La violencia: su origen, desarrollo e impacto (Parte I)

Según el concepto, la violencia es el uso intencional de la fuerza física o el poder real como amenaza contra uno mismo, una persona, grupo o comunidad que tiene como resultado la probabilidad de daño psicológico, lesiones, la muerte, privación o mal desarrollo. Conocer su origen es sumamente importante a fin de ayudar y tratar a la persona que padece este tipo de conducta aprendida.


Fuente: Carol Salinas

La violencia tiene grandes consecuencias tanto en lo social como en la salud de las personas, además provoca la muerte de hombres, mujeres y niños.

Un componente importante es que la exposición a la violencia puede aumentar el riesgo de fumar, consumir alcohol o uso de drogas; de sufrir enfermedades mentales o tendencia al suicidio; así como enfermedades crónicas como enfermedades del corazón, diabetes o cáncer; enfermedades infecciosas como el VIH y problemas sociales como el crimen o más violencia, según la publicación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

¿GENÉTICA O CONDUCTA APRENDIDA?

A todo lo mencionado anteriormente, surgen los siguientes cuestionamientos: ¿Los seres humanos somos agresivos por naturaleza o es un conjunto de patrones de conducta que se forma a según su formación, el entorno donde se desarrolla o lo que aprende desde la infancia? ¿Dónde nace la violencia?

La psicóloga forense del Ministerio de la Defensa Pública, Alma Segovia respondió que, antes que nada, hay que comprender que una cosa es el uso de la fuerza en pos de la supervivencia y la evolución, y otra muy distinta es la aplicación de la crueldad a sangre fría, de la furia, del odio y de la maldad por puro placer o de la violencia por la violencia misma, sin ningún tipo de justificación o pretexto.

Si la violencia hacia los desconocidos difícilmente se pueda entender, menos aún se comprende la violencia entre los miembros de una misma familia. Podría decirse, que la violencia humana tiene su origen en aspectos culturales o más concretamente, tiene sus raíces en los conocimientos, tradiciones, usos y costumbres de los pueblos, quizá desde hace miles de años.

Si efectivamente la violencia tiene su componente hereditario o genético y que se manifiesta como instinto de sobrevivencia, también habremos de reconocer su componente cultural. Las conductas violentas o sus distintas manifestaciones se aprenden, y muchas de ellas, en el seno de la familia. Si al encuentro con la violencia desde temprana edad le agregamos la influencia de los medios masivos de comunicación, del cine y los videos que promueven constantemente modelos de personas violentas, entenderemos las razones por las cuales la violencia ha llegado a ser parte de la vida cotidiana de muchas personas, explicó la profesional.

FACTORES EXTERNOS

Entonces, ¿Cuáles son los factores externos que contribuyen al desarrollo de una conducta violenta tanto en el hombre como en la mujer?

La especialista señaló que no comprender las causas de la violencia puede conducir a que se tome decisiones o estrategias ineficaces; es por ello que identificar las principales causantes es fundamental. Estos podrían ser los puntos generadores o factores externos que contribuyen a que una persona sea violenta y podría encontrarse además del aspecto cultural mencionado, también en el alcoholismo, la intolerancia, la drogadicción, la ignorancia, los celos y la falta de moderación y control.

Indicó que los factores económicos en la generación de la violencia no son menos importantes. Como se sabe, desde hace varias décadas vivimos una crisis económica en nuestro país que se acrecentó mucho más con la pandemia del COVID-19, y con ella se ha incrementado de manera importante el desempleo y se ha disminuido el poder adquisitivo de muchas familias. El estrés por la falta de recursos económicos, el abuso del alcohol y la drogadicción, asociados comúnmente con la pobreza, pudieran estar también relacionados con la violencia.

Existen muchas teorías, que asumen que el conflicto es un aspecto inevitable de todas las relaciones humanas, sin embargo, la violencia como forma de manejar estos conflictos no lo es, apuntó la psicóloga. Este conflicto es necesario por ser parte de un proceso por el cual las inequidades y divergencias son superadas dando como resultado un cambio social positivo.

