Plata fácil reclutando gente: cómo identificar el esquema Ponzi y por qué no invertir en él
El esquema Ponzi cobró nuevamente notoriedad en la última semana tras estallar el escándalo que dejó como víctimas a potentados y reconocidos empresarios paraguayos, quienes habrían sufrido un perjuicio que ronda los 70 millones de dólares. En esta nota te contamos cómo opera, los riesgos y por qué no caer en este peligroso método que promete dinero fácil.
Inversiones con ganancias muy altas, hasta el punto de ser casi increíbles o absurdas inclusivas para cualquier persona, son el gancho principal que utilizan los estafadores para captar a sus víctimas a través del sistema Ponzi o piramidal. Este esquema de captación de dinero consiste en pagar altos intereses a la persona que está dispuesta a invertir en un fondo de inversiones, la promesa es una tasa de rentabilidad muy atractiva y un pago si es que este inversionista trae a otro que quiera también invertir su dinero en el fondo. Así se empieza a estimular a los inversionistas
El sistema se convierte en una gran cadena. Al principio todo es color de rosas y se ve el fruto de la inversión hecha, lo cual incentiva a los inversionistas a seguir apostando en el esquema. Pero lo que al principio empieza bien, termina con la fuga del promotor o con la quiebra del esquema.
En todos los casos, aquellos que entraron primero al sistema Ponzi van cobrando esos intereses altos, están satisfechos y dan fe que el sistema funciona. Todo termina cuando hay una cantidad suficiente de capital y los de abajo terminan perdiendo.
“La característica principal de lo que se observa tiene que ver con el engaño, eso ya es del tipo penal de estafa, cuando a través de la mentira la persona dispone de su patrimonio motivado por el engaño”, refirió al respecto el ministro de la Seprelad, Carlos Arregui, en entrevista con radio 1000 AM.

El llamado “esquema piramidal” o “esquema Ponzi” lleva su nombre en honor a Carlos Ponzi, un conocido delincuente italiano que logró estafar a numerosas personas en Estados Unidos los años 20. Aunque esta práctica se remonta a muchísimos años antes.
En este sistema, una persona empieza a operar con un capital base y convence de sumarse a otras personas, quienes a su vez también deben conseguir más interesados en invertir su dinero con la promesa de generar importantes ganancias, mantener así una red similar a una pirámide en la que los que están más arriba (creadores o líderes) ganan más que los que están abajo (reclutados).

Los expertos en economía recomiendan no aceptar propuestas en las que uno debe invertir dinero y luego reclutar a otros inversionistas porque terminará cayendo en un esquema piramidal, aunque a toda costa los organizadores intentarán negar que se trate de un sistema Ponzi. Cuando más te digan que no lo es, hay que sospechar.
La Secretaría de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (SEPRELAD) ya remitió a la Fiscalía el informe sobre el nuevo esquema Ponzi que funcionaba en Encarnación y que tendría innumerables víctimas muy reconocidas. El monto del perjuicio ronda la astronómica suma de 70 millones de dólares.
Hace días comenzó una circular una extensa lista de potentados y reconocidos empresarios, además de entidades bancarias, que habrían sido afectados por este esquema cuya promesa era una ganancia del 24% anual al hacer inversiones en ganado.
Al caer la pirámide, algunos empresarios ya activaron los mecanismos legales para que los cheques emitidos en diferido (en el marco de este sistema piramidal) no pueden ser cobrados.
Mientras que el Banco Central del Paraguay informó que no detectó ninguna situación que comprometa la solución de las entidades financieras supervisadas habitualmente, ante la denuncia del supuesto fraude con el esquema Ponzi.
Un paso más hacia la inclusión: proyectan película en lenguaje de señas
Este sábado en el Shopping Mariano se dará un paso trascendental en el marco de la inclusión. Se trata de la proyección de la película para niños, Zootopia 2, en modo lenguaje de señas y otros detalles para los chicos con alguna condición neurodivergente.
