Inseguridad a la orden del día: mientras debaten soluciones, la gente busca cómo defenderse

La inseguridad de los últimos tiempo en nuestro país, es tal que las personas se ven obligadas a recurrir a métodos de defensa ante los criminales. La solución pareciera ser que no está cerca y un cambio real va más allá de modificaciones de nombres dentro de la cúpula policial.


Fuente: Por Juan Riveros (@juancitoriveros)

Por Juan Riveros (@JuancitoRiveros)

Violentos asaltos a mano armada a plena luz día en la vía pública, en buses del transporte público, comercios y viviendas, fueron las constantes en las últimas semanas en Asunción, alrededores y en el interior del país.

La gente urge soluciones reales y específicas. Los cambios anunciados días pasados por el Gobierno en filas policiales, están lejos de convencer a la ciudadanía, que considera que la situación no se trata de una simple “sensación de inseguridad”.

Al respecto, José Amarilla, experto en seguridad, indicó que urgen propuestas claras de políticas públicas de seguridad. “Hay intentos aislados de trabajar en forma focalizada en el tema de seguridad ciudadana”. dijo en conversación con radio Ñandutí sobre la situación de inseguridad en el país.

Asimismo, mencionó que es importante entender que la Policía Nacional tiene “ciertas inercias que son nocivas” para su funcionamiento eficiente. Sobre el punto, señaló que los ministros del Interior duran en promedio 10 meses y se hace complicado hacer entender y ejecutar política públicas de seguridad.

Subrayó que son muy pocos los ministros del Interior que llegaron al cargo con programas específicos y aplicables.

En cuanto a los programas de políticas de seguridad, puso como ejemplo la creación del Sistema 911 en la década de los 90, el programa de Camino Seguro, la Policía Urbana y el Grupo Lince. Amarilla consideró que estos brindan una “temporada de un círculo virtuoso.

Resaltó que la Policía Nacional se debe enfocar en desplegar personal que se active en lugares específicos y que esté apoyado por un modelo de trabajo similar al Grupo Lince

Según datos oficiales, actualmente hay unos.27.300 uniformados activos, de los cuales el 15% está comisionado en otras instituciones, 4.000 son funcionarios administrativos y unos 3.500 llevan una vida cuartelera en diferentes dependencias.

Amarilla enfatizó que esta cantidad de uniformados fuera de la función policial, se debe reducir de una manera significativa y aprovechar los recursos humanos que se tienen.

DEFENSA PERSONAL

Ante el crecimiento de la inseguridad y la inacción de las autoridades, la ciudadanía se vio obligada a recurrir a métodos propios de protección.

En ese sentido, existen elementos que están permitidos y otros que no para el uso de la defensa personal. Los objetos autorizados son: spray de pimienta, kubotan, bastón extensible y la picana eléctrica.

Sin embargo, el experto en defensa personal, Eduardo Lahaye, explicó que NPY que “estamos hablando de agresiones físicas, una situación de confrontación en la cual no hay arma de fuego. Nada de esto es útil en una agresión armada”.

El experto recordó que si una situación de asalto termina entregando los objetos solicitados por los delincuentes, “la vida no vale esos elementos, los delincuentes no tienen los mismos códigos”.

 

Joven con síndrome de down rompe estereotipos y conduce en TV

Enrique Garcete se llama el joven originario de la localidad de San Antonio que ahora tiene su propio espacio en la televisión, impulsado por una fundación que trabaja con personas con esta problemática.

Garcete conduce el espacio denominado “Yo amo a la familia” y que va en la Red Chaqueña de Comunicaciones.

El espacio es promovido por la Fundación Funda Joven, que se dedica a la prevención de la vulneración de los derechos de las niñas, niños y adolescentes.

Asimismo, la organización ayuda con la instrucción a los chicos acerca de la importancia de los cuidados que se deben de tener y por sobre todo enfocarse en la prevención del abuso sexual infantil.

“Nosotros como familia, a Kike lo hemos incentivado a que él pueda lograr todo aquello que él pueda desear”, manifiesta la madre de Kike, la señora Lidia Romero.

