitud de la aeronave, lo que se vino luego fue una locura.

Justo un año después, en julio del 2017, Cáceres contrató un convoy especial con equipa­miento de ultrarresistencia para trasladar desde el Petti­rossi hasta el Hotel El Rancho (unos 39,3 km) el Boeing 707, de la extinta Líneas Aéreas Paraguayas (LAP), que había sido subastado. El operativo generó todo tipo de comen­tarios en las redes sociales.

“Nos tomó 38 horas hacer todo el trayecto. Se movi­lizó la Policía Caminera, la Policía Nacional, fue algo impensado. Pero teníamos que hacerlo porque si no comprábamos nosotros ese avión, hoy esa parte de la historia de la aviación para­guaya estaría hecha chata­rra”, dice Cáceres.

UN RESCATE HISTÓRICO

El avión que trasladó Cáce­res no fue cualquiera. Se trata del 707 de LAP que fue partícipe de grandes aconte­cimientos del país. Por ejem­plo, en esta aeronave llegó al país el papa Juan Pablo II, en su histórica visita de 1988. También, en este mismo avión, el dictador Alfredo Stroessner partía rumbo a Brasil para su exilio en febrero de 1989 tras el golpe militar que lo derrocó. En los 90, esta aeronave se trans­formó en el avión presiden­cial durante el gobierno de Juan Carlos Wasmosy.

“Tuvimos que hacer una inversión de G. 1.200 millo­nes para recuperar esta aeronave y todavía le falta. La máquina estaba en total estado de abandono. Se tuvo que remodelar casi todo. Si no traíamos acá, esto iba a terminar en alguna chata­rrería. Es demasiado triste que no podamos como socie­dad paraguaya cuidar nues­tra propia historia porque este avión hace gran parte de lo que es la historia de nuestra aviación, de lo que fue LAP en su momento”, expone Cáceres.

La llegada del 707 de LAP modificó el proyecto de Cáce­res y su esposa, Felicia Ríos. La casa quinta quedó rele­gada totalmente y al restau­rante se sumó un coqueto hotel de estilo rancho con 7 habitaciones. Pero más allá del proyecto familiar, el avión 707 de LAP es utilizado para algo que Cáceres siempre añoró: contar la historia de la aviación en Paraguay.

En el interior del avión se está armando un museo. Cáceres ya tiene algunas fotos, cua­dros, enseres, productos que consigue de sus contactos dentro del mundo aeronáu­tico. Tiene, por ejemplo, en cuadro, un primer plano de Epifanio Cardozo, quien rea­lizó el primer vuelo de LAP el 20 de agosto de 1963. Ade­más, los sábados de mañana el avión es utilizado para dar clases de inglés a los vecinos de la zona.

El museo está recibiendo ayuda de gente vinculada a los inicios de LAP que no desea que los recuerdos que­den solamente en la memo­ria. Tal es el caso de Arturo Gómez de la Fuente, quien formó parte de la tripula­ción de cabina de la tercera promoción de LAP a media­dos de los años 60 y colabora con Cáceres con fotos, con algunas ideas, con lo que se pueda.

“Es muy importante el valor histórico que tiene para nues­tra nación cuidar estos avio­nes. La generación nueva de jóvenes no sabe que exis­tió LAP, por ejemplo, y por 31 años llevó el emblema de Paraguay a todos lados”, dice don Arturo.

Gómez de la Fuente recuerda que LAP arrancó con 3 avio­nes y en su mejor momento llegó a tener 14 aviones, entre ellos tres Boeing 707. “Teníamos tres vue­los a la semana a Europa y a Miami, Estados Unidos, vuelos directos. Era un tra­bajo grandioso”, rememora don Gómez de la Fuente, a quien se lo nota emocionado cuando habla de LAP.

Con respecto a esta aerolínea paraguaya, justamente hace un pedido: “El último avión Convair 240, que podríamos decir es la figura capitana de nuestra LAP que está frente a TAM, en el aeropuerto, tiene que ser recuperado. Como un gesto histórico con el país. Es muy triste que todo esto de nuestro transporte aéreo con LAP haya quedado en el olvido”, dice Gómez de la Fuente.

