Revelan “chantaje de alto nivel” de Pfizer para vender vacunas a países de Sudamérica

Una investigación desarrollada en Londres y Cusco desnuda las descabelladas exigencias de Pfizer a países sudamericanos para la venta de vacunas. Poner los bienes soberanos como garantías en casos de negligencias y futuros pleitos legales es una de las condiciones.

El extenso material elaborado por el Buró del Periodismo de Investigación en Londres con apoyo del Ojo Público del Perú, muestra las insufribles negociaciones entre Pfizer y países sudamericanos para la comrpa de vacunas. En el mejor de los casos se llegaba a un acuerdo luego de meses de tratativas, pero bajo condiciones “intimidantes” para los Gobiernos.

La investigación identifica a varios países, pero también mantiene en reserva a uno o dos de ellos, por acuerdo de confidencialidad firmado con las autoridades.

En Argentina y en un país anónimo, los fabricantes de Pfizer exigieron una indemnidad adicional contra cualquier reclamo civil por cualquier efecto adverso que pudieran presentar los vacunados, un aspecto que el ministro Julio Mazzoleni siempre mencionó en sus conferencias de prensa al detallar las condiciones de las fabricantes en general, pero sin aclarar a qué marca se refería.

Otra insólita exigencia fue que los países pongan como garantías sus activos soberanos-como edificios de embajadas y bases militares- contra el costo de futuros pleitos legales.

Como una “intimidación de alto nivel y un chantaje” describió uno de los funcionarios del país anónimo a las pretensiones del gigante farmacéutico para concretar la venta de vacunas.

Èl y un representante de la Argentina consideraron que las demandas de Pfizer iban mucho más allá que la de otras empresas, además de implicar cargas financieras adicionales al tener que aprobar nuevas legislaciones complejas para eximir a los fabricantes de responsabilidades.

La cuestionada indemnidad -dejar libre de responsabilidad en caso de daños- incluye no solamente posibles efectos adversos de los inmunizados, sino también las posibilidades de que Pfizer haya enviado la vacuna incorrecta o cometido errores de fabricación.

 

Tras las huellas de James Manlove: El corsario que soñó con cambiar la suerte del Paraguay en la Guerra Grande

Corría mayo de 1866 cuando un grupo de veteranos del desaparecido Ejército de los Estados Confederados de América se presentó en la legación paraguaya en París. El ministro Cándido Bareiro supo de un temerario plan orquestado por el misterioso Mayor James Manlove. Era una locura, pero con la capacidad de influir en el curso de la Guerra, y cambiar la suerte del Paraguay, contra la Triple Alianza.

Por Gonzalo Cáceres - Periodista (@gonzatepes)

Manlove es de esos personajes que genera pasiones en quien lo descubra, a tal nivel de protagonizar “Diagonal de Sangre” de Juan Bautista Rivarola Matto, quizá la más brillante de las novelas históricas paraguayas.

Un espeso manto de teorías envuelve la figura de este oficial sudista que -a juzgar por las fuentes que sobrevivieron- intentó a como dé lugar recuperar la honra que le fue arrebatada en los campos de batalla.

Quizá por dinero, o posiblemente solo por la sed de aventuras, hasta puede que planeó hacerse rico a costa de pillaje; pero, sin duda, el intrépido Mayor Manlove abrazó la causa paraguaya tanto como para burlar a los tiradores del frente, hacerse atrapar por una patrulla paraguaya y aceptar una muerte segura, en el afán de comparecer ante el mismísimo Mariscal Francisco Solano López.

Esta es su historia…

EL CONFEDERADO

Los testimonios sobre la vida y andanzas de James Manlove, así como su estadía en Sudamérica, son turbios y tan escasos que no pasaría de leyenda urbana de no ser por las memorias de Charles A. Washburn (representante de los Estados Unidos en Paraguay, 1861-1868) con quien coincidió en 1865 en Río de Janeiro y se lo volvió a cruzar en Buenos Aires y Asunción.

