Fentanilo, la droga que azota a EEUU, ahora intoxica a 30 delfines

Un total de 30 delfines dieron positivo de fentanilo y otras drogas en el Golfo de México. Los animales están siendo afectados por fentanilo, sedantes y relajantes musculares en su organismo.

Esta contaminación pone en riesgo la salud de diferentes especies marinas y de los seres humanos que consumen productos provenientes de estas aguas.

El hallazgo de fentanilo y otros medicamentos en los delfines del Golfo de México pone en evidencia los efectos devastadores de la contaminación en la vida marina y su posible repercusión en la salud humana.

Este hallazgo generó una alerta sobre la contaminación química en los océanos y el impacto de las actividades humanas en la fauna marina.

La investigación, hecha por la Universidad Texas A&M-Corpus Christi, comenzó tras encontrar un delfín muerto en el Golfo cerca del condado de Robstown, Texas, donde en el 2023 ocurrió la mayor incautación de fentanilo líquido en Estados Unidos. Se analizaron 89 delfines y se encontraron rastros de opioides, relajantes musculares y sedantes en sus tejidos grasos.

Los delfines, al ser bioindicadores de la salud del ecosistema marino, alertan sobre los peligros de la contaminación en los océanos.

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Los delfines, al ser bioindicadores de la salud del ecosistema marino, alertan sobre los peligros de la contaminación en los océanos.

Según el estudio publicado en iScience, las sustancias químicas pudieron llegar a los delfines de diversas maneras, como el contacto con agua contaminada, residuos humanos o el vertido de drogas por parte de barcos traficantes. De los 30 delfines que dieron positivo a fármacos, 18 presentaron rastros de fentanilo, un analgésico opioide hasta 100 veces más potente que la morfina. Además, todos los delfines analizados post mortem mostraron rastros de esta sustancia.

La región estudiada incluye áreas como la bahía Redfish y la Laguna Madre en Texas, así como el estrecho de Mississippi. Estas zonas fueron objeto de monitoreos históricos que también reflejan un problema persistente de contaminación farmacéutica en los ecosistemas marinos desde hace al menos una década.

El fentanilo, un opioide extremadamente potente, es responsable de muchas sobredosis debido a su alta toxicidad, incluso en dosis pequeñas.

España recibió a dos pasajeros con hantavirus

El Gobierno español aseguró el lunes que tomó “todas las medidas” necesarias para evitar contagios por hantavirus, tras el anuncio de dos casos positivos, un estadounidense y una francesa, entre las personas evacuadas el domingo del crucero Hondius en la isla de Tenerife.

“Todas las medidas adoptadas desde el inicio han tenido como objetivo cortar las posibles cadenas de transmisión”, aseveró el Ministerio de Salud español en un comunicado.

El último informe de la OMS del viernes registra un total de seis casos confirmados entre ocho sospechosos.

Allí se incluyen una pareja de pasajeros neerlandeses y una mujer alemana fallecidos a causa de esta enfermedad poco común transmitida principalmente por roedores, para la que no existe ni vacuna ni tratamiento.

La única cepa de hantavirus conocida hasta ahora como transmisible entre humanos —la Andes— fue confirmada entre los pasajeros fallecidos, lo que ha alimentado la preocupación internacional.

La OMS, que lidera la respuesta internacional al brote, insistió en que el peligro para la población en general sigue siendo mínimo, mientras varios países se preparan para repatriar a los pasajeros del MV Hondius.

Fuente: AFP

Casi un centenar de pasajeros y tripulantes del Hondius vuelan a sus casas

Noventa y cuatro de los aproximadamente 150 pasajeros y tripulantes del Hondius, el crucero afectado por un brote de hantavirus, iniciaron este domingo su regreso a casa desde la isla española de Tenerife, en una operación de repatriación que afronta su segunda y última jornada el lunes, cuando partirán los dos últimos vuelos y el barco zarpará rumbo a Países Bajos.

Fuente: AFP

“94 personas han desembarcado de 19 nacionalidades. El dispositivo ha resultado con total normalidad, con total seguridad”, dijo la ministra de Sanidad española, Mónica García, al término de las operaciones del domingo en en el puerto de Granadilla de Abona.

La única nota inquietante de la jornada fueron “los síntomas” que presentaba uno de los franceses evacuados, según informó el primer ministro francés Sébastien Lecornu.

La repatriación se hizo en avión desde el aeropuerto de Tenerife Sur y por nacionalidades, 23 en total; se inició con los españoles y estaba previsto que acabase con los estadounidenses.

Entre medio, salieron los aviones de Francia, Países Bajos -que se llevó a un pasajero argentino y un tripulante guatemalteco, los dos latinoamericanos del barco-, Canadá, Irlanda, Turquía y Reino Unido.

Estos últimos aterrizaron el sábado en Manchester y se espera que guarden cuarentena hasta por 72 horas cerca de Liverpool.

El martes despegarán los dos últimos vuelos: uno australiano y otro neerlandés, el país de bandera del barco, que se llevará a los últimos evacuados.

Las 19H00 (18H00 GMT) del martes es la hora límite establecida para que el Hondius abandone el puerto de la Granadilla de Abona con destino a los Países Bajos con unos 30 tripulantes.

