Las fases de dolor y de reorganización del duelo en tiempos de covid

El panorama sanitario por la pandemia del COVID-19 generó grandes cambios sociales y económicos no solo en nuestro país sino a nivel mundial y la pérdida de un ser querido, en este escenario, tiene un proceso distinto que varía en cada persona. Por eso hay algunos que sobrellevan el duelo solos, otros necesitan la ayuda de un profesional de la salud, para ellos está el Centro de Bienestar Integral, al que pueden contactar.


Fuente: Carol Salinas

La psicóloga Alma Segovia explicó a nuestro medio que el duelo no es considerado un trastorno mental. Sin embargo, en ocasiones se vuelve patológico. En otras palabras, se evidencian manifestaciones comunes que nos pueden indicar esta patología, siendo objeto de atención clínica y son las siguientes:

- Las reacciones emocionales son muy intensas, intercediendo en el correcto funcionamiento de la vida diaria de la persona.

-La duración del duelo es anormalmente larga, durando más de un año.

- Aparecen síntomas poco comunes, como ideas delirantes, de suicidio, etc.

“El duelo es un proceso natural que en un primer momento y si la persona no lo solicita, no requiere de atención psicológica. Sin embargo, en el caso de que esta lo requiera, es importante centrarse en las diferencias individuales”, expresó.

FASES DE DUELO PSICOLÓGICO

Fase de entumecimiento o shock: es la fase donde la intensidad es mayor. El signo típico de esta etapa es la negación, seguido de un aturdimiento e irritabilidad.

Fase de anhelo y búsqueda: la negación se transforma en añoranza y búsqueda. Aparecen los pensamientos recurrentes, posible rumiación o pensamientos obsesivos en forma de afrontamiento cognitivo: ¿Por qué ha pasado? ¿Qué hubiera pasado?

Fase de desorganización y desesperanza: desesperanza o pérdida de sentido de la vida. Comienza el proceso de aceptación de la realidad. La persona que sufre el duelo empieza a sentirse arrastrada por los acontecimientos, se siente apática e indiferente.

Fase de reorganización: supone el fin de las fases agudas de duelo. El individuo experimenta una sensación de reincorporación a la vida recordando a la vida sensación combinada de tristeza y alegría.

La profesional indicó que cada proceso es individual y no se le puede decir a una persona que se reponga de esa pérdida a los tres meses, porque el mismo debe de ir integrándose a su vida poco a poco dependiendo su historia personal, de las circunstancias, de la edad y de otras.

Cuando dice que no se debe entender como un proceso lineal, no es que la negación, el shock y la ira no existan, sino que estas no se viven de una forma organizada y lineal como una fórmula matemática y que hasta hay personas que no viven algunas de éstas.

La situación que estamos viviendo en estos días de alarma sanitaria y confinamiento trae consigo una cantidad numerosa de consecuencias difíciles de afrontar. Aparte del aislamiento y la distancia con nuestros seres queridos, son todas aquellas personas de nuestro alrededor que están enfermando y falleciendo: muchas personas no están pudiendo acompañar a sus familiares en estos largos días de enfermedad ni tampoco en sus últimos días y su último adiós.

La crisis sanitaria en la que nos encontramos está generando grandes pérdidas y duelos en todos los ámbitos de la vida cotidiana. La situación que se está viviendo estos días en nuestro país y en el mundo puede tener un carácter traumático, en función de las vivencias y experiencias que cada uno de nosotros esté teniendo en estos días, así como la gestión que podamos realizar de la situación vivida.

¿POR QUÉ PODRÍAMOS DENOMINARLO DE CARÁCTER TRAUMÁTICO?

Muchas son las variables que pueden generarlo: el corte total y radical de nuestras rutinas, la pérdida de empleo, el distanciamiento de nuestros seres queridos, la pérdida parcial de nuestra libertad, la incertidumbre social en la que nos encontramos, así como el contagio y fallecimiento de seres queridos.

Finalmente, manifestó que en caso de que una persona se sienta sobrepasada por la situación y sienta que no sabe cómo gestionar, es importante que acuda a un profesional, en el Centro de Bienestar Integral pueden ayudarte. Para agendar turno comunicarse a los números: (0994) 255-026 y (0981) 924-038.

 

Cumpleaños solidario: gran gesto de una joven para con los familiares de internados

“Hoy por ti, mañana por mi”, es la temática elegida por la joven Belén Samudio para celebrar su cumpleaños este 13 de mayo. No se trata de una fiesta, sino de un acto solidario a beneficio de las familias de los enfermos por COVID-19. En la nota nota todos los detalles.


