Personas atrapadas en ascensores: cómo actuar y la importancia de las capacitaciones

En nuestro país no es muy común escuchar sobre accidentes relacionados a los ascensores. Sin embargo, es importante cumplir con el mantenimiento de los equipos y realizar capacitaciones a los encargados de edificios. En una situación donde por ejemplo, quedan personas atrapadas, un buen procedimiento será vital.


Fuente: Por Juan Riveros (@juancitoriveros)

Por Juan Riveros (@JuancitoRiveros)

Ver a personas atrapadas en ascensores, es una escena que no solamente se da en las películas o en el exterior. Puede darse también en nuestro país y en edificios donde normalmente solemos concurrir. Sin embargo, una buena prevención evita que dicha situación pase a mayores.

¿Qué hacer si una o varias personas quedan atrapadas dentro de un ascensor? Existe un procedimiento que debe ser seguido estrictamente por el encargado de mantenimiento o de seguridad de un edificio, hasta que llegue el personal técnico capacitado. Normalmente las empresas actualmente ya cuentan con dicho servicio al cual recurren en situaciones como estas.

En ese sentido, dependiendo del edificio en cuestión, el personal de mantenimiento o seguridad, debe estar capacitado previamente para actuar de forma rápida y segura. Las instrucciones son dadas por especialistas en la parte técnica, mecánica y electrónica de estas máquinas.

Sobre este punto específico, es de vital importancia que las empresas encargadas de las instalaciones de ascensores se preocupen también de las capacitaciones a los encargados de edificios, ya que son estos los que deberán seguir correctamente el protocolo en casos de emergencias,

Asimismo, es importante otorgar alguna certificación de seguridad ya sea al edificio y sus respectivos encargados, de tal manera a que los usuarios tengan la tranquilidad necesaria.

SEGURIDAD DE LOS ASCENSORES EN PARAGUAY

En nuestro país, se puede hablar de un 95% de seguridad en cuanto a la situación de los ascensores. Son muy pocos los accidentes que se dan en Paraguay, ya que actualmente las empresas recurren a servicios con experiencias en el área.

El ingeniero Gustavo Arévalos, experto en seguridad de ascensores, resaltó que cada vez más son las personas capacitadas para los rescates y hay un porcentaje muy bajo de equipos locales que no cumplen con las normas de seguridad.

“Podemos decir que en Paraguay estamos bastante bien en cuanto a la funcionalidad de los equipos”, precisó.

Esto fue cambiando con los años, ya que anteriormente sí se registraban muchos inconvenientes en cuanto a los ascensores. La situación fue cambiando debido all cumplimiento de la rutina de mantenimiento de los equipos.

El ingeniero Arévalos es gerente técnico de la firma GA Inntec S.A, empresa asentada en la ciudad de Presidente Franco (Alto Paraná), encargada de instalación, mantenimientos de ascensores y capacitaciones técnicas.

 

Más vehículos, más tráfico y las mismas calles de siempre: ¿qué alternativas tenemos?

Paraguay, al igual que otros tantos países del mundo, sufre el problema del tráfico vehicular, principalmente hacia la zona de Asunción que recibe a miles de personas todos los días. Año a año crece la flota de vehículos y, en consecuencia, también la congestión en las calles. ¿Existe alguna solución a este dilema?

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

Lunes, 06:00 AM. Avenida Mariscal López. Cientos de automóviles, motocicletas y ómnibus del transporte público viajan con destino a la capital para iniciar otra semana laboral. Los sonidos de motores en marcha se confunden con los bocinazos y algún que otro caño de escape tipo “roncador”.

Este escenario es el mismo que se vive desde hace bastante tiempo en nuestro país, el cual no queda exento de sufrir el gran problema del caos vehicular, principalmente en Asunción que, según estimaciones, a diario recibe a más de 600.000 vehículos de las llamadas “ciudades dormitorio” como Fernando de la Mora, San Lorenzo, Capiatá, Ñemby, etc.

De un tiempo a esta parte, la situación se fue tornando más complicada, teniendo en cuenta el aumento en la flota de vehículos. Año a año, son cada vez más los que optan por comprar su propio auto para dejar de depender del (pésimo) servicio de transporte público y pasar a tener un poco más de comodidad.

El cálculo es muy sencillo: a mayor cantidad de vehículos, mayor congestión. Esto se agrava si se considera que las calles y avenidas -sobre todo las que son de acceso a la ciudad de Asunción- se encuentran en las mismas condiciones, salvo algún que otro recapado eventual.

La pregunta que muchos se hacen es ¿existe alguna solución a este dilema o debemos conformarnos con “vivir en el tráfico?

Pablo Callizo, ingeniero civil y experto en el tema transporte y movilidad urbana, confirmó que sí hay esperanzas. El mismo señaló que se pueden implementar varias alternativas para tratar de solucionar en cierta medida este asunto, aunque eso conlleva inversión, pero sobre todo planificación y un trabajo conjunto entre diversas instituciones del gobierno.

