Sputnik V, la campaña de marketing (y política) de Rusia que no salió como esperaban

Rusia se puso al frente de la carrera por la vacuna contra el COVID-19 al anunciar con bombos y platillos la Sputnik V. Lo que empezó como una buena campaña de marketing (y política) del régimen de Vladimir Putin terminó convirtiéndose en un dolor de cabeza para muchos países que actualmente sufren demoras para recibir las dosis del segundo componente.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

En agosto del año pasado, todas las miradas se centraban en Rusia tras haber hecho oficial el anuncio de la Sputnik V, registrada como “la primera vacuna contra el COVID-19” en el mundo.

La noticia fue recibida con sorpresa y escepticismo, considerando que la mayoría de los laboratorios seguían en ese momento en fase de ensayos clínicos para tener listas sus propias vacunas.

De esta manera, Rusia se ponía al frente de la llamada “carrera por la vacuna” que tenía a grandes competidores en la lista, entre ellos farmacéuticas de prestigio mundial como AstraZeneca, Pfizer o Moderna, sin mencionar a las empresas chinas que seguían en la misma senda aunque de manera más discreta.

La Sputnik V (bautizada así en honor al primer satélite soviético que fue capaz de orbitar alrededor de la Tierra) contaba con una eficacia de más del 90%, según el informe del Instituto Gamaleya, centro que tuvo a su cargo el desarrollo. Este dato despertó interés en el ámbito científico, que inicialmente tuvo ciertas dudas y miraba con recelo a la vacuna rusa debido a la poca información existente sobre su fabricación y, sobre todo, a la falta de publicaciones en revistas científicas para que sean avaladas por pares.

Luego de varios meses, finalmente se habían publicado los esperados ‘papers’ en la revista The Lancet, una de las más importantes en el mundo médico, y los resultados dejaron sorprendidos a varios: la vacuna había logrado la producción de anticuerpos y no provocó efectos secundarios, demostrando con ello ser “segura y eficaz”.

A partir de allí, el gobierno ruso se encargó de hacer lobby en el mundo con la Sputnik V, logrando sellar acuerdos con varios gobiernos, al punto de lograr que la plataforma sea registrada y aprobada en más de 50 países, entre ellos Paraguay.

En Latinoamérica fueron 9 los países que sellaron contratos con Rusia para asegurar la provisión de millones de vacunas, cada una en diferentes cantidades. En el caso de nuestro país, el acuerdo con el Fondo Ruso de Inversión Directa fue por un total de 1.000.000 de dosis, de las cuales apenas se han recibido hasta el momento 380.000.

Lo que empezó como una buena campaña de marketing del gobierno de Vladimir Putin para congraciarse con el mundo terminó convirtiéndose en un verdadero dolor de cabeza, en vista a la falta de cumplimiento de los plazos de entrega. En este caso, el principal problema radica en la demora para la entrega de lotes del Componente 2.

Cabe recordar que la Sputnik V es la única vacuna antiCOVID en el mundo que utiliza dos componentes diferentes para su aplicación: El Componente 1 (con el vector viral Ad26) y el Componente 2 (Ad5). En el resto de las plataformas, se utiliza la misma vacuna para la segunda dosis, por lo que no existen inconvenientes.

En un artículo publicado recientemente, Infobae relata de manera detallada la gravedad del asunto y menciona que seis países han alzado su voz con quejas por las demoras de Rusia, otros dos también recibieron tarde y menos de las dosis prometidas, pero prefieren mantener el bajo perfil para no dañar su relación política con Moscú (Venezuela y Nicaragua). Por todos estos problemas, Panamá decidió cancelar el contrato que estaba por firmar cuando se dio cuenta de que los rusos no podrían cumplirlo.

Uno de los que se encuentra “en figurillas” es Argentina, considerando que alrededor de 6 millones de habitantes que ya recibieron su primera dosis hace varios meses ahora se encuentran a la espera de recibir la segunda, aunque con pocas esperanzas de que eso ocurra en poco tiempo.

En el caso de Paraguay, la situación pinta un poco mejor en comparación a nuestros vecinos pero no deja de ser preocupante. De las 380.000 dosis recibidas, todas ya fueron administradas a la población, sobre todo entre el personal de blanco y los adultos mayores que fueron los primeros en ser inmunizados como parte el Plan Nacional de Vacunación contra el COVID-19.

