Fake news en tiempos electorales: los riesgos de desinformar antes de ir a votar
El tiempo de elecciones es un tiempo en el que la vorágine de información sacude a la opinión pública. La aparición de ‘fake news’ es un hecho inevitable que, en un contexto electoral, puede resultar sumamente peligroso y hasta puede llegar a afectar en cierta medida a los votantes.
Por Robert Bourgoing (@robertb_py)
A prácticamente un mes de que se celebren las Elecciones Nacionales en nuestro país, los diferentes candidatos en pugna empiezan a “acelerar la maquinaria” y hacerse sentir con fuerza, ya sea a través de mítines políticos, actos de campaña o entrevistas en los medios de comunicación.
A la par, se encuentran los espectadores que observan lo que acontece con cierto recelo o expectativa, pues de lo que se decida en las urnas el próximo domingo 30 de abril dependerán los destinos de nuestra nación y los de más de 7 millones de habitantes durante los próximos 5 años.
Un dilema que se plantea tanto en Paraguay como en otros países durante los procesos electorales es el auge de las noticias falsas, también conocidas como ‘fake news’. Bulos que circulan en WhatsApp, declaraciones con datos imprecisos o imágenes trucadas viralizadas en redes sociales forman parte de esta “estrategia del engaño”.
En cualquier proceso electoral, la circulación de noticias falsas puede convertirse en un hecho peligroso, puesto que no solo distorsiona la realidad y engaña al público -lo cual incluye a los posibles electores-, sino que también puede llegar a cambiar la intención de voto de algunas personas.
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Por citar un ejemplo, si una persona que se encuentra con intenciones de votar por el candidato del Partido A llegase a escuchar una noticia falsa y negativa vinculada al mismo, esto puede terminar por alterar sus pretensiones de ir a votarlo el día de los comicios, optando por otro candidato o, en el peor de los casos, por el “voto en blanco”, eso si es que acude a votar.
Natália Leal es Directora Ejecutiva de Lupa, una agencia brasileña dedicada al fact checking y al periodismo contra la desinformación, que a su vez posee el primer sitio web de verificación de hechos de Brasil. La misma conversó con HOY sobre este tema y sostuvo que la mayor preocupación tiene que ver con el impacto y el alcance que pueden tener las fake news “
si la gente está predispuesta a creer en esa información”.
“En Brasil, el 60% de la población cree que la desinformación puede tener un impacto y se siente expuesta, la ve en las redes sociales y ya no sabe en qué creer. Cuando eso ocurre, tienes un descrédito de todo el sistema y de las instituciones, o hasta del propio proceso electoral, entonces la gente ya no cree en la política misma o en las elecciones”, afirmó.
Al respecto, también alertó sobre el riesgo de alterar la opinión y la voluntad de los electores a través de las encuestas, las cuales en ocasiones poseen sesgos en sus resultados con el fin de mostrar datos que no se ajustan del todo a la realidad.
Las redes sociales y aplicaciones de mensajería (incluyendo a Facebook, Twitter, WhatsApp o Instagram como principales) se encargan de “potenciar” el contenido falso o engañoso, por lo que terminan convirtiéndose en herramientas de desinformación cuando bien podrían tener otro uso más adecuado.
Recordó la más reciente experiencia que tuvieron en Brasil con las elecciones presidenciales donde Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro fueron los principales protagonistas y señaló que, previo a dichos comicios, abundó la desinformación de uno y otro bando, ya que generalmente eran los mismos adherentes de los candidatos quienes se encargaban de divulgar contenido falso.
La credibilidad hacia las urnas electrónicas -utilizadas en varios estados para las votaciones en Brasil- fue uno de los puntos utilizados como “gancho” por los desinformadores, quienes alegaron resultados alterados o fraude electoral para tratar de desacreditar las elecciones.
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Leal sostiene que el combate a las fake news es posible, no solo desde los medios o agencias sino también desde la misma ciudadanía, esto, evitando la divulgación de datos (ya sea por escrito, mensaje, audios, videos, memes, etc.) cuya veracidad no pueda ser comprobada o de la que no se tenga suficiente información.
“El primer paso es tener desconfianza de lo que se recibe, ser más crítico con lo que uno ve en las redes sociales o WhatsApp, no hay que creer en todo”, expresó Leal. Asimismo, aboga por consumir contenido que tenga credibilidad y sea divulgado de forma responsable, ya sea a través de los medios de comunicación, periodistas, analistas o las mismas redes sociales (en lo posible, que sea compartido mediante cuentas verificadas).
Natália Leal estuvo de visita por Paraguay en el marco de la capacitación sobre “Chequeo de desinformación en elecciones”, organizado por El Surtidor los días 23 y 24 de marzo.