Añade que “nunca le hemos puesto limitaciones y hoy estamos viviendo un momento realmente único, porque estar con él, ver sus logros y poder acompañarlo es gratificante como familia”.

El salto a la televisión de Kike coincide con la iniciativa planteada en Cámara de Diputados de dar una jubilación a las personas con este problema y que ahora se encuentra en plena etapa de estudio.

Además representa un paso importante en la televisión, dado que no es usual que personas con este tipo de capacidades diferentes sean promocionados en la pantalla local.

 

Contra la pandemia, Alejandra salió a pelear con una máquina de coser

Al igual que muchos, la pandemia la obligó a reinventarse pero ella tuvo la ventaja de que traía consigo la habilidad de sacar astillas a las máquinas de coser. Amante de las manualidades, empezó su propio emprendimiento y así, la necesidad no llegó a tocar su puerta.


Fuente: bruno ortigoza

“Trabajé varios años en diferentes lugares. Empecé en el despacho de la Primera Dama de la Nación y después pasé a oficinas administrativas”.

Así relata sus inicios Alejandra Medina, quien nació en Ybycui en 1981, pero al cumplir un año se trasladó a Concepción, donde vivió la mayor parte de su juventud.

Precisamente, la vida le tendría deparada un destino caracterizado por el sacrificio y la autosuficiencia, porque no tuvo la fortuna de contar con el respaldo de su padre.

“Yo no lo conocí a mi papá. Falleció cuando yo acababa de nacer”, cuenta y es la parte que le pone un toque de emoción a la charla, porque no puede evitar ser asaltada por el llanto.

Pero suspira hondo y sigue contando su historia. “Terminé mis estudios, vine a Asunción y me postulé en la UNA para ingeniería, pero mi mamá tuvo un accidente y ya no pude continuar”, dice.

Al poco tiempo, su madre fallece y ahí emerge su hermana mayor Graciela, profesional docente jubilada quien representa para ella el muro de contención emocional que necesitaba para seguir andando.

“Con su ayuda y la de varias personas conseguí estudiar, me recibí y pasé a trabajar en algunas casas de cambio y últimamente en una agencia marítima”. Esa última experiencia fue la antesala a la reconversión.

La pandemia apareció con fiereza y dejó a su paso muertos, desempleados, empresas quebradas y desolación. Pero Alejandra tenía un plan B. “Yo era siempre amante de las manualidades”, dice y nos enseña los delicados trabajos de su marca, Ale’s Gifts.

Desde manteles, cubremesas, servilletas, posaplatos y una amplia variedad de productos son hoy la fuente de ingresos, que al principio “eran mi pasatiempo, pero hoy es con lo que me gano la vida”.

“Y no lo hago sola. Mi marido también se mete a la máquina de coser y te diré que usa mejor que yo y costurea mejor que yo”, dice y suelta una risa que hasta al serio de Daniel, su compañero de vida le contagia.

Ambos están juntos hace diez años. Él se volvió ese refugio emocional del que no gozó mucho tiempo en su familia original. “Es una divina total”, dice y le clava la mirada como no creyendo la fortuna que tuvo de que ella la elija.

Alejandra Medina hoy emprende su propia empresa y pone de relieve aquello de que la crisis genera oportunidades. Y nada le cuesta porque tras de ella hay quienes la empujan para que sus metas se cumplan.

Además, cada palabra que emplea la acompaña de una risa o sonrisa. No le da cabida al tedio ni a la pesadumbre. La pandemia definitivamente tuvo efectos mortales en todas partes del mundo, pero su casa, con su energía vibrante y el brazo fuerte de Daniel quedó protegida como lo fue con las casas de Gosén, en el preludio a la décima plaga que arrasó Egipto pero no a los israelitas.

 

“Sos un guarango”: el estigma a la lengua ancestral que ha tenido sus secuelas

El guaraní es probablemente uno de los más importantes legados que nos dejaron nuestros ancestros, pero no siempre fue bien visto. En la actualidad, se pueden percibir las secuelas de tantos años de censura, discriminación y menosprecio, sobre todo en la época de la dictadura.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

Hablar del guaraní es hablar de historia, tradición, origen pero principalmente de un legado.

