La depresión y los problemas de salud mental, la otra "pandemia" que traerá el COVID-19

Además de las secuelas propias de la enfermedad, el COVID-19 también trae consigo problemas de salud mental como la depresión que ya empiezan a reflejarse en parte de la población mundial, incluyendo la de nuestro país. El apoyo de los cercanos y la contención emocional, ligadas a una vida equilibrada, permitirán afrontar esta situación de una mejor manera.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

Un tema del que ya se está empezando a debatir en el ámbito de la medicina, principalmente de la psicología, es sobre los efectos que tendrá la pandemia de COVID-19 en la salud mental.

Sin duda alguna, esta enfermedad vino a cambiar drásticamente el escenario mundial, demostrando la vulnerabilidad y las precariedades de los sistemas de salud así como la necesidad de prever planes de contingencia ante eventuales crisis sanitarias.

En paralelo, el virus también vino a golpear de manera profunda en la parte emocional de la población, con personas que han sufrido ante la preocupación y la incertidumbre de no saber si un familiar sobrevivirá, o el agotamiento generado por las largas horas de espera para recibir noticias de los médicos, o ante el dolor de una trágica pérdida.

El doctor Robert Núñez, director de la XVIII Región Sanitaria, sostiene que la depresión será “otra de las pandemias” con las que tendremos que convivir durante los próximos años e inclusive se cree que será “la enfermedad más diagnosticada en las próximas décadas”.

Una de cada seis personas sufriría al menos un episodio de depresión a lo largo de su vida, según refirió el profesional a través de una publicación en Twitter. Estos números dan cuenta de que existe un riesgo considerable que debe ser analizado cuanto antes.

“La plasticidad nerviosa del cerebro disminuye por el estrés, la persona tendría menos capacidad para hacer frente a los desafíos de la vida y menos recursos para enfrentarse a los problemas. Por ello podría llegar a caer en un estado que se conoce con el término de desesperanza”, afirmó Núñez en el mismo hilo.

Según indicó a HOY, los estudios que se están impulsando en otras partes del mundo dan certeza a estas afirmaciones y demuestran que ya desde ahora se tiene que empezar a trabajar en planes para salvaguardar la salud mental de la población.

El COVID-19 afecta a la salud mental, sobre todo por el aislamiento y las restricciones que fueron impuestas en su momento durante la cuarentena, a lo cual se le suman el padecimiento de la enfermedad en sí o la pérdida de seres queridos, refirió.

“Se está notando la poca adaptabilidad y la poca preparación de los pacientes para reaccionar ante el estrés. Es un estrés sostenido el que se tiene y algunas personas no se están pudiendo adaptar para reaccionar a ello, lo cual deriva en una depresión”, manifestó.

Teniendo en cuenta esta situación y las proyecciones que se han hecho, desde el Ministerio de Salud Pública ya se está trabajando en un plan de salud mental, preparando a los profesionales de blanco -incluyendo a aquellos que no son psicólogos o psiquiatras- para que puedan detectar cualquier anormalidad que pudiera tomarse como un signo de alerta, de acuerdo a lo que mencionó el director de la XVIII Región Sanitaria.

Para tratar de afrontar de la mejor manera cualquier problema emocional que pudiera generar el COVID-19, se propone realizar actividades físicas o en todo caso recurrir, por ejemplo, a cuestiones como la meditación, el yoga, la danza, etc. para no entrar en un clima que propicie la depresión. Asimismo, se recomienda tener una alimentación equilibrada para poder acompañar esto desde el propio organismo.

Además de todo lo citado anteriormente, el apoyo de los cercanos será fundamental para una persona que haya atravesado momentos difíciles a causa de esta enfermedad, con el acompañamiento de los amigos, familiares y cualquiera que ayude a superar las dificultades.

 

Cuarentena total del 2020 llevó a la pobreza a 264.000 nuevas personas

La pobreza total del 2020 creció un 3,4 %, es decir, arrastró a 264.000 personas que antes no se encontraban en esta franja. Para el economista Carlos Fernández Valdovinos es tiempo de dejar atrás el discurso de que Paraguay es el país con menor caída de la región e iniciar acciones.

El Instituto Nacional de Estadística de Paraguay (INE) dio a conocer los resultados de la encuesta elaborada en el cuarto trimestre del 2020 a 6.000 hogares de las áreas rurales y urbanas de Asunción, Central, San Pedro, Caaguazú, Caazapá, Itapúa, Alto Paraná, entre otros.

A 1.921.000 personas llegó la pobreza total del 2020, con un incremento del 3,4 % en relación al 2019, cuando se situaba en el 23,5 %, es decir, 264.000 personas ingresaron a este rango en el año de la cuarentena total.

No obstante, los programas sociales, pese a ser altamente cuestionados por las demoras en la ejecución y por lo ínfimo de los montos transferidos, permitieron aun así evitar que la pobreza haya tenido un crecimiento mayor.