El ambiente en el barco “no era preocupante”

Durante esta primera jornada, marcada por un amplio dispositivo sanitario y logístico, decenas de pasajeros fueron desembarcados en pequeños grupos desde la nave, fondeada en el puerto industrial de Granadilla de Ábona, y trasladados en lanchas hasta tierra, antes de ser enviados al aeropuerto.

“Si todo sigue conforme a lo previsto (...) a las 19H00 horas del lunes el barco va a zarpar rumbo a Países Bajos”, su base, declaró la directora de Protección Civil, Virginia Barcones.

El argentino repatriado, Carlo Ferello, restó dramatismo a la situación vivida a bordo. El ambiente no era “preocupante, la verdad”, afirmó al canal TN, al señalar que tras los primeros contagios “no aparecieron más casos”.

“Yo estaba solo (...), no tenía mucho contacto. Se siguió una vida bastante normal”, añadió este ingeniero jubilado, que realizará la cuarentena en Países Bajos.

El primer grupo en abandonar el crucero fueron los catorce españoles, trasladados al aeropuerto en autobuses especiales de la Unidad Militar de Emergencias (UME), adaptados con separación sanitaria.

Tras ser desinfectados y cambiar sus trajes de protección, volaron a Madrid y fueron ingresados en un hospital militar para cumplir cuarentena.

“Ejemplaridad y eficacia”

El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, presente en Tenerife, subrayó la cooperación entre países y reiteró que “el riesgo actual para la salud pública sigue siendo bajo”.

Según las autoridades sanitarias, los pasajeros permanecen mayoritariamente asintomáticos, aunque han sido clasificados como “contactos de alto riesgo” y deberán cumplir cuarentenas al llegar a destino.

Salvo los estadounidenses, que no serán necesariamente puestos en cuarentena, una decisión que tiene riesgos, estimó el director general de la OMS.

“Esto no es Covid”, justificó Jay Bhattacharya, director interino de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estadounidense, instando a la población a mantener la calma.

El último balance de la OMS cifra en seis los casos confirmados entre ocho sospechosos, incluidos tres fallecidos —dos pasajeros neerlandeses y una alemana— por este virus poco frecuente, para el que no existe vacuna.

El Hondius, que había zarpado el 1 de abril desde Ushuaia (Argentina), permanece fondeado sin atracar, a petición de las autoridades regionales canarias, que expresaron su rechazo a la operación por motivos de seguridad sanitaria.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, defendió sin embargo el dispositivo, destacando que España “responderá con ejemplaridad y eficacia”, en una crisis que vuelve a situar al país bajo la atención internacional.

Desembarco del Hondius en Islas Canarias

Tras semanas de incertidumbre en el Atlántico, el buque neerlandés atracó en el puerto de Granadilla para iniciar el desembarco. Bajo estrictos protocolos internacionales y sin síntomas activos a bordo, los pasajeros serán repatriados a sus países de origen, mientras los ciudadanos españoles cumplirán cuarentena en un hospital militar de Madrid.

Esta mañana, el crucero MV Hondius desembarcó en el dique del puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife, marcando el inicio de un complejo operativo sanitario tras registrarse un brote de hantavirus (cepa Andes) a bordo. El buque, que transporta a un total de 147 personas —88 pasajeros y 59 tripulantes de 23 nacionalidades—, recibió la autorización de escala en España para gestionar la emergencia sanitaria que ya ha causado tres fallecidos y varios contagios confirmados fuera de la embarcación.

A pesar de la gravedad del brote inicial, las autoridades confirmaron que, al momento del atraque, ninguna de las personas a bordo presenta síntomas del virus. Para garantizar la seguridad de la isla, se ha implementado un protocolo de “contacto cero” con la población local; los pasajeros, vestidos con chubasqueros azules y mascarillas, son trasladados directamente desde la escalinata del barco hacia el aeropuerto Tenerife Sur.

EVALUACIÓN Y DESTINOS.

Los 14 españoles (13 pasajeros y un tripulante) fueron los primeros en desembarcar en lanchas. Un autobús de la Unidad Militar de Emergencias (UME) los trasladó al aeropuerto para volar en un avión militar hacia Madrid, donde cumplirán una cuarentena obligatoria en el Hospital Militar Gómez Ulla.

Repatriación internacional: Países como los Países Bajos, Reino Unido, Estados Unidos, Australia y Francia han dispuesto vuelos chárter y aviones médicos para sus nacionales. En el caso de los ciudadanos estadounidenses, serán trasladados a una unidad especializada de cuarentena en Nebraska.

Destino del buque: Se prevé que la evacuación total finalice entre este domingo y el lunes. Una vez vacío, el MV Hondius navegará hacia Rotterdam, Países Bajos, llevando a bordo a parte de la tripulación y el cuerpo de una pasajera fallecida el pasado 2 de mayo para someterse a un proceso de desinfección total.

El hantavirus Andes, identificado en este brote, es una de las pocas cepas capaces de transmitirse de persona a persona, lo que motivó el despliegue de este nivel de seguridad internacional coordinado por la OMS.