Fuente: Por Juan Riveros (@juancitoriveros)

Por Juan Riveros (@JuancitoRiveros)

A pocos días de cumplir un año más de vida, la joven Belén decidió festejarlo de una manera distinta. Se le ocurrió impulsar una iniciativa solidaria, consistente en la recepción de donaciones a beneficio de aquellas personas que tienen a sus seres queridos hospitalizados por COVID-19.

El objetivo de Belén es recibir la mayor cantidad de donaciones y de esa manera pasar el 13 de mayo entregando platos de comida e insumos en el Hospital de Calle’i de San Lorenzo, Hospital de Clínicas y Hospital Nacional de Itauguá.

Las donaciones requeridas son: leche en cartón. chocolatada, galletitas surtidas, panificados, dulce de leche, dulce de guayaba, fideos (no tallarín), arroz, carne molida, tomate, cebolla, locote, puré de tomate, aceite, isopor o envases para comida. Asimismo, aquellos que puedan donar otros insumos, serán bienvenidos.

“La aceptación que estoy teniendo a pocas horas de lanzar la iniciativa es muy grande. Este pequeño gesto que hago es más que nada por la crítica situación que estamos pasando hoy día en nuestro país”, explicó Belén.

Dijo además que esta campaña solidaria nació buscando imitar lo realizado por el joven Juan Ignacio “Nacho” Masulli y su familia, que hace más de un mes vienen realizando entrega de miles de platos de comida a más de 15 hospitales de todo el país.

Las donaciones para el cumpleaños de Belén se estarán recibiendo en la Universidad Autónoma San Sebastián (Saturio Ríos 552 y De las Residentas - San Lorenzo) hasta el martes 11 de mayo al mediodía, para una mayor organización .

Para consultas o ayuda en la preparación está disponible el número teléfonico de Belén (0985 417050) y el de sus hermanos Fulgencio Samudio (0994 341421) y Lucía Samudio (0981 647924).

Para transferencias: Caja de Ahorro - Banco Sudameris Nro. 3472172 - Belén Samudio 4.543.929.

Giros Tigo: (0985 417050).

Billetera Personal: (0976 571267).

 

Esperanza en medio del dolor: la fe, el motor que permite sobrellevar la angustia del COVID-19

La pandemia de COVID-19 golpeó de manera significativa a miles de personas, tanto en el ámbito de la salud como también a nivel anímico y emocional. En momentos de tanta angustia, la fe y la contención espiritual se convierten en una ayuda fundamental para poder sobrellevar la difícil situación.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

Desde el año 2020 y hasta hoy en día, familias enteras han tenido que afrontar momentos muy duros a consecuencia de la llegada del COVID-19 a nuestro país.

Abuelos, tíos, hermanos, compañeros de trabajo, vecinos…el virus no discrimina parentezco o vínculo afectivo, pues solo se preocupa en hacer de las suyas, causando mucho dolor y angustia.

Aquellos que más sufren son los familiares de pacientes internados con COVID-19, quienes minuto a minuto deben estar expectantes a recibir alguna novedad por parte de los médicos. Cada llamada, mensaje de WhatsApp o aviso por el megáfono podría significar algo nuevo sobre el estado de salud de sus seres queridos.

Mientras tanto, deben atravesar por un montón de situaciones a las afueras del hospital, entre el hambre, la falta de sueño y sobre todo la preocupación. En ocasiones, es casi imposible no derramar algunas lágrimas, elevando la vista al cielo para pedir que todo salga bien.

En momentos así, la contención espiritual se convierte en una ayuda fundamental para poder sobrellevar la espera. Para muchos, la oración es el arma con el que son capaces de dar pelea a la incertidumbre y la angustia, en la búsqueda de calma en medio del caos.

Sin importar el credo o la religión que uno profese, indefectiblemente la fe es un motor que no solo ayuda a seguir firme en medio de la desesperación sino que también crea un ambiente de paz, haciendo que la preocupación pueda ser reemplazada por la esperanza.

Esperanza. Justamente a ella es a la que los familiares y pacientes se aferran con convicción, poniendo todo en manos de los médicos y, de paso, también en aquel Ser Superior en quien creen, tenga el nombre que tenga: Dios, Jehová, Alá, Buda.

Una frase de un libro mariano dice: “Cuando un cristiano reza, se convierte en el soldado más fuerte del mundo”. Ante el deseo de que una persona cercana pueda superar la batalla contra el COVID-19, este pensamiento cobra más valor hasta convertirse en algo muy real.

El anhelo de todos es que pronto podamos superar esta pandemia y que, tarde o temprano, volvamos a ver aquella luz en medio de tanta oscuridad.

