Lo que se sabe sobre los disparos en la gala de la prensa con Trump
El presidente estadounidense, Donald Trump, y los demás asistentes a la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada en un hotel en Washington, fueron evacuados el sábado por la noche tras escucharse disparos.
Fuente: AFP
Esto es lo que se sabe sobre el tiroteo:
- ¿Qué ocurrió en el salón de la gala? -
Se oyeron disparos después del discurso de bienvenida durante la cena de gala que tenía lugar en el hotel Hilton de Washington, según periodistas de la AFP y otros testigos.
Equipos de seguridad, con las armas desenfundadas, tomaron posiciones en el escenario donde Donald Trump estaba sentado junto a su esposa Melania, el vicepresidente, JD Vance, y otros altos cargos, que fueron evacuados rápidamente.
Cientos de invitados, vestidos de gala en el salón de baile, se refugiaron debajo de las mesas y, más tarde, se dirigieron al vestíbulo del hotel y luego al exterior. El evento fue suspendido.
Las autoridades señalaron que ningún dignatario ni invitado resultó herido.
- ¿Cómo se desarrolló el tiroteo? -
Según las autoridades, un “tirador solitario” forzó un control de seguridad en el vestíbulo del hotel, justo a las puertas del salón de baile donde se celebraba la cena, hacia las 20H36 (00H36 GMT).
Trump difundió en su plataforma Truth Social unas imágenes que parecen mostrar al sospechoso abalanzándose sobre el control antes de ser reducido por los agentes.
“Iba armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos”, declaró a la prensa el jefe interino del Departamento de Policía Metropolitana, Jeffery Carroll.
Las fuerzas del orden intercambiaron disparos con el sospechoso y “neutralizaron a este individuo”.
Un agente uniformado del Servicio Secreto recibió un impacto en el chaleco antibalas y fue trasladado al hospital, pero se encontraba en buen estado, precisó Carroll.
El sospechoso no fue alcanzado por los disparos, pero fue llevado a un hospital para ser examinado. Está bajo custodia y debe comparecer el lunes ante un tribunal federal.
En el lugar se encontraron un fusil y casquillos, indicó el director del FBI, Kash Patel, quien añadió que el Buró Federal de Investigación estaba tomando declaración a testigos en el marco de sus pesquisas.
- ¿Quién es el sospechoso? -
Trump difundió fotos del detenido, sin camisa y esposado, boca abajo sobre una alfombra, en lo que parece ser el vestíbulo del Hilton.
Las autoridades aún no han confirmado públicamente su identidad, pero según medios estadounidenses se trata de un hombre de 31 años, Cole Tomas Allen, originario de Torrance, California.
Un fotógrafo de la AFP vio a agentes del FBI frente a una vivienda de esa ciudad, tarde en la noche del sábado.
El perfil de LinkedIn de “Cole Allen”, cuya foto parece corresponderse con la de las imágenes difundidas por Trump, lo presenta como ingeniero mecánico, informático, desarrollador de videojuegos y profesor.
Trump difundió fotos del detenido, sin camisa y esposado,
Sobre la base de información preliminar, “creemos que era uno de los huéspedes del hotel”, declaró Carroll a los periodistas.
El detenido es considerado el único sospechoso en este caso.
Actualmente pesan sobre él dos cargos: uso de un arma de fuego en la comisión de un delito violento y agresión a un agente federal con un arma peligrosa, precisó la fiscal federal, Jeanine Pirro.
Podrían presentarse más cargos a medida que avance la investigación.
“Mi impresión es que se trataba de un lobo solitario”, afirmó Trump, y agregó que aún no se ha establecido la motivación del sospechoso, pero que cree que está “enfermo”.
- ¿Hubo fallos de seguridad? -
Han surgido interrogantes sobre el dispositivo de seguridad de la recepción y sobre cómo pudo introducirse un arma en el hotel.
Asistentes al acto señalaron que se había instalado un arco de detección de metales a la entrada del salón de baile, pero que no existía un control de este tipo antes ni en la propia entrada del hotel.
Trump declaró en un primer momento que no se trataba de “un edificio particularmente seguro”, pero posteriormente afirmó que el tirador no había llegado a entrar en el salón de baile donde se celebraba el evento, el cual era “muy, muy seguro”.
El control que el sospechoso intentó forzar se encontraba “justo a las puertas del salón de baile”, señalaron las autoridades.
“Gracias a que (los agentes de) ese control hicieron su trabajo, nadie resultó herido”, subrayó Pirro.