Por Juan Riveros (@juancitoRiveros)
“Habrá intérpretes que también serán sordos. Ellos tienen lenguajes de señas diferentes, tienen su manera más global de comunicarse, para que sea mucho más entendida y emocional la película. Es un paso más hacia la inclusión de todos”, explicó la Lic. Eliana Almeida, psicóloga clínica.
Destacó la importancia de esta función inclusiva, ya que una de sus características es que permitirá regular el sonido a medida del público, con los decibeles autorizados y luces tenues
“Quedan unas lucecitas rojas para que sea un ambiente distendido. Nos vamos acomodando a lo que pide el público”, agregó.
Asimismo, dijo que otra de las flexibilidades es el ambiente distendido para que los que necesiten moverse, lo hagan libremente.
Cabe mencionar que, estos ajustes a la cinematografía convencional, permiten que el disfrute de una película tan esperada como Zootopia 2 sea asequible para públicos anteriormente excluidos de la experiencia.
La entrada es 2x1 con todos los medios de pago a través de la app Itaú “Cinema Pop” y será proyectada en la sucursal del Shopping Mariano a las 15:30 de este sábado.
Cuando Dios parece ser tres: acusaciones de triteísmo a través de los siglos
En casi dos mil años de debates, el cristianismo carga con una sospecha recurrente: que su idea de un Dios en tres personas roza, o cruza, la línea hacia la existencia de “tres dioses”. Esta acusación, conocida como triteísmo, marcó fuertes polémicas en la antigüedad, moldeó discusiones filosóficas durante siglos y todavía aparece en conversaciones modernas. ¿Por qué vuelve una y otra vez? ¿Qué hay detrás de esta vieja etiqueta que nadie quiere recibir?
Por Gonzalo Cáceres - periodista
El término ‘triteísmo’ es una bomba teológica: nadie quiere cargar con el estigma de romper la idea central del monoteísmo.
VIEJO PROBLEMA
Cuando uno hurga en el cristianismo primitivo se topa con un paisaje de disputas que, vistas desde hoy, parecen interminables: que si Cristo era igual al Padre, que si el Espíritu Santo tenía la misma naturaleza, que si cada persona de la Trinidad actuaba por su lado. En medio del caos, surgieron grupos que fueron acusados de triteístas.
Uno de los casos más notorios surgió en el siglo VI con Juan Filopón (filósofo alejandrino con formación aristotélica) y ciertos círculos que seguían sus ideas. Filopón hablaba de “tres naturalezas” en Dios, lo que para algunos sonaba demasiado parecido a hablar de tres seres distintos. Él insistía en que se trataba de una forma técnica de explicar las operaciones divinas, pero la etiqueta quedó. En aquellos debates, una frase mal armada podía costarle a un pensador su reputación (y hasta la vida).
RAÍCES FILOSÓFICAS
Para entender la aparición del fantasma del triteísmo hay que mirar la base conceptual de la cual disponían estos intelectuales. Varios intentaban explicar a Dios con categorías griegas, especialmente las de Aristóteles: “sustancia”, “naturaleza”, “hipóstasis”. Hoy suenan ajenas, pero entonces eran herramientas para intentar describir una “unidad divina” que, al mismo tiempo, se manifestaba como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
El tema empezaba cuando algún osado intentaba separar demasiado los roles o las “personas”. Si el Padre generaba, el Hijo era engendrado y el Espíritu procedía, ¿eran actos independientes? ¿Podrían pensarse como centros distintos de conciencia? En cuanto la descripción sonaba un poco más individualista, los opositores salían con la acusación de triteísmo.
Es importante recordar que no se trataban de simples discusiones de merienda. La manera en que se entendía la relación dentro de la Trinidad definía la forma en que se concebía el universo, la creación, la salvación y el vínculo mismo entre la humanidad y Dios. No era un detalle técnico, sino la columna vertebral del sistema religioso.