 

Ganaron a la covid y hoy invierten su tiempo ayudando a quienes la padecen

Rodrigo tuvo una experiencia cercana con la fatalidad. Vio ingresar a Zully, su madre al hospital víctima de covid pero ahí no acabó la historia. Le tocó luego a su papá y desde entonces, la vida adquirió un sentido distinto para él.

A la salida del hospital, Rodrigo asimiló el golpe. Vivió en carne propia la cruda y actual realidad de los hospitales paraguayos, además de lo que representa no tener todo a mano en momentos críticos, sintiéndose impotente porque la muerte rondaba sus pasos y él, desposeído de suficientes armas. Sólo la fe y creer.

Para su suerte, sus padres están a salvo y recuperados en su casa pero Rodrigo desarrolló una nueva faceta: la solidaridad. Algo que ya lo venía practicando pero cuando este enemigo en particular tocó su puerta, esa vocación de servicio se acrecentó.

Abogado de profesión, Rodrigo Rafael Ayala González vive sus 30 años dividiendo su tiempo entre sus labores personales y el servicio a los necesitados, cocinando hamburguesas, preparando cocido, café, pancho o lo que sea para mitigar la necesidad de los pacientes que están en situación de extremo aprieto.

Desarrolló esa cadena de solidaridad que a la fecha, cuando ve que pudo hacer algo con lo poco que alcanza, la sonrisa que se le prende en la cara podría iluminar toda una ciudad.

“Definitivamente ese drama que viví con mis padres me cambió la vida. Y hoy siento esa necesidad de ayudar a los demás. A veces no tengo cómo, pero me aferro a una frase que la tengo de cabecera y que es que Dios provee”, afirma.

Y así cuenta la anécdota de que una vez, cuando le pidieron leche, él no tenía entonces a mano. De pronto suena el celular…

“Hola Rodrigo, tengo aquí en casa 24 litros si te sirven, no querrías venir a buscar?”, le escribe una persona desde Capiatá. Ya estaba a punto de finalizar el día pero aquello fue el premio a tanta espera.

“Boludo, ni te imaginas cómo me sentí. Fue una alegría inmensa porque con eso pude completar mi recorrido y llevar a los pacientes que me propuse ese día”, cuenta y lo hace con un entusiasmo contagiante.

Pero esta cadena de acciones cuenta con un respaldo clave: Laura. En momentos de suma urgencia apeló a las redes sociales para pedir ayuda.

Y ahí le escribe quien hoy es su compañera de causa y quien se aferra a él con la misma convicción para emprender esta carrera no apta para cualquiera. Y preparan juntos la comida, golpean todas las puertas habidas y por haber y se ponen el delantal y van y sirven a los internados, médicos y enfermeros.

“Ella me preguntó dónde podría depositar una ayuda solidaria y a partir de ahí empezamos a interactuar. Y hoy estamos juntos en esta tarea de brindar ayuda a quienes lo requieren”, comenta.

Laura Villalba tiene 26 años, es ingeniera agrónoma pero hoy vive con intensa pasión el trabajo que hace con Rodrigo. Al igual que él, la covid la tumbó y a sus padres Graciela y Juan, pero fueron bendecidos porque la muerte no se llevó a ninguno de los suyos.

Sin embargo, esta linda coincidencia adquiere tinte hasta cinematográfico, porque tal parece que el destino les barajó las cartas. “Había sido que ya nos conocíamos desde pequeños”, cuenta ella.

Y recuerda que cuando niños, su hermano practicaba fútbol con Rodrigo, pero no siguieron ese camino y se abocaron a profesiones académicas. “A mí me pareció raro que veo una foto y había sido era yo”, refiere Rodrigo, riéndose como siempre y mirándose con Laura, porque sus caminos estaban sincronizados y destinados a converger mediante la angustia y el dolor.

“Hoy comprendemos el sentido de la vida. Nos sentimos felices de tener que elegir para comer. Los enfermos no. Y sus médicos tampoco. Están en total necesidad y peleando sin armas. Duele eso”, afirma Laura.

Añade que “no nos pagan por esto. Pero cuando vienen, te miran a la cara y te dicen gracias, es increíble la sensación de satisfacción que nos dejan”.

Durante la entrevista que mantuvimos con ellos recordaron infinitas anécdotas, algunos con enredos y peripecias pero siempre con finales óptimos.

De hecho, al finalizar la charla recibimos un mensaje. “Nos aprobaron el pedido”. Y parecía que sonaba potente aquella frase que ambos la tienen de lema: “Dios provee”. Y si él provee, nada puede preocupar…