NULO APOYO ESTATAL

Desde que se instaló el Hotel El Rancho, en la ruta que une Loma Grande con San Ber­nardino, la única visita que recibieron los dueños de las autoridades locales, ya sea municipales o de la gober­nación, es a la hora de cobrar los impuestos. La munici­palidad local ni siquiera ha presentado algún proyecto para hacer del lugar un punto turístico de Loma.

Cada fin de semana, el Hotel El rancho recibe a al menos 900 personas. Cuando se le agrega algún feriado, la can­tidad aumenta. Al menos mil personas cada semana ingre­san a Loma Grande gracias a este recinto, que da trabajo a unas 20 personas.

“De la gobernación no hemos recibido alguna ayuda. Bueno, tampoco es que le pedimos, pero algún gesto por lo menos. Por ejemplo, una vez vinieron los de la Senatur y ellos nos ayudaron con algunos tips para conver­tir el restaurante en un hotel rancho, por lo menos ese tipo de ayuda uno espera cuando hace una inversión de esta naturaleza”, indica Cáceres.

Mientras el Fokker 100 es utilizado directamente para restaurante y también para las clases de aviación para la American Flight School, la idea que tiene Ariel Cáceres con el 707 es que el museo vaya creciendo y se convierta en un referente en el sector, que sea el lugar en donde la aviación paraguaya pueda encontrar su historia y sus raíces.

BUSCANDO NUEVA AERONAVE

El proyecto cercano que tiene Cáceres es comple­tar su museo con otro avión que está a cargo de la Direc­ción Nacional de Aeronáu­tica Civil (Dinac). Se trata de un Convair 240ZP que ya no está siendo utilizado y que también perteneció a LAP en su momento. “Ya hicimos las ofertas, esperamos que la Dinac pueda darnos una respuesta. Queremos sal­var esos objetos que hacen a la historia de nuestra avia­ción; lastimosamente, si no se encara desde el sector pri­vado, parece que es imposible mantener en condiciones y poner a consideración de la gente todo esto”, dice Cáce­res.

OTRO HOTEL

Al parecer, la única forma de resguardar los aviones his­tóricos es a través de la ini­ciativa privada, ya que ni la Dinac ni otra entidad tienen un museo estatal sobre avia­ción. En Coratei, una zona que aman los especialistas de la pesca, ubicada a 12 kilóme­tros de Ayolas, en el depar­tamento de Misiones (a unos 320 kilómetros de Asunción), el hotel y granja Ramonita, propiedad de César Martí­nez Pujol, tiene desde el 2015 un avión Fokker 100 y forma parte del atractivo del lugar.

Tan apasionado por la avia­ción, Martínez Pujol quería tener su propia máquina en uno de sus establecimientos. La maquinaria, que también perteneció a la firma Sol del Paraguay, fue trasladada hasta el lugar en el 2015. En principio se colocó al avión dentro mismo de la estruc­tura del hotel, de tal modo que los visitantes puedan verlo desde muy cerca. Mar­tínez explica que el proyecto actual es hacer habitaciones VIP dentro de la aeronave, que será parte del hotel en un futuro próximo.

Martínez además forma parte del Club Yvytu, una organización afincada en San Bernardino, a unos 30 kilómetros de Asunción, que trabaja en esto de pro­mover la aviación. “El club tiene un pequeño museo de aviones históricos. Por ejem­plo, tenemos ahí el avión que pilotó Silvio Pettirossi –uno de los pioneros de la aviación paraguaya–, sigue estando en vuelo. Es una aeronave que se construyó íntegramente en Paraguay con sus planos ori­ginales”, expone Martínez.

UN AVIÓN EN MI PATIO

En la fracción Laguna Grande, de San Lorenzo, un avión Boeing 707 descansa desde hace varios años en un amplio patio de una casa vecina. En varias oportu­nidades, reporteros de La Nación fueron hasta la casa para obtener mayores datos acerca de quiénes eran los dueños y conocer un poco más de cómo llegó a parar la aeronave hasta la vivienda. Sin embargo, los encargados del lugar respondieron solo las veces que los dueños que­rían hablar al respecto.