Dice la historia, o la leyenda, que Manlove habría nacido en Maryland a principios de 1830, aunque otras versiones indican que en mayo de 1833 en el Condado de Schuyler, Illinois. Según Washburn, Manlove se formó en las más prestigiosas academias militares y -estima- provenía de una adinerada familia sureña, muy probablemente dueña de plantaciones y esclavos.

Manlove hablaba con orgullo de su servicio en el Ejército de la Confederación en la Guerra de Secesión (1861-1865), una larga y sangrienta contienda que comenzó cuando los Estados del Sur declararon su independencia y marcharon contra el Norte en pro de sostener el sistema esclavista (el fuerte de la economía del Sur estaba en los campos y la mano de obra esclava).

OSCURO PASADO

El presunto mentor de Manlove, el general Nathan Bedford Forrest, hizo historia como un destacado estratega y por ser miembro fundador del tristemente célebre Ku Klux Klan, una organización supremacista blanca que aterrorizó a la población afroamericana del Sur de los Estados Unidos en las décadas siguientes al conflicto.

Como funcionario del Gobierno de la Unión, Washburn analiza detenidamente este aspecto de la historia personal de Manlove ya que -si en verdad sirvió a Bedford Forrest, es altamente probable que se vea involucrado en la masacre de Fort Pillow, un controversial episodio donde las fuerzas al mando de Forrest pasaron por las armas (inclusive se menciona que fueron quemados vivos) a los soldados afroamericanos de la Unión que se habían rendido. Este incidente fue lo suficientemente cuestionable como para manchar la carrera militar de Forrest, que terminó la guerra con rango de teniente general.

El ministro estadounidense describió a Manlove como “un fortachón de un metro noventa, lleno de cicatrices de batalla, con todas las características de un veterano”. La documentación existente en el Washburn-Norlands Library habla de un soldado profesional “supremamente confiado en sí mismo y leal a la causa sureña, incluso en la derrota”.

Washburn menciona en sus notas que Manlove negaba lo de Fort Pillow. Su papel en el caso y su relación con Forrest quedó en la nebulosa, aunque Washburn avaló su participación en la Guerra Civil.

INTENCIONES

Manlove se presentó en un principio ante Washburn como turista. Anduvo de paso por Uruguay y Brasil (donde tuvo su primer encuentro con Washburn) y se mostraba ansioso por continuar “descubriendo la región”. En Montevideo corrió el rumor de que Manlove le habría ofrecido al ministro chileno un “plan” para aumentar el potencial bélico de la flota de su país, sin más repercusión.

EL PROYECTO CORSARIO

Al parecer, las ideas de Manlove y sus socios no quedaron en Sudamérica. A medida que crecía el drama entre Paraguay y las fuerzas combinadas de Argentina, Brasil y Uruguay, los sudistas buscaron contactar con el Gobierno de López.

El secretario de la legación paraguaya en París, Gregorio Benites (1834-1910), registró que el 7 de mayo de 1866 el encargado de negocios Cándido Bareiro (1833-1880) recibió la visita de una comitiva de militares estadounidenses, todos del derrotado bando de la Confederación, quienes le comentaron acerca de un “plan” (sí, ese mismo) para ofrecer al Mariscal López, que por entonces hacía correr ríos de tinta a propios y extraños en los principales periódicos de Europa en defensa de la causa nacional.

A ciencia cierta, por aquellos años un importante número de veteranos sudistas se habían refugiado en Europa, con material bélico sobrante de la contienda estadounidense a su disposición.

Sobre el encuentro, Benítes reportó: “Se comprometían por un contrato que firmasen con el representante oficial del Paraguay, a organizar por cuenta de ellos una flotilla de seis vapores de los más ligeros y fuertemente armados, que les habían servido en la larga Guerra de Secesión (...)”.

Benítes explica que los hombres afirmaron que esta flota “sería dotada de la tripulación y armamentos necesarios para hacer, con seguro éxito, la guerra marítima (...)” y sin tantear “un centavo, un solo hombre, ni nada”.

Los sudistas solicitaron, para el efecto, que el Gobierno paraguayo expida la patente de corso y les facilite la bandera y las documentaciones correspondientes “que acrediten oficialmente el carácter de la expedición naval proyectada”.