GRUPOS SEÑALADOS
En la Antigüedad, varios monjes y obispos fueron acusados de propagar ideas “triteístas” sin quererlo. A veces se debía a un lenguaje torpe; otras, a diferencias culturales. Por ejemplo, algunos siríacos tenían una forma más concreta y narrativa de hablar sobre Dios, lo que les hacía describir las “acciones” del Padre, del Hijo y del Espíritu como si fueran casi entidades distintas. Quienes venían de la tradición filosófica helenizada entendían ese estilo con recelo.
Más adelante, durante la Edad Media, volvieron las sospechas. Hubo quien acusó a ciertos teólogos latinos de describir la individualidad del Hijo o del Espíritu. Otros señalaban a pensadores “místicos” por hablar de “la voz del Padre” o “la luz del Hijo” como si fueran entidades con agendas distintas. En cada caso, el problema era similar: la dificultad para mantener el equilibrio entre unidad y diversidad.
¿SIGUE VIVO EL TEMA?
Aunque a simple vista pueda parecer un asunto del pasado, la acusación de triteísmo sigue apareciendo en cuestiones cristianas modernas. Algunas iglesias evangélicas pentecostales, por ejemplo, fueron señaladas de hablar de las “personas” divinas como si fueran tres seres coordinados en vez de un único Dios. En Estados Unidos, ciertos predicadores famosos han tenido que aclarar públicamente que no enseñan “tres dioses”, a raíz de debates internos en sus denominaciones.
Lo curioso es que el fenómeno también se invierte: hay iglesias que acusan a otras de “ir en la otra dirección”, es decir, de borrar tanto las diferencias internas de la Trinidad que, al final, parecen reducirlo todo a una sola entidad. Este tira y afloja muestra algo simple pero profundo: la idea de Dios en el cristianismo siempre ronda un punto delicado, y cualquier énfasis demasiado fuerte puede detonar los ánimos de unos y otros.
INFLUENCIA CULTURAL
Esta discusión incluso logró permear espacios no religiosos. Filósofos contemporáneos que estudian la noción de persona y de identidad revisaron los textos de teólogos triteístas para entender cómo concebían la relación entre individuos y comunidad. Algunos ven en estas discusiones tempranas un antecedente -muy indirecto, claro- de debates actuales sobre la conciencia y la mente.
También aparecen paralelos culturales: en Latinoamérica, donde las prácticas devocionales suelen estar llenas de imágenes, rituales y figuras, ciertos observadores externos creen ver señales de “tres dioses” incluso sin conocer la teoría. En cambio, muchos creyentes ni siquiera sienten esa tensión (para ellos, la Trinidad es una manera de expresar cercanía).
ETERNA TENSIÓN
Entonces, ¿el cristianismo estuvo alguna vez a punto de caer en el triteísmo? La respuesta, como tiende a suceder en los debates complejos, no es tan sencilla. Hubo quienes se acercaron peligrosamente en su lenguaje; también quienes fueron malentendidos. Hubo quienes, simplemente, tenían otra manera de hablar de Dios (según su contexto cultural). Pero lo cierto es que la sospecha nunca desapareció.
Cada época reabre la discusión a su tono y manera. Un sermón, una definición teológica, una comparación mal calibrada, un debate en redes sociales. Basta con un empujoncito para que vuelva la vieja pregunta de si el cristianismo cree, en la práctica, en un solo Dios o en tres. Y quizá esa persistencia dice algo importante: la idea de la Trinidad no es una fórmula inquebrantable, sino un esfuerzo siempre vivo por describir un misterio que, hasta hoy, sigue desafiando incluso a quienes lo defienden con más pasión.
“No quiero ser fit”: el cansancio de miles de mujeres y el debate sobre la presión estética
La coach fitness Guise Dancuart rompió esquemas con su primer libro, “No quiero ser fit”, una obra sincera y directa que cuestiona la obsesión por la perfección y reivindica el amor propio. El lanzamiento se agotó en menos de un mes y ya prepara su versión digital.
