La tragedia del “Panchito López” que cambió la visión sobre los menores infractores
El 25 de julio de 2001 en la cárcel de menores "Panchito López" ubicado en el barrio Tacumbú de Asunción se desató un incendio que terminó en tragedia. Doce menores fallecieron y una centena de ellos quedaron heridos. Esto cambió la visión y el trato a los menores privados de libertad desde ese entonces.
Eran aproximadamente las 16:00 cuando un grupo de menores cansados del maltrato y abusos de parte de las autoridades penitenciarias no encontraron mejor manera que hacer escuchar sus voces que iniciando un motín dentro del penal “Panchito López”, actualmente el edificio del departamento de Judiciales de la Policía Nacional que se encuentra frente a la Agrupación Especializada.
Los menores se encerraron en un sector del presidio y comenzaron a romper todo lo que había apilaron camas y colchones. Pero en un momento dado alguien le prendió fuego a las sábanas y prontamente las llamas alcanzaron a los colchones y se inició el caos. La puerta donde se encontraban los menores quedó cerrada y los guardias no la podían abrir.
El fuego y el humo se apoderaron rápidamente del lugar y los mismos internos tuvieron que romper barrotes de una ventana para poder escapar por ese sector. Algunos ganaron el techo, otros simplemente llevados por la desesperación se lanzaron al vacío hacía la calle. Los bomberos y otros socorristas no podían ingresar al lugar, pasaron horas hasta que se pudo sacar del sitio a los más de 300 menores desesperados.
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Ya entrada la noche el recuento de víctimas arrojó que doce menores de edad fallecieron algunos quemados y otros por la inhalación de humo. Otros cien tuvieron que ser atendidos por diferentes heridas.
El hecho dejó al descubierto lo cruel que era el sistema penitenciario con los mejores infractores. La cárcel “Panchito López”, era un lugar inapropiado para ser utilizado como reclusorio. Solo tenía lugar para unos 20 presos, pero en el sitio estaban más de 300 menos hacinados y sometidos a tratos muy malos.
Se puede decir que el fuego lavó los ojos de las autoridades y que se sepan los horrores que se sucedían en el sitio. El Estado paraguayo fue demandado ante estrados internacionales, no solo por la muerte de estos 12 chicos, sino por la forma inhumana en que estaban los menores.
Se supo además que debido a que ya no había capacidad en el penal de menores, muchos de ellos eran trasladados a otras cárceles del interior del país, en total violación de las leyes.
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En el año 2004 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sancionó al Paraguay por trato inhumano y hacinamiento. Se obligó al Estado a pagar una millonaria indemnización a la familia de los fallecidos y heridos.
Hasta hoy existen algunas víctimas de ese caso que siguen esperando que se les pague la indemnización, es el caso de Rolando Benítez, quien estuvo preso en esa jornada en que se incendió el penal. El hombre señala que no recibió el dinero de parte del Estado e incluso en compañía de otros afectados recurrieron a manifestaciones frente al Palacio de Justicia, pidiendo poder cobrar.
La tragedia del “Panchito López” cambió la visión de las autoridades sobre el trato que se tiene que tener hacía los menores infractores. Actualmente se tienen Centros Educativos, donde se lleva a los chicos que tienen problemas con la justicia y tienen otro trato que el de los presos adultos. Ya no se los lleva a cárceles para mayores.
También se sancionó el Código de la Niñez y la Adolescencia que prevé otro trato a los menores y también otro tipo de penas para ellos, teniendo en cuenta que son jóvenes que pueden volver a ser reinsertados a la sociedad.
Si bien la situación carcelaria en Paraguay sigue estando en deuda, hay mucho hacinamiento, motines y hasta incendios, existe también más respeto a los derechos humanos de los internos y eso se basó esencialmente en la tragedia del “Panchito López”
Dulce orgullo paraguayo: Alma Guaraní prepara su revancha mundial en Francia
El equipo paraguayo Alma Guaraní consiguió la medalla de bronce en la Selección Continental de las Américas y se convirtió en el mejor representante de Sudamérica. Johana Borgognon, Chiara Pederzani y Tomás Arrúa, con Bella Rosa Estigarribia como capitana, volverán a representar al país en enero de 2027, en Lyon, Francia. Detrás del resultado hay meses de preparación, una estrategia milimétrica y un equipo que busca elevar el nivel de la pastelería paraguaya.