En ese sentido, la violencia no es perniciosa; pero el uso de la coerción, incluyendo la fuerza y la violencia para resolver las diferencias sí ocasiona un problema de gran índole en nuestra sociedad actual. Esta forma de lidiar o enfrentar el conflicto da cuenta de un bagaje limitado de estrategias tales como capacidad para negociar, habilidades para una adecuada comunicación y tolerancia a la frustración o al estrés; todas necesarias para construir un vínculo de pareja saludable, puntualizó la profesional.

Continuará.

 

Cómo equilibrar el ecosistema intestinal tras excesos de fin de año: ayuno y alimentos de estación

Dar un descanso de moléculas de alimentos que inflaman y enferman la microbiota y el intestino es posible incluyendo variedad y color en los alimentos y que estos sean frescos, de estación y ricos en bacterias buenas. El Doctor Pablo Peña da recomendaciones para iniciar el camino del equilibrio desde el primer día del 2021.


Fuente: Por Patricia Cañete / @PattyLeonor

Los días previos a la Navidad y Año Nuevo, por lo general, son momentos de “darse un gusto” con el consumo de alimentos que inflaman el intestino y desequilibran nuestra microbiota como dulces, alcohol, harinas y otros.

El primer consejo es buscar el equilibrio en el consumo de estos alimentos para evitar generar un daño al ecosistema intestinal, perder el equilibrio o que sea menor. En caso de haberlo hecho por emoción se pueden tomar medidas para recuperar el estado de la microbiota desde el 1 de enero de 2021, asegura el Doctor Pablo Peña, especialista en Medicina Ortomolecular y director médico de Masquelier Medicina Integrativa.

La primera opción planteada por Peña es realizar ayuno, durante los primeros días de enero. En caso de tener un empacho por los excesos del 31 de por sí el cuerpo y los intestinos rechazarán la comida.

“Eso es fisiológico y me dirán ¿Ayuno? Y es así, el ayuno es más antiguo que el Paraguay, hace miles de años se practica y los últimos estudios científicos demuestran su beneficio para nuestro metabolismo, obviamente no está diseñado para todos y no está recomendado en diabéticos dependientes de insulina, embarazadas por ejemplo”, señala Peña para HOY.

Esto puede practicarse a partir del 1 de enero si la última comida fue a la medianoche, al día siguiente que la primera comida sea el almuerzo o también se puede si se tiene ya experiencia, comer recién luego de 16 horas de ayuno.

“La idea es ir de a poco y hacer esto por lo menos día de por medio, durante la primera semana de enero, comer por última vez a las 20 horas del 1 de enero y volver a hacerlo a las 12:00 del día siguiente”, ejemplifica.

El desayuno, es salir del ayuno, de hecho, por ello se llama: des ayuno entonces ese tiempo utiliza la microbiota y el intestino para descansar de moléculas de alimentos y reordenarse, es una primera práctica que se puede comenzar este enero y de hecho, hacerlo siempre, recomienda el profesional.

La segunda y ya para el desayuno es hacerlo colorido y variado. “Lo peor que podemos hacerle a nuestra microbiota es darle un desayuno monótono y sin color, como el café con leche, con azúcar y pan con mantequilla por ejemplo ¿Por qué? Porque no tiene color, solo tiene el blanco de la leche, el azúcar, el pan y la mantequilla, con el negro del café ¿Dónde está el color? Peor aún si lo hacemos de lunes a lunes, puesto que allí no hay variedad”, afirmó.

Colores, frutas y verduras

Desde este enero sugiere variedad de colores y de desayuno por ejemplo se puede preparar para el sábado 2 frutas durante la mañana, elegir frutas de estación, naturales, frescas, como por ejemplo rodajas de sandía, melón o piña y el viernes 1 de enero ayuno hasta el medio día y luego almorzar una ensalada colorida y abundante, con rúcula, tomate, cebolla, rabanito, zanahoria y remolacha.

“He ahí la cuestión, darle color a tu vida y a tu comida”, recomienda el especialista.