“Revisaremos las grabaciones de todo el hotel para averiguar cómo entró el arma, cómo llegó hasta aquí”, añadió Carroll.
Según Trump, los servicios de seguridad hicieron “un trabajo mucho mejor que en Butler”, el lugar donde fue blanco de un intento de asesinato en 2024 durante un mitin de campaña en el estado de Pensilvania.
Elecciones en Perú: Keiko saca leve ventaja, pero sigue el conteo
El resultado de la elección presidencial de Perú seguía incierto en la madrugada del lunes, con la derechista Keiko Fujimori en empate técnico frente al izquierdista Roberto Sánchez para ser el noveno presidente del país en una década.
Fujimori está solo tres puntos arriba con 82% de actas escrutadas por el órgano electoral, insuficiente para una tendencia irreversible; y uno abajo de Sánchez en una muestra de conteo rápido de dos encuestadoras.
Ondeando banderas de sus partidos, miles de seguidores se congregaron en dos sectores de la capital peruana para celebrar por adelantado a sus candidatos.
“Nos encontramos en un empate técnico, hasta el momento no hay ningún ganador. Serán días largos”, afirmó Fujimori, ante sus seguidores a quienes pidió paciencia.
Entre cantos de “¡Sí se pudo!, Sánchez dijo reconocer que hay un “empate”. “Que prosiga el conteo en los estándares de una elección transparente”, expresó en una plaza llena de seguidores.
Keiko Fujimori, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), enfrentó en su cuarto intento de llegar a la presidencia a Sánchez, heredero político de exmandatario Pedro Castillo, preso por el fallido autogolpe de Estado de 2022.
Muchos votantes dijeron esperar que las elecciones pongan fin a la criminalidad que azota al país y la turbulencia política que dejó a Perú con ocho presidentes desde 2016.
- Festejos en los dos bandos -
Administradora de 51 años, Fujimori apeló al legado ambivalente de su padre, quien estabilizó la economía, derrotó a la insurgencia, pero fue acusado de crímenes de lesa humanidad.
“Estoy alegre porque sé que va a hacer un buen gobierno. ¿Por qué? Porque ella quiere limpiar la imagen de su padre”, aseguró Gladys Silva, ama de casa de 56 años, en la concentración en Lima.
Sánchez, congresista y exministro de 57 años, reivindicó al expresidente Castillo. Como lealtad, lleva el sombrero campesino que le regaló, prometió indultarlo, y lo visitó este domingo en la cárcel.
“Queremos un cambio porque estamos cansados de la corrupción, del fujimorismo que maneja al país como su chacra (hacienda)”, dijo Marlene Veramendi, de 46 años, en el otro festejo.
La votación, a la que estuvieron llamados 27 millones de electores, transcurrió sin incidentes a diferencia de la caótica primera ronda de abril.
- “Débil legitimidad” -
Bajo la palabra “orden”, Keiko, como la llaman, prometió “orden” y prosperidad, y advirtió del peligro del “comunismo”.
Sánchez moderó su discurso de “cambio radical”, se distanció de los ultranacionalistas, y dijo a AFP que quiere una relación “respetuosa” con Washington.
El izquierdista acusa a Fujimori de ser parte de la “dictadura” del poderoso Congreso -donde ella tiene influencia- que derriba presidentes.
Sin afectar el balotaje, un juez lo envió a juicio por presuntas anomalías financieras en su partido. Si gana tendría inmunidad pero queda vulnerable ante un parlamento inclinado a la derecha.
“El ganador tendrá a la mitad del país en contra y una débil legitimidad” por lo que, sin mayoría legislativa, deberá “construir una coalición para gobernar”, dijo a AFP el politólogo Paulo Vilca.
El ganador sustituirá, a partir del 28 de julio, al mandatario interino José María Balcázar para un mandato de cinco años.
- Delincuencia imparable -
Pese al hartazgo político, la mayor preocupación de los peruanos es la inseguridad pues proliferan las bandas criminales y las denuncias de extorsión aumentaron nueve veces en cinco años.
Fujimori receta mano dura: militarizar cárceles y zonas conflictivas, y expulsar migrantes para acabar con la criminales con la “misma fuerza” con que su padre venció a la insurgencia en los años 1990.
Sánchez propuso encarar la corrupción en la policía y la justicia, ante lo que denuncia como una complicidad de élites políticas con la criminalidad.