Básicamente, un corsario era un pirata al servicio de una nación (práctica muy utilizada por los británicos para combatir el expansionismo español en altamar), con la diferencia de que las acciones de los piratas carecían de legalidad y las del corsario estaban avaladas por el contratante. Por eso no es de extrañar que los sudistas no hayan pedido dinero, ya que sus incursiones podrían proporcionales grandes ganancias del asalto, saqueo y secuestro de poblaciones enteras.

Si bien Benítes no individualiza la identidad de los hombres, las memorias de Washburn hacen alusión a este encuentro en París y su intercambio de opiniones con Manlove en Río de Janeiro. “Dijo (Manlove) que tenía acuerdos con varios dueños de buques forzadores de bloqueos y tenía cartas de algunos de ellos (...) aunque por razones de prudencia no contenían nada del negocio en cuestión. Su plan era pasar al Paraguay para obtener patente de corso del presidente López (...) para retornar a Estados Unidos y utilizar varios forzadores de bloqueo ociosos para cazar transportes y buques mercantes brasileños”.

SIN RESPUESTA EN PARÍS

Los corsarios norteamericanos merodearon la legación paraguaya por unos “10 o 12 días”, sin encontrar una respuesta favorable de parte del ministro Bareiro, que no se animó (algunas versiones indican que Bareiro habría hecho la vista gorda a propósito, pero esa es otra historia) a expedir las patentes sin antes consultar al Mariscal López, si bien el Paraguay no firmó la Declaración de París (1856) y, a todas las de la ley, podía contratar corsarios.

LA CUESTIÓN

Se corrió la voz y el asunto de los corsarios ya no era un secreto de Benítes y Bareiro. El diario argentino ‘La Tribuna’ (del 10 de mayo de 1867) se hizo eco: “Nuestro poder de guerra fluvial, materialmente considerado, es nulo, y si por acaso cayera un corsario paraguayo en nuestras aguas, impunemente ofendería nuestros pueblos y costas”.

Washburn sabía que el plan de Manlove solo le traería problemas y podía comprometer al Gobierno estadounidense ante Francia, España y Gran Bretaña, si López aceptaba esta propuesta. Entonces, el ministro hizo lo que un político haría en tal situación: trató de disuadir a Manlove, que a esas alturas ya se encontraba en Buenos Aires.

LLEGADA AL PARAGUAY

Sin embargo, en agosto de 1866, y tras meses sin saber de Washburn, el buen Mayor Manlove, habiéndose congraciado previamente con Bartolomé Mitre y los oficiales argentinos en Tuyutí, marchó una mañana solo a cazar patos. Se escondió en los pastizales al norte del campamento de la Triple Alianza y se escabulló a través de la línea, siendo capturado por una patrulla del Ejército paraguayo.

El estadounidense fue encarcelado en Paso Pucú. Trató de explicarse y pidió hablar con el Mariscal. Los soldados examinaron sus pertenencias y, “como no había nada en ellos que mostrara estar apoyado por una parte responsable, López, como era habitual, llegó a la conclusión de que era un espía o asesino, y su primer impulso fue fusilarlo” (un periódico de Buenos Aires hizo correr la voz de que era un “experto tirador al servicio de los argentinos, con la misión de matar oficiales paraguayos”).



Pero, y para fortuna de Manlove, Solano López desistió y, en cambio, lo puso bajo custodia del temido coronel de Estado Mayor Luis Caminos, a quien Washburn consideraba un “inquisidor”.

Manlove insistió e insistió en la veracidad de su propuesta (sus reiteradas notas a López y al ministro de Guerra sobreviven hasta hoy día en el Archivo Nacional de Asunción). Bajo custodia del Ejército paraguayo, continuó negando los cargos de espionaje en su contra.

REENCUENTRO CON WASHBURN

La situación de Manlove mejoró en algo con su salida de los calabozos de Paso Pucú y traslado a Asunción, pero su proyecto de corsarios llevaba meses varado.

El sudista se reunió con Washburn en la capital paraguaya y, si bien era técnicamente un prisionero, el diplomático solicitó al Mariscal López un subsidio ya que Manlove era prácticamente un indigente.