Es con estos alimentos que se alimenta las bacterias buenas del organismo, las que protegen y curan en lugar de alimentar a las que enferman e inflaman.

El verde de la lechuga, rúcula, perejil o el aguacate; el blanco de la cebolla o el rabanito; el rojo del tomate o la sandía; el lila de la remolacha o la ciruela; el naranja de la zanahoria, el mamón o la naranja esconden sustancia químicas llamadas flavonoides y muchas fibras que a las bacterias buenas les encantan.

“Así que la misión para este enero de 2021 y para siempre es darle color y diversidad a nuestra microbiota”, señala Peña.

Alimentarse sin monotonía

Para tener en cuenta, Peña da ideas para ordenarse, por ejemplo si el viernes se ayunó, el sábado se desayunó frutas, el domingo se consumió dos huevos duros con tomate acompañado con un té de manzanilla y si aún se siente hambre se puede agregar una fruta.

Así el lunes, se vuelve a ayunar, el martes se toma un yogurt con granola que mezcla las semillas de chía, lino, sésamo y avena, entonces el miércoles fruta de nuevo. La intención es salir de la monotonía del 2020, invita Peña.

“En el almuerzo como lo dije anteriormente, abundante fibras, el primer plato todos los días debe ser ensalada y variemos 5 tipos y colores de verduras todos los días, el primer plato y la reina de la mesa, como lo dice un profesor, el Doctor Antonio Ducrot, debe ser la ensalada. Luego entran los granos y la carne, que también deben ser variados, no consumir por ejemplo todos los días fideo o arroz, o carne de vaca, variar siempre”, indica.

Consumir bacterias buenas

Además de estos consejos, otro más sería introducir a la alimentación alimentos fermentados como chucrut, kimchi, combucha, kefir o chicha, en nuestra cultura, poco conocidos aún, pero comercializados listos para el consumo.

Peña agrega que investigando un poco utilizando la tecnología cada uno puede prepararlos en casa, son alimentos ricos en bacterias buenas que también ayudan a mantener el equilibrio de la microbiota.

“Es importantísimo consumirlos en forma intercalada cinco veces por semana, según gustos de cada uno”, señala como opción.

Por ultimo, se puede agregar suplementos como el omega 3, la vitamina D, la glutamina, los prebióticos como FOS y probióticos como Lactobacillus, Saccharomyces o Bifidobacterias, que se consiguen en casas de suplementos y farmacias del país. El consumo de estos deben ser asesorados por un médico o nutricionista que los conozca.

“Con todo esto ayudaremos a la Microbiota este nuevo año 2021 y para siempre a estar en eubiosis o equilibrio, manteniendo la homeóstasis entre ellos y nosotros, es decir el equilibrio, recuerden que no solo somos lo que comemos, si no lo que nuestras bacterias comen”, puntualizó.

 

Pensión Alimentaria: ¿a quiénes alcanza el programa Adultos Mayores?

Todo paraguayo mayor de 65 años en situación de pobreza tiene derecho a recibir la asistencia económica del programa Adultos Mayores ¿A cuántas personas alcanza hoy? ¿Cuál es el trámite para acceder al beneficio y cuál es el monto? Los detalles en esta nota.


Fuente: Gabriela Marmori Battilana, @gabymarmori

A partir de la promulgación de la ley número 3.728 en el año 2009, todo adulto mayor en situación de pobreza tiene derecho a una pensión alimentaria.

La asistencia económica estipulada equivale al 25 % del salario mínimo vigente y está a cargo de la Dirección de Pensiones No Contributivas del Ministerio de Hacienda que al cierre del año registra 217.780 beneficiarios activos de este programa.

Según la normativa es merecedor de este programa todo paraguayo natural, mayor de 65 años que:

· Viva en nuestro país en situación de pobreza

· No reciba sueldo, pensión o jubilación pública o privado

· No tenga casos pendientes con la justicia

La asignación pecuniaria mensual se transfiere en calidad de subsidio no reembolsable, intransferible e inembargable y el único documento habilitante es la cédula de identidad, según confirmaron a Hoy Digital desde Pensiones Contributivas.