Paraguay volvió a meterse entre los grandes de la pastelería internacional. Alma Guaraní conquistó el tercer puesto en la Selección Continental de las Américas, realizada en julio, y logró algo que tiene un valor especial para el país: quedó como el mejor equipo de Sudamérica en la competencia. El podio continental tuvo a Estados Unidos en el primer lugar, México en el segundo y Paraguay en el tercero.
La clasificación también abrió las puertas de Francia. El equipo paraguayo competirá en enero de 2027 en Lyon, sede del Mundial de Pastelería, una competencia que reúne a los mejores representantes del mundo.
Johana Borgognon y Chiara Pederzani llegaron al programa Residentas, del canal GEN, para contar cómo se vive una competencia de semejante nivel y todo lo que existe detrás de una medalla.
“Hay demasiado trabajo atrás de esto”, resumieron las pasteleras. Ellas son parte de las caras visibles de Alma Guaraní junto con Tomás Arrúa y Bella Rosa Estigarribia, capitana de la delegación. Detrás existe un equipo de colaboradores, empresas que acompañan el proyecto, entrenadores y personas que trabajan durante meses para que Paraguay pueda competir en igualdad de condiciones.
Una medalla que vale mucho
Para Borgognon y Pederzani, el bronce tiene un significado que va más allá de la posición final. Paraguay fue el mejor representante sudamericano y consiguió nuevamente la clasificación a la máxima competencia mundial.
“Es un tercer puesto continente con sabor a primer puesto”, señalaron durante la entrevista. La frase resume la dimensión del logro para un equipo que hace pocos años tenía como principal objetivo abrir una puerta para futuras generaciones.
La participación en este tipo de competencias ya constituye un desafío en sí misma. Existe una evaluación previa de los antecedentes y del trabajo de los candidatos. Llegar a la competencia significa superar una primera selección internacional.
Las pasteleras recuerdan que, cuando comenzaron este camino, su aspiración era participar y abrir una puerta para otros profesionales paraguayos. Con el paso de las competencias, la preparación y el aprendizaje, el equipo fue elevando sus objetivos hasta llegar al podio.
Equipo paraguayo de la Coupe du Monde de la Patisserie. FOTO: GENTILEZA
Una competencia cronometrada al segundo
La Copa del Mundo de la Pastelería tiene poco de improvisación. El reglamento establece con anticipación los productos, las preparaciones, los tiempos y las funciones de cada integrante.
En la competencia continental, el equipo paraguayo trabajó sobre el concepto de El Principito, elegido como un homenaje a Francia y a la relación que el grupo fue construyendo con profesionales franceses durante sus anteriores experiencias.
No obstante, reconocieron que durante la competencia los franceses tiraron frases picantes como si competirían en pastelería o lo harían como la Albirroja (que fue eliminada por la selección de Francia).
Volviendo a la competencia, señalaron que las degustaciones tenían desafíos específicos, entre ellos una pecan pie, un postre helado y una propuesta de street food. A esto se sumaron las esculturas realizadas en azúcar, chocolate e hielo.
Cada integrante tiene una función determinada dentro del box de competencia. El tiempo también tiene un papel central. La prueba dura cinco horas y media y las entregas se realizan en momentos establecidos. Los postres salen con intervalos de apenas unos minutos entre los distintos países que participan de la competenica.
Un retraso puede significar una pérdida de puntos. Por eso, la preparación previa contempla cada movimiento.
En esta edición, el equipo paraguayo decidió entrenar con una estrategia que le permitiera disponer de aproximadamente 30 minutos de margen. Esa reserva terminó siendo decisiva.
Ambas pasteleras contaron que durante la competencia, el compresor que necesitaban para pintar uno de los postres dejó de funcionar. El equipo tuvo que resolver el inconveniente mientras el reloj seguía corriendo.
“Estábamos cinco minutos atrasadas”, explicaron. La planificación previa permitió absorber ese problema y completar la presentación dentro del tiempo establecido.
El trabajo en equipo terminó siendo una de las grandes fortalezas de Alma Guaraní. Paraguay obtuvo un puntaje máximo en el apartado correspondiente al trabajo y quedó al mismo nivel que Estados Unidos en ese aspecto.