Y la cosa se complicó. En 1868, Washburn asiló en su legación a personas acusadas de conspirar contra López y el gobierno paraguayo lo acusó de ser cabecilla. Tras su renuncia, Washburn solicitó que el Congreso de los Estados Unidos investigara su gestión en Paraguay y su relación con López quedó irremediablemente rota, llegando a congraciarse con los diplomáticos de la Triple Alianza.

Pasó el tiempo y Manlove no consiguió más atención del Estado Mayor. A esas alturas Solano López se enfocó en la guerra total contra las fuerzas invasoras.

¿QUÉ FUE DE ÉL?

Es en este punto en el que el rastro de Manlove se diluye… y se pierde.

Algunas versiones indican que el desilusionado hombre fue puesto en libertad por las fuerzas brasileñas que llegaron a ocupar y saquear Asunción. Se dice que posteriormente lo habrían enviado ante la Corte de Pedro II en Río, que se lo vio luego por Buenos Aires y Montevideo y que un tiempo después volvió a los Estados Unidos, donde no se conocen más datos de su vida, ni de su muerte (habría fallecido en Golden, Illinois, en 1888).

Otras versiones indican que Manlove pudo haber sido devuelto al campamento del Ejército paraguayo por orden del Mariscal López (sobre esto no hay nada escrito), sometido a los procesos militares que comenzaron en octubre de 1868 en San Fernando y ajusticiado por orden de los Tribunales de Sangre.

La verdad queda en deuda.



¿Y SI LO IMAGINAMOS?

Sin embargo, y si usted, querido lector, permite una ‘salvedad’, en “Diagonal de Sangre” el grandioso Juan Bautista Rivarola Matto fantasea con una idea romántica, quizá buscando un digno final para tan seductor personaje.

Rivarola Matto se imagina el final de Manlove en palabras del coronel Juan Crisóstomo Centurión, así lo cuenta: “Al momento en que (Bernardino) Caballero se lanzaba a la última carga de la batalla de Ytá Ybaté, apareció de súbito un gigante semidesnudo, montado en un moro con rabincha, riograndense, blandiendo un enorme sable. Se abalanzó al entrevero, hizo un estrago terrible, y cuando el enemigo hubo sido puesto en fuga, se alejó un trecho, encabritó su caballo, saludó triunfalmente a los asombrados jinetes paraguayos, y partió al galope perdiéndose en la distancia en dirección a los esteros del Ypecuá. Y eso es todo lo que se pudo averiguar de James Manlove”.

¿HUBIESE FUNCIONADO?

Aunque el Estado Mayor de Francisco Solano López siempre desconfió de Manlove, su excéntrico proyecto sí podría haber funcionado.

Los forzadores de bloqueos, de los que constantemente hablaba en sus cartas, habían destruido millones de dólares en tráfico comercial de los Estados del Norte durante la Guerra Civil.

Si el mariscal López hubiese otorgado a Manlove la patente de corso, el conflicto con la Triple Alianza podría haberse tornado más complejo (considerando, también, que hubiese llegado a tiempo a los Estados Unidos) y, tal vez, con un carácter internacional más favorable.

Las cartas evidencian que Manlove planeaba azotar las costas de Brasil, en su paso hasta Río de Janeiro y propinar allí una destrucción a cañonazo limpio, con desembarco y saqueo, así la Flota imperial se vería obligada a desbaratar el bloqueo impuesto en los ríos paraguayos en auxilio de su propia capital.

Indudablemente, una flota corsaria con bandera paraguaya al ataque sorpresivo de las costas brasileñas hubiese llamado la atención de la prensa mundial e instado la intervención de las potencias (movidos por el interés de los bancos).

Pero López, al parecer, nunca llegó a considerar seriamente esta opción. No se conoce de documentos que demuestren que al menos lo llegó a debatir con su Estado Mayor. Lo cierto es que no pasó, no fue así.

Del rumbo de la Guerra Grande se sabe el final y sus consecuencias.

FUENTES

Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011).

Charles A. Washburn. “The History of Paraguay with Notes of Personal Observations and Reminiscences of Diplomacy under Difficulties” (1871).