Las estimaciones indican que sin asistencias como: Pytyvo, Ñangareko, Tekoporâ, Adultos Mayores, entre otros,, la pobreza hubiera trepado al 30,1 %, lo que hubiera implicado que los nuevos integrantes de esta franja lleguen a 497.000 personas.

Para el exviceministro de Economía y actual miembro del directorio del Banco Central del Paraguay, Humberto Colmán. Un buen año agrícola y las políticas públicas explican parte del resultado. Los programas Pytyvo y otros definitivamente fueron determinantes para evitar un deterioro en la distribución del ingreso.

Respecto a la pobreza extrema, en el 2020 afectó a 3,9 % de la población, equivalente a 279.000 paraguayos. Con esto se mantuvo prácticamente invariable en comparación al 2019 cuando el porcentaje fue de 4,0.

En esta casi imperceptible diferencia también habría tenido injerencia el factor social, sea mediante recursos económicos o alimenticios. Se cree que sin este apoyo, unos 184.000 paraguayos hubieran descendido a la pobreza extrema, lo que significa que hubiera llegado al 6,4 % de la población.

Para el extitular del Banco Central del Paraguay, Carlos Fernández Valdovinos, advirtió que estos niveles de aumento de pobreza no se ven desde el 2005 y que es hora de actuar.

“El gobierno debería dejar el discurso de haber sido la economía que menos cayó. La gente está mal y los números micro lo muestran. No es momento para la complacencia”, opinó Fernández Valdovinos.

Para la recolección de datos se incluyeron entrevistas presenciales y con el contenido extenso del cuestionario, que asegura comparabilidad de las cifras de pobreza monetaria con años anteriores.

La pobreza monetaria se calcula comparando los ingresos per cápita de los hogares (EPH) con las líneas de pobreza (construidas en base a una encuesta del 2011/2012 y precio actualizado por el IPC del Banco Central).

La pobreza extrema representa el costo de una Canasta Básica de Alimentos (CBA) que incluye un conjunto de alimentos y bebidas no alcohólicas cuyo contenido calórico satisfacen

los requerimientos calóricos mínimos (vida saludable).

 

Las cirugías estéticas que más se realizan los hombres en Paraguay

La belleza ya no es territorio exclusivo de las mujeres y los hombres paraguayos también recurren a la cirugía estética para mejorar su aspecto. ¿A qué edad y con qué motivación? El doctor Derliz Mussi, cirujano plástico, responde en esta nota.


Fuente: Brian Vicésar (@BrianVicesar)

Si bien en su mayoría son mujeres las que acuden a realizarse alguna cirugía estética, en los últimos años aumentó la cantidad de hombres que llegan a las clínicas para realizarse algún retoque, según menciona el cirujano plástico Derliz Mussi.

“Hay una necesidad social de verse bien. Los hombres no tienen miedo a la cirugía, más se preocupaban por lo que dirían sus conocidos. Antes la sociedad tenía un preconcepto errado, porque estaba mal visto que un hombre se haga una cirugía estética, pero eso está desapareciendo. Los hombres siempre quisieron verse mejor, todos tenemos algo que deseamos mejorar”, comenta.

El porcentaje de varones que se anima a entrar al quirófano para estos procedimientos estéticos se sitúa en el 10% frente al restante 90% que conforman las mujeres. En otros países, como el caso de Brasil, los hombres conforman el 20% de los casos y va en aumento con el paso del tiempo.

Respecto al aumento de las cirugías estéticas en nuestro país, el entrevistado resalta que actualmente son bastante accesibles al comparar a cómo era hace 30 años, cuando había pocos cirujanos dedicados a esa especialidad y por ello sus servicios solo podían ser costeados por parte de un grupo selecto.

Las cirugías estéticas son más accesibles que hace 30 años.

En la actualidad, Mussi cuenta que la cirugía que más se realizan los hombres, independientemente de la franja etaria en la que se encuentra, es la reducción mamaria, al padecer una ginecomastia, que es el agrandamiento patológico de una o ambas glándulas mamarias. Este tratamiento quirúrgico se da en hombres en el 60% de los casos, mientras que el 40% corresponde a mujeres que se achican los pechos.

Respecto a las edades, los pacientes jóvenes se realizan más la liposucción y la lipoescultura. “Cada vez más está en auge la definición de los abdominales”, resalta el médico. También otro procedimiento estético muy demandado es la rinoplastia, mediante la cual se corrigen problemas estéticos de la nariz, haciendo así más armónico el rostro.

Los jóvenes más se realizan la reducción mamaria y la lipo para tener los abdominales marcados.

Desde los 50 años, según Mussi, aparece la denominada “cirugía laboral”, la blefaroplastia, que sirve para rejuvenecer los párpados. Dentro de la cirugía estética facial para hombres es uno de los procedimientos más solicitados en esta franja de edad. Consiste en la eliminación del exceso de piel en el párpado superior y la eliminación de las bolsas de ojos que aparecen debajo de los párpados. “Se le dice cirugía laboral porque la persona está bien físicamente pero le catalogan en las empresas o negocios como una que ya está cansada”, agregó.

