Padres tóxicos: perfiles y consecuencias en la crianza de los hijos

Ser padres es un aprendizaje sin fin y por el camino se cometen errores, ya sea por inmadurez o por patrones de conductas aprendidos. Cómo saber si soy un padre o una madre tóxica, ya que existen varios perfiles que detallan la relación que se tiene con los hijos y los pueden convertir en sobreprotegidos, incapaces de afrontar retos y con baja autoestima.

Es sabido que la importancia de los padres en la vida de sus hijos es fundamental, ya que son el pilar y el cimiento físico, emocional y psicológico de los niños durante su crecimiento.

Una realidad que no se puede es obviar es que nadie enseña a una pareja a ser padres, es una carrera que lo van aprendiendo por el camino, muchas veces con más dificultades, más lento o más rápido que otros, o en los peores casos se estancan, y es ahí donde se convierten en padres tóxicos.

Una cosa que también se debe tener en cuenta, es que la mayoría de las veces somos el resultado de padres tóxicos. En este caso, lo que simplemente se hace es repetir el patrón de conducta con los hijos.

“Con eso tampoco se debe justificar tales conductas y tratos. Es complicado darse cuenta que se es un padre tóxico, pero es necesario poder identificar para así encontrar soluciones y tomar conciencia de ello”, explicó la psicóloga Paola Zapata en contacto con nuestra redacción.

Madre o Padre no es solo aquel que engendra…

Esta frase es bastante conocida en nuestra sociedad, ya que ser padres conlleva una gran responsabilidad, también se debe brindar a los hijos las herramientas útiles y claves para que aprendan a enfrentar el mundo.

Los padres tóxicos sin embargo están muy alejados de lo ideal y de fomentar la madurez personal y emocional de sus hijos, brindarles seguridad con la cual necesitan crecer sanamente para enfrentarse al mundo. “Lo que logran lastimosamente es anclar pesadas cadenas frenando por completo la independencia emocional, física de esa persona”, mencionó la profesional.

¿Cómo saber si soy una madre o un padre tóxico?

A continuación, los perfiles de padres Tóxicos:

• El controlador: La interminable supervisión puede ser su forma de expresar afecto: a más control, más amor.

• El agresivo: Tiende a ser muy dominante y servirse de muestras de desprecio, sarcasmo o agresiones físicas y psicológicas para conseguir lo que quiere

• El que culpabiliza: actúan desde el chantaje sentimental, para que sus hijos tomen determinadas decisiones y continúen respondiendo a sus requerimientos.

• Sobreprotectores extremos: son padres intrusivos y sobreprotectores que se niegan a que su hijo crezca, En lugar de acompañar su desarrollo y esto genera un estrés emocional a sus hijos ya que no tiene la madurez y capacidad suficiente para tal labor

• Egoísta: el que prioriza sus emociones y necesidades primero ante todos hasta de sus propio hijos sin importar las consecuencias mientras ellos salgan beneficiados

• El cambio de roles: son aquellos padres que son más hijos que padres, cuentan sus problemas o dejan en manos de ellos responsabilidades que solo corresponden a los padres

• Pasivos agresivos: son aquellos padres que dicen que esta todo bien pero su comportamiento es lo contrario, el sarcasmo y la victimización es unos de los pilares principales

• Los que solo ven los defectos de los hijos: normalmente los padres siempre buscan cosas positivas de sus hijos en algunos casos hasta los anuncia con orgullo pero, lo que solo ven lo negativo de sus hijos solo estacan y no los motiva

• Ausentes emocionales: son padres que no brindan afecto ni atención a sus hijos se encuentran físicamente pero ausentes emocionalmente y esto produce un dolor muy profundo al niño por que crece creyendo que no es merecedor de amor ni afecto.

Cuáles serían las posibles consecuencias de tener padres tóxicos

• Encontrarán dificultad en tener relaciones que le generen confianza y seguridad tanto a nivel sentimental como laboral que también pueden conducir a relaciones de auto sabotaje relaciones con dependencia emocional, apego se sentirán inseguros ya que nunca tuvieron la oportunidad de sentirse seguros de sí mismos.

• Miedo al rechazo y al fracaso: Crecen sin ser nunca lo suficientemente buenos y sin tener una base en la que poder cultivar una buena autoestima y ello lo llevara a permitir o ver como normal conductas destructivas.

• Nivel de autocrítica muy alta: no se permite equivocaciones o se sobre exige mucho más de lo normal y viven en un estrés constante porque nunca se sienten satisfecho con nada viven en competencia con su entorno.

Repetir el patrón de conducta: muchas veces solo damos lo que recibimos y en un porcentaje suelen repetir el patrón de conducta de sus padres con sus futuros hijos, pero hay otro porcentaje que lo vivió lo sintió y decide cortar ese hilo de toxicidad y para así poder crear nuevas historias nuevas familias la que deseo tener y no pudo pero que si ahora puede brindar y sanar.