Su base social está en el campo empobrecido, donde la inseguridad es menor. Fujimori la tiene en Lima, que, de 2020 a 2025, triplicó la tasa de homicidios hasta llegar a 23 por cada 100.000 habitantes.
El ganador recibirá un Perú económicamente estable, con crecimiento del PIB de 3,4%. Pero siete de cada diez trabajadores están en la economía informal.
Fujimori aboga por el neoliberalismo, la propiedad privada y la atracción de inversiones, y Sánchez ofreció alzas salariales y una economía más estatal.
Fuente: AFP
Perú elige en reñido balotaje a su noveno presidente en 10 años
Los peruanos eligen este domingo a su noveno presidente en diez años entre la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez, en un reñido balotaje al que acuden hartos del caos político y la imparable criminalidad.
Lima, Perú
Keiko Fujimori, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), enfrenta en su cuarto intento de llegar a la presidencia a Sánchez, quien repuntó en la última recta hasta llegar al empate en las encuestas.
Unos 27 millones de electores deben acudir a las urnas para un mandato de cinco años, tras una caída récord de presidentes desde 2016.
“Hay mucho desorden y corrupción y vamos a votar, como siempre, por el ‘mal menor’”, resume a AFP Hugo Vásquez, de 67 años, vendedor de artesanías en Lima.
Los dos candidatos, juntos, no superaron el 30% en una primera vuelta, en abril, empañada por fallos logísticos y denuncias de fraude que aumentaron la desconfianza en las instituciones peruanas.
“Aún hay un antifujimorismo fuerte, aunque menor; y Sánchez, poco conocido, es una incógnita. Quien gane deslegitimará el resultado si apretado. Eso trae más inestabilidad”, según el analista David Sulmont.
Fujimori, administradora de 51 años, apela al legado ambivalente de su padre, quien estabilizó la economía, derrotó a la insurgencia, pero fue acusado de crímenes de lesa humanidad.
Sánchez, congresista y exministro de 57 años, reivindica la herencia campesina del exmandatario Pedro Castillo, un maestro rural preso por el fallido autogolpe de Estado de 2022.
- “Comunismo” o “dictadura” -
Fujimori promete prosperidad y advierte del peligro del “comunismo”. “Esta elección es entre orden o retroceso”, repite.
“Prefiero la derecha. Tengo miedo que Perú sea una Cuba o Venezuela”, expresó a la AFP Benilda Trujillo, comerciante de 64 años.
El izquierdista moderó su discurso de “cambio radical” de la primera ronda, se distanció de los ultranacionalistas, y dijo a AFP que quiere una relación “respetuosa” con Washington.
“Si gana Keiko no dejará el poder. Soy de provincia y espero que Sánchez vea por el pueblo”, declaró Roxana Montes, vendedora ambulante de 28 años.
Sánchez, que porta siempre el sombrero que le regaló Castillo, a quien piensa indultar, acusa a su rival de ser parte de la “dictadura” del poderoso Congreso derriba presidentes, donde ella tiene influencia.
Sin afectar el balotaje, un juez lo envió a juicio por un caso de antiguas anomalías financieras en su partido. Si gana la presidencia tendría inmunidad, aunque vulnerable en un parlamento inclinado a la derecha.
Ni Sánchez ni Fujimori tienen mayoría legislativa. Quien gane debe tejer alianzas si quiere concluir su mandato, según el analista Jeffey Radzinsky.
El ganador sustituirá a partir del 28 de julio al mandatario interino José María Balcázar.
- Matan y piden “cupo” -
Pese a la desilusión política, la mayor preocupación del peruano es la inseguridad en un país donde proliferan las bandas criminales y las denuncias de extorsión aumentaron nueve veces en cinco años.
Ante eso, Fujimori receta mano dura: militarizar cárceles y zonas conflictivas, y expulsar migrantes para acabar con la “lacra social” con la “misma fuerza” -dice- con que su padre venció a la insurgencia en los años 1990.
“Matan, descuartizan, piden cupo (extorsión). ¡Ya basta!”, dijo exasperado Roberto Lovatón, taxista de 58 años.
Sánchez propone encarar la corrupción en la policía y la justicia, ante lo que denuncia como una complicidad de élites políticas con la criminalidad.
Su base social está en el campo empobrecido y abandonado, donde la inseguridad es menor. Fujimori la tiene en Lima, que en 2025 triplicó la tasa de homicidios con 23 por cada 100.000 habitantes.
