La pobreza en Brasil registra la cifra más baja desde 2012

El presidente Lula da Silva celebró el dato en sus redes sociales.

En 2023, las tasas de pobreza y pobreza extrema cayeron en Brasil hasta el 27,5 % y el 4,4 %, respectivamente, lo que implica los niveles más bajos desde que comenzó el registro en el año 2012.

Los datos se desprenden de un estudio del Instituto Jones dos Santos Neves (IJSN), que reporta la caída generalizada de la tasa de pobreza en 25 estados y en el Distrito Federal de Brasilia, es decir, en todas las entidades salvo en Acre, donde el índice registró un alza del 0,4 %.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se ha felicitado por las buenas cifras en sus redes sociales: “Empezando otro día de trabajo con buenas noticias. Menor tasa de pobreza de la serie histórica. Un buen día para todos”, escribió este miércoles en X.

El informe del IJSN parte de los datos de la Encuesta Nacional Continua por Muestra de Hogares: Ingresos de Todas las Fuentes 2023 publicada por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística.

Las cifras recogen que Brasil disminuyó la tasa de pobreza del 31,6 % registrado en 2022 al 27,5 % en 2023. Lo que se traduce, en términos absolutos, a una reducción de 8,6 millones de personas, de 67,8 a 59,2 en 12 meses.

La mayor reducción se produjo en el estado de Amapá, al norte del país, donde el indicador cayó casi 15 puntos porcentuales, descendiendo desde el 47,8 % hasta el 33 % del año pasado.

La tasa de pobreza más alta del país se registra en Maranhao, con el 51,6 %, seguida de Acre (51,5 %). En el lado contrario, con los niveles más bajos, se encuentra Santa Catarina (11,6 %), seguida de Rio Grande do Sul (14,4 %).

En el caso de la pobreza extrema, en 2023 el índice bajó del 5,9 % al 4, 4%, también el menor nivel de la serie histórica. En términos absolutos más de 3 millones de personas salieron de esta categoría, descendiendo de 12,7 millones en 2022 hasta los 9,5 millones en 2023.

Renuncia jefe de gabinete de Milei y asume el ministro de Interior

El jefe de gabinete de Argentina, Nicolás Posse, renunció a su cargo y en su lugar asumirá el actual ministro del Interior, Guillermo Francos, informó el gobierno del presidente Javier Milei en un comunicado en la red social X.

“El ingeniero Nicolás Posse presentó su renuncia a la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación (...) el Dr. Guillermo Francos asumirá el cargo de jefe de gabinete de Ministros con el objetivo de brindar mayor volumen político a la Jefatura de Gabinete”, dijo el gobierno en el comunicado en X.

Posse no se ha pronunciado de momento al respecto.

Dentro del gobierno, Francos oficia como principal interlocutor con los distintos sectores políticos y las gobernaciones, y tiene un rol clave en la negociación de la “Ley bases”, que impulsa el gobierno y que desregula la economía argentina, modifica el sistema de pensiones y la ley laboral.

Francos también fue una pieza importante en el armado de campaña de Milei, a la que se sumó luego de haber renunciado como representante argentino en el Banco Interamericano de Desarrollo, cargo al cual había sido designado por el expresidente Alberto Fernández (centroizquierda).

Fuente: AFP

‘Invierno’ sexual: por qué cada vez más gente tiene menos sexo

El 'invierno' sexual queda más patente entre los jóvenes, aunque no todas las regiones siguen esa tendencia global.

El desenfreno propio de la revolución sexual, que abrió paso a la sobresaturación erótica, está dejando de ser tendencia, eclipsada por otra corriente de signo contrario: el celibato voluntario y la pérdida de interés en las citas o en llevar una vida de pareja.

Al menos así ocurre en determinadas regiones del planeta, entre las que no parece contarse Latinoamérica. Allí, con el romanticismo a flor de piel y ese lirismo del tipo “imposible el celibato, sin ti me mato”, no parece haber indicios de que la frecuencia sexual se resienta entre la población.

En Moscú tampoco: la última encuesta, publicada a finales del año pasado, reflejaba que los residentes de casi todos los barrios consideran necesario practicar sexo dos o tres veces a la semana para ser feliz. En algunas zonas de la capital rusa la exigencia sube hasta varias veces —o al menos una vez— al día.

Una situación diferente parece observarse en los países de Europa occidental y en Estados Unidos, entre otras regiones, donde se ha detectado en las últimas décadas una disminución en la frecuencia de la actividad sexual. Ya a principios de la década de 2010, los estadounidenses adultos tenían relaciones sexuales nueve veces menos (al año) que a finales de los años 90.