Tristeza y frustración: las pesadas cargas en el día a día del paraguayo
Detrás de las cualidades típicas y conocidas del paraguayo como la hospitalidad y la alegría, la sociedad arrastra una profunda carga de tristezas no asumidas, un peso emocional alimentado por las carencias del Estado y los mandatos culturales que, según especialistas, termina explotando en forma de intolerancia, rigidez y violencia en la convivencia diaria.
El psiquiatra y antropólogo social Agustín Barúa describió la realidad emocional del paraguayo actual, quien arrastra unos dolores y tristezas no habladas y que datan de muchos años.
Para Barúa, esta tristeza tiene un origen en el entorno político y económico que rodea al ciudadano. Sostiene que cuando la vida cotidiana se reduce a lidiar de forma constante con un sistema en el que la salud, el transporte, la educación y la vivienda son problemas sin resolver, las personas experimentan una sensación de abandono y despojo.
Ante situaciones de vulnerabilidad y falta de respuestas institucionales, el paraguayo suele activar un mecanismo de defensa que consiste en idealizar su propia identidad, es decir, crea una imagen perfecta de lo que es para tapar las grietas internas y el desamparo, pero detrás de esa fachada de optimismo, se esconde un dolor que ignora o del que ni siquiera se percata.
“De manera defensiva tenemos una idealización de los paraguayos. Ante tanta expropiación nosotros nos idealizamos, porque tenemos tantas cosas rotas”, expresó Barúa.
Barúa explica que esta es la razón por la que nos emocionamos de forma tan extraña con los triunfos de paraguayos en el exterior, sea quien sea, nos da satisfacciones temporales ante la falta de alegrías colectivas reales.
No obstante, explica el psiquiatra, cuando no logramos canalizar esa frustración, esta explota en redes sociales o en la calle a través de tensiones, rechazos y posturas discriminatorias que nos cuesta reconocer.
“Esos carteles que decían: ‘Mbappé no es bienvenido’, sobre cosas de tal jugador que circularon mucho en las redes, muestran la tensión que tenemos. Entonces, cuando tenemos éxito en algo, nos emociona porque tenemos tanta tristeza acumulada”, agregó Barúa.
El panorama emocional se vuelve todavía más difícil en los hombres paraguayos porque, culturalmente, los varones están bloqueados y cargan con un mandato social que les prohíbe mostrar cualquier tipo de vulnerabilidad. El llanto, la tristeza o la necesidad de pedir ayuda son vistos como sinónimos de debilidad o inutilidad, lo que los obliga a reprimir lo que sienten.
Los varones paraguayos terminan manejando distintas intensidades de rabia porque cualquier otra expresión de dolor es criticada por el entorno.
“Lo único que hacemos, el único afecto que tenemos permitido culturalmente los varones, es el enojo. Manejamos matices de enojo. Después me río mucho, ya soy débil. Pido ayuda; soy inútil. Lloro, soy puto. O sea, todo está juzgado”, remarcó el profesional.
El análisis de Barúa invita a mirar de frente esas heridas que por años maquillaron con la idea de que el paraguayo siempre es alegre y hospitalario. Reconocer que estamos tristes, cansados y frustrados no es un acto de debilidad, sino el primer paso para sanar como sociedad.
Alergias, resfríos y gripe prolongada: las preguntas más frecuentes de los pacientes
En pleno invierno, los cuadros respiratorios se registran en una cantidad muy superior a la del resto del año. Chorreos de nariz, estornudos, tos, catarro y otros síntomas que aparecen y confunden entre gripe, resfrío y alergia. Las dudas más frecuentes de los pacientes, resueltas en esta nota desde la óptica profesional.
El doctor Sergio Aquino, clínico neumólogo, jefe del Servicio de Neumología del Hospital de Clínicas, expuso con claridad y precisión las diferencias entre algunos cuadros respiratorios que tienden a confundir a quienes los padecen.
Resfrío común: Se caracteriza por presentar chorrera de nariz (goteo nasal), estornudos, tos y puede haber o no catarro. Una diferencia clave es que nunca hay fiebre en un resfrío común.
Gripe: Se presenta con todos los síntomas del resfrío común (tos, estornudos, chorrera de nariz, catarro), pero se le agregan dolor y fiebre. El dolor puede manifestarse como dolor de garganta, dolor de cabeza intenso y dolor en el cuerpo.
Alergia (crisis alérgica): Puede compartir todos los síntomas anteriores, pero se diferencia en que es una condición de base hereditaria. Además, a diferencia de un resfrío o gripe común, que suelen resolverse en un periodo normal de 7 a 10 días, las crisis alérgicas actuales (como secuela del COVID-19) pueden prolongarse mucho más, llegando a durar de 15 a 21 días o hasta un mes.