Ante la falta de respuestas por parte de Rusia, las autoridades sanitarias ya analizan la posibilidad de una intercambiabilidad con otras plataformas, aunque la falta de estudios que avalen esta alternativa hacen que sea complicado. Otra opción barajada es la de “revacunar” a todas las personas que fueron inoculadas con la Sputnik V, lo cual a su vez acarrea posibles riesgos y la necesidad de gastar más dosis de las previstas.

Por todo lo mencionado anteriormente, el régimen de Vladimir Putin se encuentra entre la espada y la pared, con una imperiosa necesidad de cumplir los acuerdos suscritos con otros gobiernos en la brevedad posible, aunque teniendo que resignarse a haber perdido la credibilidad que logró construir con su campaña de “la primera vacuna contra el COVID-19”.

 

#1MédulaParaTami: joven necesita ayuda para salvar su vida

Hace poco más de un año, la vida de la joven Liz Tamara Maldonado (32), más conocida como Tami, dio un giro de 180 grados, tras ser diagnosticada con el síndrome Mielodisplásico, un cáncer en la sangre poco común. Ahora está en plena campaña de recolección de fondos para hacerse un trasplante de médula en México.

Liz Tamara Maldonado tiene 32 años y antes de la pandemia trabajaba en un local de eventos en Capiatá que pertenece a su familia pero que tuvo que cerrar por las restricciones sanitarias. Es así que ingresó a trabajar a un call center pero al poco tiempo su vida cambió totalmente cuando le diagnosticaron el síndrome Mielodisplásico y se vio obligada a quedar en su vivienda. Hace tres meses consiguió un trabajo a distancia en un estudio contable, por lo que no sale de su casa para no arriesgarse.

Muy feliz cuenta que su hermana Melody (23) será quien le donará su médula y que tiene previsto viajar con ella, otra hermana y su madre al hospital de Nuevo León de México. Para ello ya puso en campaña para juntar la suma de 300 millones de guaraníes, monto que necesita para viajar a realizarse el tan ansiado trasplante, ya que en países vecinos el costo es mayor. Hasta el momento logró juntar 71 millones de guaraníes.

“Seguimos gestionando ayuda en las binacionales, entregando papeles y además con los amigos y familiares hacemos actividades para recaudar fondos, como venta de pizzas en los semáforos, y otras que van surgiendo sobre la marcha, mi familia hace rifa, vende comidas, todo sea por lograr la meta”, dice sin perder la esperanza de conseguir el dinero, ya que su principal necesidad es esa actualmente.

Tami refiere que por el momento se hace transfusiones de sangre y que el temor es que estos procedimientos le modifiquen y haga incompatible con su donante, y es por eso que desea viajar ya a mediados de agosto. “Si dejo pasar el tiempo corro el riesgo de ser incompatible y que todo el plan se vaya al garete, será muy difícil conseguir otra donación. Entonces, si queremos seguir con el plan, lo antes posible debemos viajar. Estamos llegando a la fecha y tenemos una cierta cantidad de dinero, seguimos apretando y tenemos fe de que llegaremos”, agrega.

Respecto al monto que necesita, la joven explica que ese dinero ya incluye el pasaje aéreo, la cirugía y la estadía en el sitio, ya que si todo sale bien y no hay complicaciones luego de la cirugía, recién luego de dos meses podrá retornar al Paraguay.

“Entiendo que estamos pasando por tiempos difíciles, mucha gente está pasando mal, nadie quiere llegar a este punto de tener que pedir, pero cuando la vida corre en riesgo, uno busca las formas de seguir viviendo, quiero hacer muchas cosas en mi vida, quiero luchar hasta el último respiro, yo estoy agradecida con que comparta y comente mis publicaciones para llegar a más personas”, dice por último.

En su cuenta de Instagram, la joven lanzó una campaña de donación de 30.000 guaraníes, al resaltar que si 10 mil personas donaran ese monto, superará la meta.

Las personas interesadas en ayudar a Tami pueden contactarla al (0984) 584-500.