La inapetencia sexual en cifras

El ‘invierno’ sexual queda más patente entre jóvenes. Para 2018, uno de cada tres hombres estadounidenses de entre 18 y 24 años dijeron no haber tenido relaciones sexuales en el último año, determinó otro estudio, que analizó ese tipo de cambios desde 2009 y también traza una curva descendente en la vida sexual de la población.

La tendencia a la baja en la cantidad de estadounidenses que practican sexo al menos una vez a la semana se mantuvo también en los últimos años, cayendo al 33 % en 2021, antes de mostrar un ligero aumento, hasta el 35 %, en 2022. En comparación con 1989, cuando casi la mitad de la población admitía entregarse a los placeres carnales cada semana, las cifras presentan un pronunciado declive y el Instituto de Estudios de la Familia (IFS, por sus siglas en inglés) no da por terminada la recesión sexual.

En Francia la situación es parecida. La última encuesta del Ifop, publicada en febrero, evidenció que solo el 40 % de los consultados tiene sexo una vez por semana, en comparación con el 60 % de hace 15 años. Entre los jóvenes de entre 18 y 25 años, más del 25 % no mantuvo relaciones sexuales en todo un año, lo que representa cinco veces menos que hace 20 años.

¿A qué se debe?

Entre las razones que explican que cada vez sean más las personas, sobre todo en países desarrollados, que renuncian al sexo e incluso opten por el celibato voluntario, destacan tanto los cambios sociales, culturales y tecnológicos, como los factores económicos. Una mayor igualdad de oportunidades para las mujeres ha reducido la presión social para tener hijos o encajar en los roles de género tradicionales, mientras que el aumento de las opciones de entretenimiento y de ocio ha condicionado un cambio de enfoque para algunos.

El auge de las redes sociales y las aplicaciones de citas ha facilitado, en gran medida, el proceso de conectar con otra gente, al tiempo que ha aumentado la competencia y las expectativas en las relaciones.

La ausencia del derecho al aborto en determinados países, unido al costo cada vez mayor de criar hijos, llevan a algunas personas a replantearse su actividad sexual. La inestabilidad económica tampoco ayuda a revertir la tendencia a la baja, con la incertidumbre como factor atenuante del deseo de vivir en pareja.

En ese contexto, una reciente campaña publicitaria de la ‘app’ de citas Bumble, centrada en el lema “un voto de celibato no es la respuesta”, fue objeto de tantas críticas, que la empresa se vio obligada a retirar sus polémicos anuncios y a ofrecer disculpas públicas.

“En un mundo que lucha por el respeto y la autonomía sobre nuestros propios cuerpos, es atroz ver cómo una plataforma de citas socava las elecciones de las mujeres”, comentó la modelo estadounidense Jordan Emanuel, que trabajó para Playboy e hizo voto de celibato durante un año.

La actriz Julia Fox confesó sentirse mejor que nunca durante sus “2,5 años de celibato”. “Siento que, al involucrarte en una relación heterosexual intencionadamente, te estás apuntando a una dinámica malsana”, expresó en una entrevista con Elle el año pasado.

Si bien el celibato voluntario no es para todos —al fin y al cabo, puede generar sentimientos de soledad y aislamiento—, quienes eligen ese patrón suelen destacar como ventajas una mayor libertad y sensación de control sobre su vida, así como una reducción del estrés y de la ansiedad que pueden acompañar cualquier relación de pareja, lo que les permite enfocarse mejor en sus metas, pasiones y crecimiento personal.

China tiene en la mira a Taiwán y a Japón a través de sus buques

Japón avistó buques chinos navegando cerca de islas en disputa en el mar de la China Oriental durante un récord de 158 días consecutivos, declaró el lunes el portavoz del gobierno nipón. Misma situación denuncia Taiwán desde la asunción de su nuevo presidente.

Japón denuncia habitualmente la actividad marítima de China en torno a las islas Senkaku, que están bajo jurisdicción de Tokio, pero que Pekín reivindica como parte de su territorio y las denomina como Diaoyu.

La guardia costera japonesa observó este lunes cuatro buques de la Oficina de Policía Marítima de China navegando cerca de las islas, en la zona “contigua”, una franja de 12 millas náuticas que se extiende más allá de las aguas territoriales de Japón.

Fue el 158º día consecutivo en que se avistaron embarcaciones chinas en esa zona, superando el récord anterior de 157 días en 2021, afirmó el portavoz del gobierno, Yoshimasa Hayashi.

“El gobierno considera que esta serie de navegaciones dentro de la zona contigua y de intrusiones en aguas territoriales es un asunto extremadamente serio”, indicó a la prensa.

Hayashi declaró que el primer ministro, Fumio Kishida, expresó su preocupación en una reunión bilateral con el primer ministro chino, Li Qiang, celebrada el domingo en Seúl.

Fuente: AFP