1 Registro: el interesado debe inscribirse en el municipio donde reside. También puede hacerlo de manera remota a través de la página web https://servicios.hacienda.gov.py/InscripcionCenso/index.xhtml

2 Censo:La Dirección de Pensiones No Contributivas elabora un calendario de cobertura de todas las ciudades para hacer un censo que incluya:

Ficha Hogar: se aplica para corroborar las condiciones de vida del solicitante.

Medición de Pobreza: con los datos recabados se miden las condiciones de pobreza del solicitante y se elabora el listado de potenciales beneficiarios.

3 Trámite: también se divide en dos.

Controles cruzados: con el listado de potenciales beneficiarios, se realiza el cruce de información con la base de datos de entes públicos y privados para verificar si presentan restricciones establecidas por ley.

Recepción de documentos: en trabajo conjunto con el municipio se dispone la recepción de documentos de los adultos mayores para la inclusión en planilla fiscal de pago.

4 Pago:

Se efectiviza el beneficio, vía red bancaria, con el BNF.

Documentos Requeridos:

1. Nota de la Municipalidad donde solicita la inclusión en la Planilla de Pagos o el recurrente presenten ante el Área de Mesa de Entradas de la Secretaría General de la DPNC.

2. Declaración Jurada del/la potencial beneficiario/a.

3. Fotocopia de la Cédula de Identidad Civil vigente del potencial beneficiario.

4. Certificado de Vida y Residencia original y actualizado del recurrente, expedida por la comisaría o juzgado de paz del distrito donde fue seleccionado el/la potencial beneficiario.

5. Formulario de renuncia del potencial beneficiario de otros programas sociales.

En el marco del plan Ñapu’a Paraguay, el Poder Legislativo aprobó la ampliación presupuestaria del componente social, en donde se incluyen 6,3 millones de dólares para el programa Adultos Mayores. Con estos recursos será posible la incorporación de 10.800 beneficiarios más.

 

Comenzar una dieta en enero: lo que hay que saber

Como es habitual, en las fiestas de fin de año nos excedemos un poco (para no decir muchísimo) con las comidas. Por ello, el mes de enero se perfila como el inicio de una dieta para recuperar de vuelta la figura y estar en el peso ideal.


Fuente: Brian Vicésar (@BrianVicesar)

En entrevista con Hoy Digital, la Lic. Ingrid Yegros, experta en Nutrición, ahonda sobre los kilos extras adquiridos durante la Navidad y el Año Nuevo, y cómo podemos hacer para volver a estar en forma y sanos.

- Luego de las fiestas de fin de año, ¿es conveniente/importante iniciar una dieta? ¿Recomienda un plan alimenticio estricto o uno más flexible?

- En cualquier época del año es conveniente iniciar un plan alimenticio, acorde a las necesidades de cada organismo. Pero luego de las fiestas, es importante también iniciar una depuración del organismo, con una dieta liviana, siempre guiada por un profesional.

Hay diferentes tipos de situaciones en las cuales uno debe exigir más, o menos, a un paciente. Todo depende del estado del mismo y sus metas. Por lo general, recomiendo sobre todo, un plan que perdure en el tiempo, que cree hábitos de por vida. Y que no sea solo para llegar a tal o cual objetivo y luego, soltarlo. Lo ideal es crear hábitos que perduran. Nunca es tarde para empezar el camino hacia la buena nutrición.

Nunca es tarde para empezar el camino hacia la buena nutrición

- ¿Qué opina de las dietas milagrosas que abundan en Internet? En el caso de que no las recomiende, ¿cómo se pueden identificar para evitarlas?

- Dietas milagrosas no existen, lo que hay y abunda son dietas temporales que ofrecen rápidos resultados, pero no duran. No recomiendo seguir ningún plan de alimentación que prometa cambios drásticos en poco tiempo, y mucho menos, que no sea prescripto por un profesional titulado y con registro.