Lo que comenzó como un proyecto íntimo terminó convirtiéndose en un fenómeno inesperado. Guise Dancuart, entrenadora, atleta y creadora de contenido, lanzó 100 copias de su primer libro, sin imaginar que desaparecerían de las estanterías en pocas semanas.
“Fue un proyecto hecho con muchísimo amor. Pensé en 100 copias y se agotó rapidísimo”, contó en el programa Residentas del canal GEN. “Los mensajes y el feedback que recibí valieron totalmente la pena”.
Pero más allá del éxito editorial, la obra plantea un mensaje poderoso, que consiste en la renuncia a la necesidad de encajar en un modelo de mujer perfecta que se exige desde redes, el entorno y, sobre todo, desde la propia mente.
Guise explica que el nombre del libro surgió de cientos de conversaciones con mujeres que cargan con una presión silenciosa, como ser madre perfecta, profesional perfecta, pareja perfecta y encima, tener el cuerpo perfecto.
“Llega un punto donde decís: ‘yo no quiero ser fit, ya está’. Porque ese ideal de perfección no existe”, afirma. Cuando esa exigencia cae, aparece otra trampa: el descuido.
“Al dejar de lado la idea de perfección, muchas entran en un abandono que termina erosionando el amor propio. Y todo empieza a relacionarse solo con el físico, cuando en realidad es algo espiritual, emocional”.
La autora también analiza cómo las comparaciones en redes sociales destruyen la autoestima. “Vivimos comparándonos con historias de 15 segundos. Con una chica que ya entrenó, desayunó perfecto y está impecable a las 5 de la mañana… y vos estás en bata, con tu café. Compararte con eso es perder siempre”.
Peor aún, también muchas se comparan con “la mujer que fuimos antes”, una versión pasada idealizada que ya no existe.
El libro aborda uno de los puntos más sensibles, que es la forma en que las mujeres se hablan a sí mismas. “Hay cosas que nos decimos que jamás le dirías a tu mejor amiga. ‘Soy fea’, ‘esto no es para mí’, ‘que mal me queda esto’. ¿A quién le dirías eso? ¿Por qué te lo decís?”, cuestiona Guise.
Cada capítulo propone ejercicios, mantras y reflexiones para reconectar con el cuerpo desde un lugar de respeto y bienestar, no desde la crítica. “El fitness y el wellness son una búsqueda de equilibrio personal, no algo para mostrar en Instagram ni para complacer a nadie. Es lo que te hace bien a vos”, agrega.
Guise insiste en una verdad que incomoda, pero libera: que cualquier proceso de cambio va a doler. “La gente viene un día al gimnasio, le duele y no vuelve. Pero los momentos incómodos son parte de la vida. Y son los que más enseñan”.
Subraya que no se trata de entrenar horas, sino de comprometerse con uno mismo. “Si solo podés cuatro minutos, hacé cuatro minutos. Con el tiempo serán diez, quince, veinte. La clave es honrar tu palabra”, resalta.
También invita a dejar la fantasía de que todas las mujeres deben lucir igual. “Me dicen ‘quiero tu panza’. Y yo les digo: ‘Mi panza no vas a tener nunca, porque vos tenés la tuya. Busquemos la mejor versión de la tuya’”.
Dancuart vive un estilo de alimentación disciplinado hace más de 10 años, y comparte recetas simples y accesibles para derribar mitos.
“Cuando empecé, comer avena era de gente enferma. Hacer mantequilla de maní en casa, un delirio. Hoy por suerte ya no. Me gusta mostrar que la comida saludable puede ser rica, fácil y con ingredientes que encontramos en cualquier súper”.
La autora analiza lanzar una nueva tirada del libro y adelantó que prepara una versión digital para ampliar su alcance.