Una falla individual se convierte en un desafío colectivo
La competencia también obliga a cambiar la mirada individual. Cada integrante tiene su propia preparación, su propia escultura y sus propios tiempos. En el momento de competir, todo pertenece a un mismo equipo.
“Gana Paraguay”, fue una de las ideas que marcaron la conversación.
Si una integrante termina su trabajo antes y otra necesita ayuda, la prioridad pasa a ser el equipo. Una escultura puede quedar momentáneamente en pausa para colaborar con un compañero. La competencia individual queda subordinada al resultado colectivo. Esa dinámica exige meses de entrenamiento.
Antes de viajar, el equipo realizó réplicas completas de la competencia, conocidas como “blancos”. Allí repetían los procesos, medían los tiempos, detectaban errores y ajustaban cada preparación.
Las prácticas comenzaron a finales de diciembre y continuaron durante meses. El proyecto, en realidad, había empezado mucho antes, con la planificación y el estudio del reglamento.
Los ingredientes también compiten
Otro de los desafíos para Paraguay está en la materia prima. La pastelería de alta competencia requiere chocolates, harinas, mantecas y otros productos con características muy específicas. El ingrediente puede cambiar el resultado final de una preparación.
Según contaron, una mandarina paraguaya, por ejemplo, no tiene las mismas características que una mandarina disponible en Estados Unidos o Francia. La acidez, el dulzor, el contenido de agua y otros factores pueden modificar completamente una receta.
Por eso, el equipo viaja con anticipación al país donde se desarrolla la competencia. Allí realiza pruebas con los ingredientes disponibles y ajusta las recetas.
Algunos productos específicos deben conseguirse en otros países. El equipo fue generando contactos internacionales para acceder a chocolates y materias primas determinadas.
La preparación también implica aprender a trabajar con lo que ofrece cada lugar.
De Paraguay al mundo
Para las pasteleras, la experiencia internacional transformó también su forma de trabajar.
“Aprendés a trabajar de primer nivel”, explicaron. La disciplina, el orden, la planificación y la precisión que exige la competencia terminan trasladándose a la práctica profesional cotidiana.
Ese aprendizaje forma parte de uno de los objetivos centrales de Alma Guaraní: elevar el nivel de la pastelería paraguaya y demostrar que profesionales locales pueden competir en escenarios internacionales.
El equipo también cuenta con padrinos franceses que acompañan el proyecto y, tras la última competencia, sumó el apoyo de dos padrinos estadounidenses. El objetivo es fortalecer la preparación rumbo a Lyon.
Un equipo de 12 personas
La delegación que viajó a la competencia estuvo integrada por unas 12 personas. Competidores, entrenadores y colaboradores forman parte de una estructura que necesita trasladarse, alojarse, alimentarse y trabajar durante semanas.
El costo de una participación internacional de este nivel es elevado. Pasajes, alojamiento, alimentación, equipamiento, materias primas y logística forman parte de un presupuesto que el equipo debe conseguir mediante patrocinadores y actividades de recaudación. Por eso, Alma Guaraní busca nuevos aliados.
Actualmente trabajan en la venta de remeras, cursos y otras iniciativas destinadas a reunir fondos para el próximo desafío. Lyon 2027 ya está en el horizonte.
El próximo objetivo: enero de 2027
El calendario marca una nueva cuenta regresiva. Después de América 2024, Lyon 2025 y América 2026, ahora llega Lyon 2027.
La experiencia también abre una conversación sobre el futuro. Las integrantes actuales quieren que este camino pueda continuar con una selección nacional que permita a nuevos profesionales paraguayos acceder a este tipo de competencias. “Queremos dejar la posta”, expresaron.
La intención es que Alma Guaraní sea un proyecto que ayude a construir una generación de pasteleros paraguayos con experiencia internacional.
La próxima parada será Francia. Para llegar, necesitan seguir entrenando, perfeccionando recetas, consiguiendo ingredientes y reuniendo los recursos necesarios.
El mensaje que dejan Johana Borgognon y Chiara Pederzani es que la medalla de bronce ya forma parte de la historia. Ahora empieza la preparación para volver a Lyon y buscar un nuevo capítulo para Paraguay.
Quienes quieran acompañar al equipo pueden sumarse a las iniciativas de Alma Guaraní para recaudar fondos rumbo al Mundial de Pastelería de 2027. El proyecto contempla la venta de remeras, cursos y otras actividades.
