Así Italia vuelve a la normalidad

El primer país donde se impuso el confinamiento hace más de dos meses para contener el nuevo coronavirus, sigue traumatizado por los estragos de la pandemia, tras registrar más de 32.000 decesos y paralizar su economía. Sin embargo, desde el 4 de mayo los italianos han recuperado una mínima libertad, con una primera flexibilización de las restricciones, bajo la estricta vigilancia de los "carabinieri".


Fuente: AFP

Los habitantes de Roma empezaron a reapropiarse del centro de la Ciudad Eterna sin turistas extranjeros y volvió el habitual tráfico con cientos de personas en las calles, la mayoría con mascarilla.

En Venecia, comparecieron las góndolas para ofrecer sus servicios a los habitantes de la ciudad ante la ausencia de turistas y en Milán, las lujosas tiendas de moda abrieron sus puertas, aunque con escasos clientes.

A partir de este lunes pueden abrir la mayoría de pequeños y grandes comercios, las peluquerías, los bares y restaurantes. “Italia vuelve a encender las luces, después de 69 días de cierre”, resumía el diario La Repubblica.

Algunas tiendas colgaron carteles de protesta por el cierre prolongado y el retardo en la atribución de ayuda económica: “Sin ayuda del gobierno, no podemos abrir”, decía en la puerta de una conocida tienda de electrodomésticos de la capital.

“Higiene, higiene”, es el nuevo paradigma para el célebre peluquero romano Luca Picchio, quien instaló separadores en plaxiglas y dispuso que un empleado controle el cumplimiento de las nuevas reglas “para garantizar tranquilidad tanto a sus empleados como a sus clientes”, explicó.

Los italianos volvieron además a misa tras dos meses de culto por video, aunque manteniendo las medidas de distanciamiento social y recibiendo la comunión en la mano.

El papa Francisco se congratuló el domingo de “esta señal de esperanza”. “Pero, por favor, avancemos con las normas que nos han dado para asegurar la salud de cada uno”, insistió.

En Milán, una misa a media jornada en su majestuosa catedral gótica, símbolo en la capital de la Lombardía, recordó a los muertos de una de las regiones más castigadas por la pandemia.

“No podemos permitirnos” esperar a que se descubra una vacuna para reabrir el país, justificó el sábado el primer ministro italiano, Giuseppe Conte.

“Nuestros principios siguen siendo los mismos: proteger la vida, la salud de los ciudadanos. Pero tenemos que declinarlos de forma diferente”, insistió.

La propagación de la pandemia parece estar bajo control y el balance de víctimas mortales volvió a descender este lunes, cayendo por debajo de los 100 decesos en 24 horas por primera vez en dos meses.

Unos 800.000 comercios estuvieron autorizados a reabrir este lunes, según la confederación patronal Confcommercio. Siete bares de cada 10, y el 80% de las imprescindibles “gelaterie” (heladerías), prevén volver a recibir clientes.

Los italianos pueden de nuevo reunirse con su familia, amigos o compañeros, en el domicilio o en el exterior. Las grandes congregaciones siguen no obstante prohibidas, así como las fiestas privadas. El uso de la mascarilla es obligatorio en los lugares cerrados abiertos al público y los desplazamientos entre regiones requieren una justificación.

La próxima etapa del desconfinamiento sera el 25 de mayo, con la reapertura de gimnasios, piscinas y centros deportivos. El 3 de junio, el país abrirá sus fronteras a los turistas europeos, una prioridad para las autoridades para relanzar el sector clave del turismo.

 

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