SÍNTOMAS PROLONGADOS DE LA GRIPE
Anteriormente, lo normal era que un cuadro de gripe o resfrío se resolviera en un periodo de 7 a 10 días. Sin embargo, hoy en día estos cuadros se vuelven mucho más prolongados y arrastrados, llegando a durar 15 días, 21 días o hasta un mes, explicó el doctor Aquino, en una entrevista con el programa Residentas.
Causa (Combinación de virus): Esta prolongación de los síntomas ocurre porque los cuadros actuales no se deben a un solo virus, sino que son polimicrobianos. Es decir, se combinan múltiples virus entre sí (por ejemplo, gripe con COVID-19, o COVID-19 con virus sincitial respiratorio, o metapneumovirus), lo que impide que el paciente se recupere en el tiempo habitual.
Secuelas del COVID-19: Las personas que se contagiaron de COVID-19 después de la llegada de las vacunas (con variantes como Delta u Ómicron) quedaron con secuelas pulmonares y respiratorias. Esto hace que, ante cualquier cambio de clima o exposición al polvo, las crisis y los síntomas respiratorios (como el carraspeo o la tos) duren mucho más tiempo que antes de la pandemia.
Síntomas persistentes: Entre las molestias que se prolongan y no desaparecen por semanas se encuentran el carraspeo constante (causado por la rinorrea posterior), una pequeña tos por las mañanas que tarda horas en pasar y los estornudos frecuentes.
Complicaciones: Si la gripe no se cura en el tiempo correspondiente, el cuadro se puede complicar y derivar en condiciones más graves, como una bronquitis aguda o neumonía.
La automedicación: El doctor señala que el hábito de automedicarse o seguir consejos no médicos contribuye a que el cuadro empeore y se prolongue por un mes o más, por lo que enfatiza la importancia de consultar tempranamente ante los primeros síntomas.
ANIMALES Y LAS ALERGIAS
El doctor aclara que el pelo de los perros y gatos no es el causante de las crisis alérgicas, sino los ácaros y hongos que se encuentran en sus excretas (orina y caca) cuando estas se secan y se esparcen por el aire.
Cuándo consultar con un neumólogo: Se identifican los síntomas de alerta para acudir a este especialista, tales como tos, catarro, chillido de pecho, dificultad para respirar o cansancio inusual al realizar actividades físicas (para lo cual se realiza un estudio llamado espirometría).
RINORREA
La rinorrea posterior es un fenómeno médico que ocurre cuando el conducto nasal se congestiona y, en lugar de que el moco salga por delante de la nariz, este escurre por detrás (cayendo directamente a la rinofaringe). Este escurrimiento de moco hacia la garganta estimula de manera inconsciente e imperceptible el centro de la tos, lo que provoca que la persona comience a carraspear y a toser constantemente como un mecanismo de defensa para evitar que el moco vaya a los pulmones.
EL USO DEL SRAY NASAL
Antes de utilizar un spray nasal, es importante comprender la anatomía nasal: el conducto nasal es horizontal (va desde los orificios anteriores o narinas hasta la base del cráneo) y no vertical. La parte vertical es únicamente la pirámide nasal.
Evitar la aplicación vertical (hacia arriba): No se debe aplicar el spray estando parado y apuntando el dispositivo directamente hacia el techo de la pirámide nasal (hacia arriba). Debido a la velocidad y el choque del disparo, aplicarlo de esta manera puede causar un fuerte dolor de cabeza (cefalea) y no descongestiona la nariz de manera efectiva.
Posición correcta de la cabeza y el dispositivo: Para que el medicamento ingrese adecuadamente al conducto horizontal, se debe mantener la cabeza en una posición normal (sin necesidad de acostarla) y lo que se debe acostar o lateralizar es el dispositivo (el spray nasal) al momento de realizar el disparo.
Pantallas vs papel: de la digitalización al retorno de la escritura a mano
El avance de la tecnología y las facilidades que nos ofrecen los dispositivos electrónicos como las computadoras o celulares han contribuido a relegar la clásica escritura a mano. Sin embargo, ahora nuevamente parece haber un cambio radical de paradigma con el regreso de esta antigua práctica, por razones relacionadas a la mejora cognitiva.
Por Robert Bourgoing (@robertb_py)
En una de mis tantas reflexiones internas, me percaté de un detalle que para muchos pudiera parecer insignificante pero que, en la práctica, representa un importante cambio de hábitos. De pasar gran parte de mi niñez y juventud utilizando mis manos para realizar apuntes o redactar escritos, ahora concentro casi el 100% de mi escritura en dispositivos como la notebook o el smartphone.