Las pasteleras también invitaron a empresas y particulares interesados en apoyar a comunicarse con el equipo.
¿Un terremoto en Paraguay? La explicación científica de por qué el país está a salvo
Tras los recientes y devastadores sismos que sacudieron a Colombia y Venezuela, el especialista en datos sísmicos, Alcides Caballero, analiza el panorama geológico local. Aunque aclara que la predicción exacta no existe, la ubicación de Paraguay marca una diferencia importante frente a sus vecinos sudamericanos.
Por Silvia Aguilar Ramos
Mientras todo el mundo, en especial Sudamérica, sigue con atención la actividad sísmica que afectó, primero a Venezuela y luego a Colombia, en nuestro país surge inevitablemente la pregunta: ¿está Paraguay expuesto a sufrir un evento de similar o de mayor magnitud?
En entrevista en el programa “Cuenta Final Radio” de Universo 970/Nación Media, el analista en datos sísmicos, Alcides Caballero, aclaró las dudas e incertidumbres desde una perspectiva científica, explicando las razones geológicas por las cuales un sismo devastador es “prácticamente imposible” en suelo paraguayo.
PARAGUAY, FUERA DEL CINTURÓN DE FUEGO
El factor determinante para la tranquilidad del país está en la propia geografía tectónica. Países del margen pacífico o caribeño como Chile, Perú, Colombia y Venezuela se encuentran sobre o muy cerca de los límites de placas continentales y oceánicas, con sistemas de fallas activas y bloques rocosos masivos bajo constante presión.
“En ciencia nos basamos en la historia y en los antecedentes. Paraguay está en el interior de la placa Sudamericana, distante de los bordes activos y de gran magnitud. Las condiciones tectónicas hacen que un evento catastrófico sea improbable en nuestro territorio”, afirmó Caballero.
A pesar de no sufrir megaterremotos, el especialista aclaró que Paraguay no está exento de vibraciones: existe un registro histórico que supera los 60 sismos; sin embargo, estos eventos locales son de muy baja magnitud y responden a dinámicas de acomodamiento interno muy distintas a las de los fenómenos observados en otros países.
¿POR QUÉ 0,3 DE DIFERENCIA ES ENORME?
Durante la entrevista, el analista dedicó un espacio para corregir una percepción muy común en la ciudadanía sobre la escala de medición de los terremotos. La diferencia entre un sismo de magnitud 7,2 y uno de 7,5 no es solo de tres décimas de matemáticas simples, sino algo mucho más complejo.
Un incremento de 0,3 en la magnitud representa aproximadamente 2,5 veces más energía liberada, mientras que un aumento de 1.0 grado entero significa que la energía liberada se multiplica por un factor de 33 veces.
“Las comas en la sismología importan mucho, no se redondea un 7,1 a 7″, enfatizó Caballero, quien además recordó que la destrucción en superficie no solo depende de la magnitud, sino de la profundidad del hipocentro, punto de origen del sismo, y del fenómeno de resonancia arquitectónica en las edificaciones.
LOS SISMOS NO SE PRONOSTICAN COMO LAS LLUVIAS
Frente a la constante inquietud sobre si es posible prever un terremoto como se pronostica el clima, Caballero fue categórico: los sismos no se pueden predecir hasta la actualidad.
A diferencia de los huracanes o tormentas, los eventos telúricos ocurren sin previo aviso. En países como Chile o Japón, los sistemas de alerta temprana captan el sismo una vez que ya ocurrió en el epicentro y emiten señales electrónicas que viajan más rápido que las ondas sísmicas, permitiendo a ciudades alejadas tener segundos para evacuar.
Respecto a aquellas historias que mencionan conductas raras en animales o peces poco antes de un temblor, el especialista aclaró que, si bien existen registros e historiografías al respecto, la ciencia solo cuenta con la precisión de los sensores y sismómetros.
Sobre el fenómeno de las réplicas y los “enjambres sísmicos”, Caballero puntualizó que pueden prolongarse durante días, semanas o meses, como ocurre actualmente en Venezuela, a medida que la corteza terrestre va liberando y atenuando el exceso de tensión acumulada tras la ruptura principal.
Los mitos y verdades sobre las personas zurdas
Esta semana se conmemoró el Día Internacional del Zurdo, una fecha utilizada para visibilizar a las personas que realizan sus actividades diarias en un mundo en el que predominan las cosas diseñadas para diestros. Abordamos el tema desde una óptica neurológica.