Una de las primeras propuestas que plantea es la de mejorar el sistema de transporte público, haciendo que la gente deje de optar por sacar el auto para manejarse en colectivo, lo cual podría reducir la cantidad de vehículos en las calles. Para ello, se necesita aumentar la flota de buses para cubrir la gran demanda existente, reducir los tiempos de espera, además de dar otras opciones como habilitar carriles exclusivos en las principales avenidas.

Igualmente, cree necesario elaborar un “plan maestro de movilidad”, consistente en definir la hoja de ruta que se seguirá durante los próximos años. Esto incluye una serie de aristas que se deben trabajar a nivel interinstitucional, pensando ya a largo plazo.

Además de los actuales ómnibus del transporte público, también cree que sería una buena alternativa recurrir a otros sistemas como el metrobús (que considera como una buena opción, siempre y cuando se trabaje de manera adecuada) o el tren de cercanías (que, por cierto, nunca llegó a ver la luz, pese a las “promesas” de FEPASA).

Callizo aseguró que la construcción de nuevos viaductos para intentar solucionar el problema de la congestión vehicular es solo algo temporal, pero que no será suficiente para acabar de raíz con este asunto. A su criterio, lo único que hacen los pasos a desnivel son generar lo que se conoce como “demanda inducida”, con lo que se aumenta la capacidad vial pero también aumenta cada vez más la cantidad de vehículos.

Otra propuesta que también podría contribuir para reducir la congestión en las calles es la de convertir a Asunción en una ciudad donde la gente pueda vivir, lo cual será posible mediante planes habitacionales orientados a personas de clase media trabajadora que, en vez de vivir en las llamadas "ciudades dormitorio", pueda acceder a un departamento o vivienda pagando un precio no tan elevado. Ello implicaría una gran inversión por parte del gobierno, además de la búsqueda de espacios o áreas en los que se pueda desarrollar un proyecto de esta envergadura.

Respecto a la posibilidad de autorizar la salida de vehículos por día de acuerdo a la terminación de la chapa (tal y como ya ocurre en otros países que sufren del mismo problema del tráfico caótico), Callizo cree que no tendría un impacto positivo si no se acompaña con otras medidas, además de que sería muy poco practicable al requerir de un control por parte de alguna autoridad competente.

"La gente hoy no opta por el transporte público porque no tiene garantía de que va a llegar a tiempo, no hay buses nocturnos, no se respetan las frecuencias, no hay suficientes buses en las calles para abastecer la demanda. El sistema actual tiene mucho por mejorar", expresó.

Finalmente, enfatizó que si no hay voluntad política de los municipios y del gobierno central será difícil tener una solución definitiva a la cuestión del tráfico en Asunción y otras ciudades.

 

Fue condenado por matar a su esposa y ahora es juzgado por el crimen de sus suegros

Bernhard Harder Dick, un ganadero chaqueño, quien en fue condenado a 21 años de prisión al ser encontrado culpable del crimen de su esposa ocurrido en el 2008, ahora vuelve a sentarse en el banquillo de los acusados, pero esta vez tiene que responder como autor moral del asesinato de sus suegros.

El jueves pasado, luego de superarse un sin números de chicanas, se logró dar inicio al juicio oral y público de Bernhard Harder Dick, quien debe responder por el homicidio de Peter Dick Braun (68) y Erika Fensky (65), quienes eran padres de Margita Dick (38), esposa del acusado.

Esta historia de peleas, sangre y venganza se inició con la violenta muerte de Margita Dick, ocurrida el 1 de septiembre de 2008 en la estancia propiedad de Harder, ubicada en la colonia Neuland. La pareja venía atravesando por problemas maritales y Margita le pidió el divorcio a Bernhard, pero habían unos US$ 2 millones que se debía dividir con la separación.

Para evitar perder ese dinero Harder planeó matar a su esposa y así lo hizo, pero los padres de Margita, quienes estaban al tanto de los problemas, denunciaron que fue su yerno el autor del crimen.

Con ayuda de los suegros del ganadero menonita, se logró que el 18 de junio de 2012 el Tribunal de Sentencia integrado por Arnaldo Fleitas, Miguel Bernardes y Lourdes Sanabria, condene a Harder a la pena de 21 años de cárcel, condena que luego en el 2014 fue ratificada por la Cámara de Apelación.

La venganza

El plan del crimen perfecto que trazó Harder se vino abajo por las denuncias de sus suegros, quienes incluso presentaron una querella contra el ganadero y esa situación nunca fue superada por el menonita, quien mientras esperaba el juicio oral por la asesinato de su esposa, fue tejiendo la venganza y no encontró otra salida que darle un final trágico a los padres de su esposa.

El 6 de agosto de 2010 Peter Dick Braun y su esposa Erika Fensky, aparecieron degollados en su casa en el Chaco.