La tecnología representó un cambio drástico en la manera en que nos desenvolvemos en nuestro día a día y trajo consigo nuevas costumbres que empezaron a suplantar aquello que conocimos de toda la vida, incluyendo la tradicional escritura a mano.
En países más desarrollados, este viraje sucedió hace ya varios años. Es el caso de Suecia, una nación de Europa donde la digitalización se ha convertido en normal general para las nuevas generaciones de estudiantes, quienes ya crecieron en un entorno marcado por el uso de pantallas.
Contrario a lo que la mayoría pudiera pensar, esta “revolución educativa” está empezando a ser nuevamente replanteada para dar paso a un “viejo conocido”: el uso del lápiz y papel en las aulas.
Un artículo publicado recientemente por la BBC aborda este escenario, exponiendo el llamativo cambio de estrategia del actual gobierno sueco para regresar la antigua costumbre de escribir a mano en clases, sustituyendo así el uso de tablets o computadoras portátiles.
Para comprender mejor la importancia de esta cambio, hay que analizar los datos sobre el caso de Suecia. Entre finales de los 2000 e inicios de la década del 2010, en este país se volvieron habituales las notebooks en el aula. Para el año 2015, alrededor del 80% de los estudiantes de institutos municipales financiados por el Estado tenían acceso individual a un dispositivo digital.
Así también, las autoridades habían establecido la obligatoriedad del uso de tablets en las escuelas infantiles a partir del 2019 como parte de la misión de la administración anterior para preparar incluso a los niños más pequeños para un trabajo y una vida privada cada vez más digitales, menciona el medio británico.
Pero, ¿por qué ahora en Suecia están queriendo regresar, después de tantos logros y avances en el entorno digital, al arcaico método de escribir con papel y bolígrafo? Esta pregunta tiene su respuesta en algo fundamental: las ventajas de escribir a mano.
Diversos estudios confirman con seguridad que la escritura a mano tiene la capacidad de potenciar la memoria, el aprendizaje y la concentración, activando redes neuronales complejas que la mecanografía digital no logra replicar.
Esto lo explica la Dra. Catalina Alatorre Cruz, investigadora del Instituto de Neurobiología de la UNAM (INB), quien señala que esta práctica implica una mayor actividad cerebral que teclear, ya que activa más redes neuronales. “Cuando nosotros escribimos a mano, necesitamos codificar o decodificar la información en tres niveles: el fonológico, que consiste en pasar de lo que hablamos a lo que escribimos; la grafémica, que es el proceso de transformar los sonidos del lenguaje en letras o símbolos escritos; y el motor, que corresponde al acto físico de escribir”.
A diferencia de la escritura en dispositivos electrónicos, la escritura a mano tiene consecuencias directas en la consolidación de la memoria y en la eficacia del aprendizaje. Al involucrar el movimiento, el tacto y la vista, esta práctica obliga al cerebro a procesar la información de forma mucho más profunda.
Esta tesitura también se sustenta en un estudio de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, el cual concluyó que escribir a mano genera patrones de conectividad cerebral mucho más complejos que el tecleo, especialmente en las frecuencias Theta/Alpha y en regiones centro-parietales, asociadas a la memoria, la atención y la integración sensoriomotora.
Los principales beneficios de la escritura a mano son:
- Mayor activación neuronal: involucra simultáneamente procesos visuales, motores y fonológicos.
- Estimula la memoria: genera ondas cerebrales Alpha y Theta que facilitan la retención a largo plazo.
- Comprensión profunda: obliga a sintetizar y seleccionar ideas en lugar de transcribir de forma literal.
- Pensamiento analítico: conecta los movimientos mecánicos con el razonamiento lógico-analítico complejo.
- Refuerzo ortográfico: fijar el trazo ayuda a asimilar las reglas ortográficas sin correctores automáticos.
Retornando al ejemplo de Suecia, desde el año pasado se han dispuesto anular la obligatoriedad de utilizar herramientas digitales en escuelas infantiles, además de que las tabletas ya no se entregan a niños menores de dos años.
A partir de este 2026, también entró en vigencia una nueva disposición que prohíbe los teléfonos celulares en las escuelas, incluso para uso educativo. En contrapartida, se han asignado más de USD 200 millones en subvenciones para invertir en libros de texto y guías para profesores, indica la BBC.
Con todo lo expuesto, puede afirmarse que, hasta cierto punto, la tecnología es capaz de convertirse en nuestro mayor aliado, aunque en determinadas circunstancias, aquello que pareciera desfasado o inútil también puede contribuir a cambios positivos para potenciar el desarrollo de habilidades.