George Frederick Masterman. “Seven Eventful Years in Paraguay” (1869).

Claudio Velázquez Llano. “La Guerra Total. El salto tecnológico y la evolución de la guerra en el Siglo XIX” (2020).

Manuel Peña Villamil, “Los corsarios sudistas en la guerra de la Triple Alianza” (1966).

 

La mansión de Trovato, ¿imitación del Palacio de López?: Los escándalos del exdirigente

La Secretaría de Prevención del Lavado de Dinero reveló dos informes confidenciales sobre operaciones sospechosas que involucran al expresidente de Olimpia, Marco Trovato. Los vínculos de la empresa Apostala, concesionaria exclusiva de las apuestas deportivas en Paraguay con la firma FastPay de la familia Trovato e indicios de presunta evasión impositiva en el flujo de dinero manejado a travéz de la Fundación Franjeada. La mansión propiedad de Trovato, ubicada en una coqueta zona de Chaco'i, es una semi réplica del Palacio de Lopez.

Conforme a los datos financieros que aparecen en uno de los reportes secretos de la Secretaria de Prevención de Lavado de Dinero se verificó que la firma DARUMA SAMS.A. para la marca Apostala, registra créditos de la firma Infinium S.A. (FastPay) propiedad de la familia Trovato. El monto total del crédito a favor de la empresa FastPay asciende a Gs 24.067.098.756.

El informe de carácter reservado y confidencial ya se encuentra en poder del Ministerio Publico. Confirma la introducción en el sistema de apuestas de DARUMA SAM S.A. de la firma FastPay, con la función de recepcionar las apuestas en la plataforma web permitiendo que el dinero de las apuestas se realice a través de plataformas de medio de pago electrónico y sistemas de pagos mediante tarjetas de crédito.

La firma Infinium S.A. fue constituida en la ciudad de Asunción el 16 de marzo del 2018 ante el escribano público Justo Germán Denis. La inscripción de la firma en el Registro Publico de Comercio se realizó en fecha 6 de abril del 2018. El capital de la firma es de Gs 120 millones confirmado por 12 acciones de 10 millones cada una. Entre los accionistas de la firma aparecen: Julio Cesar Trovato Retamozo y Marco Antonio Trovato Villalba, ex presidente del Club Olimpia y director titular de la firma FastPay.

De acuerdo al reporte de la Seprelad el 17 de mayo del 2018, apenas un mes después de comenzar a operar, la empresa de Trovato registra una transferencia Gs 100.826.816 a favor de la firma Apostala.

La empresa Fastpay es una multipasarela de pagos para cobros online con tarjetas y billeteras electrónicas. En un comunicado hecho público por la firma Daruma SAM se men­ciona que FastPay es un “medio electrónico de agi­lización de integración” que usa Tigo Money para hacer sus pagos y que pertenece a la firma Infinium, de Julio Trovato Retamozo. El comunicado incluso habla de que se firmó un contrato con la firma de los Trovato para hacer este servicio.

¿Por qué la empresa de Trovato, ligada a las apuestas deportivas, aparece bajo la lupa de la Seprelad?

La firma FastPay, perteneciente a la familia Trovato, aparece con reporte de operaciones sospechosas de la Seprelad en calidad de actor principal. El reporte se genera el 15 de noviembre de del 2019 y se refiere a movimientos financieros llevados a cabo entre los meses de mayo a noviembre del 2019 por un total de Gs 9.168.155.565.

La empresa Infinium S.A. recibe créditos en cuenta de Tigo Money Mobile Cash y posteriormente transfiere vía SIPAP el monto a su cuenta en una entidad bancaria para luego realizar los pagos a la firma DARUMA SAM (Apostala). La empresa de Trovato procesa el pago y se queda con el 5% del costo por el servicio.

La alerta que se activó en el sistema bancario se registró tras la no contestación por parte de la empresa FastPay a los pedidos de informes hechos desde la entidad bancaria sobre el beneficiario final de las operaciones y el control que se aplican a las transacciones realizadas en la pasarela de pagos. La empresa de Trovato no respondió qué controles se aplican a los pagos realizados en la plataforma.