El experto comenta que con la pandemia muchos aprovecharon los trabajos en cuadrillas para hacerse algún retoque. “Veían su cara cansada en las reuniones virtuales y muchos pacientes hicieron la captura de la pantalla y me traían para mostrarme lo que deseaban corregir”, indica.

Desde los 50 años, los hombres acuden a los consultorios para hacerse el rejuvenecimiento de los párpados.

Para aquellas personas que buscan hacerse algún retoque, lo primero que recomienda el experto es que se aseguren de acudir a un cirujano plástico reconocido del rubro. La Sociedad Paraguaya de Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética (SPACPRE) pone a disposición su página web cirugiaplastica.org.py, donde está el listado de los profesionales avalados y habilitados para estos procedimientos.

Así también aconseja a no tener miedo a quitarse los complejos, esos detalles que frenan a diario pero que pueden ser solucionados fácilmente. Aquellas cirugías menores solo requieren de reposo de una semana, mientras que las más complejas podrían durar un mes y luego ya se pueden hacer las actividades físicas diarias, puntualiza.

Aquel que desee hacerse algún retoque debe acudir a un experto avalado y perder el miedo a mejorar lo que acompleja.

 

Chile y su exitosa campaña de vacunación contra el COVID-19, un ejemplo a seguir para Paraguay

Chile se ha convertido en un país modelo gracias a su exitosa campaña de vacunación contra el COVID-19, siendo “el que más rápido vacuna” por el elevado porcentaje de la población inmunizada. La experiencia del país andino es un ejemplo que Paraguay debería replicar para lograr resultados efectivos.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

Desde que empezaron a distribuirse las primeras vacunas contra el COVID-19 a nivel mundial, varios países iniciaron una “guerra” por conseguir la mayor cantidad de dosis para inmunizar a su población, sobre todo aquellas grandes potencias como Estados Unidos, China o Rusia que poseen una gran población.

En nuestra región, uno de los que ha dado la nota por el buen trabajo realizado es Chile, que se ha convertido en uno de los países que fueron capaces de impulsar una de las campañas de vacunación más exitosas a nivel mundial.

El primer paso de esta estrategia fue asegurarse desde un principio una gran provisión de vacunas antiCOVID. Para el efecto, desde el gobierno de Sebastián Piñera se entablaron diversas negociaciones con distintos fabricantes como Pfizer y BioNTech, Astrazeneca y Sinovac, sin tener que esperar novedades del Mecanismo COVAX de la OMS. De esta manera, se pudieron garantizar unas 35 millones de dosis.

A partir de allí, se impulsó una gran campaña de vacunación nacional que arrancó a finales de diciembre y tuvo como primeros beneficiados (al igual que en los demás países) al personal de blanco que trabaja en primera línea, atendiendo a pacientes respiratorios en terapia intensiva y el resto de los trabajadores de la salud.

No pasó mucho tiempo para que inicie el periodo de vacunación para el resto de la población chilena a principios de febrero, logrando importantes avances en un corto periodo. Fue así como el país andino logró vacunas a hasta 270.000 personas al día.

Si bien Chile posee una población relativamente pequeña (19 millones de habitantes), de igual manera se ha destacado por avanzar a pasos agigantados en este proceso de inmunización contra el virus del SARS-CoV-2, siendo el ejemplo a seguir para varios países de América y el mundo.

El éxito de esta campaña se refleja en el hecho de que Chile llegó a convertirse en “el país que más rápido vacuna” con un promedio de 1,08 dosis diarias por cada 100 habitantes vacunados, superando a Israel que ostentaba dicho reconocimiento y que también fue destacado a nivel mundial por su buen desempeño en este ámbito.

Varios expertos coinciden en que el secreto de esta ejemplar campaña de inmunización contra el COVID-19 es su amplia red de atención primaria que se encuentra distribuida a lo largo de un territorio de más de 4.200 kilómetros.

Asimismo, otro punto a favor es la experiencia que se tiene con anteriores campañas a gran escala, algo con lo que se ha trabajado desde hace varias décadas. El ministro de Salud, Enrique Paris, había señalado en una entrevista con El País de España que cuentan con un “plan nacional de vacunación muy sólido desde 1978”, haciendo que el sistema opere con eficacia sin mucho esfuerzo.

Sin duda alguna, el modelo chileno es un ejemplo a seguir por varios países, incluyendo Paraguay que se encuentra muy rezagado en cuanto a la vacunación contra el COVID-19, habiendo recibido muy pocas dosis y con serios problemas en cuanto a logística, infraestructura y organización.

Seguir los pasos de Chile sería lo ideal para que estas grandes falencias puedan pasar hasta cierto punto desapercibidas, siendo una gran oportunidad para dar el ejemplo a nuestros demás vecinos que hoy día se encuentran mejor posicionados para enfrentar la pandemia.