Quienes conocen de esta his­toria hablan de un hombre de apellido Aranda como el propietario de este avión. Al igual que el 707, que ahora funciona como museo en Loma Grande, la aeronave de San Lorenzo también per­teneció a LAP. En algunas fotos de archivo se puede ver aún el avión en dicho patio. Hoy día, las malezas y árbo­les casi ya ocultan la enorme máquina.

Hace unos días, el diario Crónica publicó el caso de un avión inutilizado deposi­tado en el patio de una escuela en Chaco’i, cuya comunidad educativa busca convertirlo en una biblioteca para los alumnos y alumnas. Se trata de la aeronave Electra C, que fue depositada hace un par de años en el patio de la Escuela Básica Nº 242 Carlos Fernán­dez de la zona de Chaco’i. Al igual que las otras maquina­rias, esta también perteneció a LAP en su época.

Pantallas vs papel: de la digitalización al retorno de la escritura a mano

El avance de la tecnología y las facilidades que nos ofrecen los dispositivos electrónicos como las computadoras o celulares han contribuido a relegar la clásica escritura a mano. Sin embargo, ahora nuevamente parece haber un cambio radical de paradigma con el regreso de esta antigua práctica, por razones relacionadas a la mejora cognitiva.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

En una de mis tantas reflexiones internas, me percaté de un detalle que para muchos pudiera parecer insignificante pero que, en la práctica, representa un importante cambio de hábitos. De pasar gran parte de mi niñez y juventud utilizando mis manos para realizar apuntes o redactar escritos, ahora concentro casi el 100% de mi escritura en dispositivos como la notebook o el smartphone.

La tecnología representó un cambio drástico en la manera en que nos desenvolvemos en nuestro día a día y trajo consigo nuevas costumbres que empezaron a suplantar aquello que conocimos de toda la vida, incluyendo la tradicional escritura a mano.

En países más desarrollados, este viraje sucedió hace ya varios años. Es el caso de Suecia, una nación de Europa donde la digitalización se ha convertido en normal general para las nuevas generaciones de estudiantes, quienes ya crecieron en un entorno marcado por el uso de pantallas.

Contrario a lo que la mayoría pudiera pensar, esta “revolución educativa” está empezando a ser nuevamente replanteada para dar paso a un “viejo conocido”: el uso del lápiz y papel en las aulas.

Un artículo publicado recientemente por la BBC aborda este escenario, exponiendo el llamativo cambio de estrategia del actual gobierno sueco para regresar la antigua costumbre de escribir a mano en clases, sustituyendo así el uso de tablets o computadoras portátiles.

Para comprender mejor la importancia de esta cambio, hay que analizar los datos sobre el caso de Suecia. Entre finales de los 2000 e inicios de la década del 2010, en este país se volvieron habituales las notebooks en el aula. Para el año 2015, alrededor del 80% de los estudiantes de institutos municipales financiados por el Estado tenían acceso individual a un dispositivo digital.

Así también, las autoridades habían establecido la obligatoriedad del uso de tablets en las escuelas infantiles a partir del 2019 como parte de la misión de la administración anterior para preparar incluso a los niños más pequeños para un trabajo y una vida privada cada vez más digitales, menciona el medio británico.

Pero, ¿por qué ahora en Suecia están queriendo regresar, después de tantos logros y avances en el entorno digital, al arcaico método de escribir con papel y bolígrafo? Esta pregunta tiene su respuesta en algo fundamental: las ventajas de escribir a mano.

Diversos estudios confirman con seguridad que la escritura a mano tiene la capacidad de potenciar la memoria, el aprendizaje y la concentración, activando redes neuronales complejas que la mecanografía digital no logra replicar.

Esto lo explica la Dra. Catalina Alatorre Cruz, investigadora del Instituto de Neurobiología de la UNAM (INB), quien señala que esta práctica implica una mayor actividad cerebral que teclear, ya que activa más redes neuronales. “Cuando nosotros escribimos a mano, necesitamos codificar o decodificar la información en tres niveles: el fonológico, que consiste en pasar de lo que hablamos a lo que escribimos; la grafémica, que es el proceso de transformar los sonidos del lenguaje en letras o símbolos escritos; y el motor, que corresponde al acto físico de escribir”.