Según el reporte de transferencias realizadas desde FastPay a favor de Apostala desde el mes de agosto del año 2018 hasta agosto del año 2020, las operaciones alcanzaron un monto de Gs 42.632.966.022

Los ingresos recibidos a través de FastPay no constituyen la totalidad de los ingresos obtenidos por Apostbala. Los pagos de apuestas en efectivo, que carecen de control, constituyen la principal vía de ingresos. El informe de la Seprelad destaca la precariedad del sistema para justificar el ingreso de los montos directamente desde la concesionaria de juegos de azar al sistema financiero.

Fundación Franjeada

Trovato también aparece bajo la lupa de Seprelad por presunta evasión y manejos “extraños” del flujo de dinero del club Olimpia y la Fundación Franjeada.

Con la creación de la Fundación Franjeada y su acuerdo con el club Olimpia se comenzaron a mover grandes cantidades de dinero con fines mínimamente de evasión, es lo que concluye el informe secreto de Seprelad al que accedió La Caja Negra.

El análisis documental realizado por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Seprelad sobre del movimiento financiero del Club Olimpia y la Fundación Franjeada concluye que existen señales de alerta e indicios de evasión y presunto lavado de dinero.

Se verificó la inyección de dinero cuyo origen no encuentra justificación en las documentaciones vinculadas al Club Olimpia y a la Fundación Franjeada, ambas manejadas por Trovato.

 

Prueba del amaño: Seprelad confirma que Trovato pagó con cheque de su cuenta bancaria

De acuerdo al informe de inteligencia financiera de la Secretaria de Prevención de Lavado de Dinero fechado el 29 de octubre del 2020 el expresidente del Club Olimpia, Marco Trovato, emitió un cheque a favor de la persona sindicada como “gestor” de los amaños de partidos. Trovato aseguró en varias ocasiones que el cheque era falso.


Fuente: La Caja Negra - Unicanal

El informe de carácter confidencial elaborado por la Seprelad apunta a Trovato por operaciones sospechosas y por formar parte de un presunto esquema de evasión de impuestos.

El cheque cuya copia aparece en el reporte de la Seprelad fue emitido desde la cuenta numero 701586397, cuenta personal de Trovato, a favor de Edgar Waldemar Troche.

Este último era quien gestionaba los favores en los partidos a Trovato y aparece en calidad de testigo protegido en el proceso ante la FIFA.



El cheque tiene fecha de emisión el 18 de octubre de 2018 figura a nombre de Edgar Troche y fue cobrado en ventanilla el 19 de octubre.

Este cheque se hizo famoso porque el propio Marco Trovato, su entorno e incluso su defensa jurídica, intentaron en varias ocasiones negar su existencia.

El caso le valió al exdirigente de Olimpia una sanción de por vida por parte de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) para ejercer como dirigente por manipular partidos.

Para la Comisión Disciplinaria de la FIFA, los documentos que se arrimaron en el marco de la investigación con relación a este cheque fueron pruebas reales y contundentes. Ahora lo mismo es confirmado por la Seprelad.

La confirmación por parte de la Seprelad de la emisión del cheque desde la cuenta personal de Trovato y del cobro del mismo refuerza lo afirmado por la propia FIFA, el documento se real y es auténtico.

En efecto, en el punto 82 de las argumentaciones, la Comisión de la FIFA dice: “A la luz de lo que antecede, y habiendo observado, además, entre otros, que la entidad bancaria y el número de cuenta que figuran en el cheque coinciden con la entidad bancaria y el número de cuenta del extracto bancario aportado por el Sr. Trovato, la Comisión cuenta con elementos suficientes para determinar, con un grado de satisfacción suficiente, que no existen pruebas de que el cheque no sea auténtico”.

En la denuncia contra el expresidente de Olimpia se detalla que durante un periodo de casi dos años, entre mediados del 2018 y finales del 2019, el denunciante, Edgar Waldemar Troche, gestionó y amañó partidos del torneo local para beneficiar al club Olimpia, previa venia del propio presidente del club y con posteriores pagos de sumas millonarias.