 

Entidades abrigo acogen a unos mil niños y corren riesgo de cierre

Unas 41 entidades denominadas “abrigo” están al borde del cierre debido al vencimiento del plazo de la ley de adopciones, que exige una readecuación de infraestructura y un cambio de modalidad antes del 5 de agosto. La Cámara de Diputados ya aprobó una prórroga de dos años, pero el estudio está pendiente en Senadores. ¿Qué deberán hacer estos hogares para seguir al cuidado de los chicos?

El 5 de agosto próximo debían quedar inhabilitadas unas 41 entidades que funcionan bajo la modalidad “abrigo institucional” (las últimas en el orden de prelación de la ley de adopciones) y que en conjunto son el techo de unos 1.000 niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad.

Para esa fecha, todos estos hogares deben readecuar su infraestructura y cambiar su modalidad de atención a la de “acogimiento familiar” o “abrigo residencial” según el artículo 116 de la ley de adopciones. En tal sentido, dicha normativa define estos conceptos de acuerdo con la capacidad edilicia, de la siguiente manera:

Abrigo residencial: Es la modalidad de cuidado alternativo asumido por una unidad ejecutora, encargada de la protección de un grupo reducido de hasta 6 (seis) niños, niñas y adolescentes, en un modelo de similar al de una familia en cuanto a su dinámica e infraestructura, debidamente habilitadas, autorizadas para funcionar y registradas por el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia.

Abrigo institucional: Es el cuidado alternativo ejercido por una persona jurídica que albergan 7 (siete) o más niños, niñas o adolescentes en un espacio físico de gran capacidad debidamente registradas, habilitadas y autorizadas para funcionar y registradas por el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia.

Además, los Juzgados de la Niñez y la Adolescencia que hubieran ordenado el abrigo de niños en estas entidades de abrigo de tipo institucional, debem, dentro del plazo de 60 días de entrada en vigencia de la Ley, iniciar las acciones que fueran requeridas para sacar a los niños de esos hogares o disponer otra modalidad de cuidado alternativo.

Sin embargo, esto tampoco ocurrió, dado que los juzgados de la Niñez y la Adolescencia limitaron su actuar a los casos urgentes, por lo que los procesos de mantenimiento de vínculo y de reinserciones, tanto a las familias nucleares o ampliadas, se vieron afectados.

No obstante, una modificación planteada por la diputada Rocío Vallejo y que ya prosperó en Cámara Baja, permite que este plazo de readecuación pase al 5 de agosto del 2023. Para que este nuevo plazo quede firme, se deberá aprobar también en Cámara de Senadores antes del próximo 5 de agosto.

“La ley es muy buena, lo que nosotros queremos es solamente plantear la extensión para que se adecuen, de lo contrario, en un mes, ¿a dónde enviaremos a esos niños?”,dijo la legisladora Vallejo sobre lo que hubiera significado la clausura de estos hogares de abrigo institucional.

Según la normativa que regula las medidas de cuidados alternativos y la adopción, se deben agotar todos los esfuerzos para que el niño o adolescente permanezca en su familia nuclear. Sin embargo, cuando esto no sea posible, se establece un orden de prioridad para conceder un cuidado alternativo y se distribuye de la siguiente manera:

a) Integrantes de la familia ampliada.

b) Integrantes del entorno afectivo cercano.

c) Terceras personas no parientes acreditadas en la modalidad de acogimiento familiar.

d) Abrigo residencial.

e) Abrigo institucional, excepcionalmente, en entidades debidamente habilitadas, registradas y con autorización de funcionamiento vigente

Esta transformación que exige la ley de adopciones a los hogares “abrigo institucional”, solamente podrá ser una realidad si es que se trabaja de manera articulada con los defensores, jueces y el Ministerio de la Niñez y de la Adolescencia, a criterio de la legisladora.

 

Desinfección de superficies, una práctica que hoy es innecesaria para prevenir el COVID-19

La desinfección de superficies se ha convertido en una práctica muy arraigada desde el inicio de la pandemia, en el afán de evitar a cualquier costa la transmisión del COVID-19. Tras más de un año conviviendo con el virus, la nueva evidencia científica demuestra que, al parecer, esta medida preventiva es innecesaria e incluso hasta inútil.

Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

A partir de la abrupta llegada del COVID-19, en el mundo entero se empezaron a adoptar nuevas medidas que tenían como principal propósito reducir la posibilidad de contagios de la enfermedad entre la población.

Fue así como se masificó el uso de tapabocas -primeramente en China, país de origen del virus, y luego en el resto del mundo- junto con el lavado de manos, la práctica del distanciamiento social, sin dejar de mencionar la aplicación de cuarentenas preventivas.

Con todo esto, se fue imponiendo un nuevo modo de vida que hasta este momento se mantiene vigente, con algunas flexibilizaciones en algunos lugares dependiendo de la situación epidemiológica de cada país.

Una de las medidas que también fueron aplicadas de manera preventiva es la desinfección de superficies, principalmente con alcohol al 70% o agua lavandina.

Durante los primeros meses de la pandemia, era común ver cómo cualquier objeto era rociado con alcohol antes de ser pasado de mano en mano. Lo mismo con las bolsas del supermercado, que debían pasar por un delicado proceso de desinfección antes de ser descargadas. Bancos, sillas y mesas corrían con la misma suerte.

A más de un año de convivir con el COVID-19 en nuestras vidas, la nueva evidencia demuestra que, al parecer, esta medida es innecesaria y hasta si se quiere decir inútil para la prevención de los contagios de la enfermedad.

Varios científicos de diversas partes del mundo insisten en que la transmisión del COVID-19 se produce a través del aire, específicamente de los aerosoles que son pequeñas partículas expulsadas por una persona al hablar, toser o estornudar y que permanece flotando durante varias horas.

José Luis Jiménez, profesor de Química de la Universidad de Colorado (EEUU) y especialista en el tema de aerosoles, había señalado recientemente en una entrevista que “es un desperdicio completo” el andar desinfectando superficies en vista a la evidencia existente hoy día, al tiempo de afirmar que “se ha gastado mucho tiempo y mucho dinero” en esta práctica.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC, por sus siglas en inglés) han repasado todas las evidencias científicas sobre contagio de COVID-19 por superficies y concluyeron que el riesgo de contagio por tocar una superficie contaminada es muy raro. En situaciones comunes, basta con limpiar con jabón o detergente común.

Según las estimaciones realizadas, el riesgo de contagio al tocar superficies contaminadas de COVID es de 1 entre 10.000.

“Debido a los muchos factores que afectan la eficiencia de la transmisión ambiental, el riesgo relativo de transmisión por fómites del SARS-CoV-2 se considera bajo en comparación con el contacto directo, la transmisión por gotitas o la transmisión aérea”, señalaban en su última revisión sobre este tema.

El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) también señala en sus guías que esta vía de contagio es la menos probable y destaca que no se ha registrado, después de millones de enfermos en todo el mundo, ningún caso de infección por fómites (objetos que son contaminados por algún virus o bacteria y que luego transfieren patógenos a una persona).

Otro de los que se sumó a esta misma línea es la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) que, luego de analizar la evidencia científica disponible, determinó que el nuevo coronavirus no se transmite a las personas a través de los alimentos o de los envases alimenticios.

“Dado que la cantidad de partículas de virus que, teóricamente, podrían ser recogidas al tocar una superficie es muy pequeña y la cantidad necesaria para la infección por inhalación oral sería muy alta, las posibilidades de infección al tocar la superficie de los envases o comer alimentos son extremadamente bajas”, aseguró la FDA en un informe elaborado junto con el Departamento Norteamericano de Agricultura (USDA).

De acuerdo con un artículo publicado por la revista científica The Lancet, la capacidad del SARS-CoV-2 para permanecer activo en superficies fue “exagerada” en los experimentos iniciales. Al parecer, en las primeras investigaciones que declararon este hecho, los científicos usaron concentraciones altas del virus para encontrar su tiempo de vida por fuera del cuerpo. En un escenario real, como un supermercado o un restaurante, esas condiciones son irreales.

Todo lo expuesto anteriormente nos hace concluir que la desinfección de superficies es una práctica innecesaria en la actualidad, teniéndose que priorizar la correcta ventilación de espacios cerrados, el lavado de manos, el distanciamiento entre personas y el uso constante de mascarillas para prevenir contagios de COVID-19.