El violento final de la pareja de sexagenarios se investigó y si se logró detener a Gregorio Garay e Isidro Borges Cabrera, quienes primero negaron haber sido los autores del doble homicidio, pero la cantidad de pruebas que la policía y la fiscalía acumularon contra ellos los fueron acorralando hasta que finalmente confesaron ser los autores materiales de los brutales asesinatos, pero esa confesión no vino sola.

Garay y Borges confesaron que si bien ellos fueron los que perpetraron el crimen, el autor moral de todo fue el ganadero Bernhard Harder, quien les pagó para matar a sus suegros.

Es bien sabido que la autoría moral de un homicidio es uno de los delitos más difíciles de probar, sin embargo no existe el crimen perfecto.

El 4 de junio de 2013 el Tribunal de Sentencia integrado por Víctor Alfieri, Daniel Ferro y Elio Ovelar, condenó a Gregorio Garay e Isidro Borges a la pena de 25 años de cárcel, luego de comprobarse que ambos mataron a la pareja de sexagenarios, pero el hecho resaltante fue que los fiscales Teresa Sosa y Alan Schaerer pudieron demostrar que los sicarios recibieron G. 80 millones para cometer el doble asesinato y que ese dinero fue pagado por Bernhard Harder Dick.

Con esta nueva revelación el ganadero menonita quien ya estaba purgando una pena de 21 años de cárcel por la muerte de su esposa, ahora debía afrontar otro proceso por doble asesinato.

Sin embargo, pese a que la fiscalía contaba con todos los antecedentes familiares, la confesión de los dos sicarios y la declaración de muchos testigos, que apuntaban a Harder, pasaron más de nueve años, para lograr que el sospechoso pueda ser llevado a juicio oral.

En el 2014 fue la primera vez que se trató de realizar el juicio oral para Bernhard Harder, pero recusaciones a fiscales y jueces, hizo que el caso se dilate por siete años.

Finalmente el pasado jueves 19 de agosto el Tribunal de Sentencia integrado por Óscar Gómez, Lucia Ibarra y Lidia Ríos, dio por iniciado el juicio oral por el doble asesinato de Peter Dick Braun y Erika Frensky. Once años después del hecho ocurrido en Neuland, se podrá saber si Harder es o no también culpable del crimen de sus suegros.

 

Agua, salud y educación: histórica deuda con una comunidad en el corazón del Chaco

A más de 470 kilómetros de Asunción, en la localidad de Mariscal Estigarribia, departamento de Boquerón, está asentada la comunidad indígena San José Esteros. Sus miembros elevan una voz de reclamo a las autoridades, ya que se sienten olvidados y con inmensas necesidades en cuanto a salud y educación.


Fuente: Por Juan Riveros (@juancitoriveros)

Por Juan Riveros (@JuancitoRiveros)

El pasado fin de semana, la comitiva de los Colosos de la Tierra de la ONG A Todo Pulmón, visitó a la comunidad San José Esteros para conocer a un imponente Samu’u, uno de los árboles finalistas de la décima edición de este concurso ambiental.

La visita de la delegación fue motivo de fiesta para toda la comunidad. Las mujeres nativas de la parcialidad nivaclé, dieron la bienvenida con un canto de amor y esperanza, en agradecimiento a la llegada de los expedicionistas.

Se trata de una comunidad pequeña, pero llena de esperanzas. Está compuesta por aproximadamente 270 familias, en las cuales hay unos 600 niños. La voz de reclamo de todos sus miembros es que las autoridades locales puedan atender sus necesidades actuales e históricas.

En ese sentido, la salud es una tema más que primordial para la comunidad. Cuentan que muchas veces en el puesto sanitario de la comunidad, no hay ni una pastilla de z-mol, por lo que están obligados a cruzar la frontera y buscar atención en la Argentina. Sin embargo, debido a la pandemia y las restricciones impuestas, ya no pudieron hacerlo.

Asimismo, el reclamo de la comunidad es tener acceso a agua potable, ya que actualmente se manejan con aljibes pero que no dan abasto a todos. La situación se agravó con las sequías de los últimos años y los pronósticos pocos alentadores en cuanto a la falta de lluvias.

ESCUELA SIN TECHO Y CLASES BAJO ÁRBOLES

Dentro de la comunidad San José Esteros se encuentra la escuela que lleva el mismo nombre y alberga a unos 170 alumnos del 1ro al 9no grado. Las clases presenciales nunca pararon a pesar de la pandemia.

Sin embargo, en noviembre de 2020 una tormenta afectó a las instalaciones de la institución educativa, dejando sin techo a dos aulas. La del 7mo y 8vo grado.

Desde ese entonces, tanto los encargados de la escuela, como de la comunidad, recurrieron a autoridades del municipio y de la Gobernación para que se pueda dar la reparación del techo. Hasta hoy en día, no hubo respuesta, bajo el argumento de que se debe llamar a una licitación y luego adjudicar la obra.

Los alumnos de los grados afectados, actualmente dan las clases bajo un árbol a la espera de que sus reclamos sean atendidos y así tener una digna educación.