Lo importante es aprender a escuchar y acompañar a los hijos en el largo camino de la vida, prepararlos y orientarlos, además de enseñarles el valor de su persona, fomentando una autoestima sana y seguridad en sí mismos, y lo más importante, romper con las cadenas y no repetir viejos patrones de conductas que pueden dañarlos de forma profunda.

A 50 años del día que la dictadura stronista intervino el Colegio Cristo Rey

Un 8 de abril del año 1976, se producía uno de los episodios más funestos en la historia del emblemático Colegio Cristo Rey de Asunción, luego de que la policía stronista irrumpiera en la institución, ante sospechas de que allí se impartían “enseñanzas subversivas” a los estudiantes.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

El pasado 8 de abril se recordaron 50 años de la intervención policial al Colegio Cristo Rey, en el contexto de la llamada “Pascua Dolorosa”, una de las oleadas represivas más violentas durante la dictadura del general Alfredo Stroessner.

Aquel día como cualquier otro, los estudiantes de la reconocida institución educativa jesuita se disponían a desarrollar sus clases con normalidad, viéndose sorprendidos con la inusual presencia de móviles y agentes de la Policía Nacional.

En cuestión de minutos, la tranquilidad que reinaba en los pasillos de aquel centro de formación católica se vio interrumpida abruptamente por efectivos armados que buscaban evidencias de supuestos “elementos subversivos”. En ese menester, procedieron a registrar las aulas y habitaciones de los sacerdotes jesuitas.

Imponiendo a costa del uso de la fuerza el característico temor del régimen stronista, los policías trataron de localizar al padre Miguel Sanmartí, a quien acusaban de ser supuesto cabecilla de un “movimiento subversivo” nacido en el Cristo Rey.

Esta suposición de las autoridades de turno estaba fundamentada en el estilo de formación poco convencional para la época, donde cualquier intento de fomentar el pensamiento crítico o la conciencia social, como lo hacían en el colegio jesuita, era mal visto, al punto de considerarse “revolucionario” o hasta “comunista”, en ciertos casos.

Un 13 de enero de aquel mismo año, la institución también había sido objeto de una intervención previa por parte del entonces Ministerio de Educación y Culto. Durante el transcurso de un año, el Cristo Rey había quedado bajo control estatal, a cargo de una “comisión interventora”.

Ambos episodios se dieron en un contexto histórico y sociopolítico marcado por la persecución a propuestas educativas críticas y comprometidas con la formación integral, expresó el colegio en una publicación realizada tiempo atrás.

Dentro de aquella camada que vivió en carne propia la intervención policial en el Cristo Rey se encuentran reconocidos personajes de la escena local, como los periodistas Carlos Martini y Mario Ferreiro, así como el ministro de la Corte Suprema de Justicia, Luis María Benítez Riera, entre otros.

En un posteo realizado a través de Facebook, Carlos Martini rememoró lo sucedido en aquellos días cuando se encontraba en plena transición entre estudiante de los últimos años del bachillerato y egresado. En 1974, dos años antes de la intervención policial, él había formado junto a otros tres compañeros un grupo de lectura con el respaldo del padre Sanmartí, a quien posteriormente acusarían de implantar “ideas subversivas”.

Una noche de diciembre de 1975, Mario fue detenido en la Plaza Italia y torturado en la División de Asuntos Técnicos. Supuestamente llevaba en su poder una hoja que decía ‘Carlos Martini. Operación Chapa’. Nochebuena de 1975 . Se trataba de un entrenamiento guerrillero”, reza la publicación.

Semanas después, ya en enero de 1976, Martini fue detenido por militares y entregado al Segundo Departamento de Inteligencia del Estado Mayor. “Comenzaron los interrogatorios a cargo de su jefe, el entonces coronel Benito Guanes Serrano. Me acusaba de haber sido entrenado por el movimiento guerrillero Tupamaros de Uruguay”, expresó el comunicador en sus redes.

Otro de los que vivió un episodio similar, aún siendo menor de edad, fue el Ing. Diógenes “Cacho” Sartorio. En un panel debate celebrado días atrás para conmemorar los 50 años de la toma del Cristo Rey, este exalumno de la Promo ‘76 recordó la ocasión en que fue llevado por agentes policiales al Departamento de Investigaciones, a fin de ser sometido a un riguroso interrogatorio para descartar cualquier posible complicidad.

Aquellas experiencias marcaron profundamente la historia del Cristo Rey, institución que, con el paso de los años, ha logrado consolidarse como una formadora de ciudadanos con conciencia cívica y pensamiento crítico, basados en valores morales y espirituales.

A partir de ahora, cada 8 de abril la comunidad educativa celebra el “Día del Compromiso Social”, con la intención de convertir aquel penoso acontecimiento en una enseñanza. “Hacer memoria no es mirar sólo al pasado. Es reconocer nuestra historia para seguir construyendo identidad, compromiso y esperanza”, afirma el colegio en una publicación para conmemorar los 50 años de la intervención.