A diferencia de la escritura en dispositivos electrónicos, la escritura a mano tiene consecuencias directas en la consolidación de la memoria y en la eficacia del aprendizaje. Al involucrar el movimiento, el tacto y la vista, esta práctica obliga al cerebro a procesar la información de forma mucho más profunda.

Esta tesitura también se sustenta en un estudio de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, el cual concluyó que escribir a mano genera patrones de conectividad cerebral mucho más complejos que el tecleo, especialmente en las frecuencias Theta/Alpha y en regiones centro-parietales, asociadas a la memoria, la atención y la integración sensoriomotora.

Los principales beneficios de la escritura a mano son:

  • Mayor activación neuronal: involucra simultáneamente procesos visuales, motores y fonológicos.
  • Estimula la memoria: genera ondas cerebrales Alpha y Theta que facilitan la retención a largo plazo.
  • Comprensión profunda: obliga a sintetizar y seleccionar ideas en lugar de transcribir de forma literal.
  • Pensamiento analítico: conecta los movimientos mecánicos con el razonamiento lógico-analítico complejo.
  • Refuerzo ortográfico: fijar el trazo ayuda a asimilar las reglas ortográficas sin correctores automáticos.

Retornando al ejemplo de Suecia, desde el año pasado se han dispuesto anular la obligatoriedad de utilizar herramientas digitales en escuelas infantiles, además de que las tabletas ya no se entregan a niños menores de dos años.

A partir de este 2026, también entró en vigencia una nueva disposición que prohíbe los teléfonos celulares en las escuelas, incluso para uso educativo. En contrapartida, se han asignado más de USD 200 millones en subvenciones para invertir en libros de texto y guías para profesores, indica la BBC.

Con todo lo expuesto, puede afirmarse que, hasta cierto punto, la tecnología es capaz de convertirse en nuestro mayor aliado, aunque en determinadas circunstancias, aquello que pareciera desfasado o inútil también puede contribuir a cambios positivos para potenciar el desarrollo de habilidades.

Infidelidad, abandono y otras causas: el divorcio en Paraguay y qué dice la ley

En Paraguay, la ley prevé procedimientos para quienes deciden divorciarse de mutuo acuerdo y también para aquellos casos en que la ruptura llega a los tribunales por diferencias irreconciliables o por alguna de las causales previstas en la legislación. Sin embargo, todavía son muchas las dudas sobre cómo se inicia el trámite, dónde debe realizarse y qué ocurre una vez que la sentencia queda firme.

Por Juan Riveros (@juancitoRiveros)

El divorcio en Paraguay está regulado por la Ley N.º 45/91, modificada posteriormente por la Ley N.º 5.422/15. La normativa establece que el matrimonio solo puede disolverse mediante una sentencia judicial, por lo que la separación de hecho o el acuerdo verbal entre los cónyuges no producen de por sí solos efectos legales.

Una vez dictada la sentencia e inscripta en el Registro del Estado Civil, ambas personas recuperan su estado civil de solteras y quedan habilitadas para contraer un nuevo matrimonio.

La legislación paraguaya contempla dos modalidades de divorcio.

La primera es el divorcio de mutuo acuerdo, al que pueden recurrir los cónyuges cuando ambos coinciden en poner fin al matrimonio. En este procedimiento, la pareja presenta conjuntamente la solicitud ante la Justicia. El juez escucha a cada uno por separado, procura una eventual reconciliación y, si la decisión se mantiene, dicta la sentencia correspondiente.

La segunda vía es el divorcio por causales, utilizado cuando no existe acuerdo entre los esposos. En este caso, uno de ellos presenta una demanda ante la Justicia invocando alguno de los motivos previstos por la ley, los cuales deberán ser acreditados durante el proceso.

Una de las causales más conocidas continúa siendo el adulterio o la infidelidad.

La ley también contempla situaciones en las que la vida en común deja de ser viable. Entre ellas figuran las injurias graves, los malos tratos físicos o psicológicos y la violencia ejercida por uno de los cónyuges hacia el otro o contra los hijos.