Para identificarlas es fácil: ofrecen resultados rapidísimos (3 a 5 kilos en solo días), sacan del plan ciertos macronutrientes necesarios en la dieta, algunos son mucho más drásticos y exigen dieta líquida por días (lo cual no es saludable para una persona que se alimenta de manera normal, y es sana). Y cuando vuelven a la rutina normal, todo se dispara. Y como resultado, el famoso efecto rebote.

- ¿Cómo se puede evitar el efecto rebote?

- Proponiéndose con metas fijas, definitivas. Con mucha voluntad. Que al empezar un plan de alimentación, más allá del peso. Sea para crear nuevos hábitos saludables, a lo largo y el resto de la vida. Para conseguir una calidad de vida digna, y no depender en unos años de medicamentos para mantener nuestra salud. Más allá del peso y efecto rebote, la meta fija debe ser crear hábitos que perduren. Una vez que consigamos eso, no existirá el rebote, porque ya será un hábito la alimentación saludable, y lo más importante es trasmitir esto a las generaciones que vienen, para tener un futuro con adultos mayores sanos, con mejor calidad de vida.

Las dietas milagrosas no existen; las dietas temporales que ofrecen rápidos resultados no duran

- ¿Qué se tiene en cuenta a la hora de elaborar un plan alimenticio?

- Se tienen en cuenta muchos factores. Iniciando por un diagnóstico médico previo, para descartar o conocer si existen enfermedades de base o hereditarias, si consumen algún medicamento (punto muy importante, hay medicaciones que debemos tener en cuenta junto con la alimentación, que no son compatibles con ciertos alimentos). Historia clínica en general, análisis de sangre no más de 6 meses de antigüedad, aunque lo ideal siempre que lleguen a consultar con análisis clínico en mano.

Luego todo es personalizado. Tenemos en cuenta peso, talla (altura), edad, circunferencia de cintura para descartar riesgo cardiovascular, circunferencia de muñeca para conocer contextura. Gustos alimenticios, alergias, consumo de multivitamínicos. En general, para dar un diagnóstico nutricional ya al paciente en la primera consulta, en base a esos datos anteriormente citados realizamos el plan de alimentación personalizado.

- Si una dieta resulta para una persona, ¿también tendrá el mismo efecto deseado en otra?

- Definitivamente no. Cada paciente es diferente. Cada organismo es distinto. Existen metabolismos lentos, otros acelerados. Distintas necesidades calóricas y nutricionales. Ningún paciente, es igual a otro, por lo tanto. Una dieta que le funcionó a una persona, no tendrá el mismo efecto en el organismo de otra.

- ¿Cuáles son los errores habituales que cometen las personas que realizan una dieta por su cuenta?

- El más habitual es sacar macronutrientes de la alimentación. Siempre debe haber un equilibrio en la misma, carbohidratos-proteínas-grasas siempre deben estar equilibrados. Ninguno de estos debe estar por encima o por debajo de los valores normales, a no ser que exista una necesidad por alguna enfermedad; mucho menos debe eliminarse ninguno de ellos. Ese, es el error más común en las dietas pasajeras, que hablando mal y pronto por dar un ejemplo, sacan el pan, o dejan de cenar. Bajan de peso, lo consiguen y luego el efecto rebote, y desordenes alimentarios, entre otros.

El error más habitual es sacar macronutrientes de la alimentación

- ¿Qué no debe faltar en una alimentación equilibrada?

- En una alimentación equilibrada no debe faltar ningún macronutriente. Debe ser variada, equilibrada. Frutas, verduras, carnes de aves, de res, huevos, cereales integrales, grasas saludables, frutos secos. Y por sobre todo, más de 2 litros de agua al día, aparte del tereré, mates, jugos o té. El agua, debe ser exclusivamente medida, aparte.

- ¿Qué recomienda a una persona que es sedentaria y necesita dar el paso a una vida más saludable?

- Recomiendo que antes que nada, acuda a un profesional. Que lo guíe, porque es fácil leer en internet hoy en día dietas, ejercicios. Todo tenemos a mano. Y así también, lo soltamos cuando no hay un profesional que esté guiándote, personalmente. Antes que nada, recomiendo recurrir a un profesional.

Ingrid Yegros

Nutricionista

Reg.Prof. 3340