El ganador recibirá un Perú económicamente estable, con crecimiento del PIB de 3,4% y baja inflación. Pero siete de cada diez trabajadores están en la economía informal.
Fujimori defiende propuestas neoliberales, el respeto a la propiedad privada y la atracción de inversiones estadounidenses.
Sánchez prometió alzas salariales y trató de tranquilizar a los inversionistas al decir que mantendrá la apertura económica e independencia del estratégico banco central.
La votación abrirá a las 07H00 locales (12H00 GMT) y concluirá diez horas después.
AFP
Perú también va a elecciones este domingo: derecha vs izquierda
La derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez cerraron ante miles de seguidores, sus campañas para el reñido balotaje presidencial del domingo, en un Perú azotado por la delincuencia y la inestabilidad política.
En medio de gritos de “Keiko presidenta”, Fujimori, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), pidió el voto a los peruanos para “evitar el caos y el retroceso”.
“¡Queremos un gobierno que nos traiga paz, que recupere el orden! Queremos un gobierno confiable (...) No los voy a defraudar”, dijo Fujimori, administradora de empresas de 51 años que busca por cuarta vez consecutiva la presidencia de Perú.
Mérida Delgado, de 65 años, expresó a la AFP en el mitin su temor por una victoria de la izquierda que, según ella, pueda llevar a Perú por el camino que siguieron Venezuela o Cuba: “No podemos dejarlos ganar con el comunismo y el terrorismo”.
Entre fuegos artificiales y música andina, Sánchez, congresista y exministro de 57 años, prometió “democracia”. “Será el fin del caos, el fin de la señora K, el fin de los asesinatos, la corrupción, la impunidad”, afirmó.
“¡Abajo la señora mafiosa, Abajo el fujimorismo!”, gritó Sánchez, quien, como hizo en toda la campaña, llevaba el sombrero campesino que le regaló el expresidente Pedro Castillo, preso por un fallido autogolpe de Estado.
“Todos estos años han sido caóticos. Esta será la cuarta derrota de Keiko. Yo he vivido la época de su padre que fue de corrupción total”, dijo a la AFP una de sus seguidoras en el mitin, Cristina Sotomayor, administradora de 63 años.
A pocos días de la votación, el último sondeo de hace cinco días sitúa a ambos candidatos cabeza a cabeza, con una quinta parte del electorado indeciso, cansado de la turbulencia política vivida con ocho presidentes en una década.
Una primera vuelta, plagada de fallos técnicos y denuncias de fraude, con una treintena de candidatos reflejó la frustración generalizada con la clase política peruana. Fujimori y Sánchez, juntos, no llegaron ni al 30% de votos.
- Matanza y extorsiones -
Sánchez se presenta como la voz de los electores pobres y de las áreas rurales, al prometer un “cambio radical” y acusar a las élites y al Parlamento de ser responsables de la inestabilidad.
Los seguidores de Keiko recuerdan que su padre derrotó a las guerrillas que desangraron al país en los años 1980 y 1990, y estabilizó la economía, mientras que sus detractores recuerdan su condena por corrupción y violaciones de los derechos humanos.
“Nosotros representamos progreso, ellos retroceso”, aseguró Fujimori, a quien los peruanos dicen “la china” por sus ojos rasgados.
Keiko promete una política de firmeza frente a la inseguridad en un país que registró un aumento del 20% en las denuncias de extorsiones en 2025 respecto del año anterior.
“La vida cotidiana en Perú puede resultar aterradora: hay mucha delincuencia y muchos asesinatos. Extorsiones, asesinatos, cobros por protección...”, dijo en el mitin Raúl Porras, un agricultor de 52 años.
Lima registró 23 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2025, tres veces más que cinco años antes, según datos oficiales.
En su cierre de campaña, Sánchez atribuyó a la corrupción la imparable criminalidad. “Por eso vamos a proponer muerte civil a los corruptos”, manifestó al referirse a que los vetará en cargos públicos.
Dagni Espinoza, una enfermera de 42 años, y quien llegó vestida con su traje andino tradicional, dijo esperar que Sánchez “detenga las matanzas y las extorsiones”. “Tenemos miedo a morir por una bala perdida”, agregó.
A pesar de la inestabilidad, la economía peruana es estable. El próximo presidente tendrá que lidiar con un Congreso dividido y una profunda desconfianza pública hacia el gobierno.
Alrededor de 27 millones de peruanos están llamados a sufragar en la segunda vuelta en un país donde el voto es obligatorio.
Fuente: AFP