Ataques de perros: claves para entender por qué ocurren y cómo prevenirlos

El reciente caso de una mujer que fue atacada por su propio perro reavivó el debate. Un adiestrador explica que la agresividad no depende de la raza, sino de la crianza, el entorno y el manejo del animal.

Por Juan Riveros (@JuancitoRiveros)

El reciente ataque de un perro de la raza pitbull a su dueña, que la dejó con graves heridas en el rostro, volvió a poner en agenda un tema que genera preocupación recurrente: los episodios de agresión de mascotas hacia personas.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, en los últimos años se registraron casos similares, lo que alimenta la percepción de que ciertas razas son más peligrosas. Sin embargo, especialistas en comportamiento animal sostienen que el problema va mucho más allá del tipo de perro.

El adiestrador canino Mauricio Ibáñez afirma que la agresividad no es una condición natural del animal. “El perro por naturaleza no nace agresivo. La raza no determina el carácter del perro, siempre depende de la crianza”, explicó.

En ese sentido, durante una entrevista con el programa “Aire de Todos” del canal GEN y Radio Montecarlo, aclaró que existe una confusión frecuente entre agresividad y características físicas. “Se habla de perros potencialmente peligrosos por su fuerza o contextura, pero eso no significa que sean agresivos por naturaleza”, indicó.

Sobre el estigma que pesa sobre los pitbulls, Ibáñez considera que existe una sobredimensión mediática. “Hay muchas razas que han atacado o incluso matado personas, pero no tienen la misma ‘publicidad’. En el caso del pitbull, se generó una especie de cacería de brujas”, sostuvo.

Para el especialista, el eje central está en el rol del dueño. “Un perro con ciertas condiciones, como los de gran tamaño, necesita un dueño acorde, que lo sepa manejar, que tenga reglas, límites y lineamientos claros. Se puede lograr un buen comportamiento independientemente de la raza”, afirmó.

Uno de los errores más comunes es humanizar a las mascotas. “El perro no interpreta lo que uno dice, sino el tono de voz y el lenguaje corporal. Es acción-reacción. Si se siente acorralado, va a reaccionar”, advirtió.

Además, subrayó la importancia de cubrir las necesidades físicas del animal. “Hay perros que requieren mucho desgaste energético. Si no lo tienen, se frustran, y eso puede derivar en problemas de conducta. El entorno y la rutina son claves”, explicó.

En cuanto a la disciplina, desaconsejó el castigo como método de corrección. “Es totalmente contraproducente, porque el perro trabaja con memoria a corto plazo. Lo importante es establecer límites claros y consistentes”, concluyó.

La IA ya está en clase y experta insta a crear un diseño de política de incorporación

La Dra. Sofia Sheid destacó que la Inteligencia Artificial (IA) ya está instalada en las aulas de los niños y adolescentes en Paraguay, especialmente en la educación privada, pero aún es materia pendiente la incorporación de esta tecnología en el sistema educativo público, por lo que enfatizó en la necesidad de diseñar una política pública para su implementación y que sea perdurable con el tiempo.

La experta en educación, Sofía Sheid, sostuvo, durante una entrevista en el programa “Así son las cosas”, que, en medio del auge de la IA, la falta de una política pública adecuada en la educación llevó a que la incorporación de la tecnología sea fragmentada y dependa de decisiones gubernamentales.

“La IA ya está en sala de clase, es necesario el diseño de una política de incorporación de tecnología e IA. La incorporación en el sistema público responde a una decisión del gobierno y no a una sistémica en donde, de una forma escalable se llega a todas las instituciones públicas”, expresó la profesional.

Para ella es urgente ordenar todo lo que se está haciendo bajo un marco de políticas públicas, y cortar brechas con el sector privado, donde la IA ya no es solo una tecnología imposible o difícil de entender e implementar, sino una realidad.

En ese sentido, la Dra. Sheid mencionó la importancia de la formación de los maestros en alfabetización digital e IA, y destacó que el debate no es tecnológico, sino pedagógico y de política.

EL CONTENDIO EN LA IA

La doctora Sheid sostuvo que actualmente el contenido educativo no es el principal problema a la hora de implementar la tecnología, sino la forma en que los estudiantes y docentes puedan aprovechar la IA para mejorar el aprendizaje.

“La IA cambió mi consigna como maestra, la instrucción que yo te doy para que aprenda a partir de este contenido, pero hoy día no es un contenido único. La máquina ya aprendió, y el teléfono a partir de una pregunta te responde en milésimas de segundos, ahí no aprendió el alumno”, refirió.

Según Sheid, el maestro debe ser consciente de que existe esa posibilidad de que el alumno elabore un ensayo de 10 líneas en microsegundos con la IA, entonces se busca otra consigna en donde la tecnología no sea descartada, sino aprovechada por todos para aprender.