Hace cientos de años, los aborígenes guaraníes, primeros habitantes de estas tierras, utilizaban el guaraní para comunicarse y establecer sus sociedades, siendo los primeros hablantes de esta lengua tan rica.

Tras el paso de los siglos, el guaraní ha logrado persistir, siendo hoy día considerada como la lengua mayoritaria a nivel nacional. Según datos de la Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censos (DGEEC) del año 2017, en Paraguay un 36,5% de los habitantes solo se comunican en guaraní, mientras que poco más del 30% son bilingües y utilizan tanto guaraní como castellano.

Si bien estos datos confirman la prevalencia del guaraní, la historia demuestra que no siempre fue así. Todo empezó a cambiar luego de la colonización española, ya que inició una nueva etapa en la que los nuevos “encargados” empezaron a priorizar el uso del español, dejando a un lado al idioma ancestral.

El historiador Fabián Chamorro recientemente hizo una detallada cronología sobre los ataques que sufrió el guaraní a lo largo de la historia. El mismo recuerda que para 1811, gran porcentaje de la población paraguaya sólo se comunicaba en este idioma. Sin embargo, la Junta Superior Gubernativa estableció la necesidad de eliminar el guaraní en las aulas.

Durante el gobierno de Carlos Antonio López, los niños que se atrevían a hablar en guaraní en la escuela eran castigados físicamente, comentó en uno de sus tweets. Posteriormente su hijo, el Mariscal Francisco Solano López, decidió tomar otro rumbo distinto y potenció al idioma, al punto de utilizarlo inclusive para dar órdenes a sus tropas.

Ya en el año 1870, el nuevo gobierno instalado en Asunción luego de la Guerra contra la Triple Alianza prohibió nuevamente la utilización del guaraní en las aulas. Durante la Convención Nacional Constituyente de ese año, Pedro Recalde mocionó que se permitiese a los convencionales del interior expresarse en guaraní durante los debates, pedido que fue objeto de burlas y negativas por parte de algunos participantes.

Chamorro menciona que para algunos intelectuales de la época, el guaraní “bestializaba” al paraguayo, por ello existía mucha oposición a su uso por parte de aquellos “compatriotas” que no tenían un sentido de pertenencia hacia este idioma.

Una de las etapas más significativas para la censura al guaraní fue la dictadura del General Alfredo Stroessner, quien, al igual que varios de sus predecesores en la historia paraguaya, tampoco veía con buenos ojos que sea hablado entre la población.

Tal es así que durante aquellos años, el guaraní no era enseñado en las escuelas y muchos padres no querían que sus hijos lo aprendieran, evitando conversar en este idioma cuando estaban en la casa. Muchos llegaron al extremo de prohibir terminantemente, inclusive.

Durante la dictadura, aquel que se atreviera a hablar en guaraní era considerado como “guarango”, término despectivo y peyorativo que fue utilizado como forma de discriminación hacia los hablantes de la lengua nativa.

La discriminación, el desprecio y la persecución que sufrió durante tantos años el idioma de nuestros ancestros tiene sus consecuencias en la actualidad. Muchos paraguayos, sobre todo en la población más joven y hacia las zonas urbanas, poseen serias dificultades para comunicarse o desarrollar una conversación de manera fluida en guaraní.

Más de uno argumentará que esta dificultad se debe a que “no le enseñaron guaraní en la casa”, lo cual es fruto de las restricciones que se tuvieron cuando “el General” era quien administraba el país.

Debemos admitir que, irónicamente, muchos de los que nos dedicamos a la comunicación (incluyéndome) nos vemos en apuros al momento de entrevistar a alguien que nos habla en guaraní, siendo una de las tareas pendientes en este oficio.

El gran desafío que existe hoy día es promover el uso generalizado del guaraní, herencia principal de nuestros antepasados, y ayudar a que aquellos que no lo saben hablar tengan la oportunidad de hacerlo.