Por Gabriela Marmori Battilana (IG:@gabimarmori)
Como alumna de primaria y secundaria en los 2000, puedo recordar con claridad la posición incómoda que adoptaba mi columna para permitir que mi mano izquierda escribiera en mi cuaderno ubicado en el lado opuesto, sobre un pupitre para diestros. Había uno que otro mueble diseñado para personas zurdas. Aclaro, sin embargo, que esto no fue permanente, pues hubo años en los que utilizábamos las famosas mesitas y sillas, lo mejor que pudo inventarse.
Las “incomodidades” no se limitaban a los muebles escolares, ya que las espirales de los cuadernos también molestaban a la muñeca y a la mano al escribir, sin contar con que los dedos terminaban manchados de tinta por pasar una y otra vez sobre las líneas. Decidí entrecomillar la palabra incomodidades en este párrafo, porque en realidad, todo lo mencionado formó parte de mi normalidad, algo que, imagino, también les habrá sucedido a las demás personas zurdas, pero comparto mi testimonio para no generalizar.
Ser zurda para la mayoría de las cosas: escribir, lanzar, abrir cosas, patear una pelota, cortar, tomar los cubiertos a la inversa que un diestro, etc., nunca me hizo sentir de menos ni implicó discriminación alguna como en otras épocas en las que ataban la mano de los zurdos para imponerles escribir con la derecha. Al contrario, siempre me hizo sentir especial y hasta motivada por algunas creencias sobre mayor inteligencia o la inspiración en personas zurdas famosas y exitosas, como Albert Einstein, Paul McCartney, Charlie Chaplin, entre otros.
Pero no me extenderé con experiencias personales, antes bien, compartiré lo que la neurología puede aportar al respecto y las ideas erróneas que puede desechar.
En una entrevista concedida al programa Residentas por Gen, el doctor Nicolás Evreinoff, neurólogo, explicó que ser zurdo no significa ser más o menos inteligente. La zurdera se debe a una predisposición genética, al desarrollo en el útero o a factores ambientales que facilitan el uso de un lado del cuerpo para tareas finas.
Dado que la sociedad está diseñada para diestros (pupitres, herramientas, palancas de cambio, etc.), las personas zurdas a menudo deben realizar un mayor esfuerzo y práctica para adaptarse, lo cual estimula su cerebro. No se debe obligar a los niños zurdos a escribir o usar la mano derecha, recalcó el doctor, en una entrevista con el programa Residentas.
El cerebro no funciona de manera simplista dividiendo tareas estrictamente por hemisferios, sino que opera como una red compleja en constante comunicación.
El centro del lenguaje (compuesto por el área de Broca para la emisión y el área de Wernicke para la comprensión) se ubica en el hemisferio izquierdo en la gran mayoría de las personas, incluyendo a la mayor parte de los zurdos. Una lesión en esta zona puede provocar afasia (dificultad para expresar o nombrar objetos).
Algunos mitos sobre las personas zurdas son:
Mayor inteligencia o intelecto más desarrollado: existe la creencia popular de que las personas zurdas poseen un intelecto más desarrollado; son más intelectuales o más inteligentes. Sin embargo, el doctor aclara que no son necesariamente más ni menos inteligentes que las personas diestras, pues la estructura cerebral es similar o igual, y la zurdera se debe a una predisposición genética, a factores del desarrollo en el útero o a factores ambientales que facilitan el uso de un lado del cuerpo para tareas finas.
Menor probabilidad de tener Alzheimer: ser zurdo no está asociado necesariamente a una menor incidencia del Alzheimer.
Uso exclusivo de un hemisferio: se suele creer que las personas zurdas usan el hemisferio derecho y los diestros el izquierdo. El neurólogo cree que esta idea es “simplificona” y no es real, debido a que el cerebro funciona como una red compleja en constante comunicación entre ambos hemisferios. Como ejemplo de esto, menciona que en la gran mayoría de las personas zurdas el centro del lenguaje se encuentra en el hemisferio izquierdo, al igual que en los diestros
En síntesis, no hay motivos para que las personas zurdas se sientan ni inferiores ni superiores a las diestras, aunque son innegables las dificultades que pueden representar que todo esté diseñado para quienes tienen el dominio de la fuerza en el lado derecho.