También constituyen causales la comisión de hechos punibles contra el cónyuge o los hijos y la instigación para cometer delitos.

En materia de salud, la legislación prevé igualmente el divorcio cuando exista una enfermedad mental grave y permanente declarada judicialmente o cuando la dependencia habitual del alcohol o de sustancias estupefacientes haga imposible la convivencia matrimonial.

La normativa también protege a quien resulta perjudicado por el incumplimiento de los deberes propios del matrimonio.

Por esa razón, el abandono voluntario y malicioso del hogar constituye una causal de divorcio, al igual que el incumplimiento de la obligación de prestar asistencia alimentaria cuando se verifican las condiciones previstas por la ley.

Asimismo, muchas parejas dejan de convivir durante años sin formalizar legalmente su situación.

En esos casos, la separación de hecho por más de un año, cuando no existe intención de reconciliación, también puede ser invocada como causal para solicitar el divorcio ante la Justicia.

¿Dónde se inicia el trámite?

El procedimiento debe iniciarse ante un Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial, que será el encargado de analizar el caso y, si corresponde, dictar la sentencia que pone fin al vínculo matrimonial.

Durante el proceso, el juez también puede resolver cuestiones relacionadas con los hijos menores de edad, como la guarda, el régimen de relacionamiento con ambos padres y la asistencia alimentaria, siempre priorizando el interés superior del niño. Asimismo, cuando corresponda, el divorcio abre el proceso de liquidación de la comunidad de bienes.

Una vez que la sentencia queda firme, todavía resta un paso fundamental para completar el procedimiento.

El fallo debe ser inscripto en la Dirección General del Registro del Estado Civil, trámite que actualmente puede realizarse mediante herramientas digitales implementadas por el sistema judicial.

“Lastimosamente, en caso de llegar a estas instancias, es importante saber que se debe inscribir la sentencia de divorcio en el Registro Civil, que hoy se puede hacer a través de oficios electrónicos”, explicó Maxi Ayala, director del Registro Civil.

Con esa inscripción queda actualizado el estado civil de las personas y la sentencia produce plenamente sus efectos frente a terceros.

“Divorcio exprés”: el proyecto que busca modificar la ley

Mientras el procedimiento actual continúa plenamente vigente, en el Congreso Nacional se encuentra en estudio un proyecto de ley que propone modificar el artículo 5 de la Ley N.º 45/91.

La iniciativa, conocida popularmente como “divorcio exprés”, no crea una nueva figura jurídica, sino que busca introducir cambios en el procedimiento para los divorcios de mutuo acuerdo.

Entre los principales planteamientos se encuentran la reducción del tiempo mínimo de matrimonio requerido para solicitar el divorcio de común acuerdo, la simplificación de algunos trámites y la incorporación de herramientas tecnológicas que permitan agilizar el procedimiento.

Las familias hablan menos: un atractivo juego busca recuperar las conversaciones

En un tiempo en el que las pantallas ocupan buena parte de la atención y las conversaciones familiares muchas veces se reducen a un intercambio de respuestas cortas, una psicóloga decidió transformar su experiencia de más de dos décadas acompañando a niños, adolescentes y padres en una herramienta para volver a conectar. Así nació Conóceme, un juego de cartas creado por la licenciada María Liz Barba junto con sus hijas mellizas Martina y Pía.

La propuesta surgió hace poco más de un año con un objetivo sencillo, aunque cada vez más necesario, que es generar conversaciones auténticas dentro de las familias. “Siempre jugamos en casa y me di cuenta de que muchas veces el problema no es que los hijos no quieran hablar, sino que no sabemos hacer las preguntas correctas”, explicó Barba durante su visita al programa Residentas (GEN).

La psicóloga cuenta que las clásicas preguntas de todos los días suelen terminar siempre igual. “¿Cómo te fue en el colegio? Bien. ¿Tenés tarea? No. Y creemos que ya sabemos todo de nuestros hijos”. Esa realidad fue el punto de partida para crear un juego donde no solo los padres preguntan, sino que también los hijos tienen la oportunidad de conocer a mamá, papá o los abuelos desde otro lugar.

Conóceme forma parte de Aymara, una línea de juegos enfocada en fortalecer los vínculos familiares. Cada partida propone una experiencia diferente, ya que las respuestas cambian con el paso del tiempo y con cada etapa de la vida. “No buscamos investigar al otro. Buscamos escucharlo”, resume su creadora.

Preguntas que llegan al corazón

El juego reúne 50 cartas con 100 preguntas organizadas en distintos ejes como vínculo, autoestima, emociones, historia familiar y proyectos de vida. Algunas son tan simples, pero a la vez muy profundas: “¿Hay algo que te da miedo o te preocupa de mí?” o “¿Hay alguna regla de la casa que te resulta difícil de cumplir?”.

Según Barba, la intención no es obtener respuestas perfectas, sino abrir un espacio donde cada integrante pueda hablar sin sentirse juzgado. Una de las reglas principales consiste justamente en escuchar sin interrumpir ni exigir explicaciones adicionales.

“La palabra hablada y la palabra escuchada tienen un enorme poder sanador. Muchas veces solo necesitamos que alguien nos escuche de verdad”, afirma.

Desde su lanzamiento, Conóceme comenzó a generar experiencias que sorprendieron incluso a su creadora.

Una de ellas ocurrió durante una actividad con una abuela y su nieta. Después de vivir la experiencia, la joven terminó llorando al descubrir que, pese a haber pasado toda la vida junto a su abuela, nunca habían tenido una conversación tan profunda.

Otra historia involucró a Rafa, padre de un adolescente con autismo. Durante una de las preguntas, el joven confesó que soñaba con trabajar algún día en el emprendimiento creado por su familia. Aquella respuesta permitió descubrir una vocación que nunca antes había expresado.

También hubo familias que revivieron recuerdos de infancia aparentemente insignificantes. Una madre contó que, gracias al juego, terminó enseñándole a su hija cómo se jugaba con la goma, algo que la niña nunca había visto. Al día siguiente fueron juntas a una mercería para comprar una goma y recrear aquellos juegos.

“Muchas veces damos por sentado que nuestros hijos conocen nuestra historia o nuestras experiencias. En realidad, nunca se las contamos”, reflexiona Barba.

@somosgen

#Residentas | 🫂 ¿Te cuesta conectarte con tus hijos, tus padres y otros seres queridos? ¿Cuesta lograr un vínculo? ¿Sabés sus historia y sus sueños? "Conóceme" es un juego de cartas paraguayo creado para generar conversaciones reales. Su creadora, la Lic. María Liz Barba, nos explica. 🎙️ @mariaenunezvargas @yvonne_boss @micaelachamorro @susanparadeda Presenta: @whirlpoolpy #Whirlpool1

♬ sonido original - GEN

Aunque nació para las familias, Conóceme también comenzó a utilizarse como recurso terapéutico. La psicóloga lo emplea en sesiones con niños, adolescentes y padres, donde las cartas ayudan a romper los silencios y facilitar las conversaciones que son un poco más difíciles.

Después de 26 años trabajando con familias, asegura que muchas veces los propios padres le preguntaban cómo lograba que sus hijos le contaran cosas que nunca compartían en casa, y su respuesta es que hay buenas preguntas que ayudan a abrir puertas.

El diseño del juego también fue pensado para todas las edades. La caja evita parecer exclusivamente infantil para que pueda compartirse entre hijos, padres, abuelos, parejas, hermanos o amigos, desde los 8 hasta los 99 años.

Actualmente el juego se comercializa a través de las redes sociales de @aymara.py, donde también es posible solicitar la denominada “Experiencia Conóceme”, una actividad guiada que puede realizarse en hogares o espacios preparados por el equipo creador.

Barba reconoce que el éxito del proyecto superó todas las expectativas. “Nos dimos cuenta de que hay muchísimas personas con ganas de volver a conversar. Hoy vivimos muy rápido y creemos que conocemos a quienes más queremos, cuando en realidad todavía quedan muchas historias por descubrir.”

Para la especialista, fortalecer los vínculos familiares requiere tiempo, escucha y presencia. Y, a veces, todo puede comenzar con una simple carta y una pregunta capaz de cambiar una conversación para siempre.