Argentina confirma la primera muerte por viruela del mono en el país

Argentina confirmó ayer la primera muerte en el país por un caso de viruela símica, enfermedad que hasta el momento han contraído 895 personas en el país, informaron fuentes oficiales.

De acuerdo con el Ministerio de Salud argentino, la víctima mortal era un varón de 44 años con factores de riesgo, ya que presentaba un diagnóstico por VIH-SIDA sin tratamiento.

Si bien el deceso fue reportado ayer en el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), el fallecimiento ocurrió el 22 de noviembre.

El hombre residía en la provincia de Buenos Aires, pero había sido asistido en un hospital de la capital. Durante su internación, los médicos le detectaron enfermedades de transmisión sexual y “neumonía por acinetobacter relacionada a ventilación mecánica”.

“El paciente se encontraba en cuidados intensivos con asistencia respiratoria mecánica desde el 9 de octubre, presentando un cuadro de shock séptico por Pseudomonas aeruginosa lo que provocó su fallecimiento”, agregó la cartera sanitaria.

Según el Boletín epidemiológico, hasta 22 de noviembre en el país fueron confirmados 895 casos. El 98,5% de los infectados son varones y la mayoría de ellos mantuvo relaciones sexuales con personas del mismo género o con “múltiples parejas sexuales”.

El BEN remarcó que la población más afectada continúa compuesta por varones que mantienen relaciones con otros hombres y antecedentes de múltiples parejas sexuales, además los casos se concentran en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y la ciudad de Buenos Aires.

Monjas rebeldes acusan de usurpador al papa Francisco

Unas monjas clarisas en el norte de España, que denuncian una “persecución” y consideran un “usurpador” al papa Francisco, se mantienen en rebeldía contra el Vaticano y se han vuelto un dolor de cabeza para la Iglesia católica española, que amenaza con excomulgarlas.

Bautizado por la prensa española como el “cisma de Burgos”, el conflicto enfrenta desde hace un mes al arzobispo de esa localidad de Castilla y León con las monjas del convento de Santa Clara de Belorado, un pueblo de 1.800 habitantes situado a 50 km de Burgos.

El 13 de mayo, la comunidad de dieciséis hermanas que reside en el convento de ladrillo del siglo XV causó estupefacción al anunciar que rompía con la Iglesia católica, en un “manifiesto” de 70 páginas acompañado de una carta publicada en redes sociales.

La misiva, firmada por sor Isabel de la Trinidad, madre superiora de la pequeña congregación, denunciaba la “persecución” de la que sería víctima la comunidad, enfrascada desde hace varios años en un enfrentamiento inmobiliario con su jerarquía.

En 2020, las monjas llegaron a un acuerdo con el vecino obispado de Vitoria para comprar el convento de Orduña, en el País Vasco, pero la venta finalmente fracasó.

La transacción fue “bloqueada desde Roma”, que “ha puesto palos en la rueda a nuestra comunidad”, afirmó en su carta sor Isabel, quien denunció que la Iglesia les impidió vender un monasterio, lo que les habría permitido financiar la otra operación.

- Sacerdote excomulgado -

Pero el choque va más allá de lo inmobiliario. En su carta, las monjas de Belorado cargan contra un supuesto “caos doctrinal” del Vaticano, al que acusan de incurrir en “contradicciones” con sus “lenguajes dobles y confusos”.

“No reconocemos al papa” y “el Vaticano es una farsa”, reiteraron en la cadena Telecinco varias de las monjas de esta comunidad, que afirma estar ahora bajo la autoridad de un sacerdote excomulgado, Pablo de Rojas Sánchez.

El religioso, fundador de “La Pía Unión de San Pablo Apóstol”, se presenta como obispo ordenado por la iglesia disidente del Palmar de Troya en 2005. Fue excomulgado de la Iglesia católica en 2019 por el arzobispo de Burgos, Mario Iceta.

Conocido por sus posturas ultraconservadoras, De Rojas afirma ser miembro del “sedevacantismo”, una corriente que considera herejes a todos los papas que sucedieron a Pío XII (1939-1958), por lo que estima que actualmente no hay un sumo pontífice válido.

La Iglesia no tardó en mostrar su “absoluto estupor y perplejidad” por el anunció de las clarisas.

“Fue muy doloroso escuchar de labios de la abadesa decir que el papa es un usurpador”, dijo Iceta.

- Ultimátum -

Encargado por el Vaticano para resolver el asunto, el arzobispo de Burgos hizo llamamientos al diálogo, antes de enviar, a principios de junio, a una delegación junto a un notario para exigir a las monjas, sin éxito, que entregaran la llave de su convento, que la Iglesia reclama como suyo.

Las hermanas, de su lado, presentaron una denuncia por “abuso de poder”, mientras que en su recién creada cuenta de Instagram acusaron al arzobispado de aplicarles una estrategia de “asfixia”, al bloquear sus cuentas bancarias para impedirles adquirir “productos básicos”.

Inicialmente, la Iglesia había dado a las monjas hasta el domingo pasado para comparecer ante un tribunal eclesiástico y confirmar su decisión, castigada con la excomunión.

Pero el ultimátum fue aplazado hasta este viernes, según la Iglesia, que ofreció no excomulgar a las hermanas mayores -consideradas vulnerables- y busca hablar con cada monja para evaluar cada caso.

Las monjas han mantenido estos últimos días su beligerancia en redes sociales, lo que hace improbable un acuerdo con el arzobispado.

La Iglesia “ha intentado agotar todas las vías posibles antes de proceder a la excomunión”, pero “el diálogo está roto”, señaló a la AFP Luis Santamaría, fundador de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), que ve detrás de la rebelión la mano de La Pía Unión de San Pablo Apóstol.

“Tenemos razones fundadas para pensar” que las monjas no han tomado su decisión “con libertad”, sino que han sido “manipuladas”, señaló el teólogo, quien ve en todo esto una “triste situación”.

Fuente: AFP

Al menos 550 musulmanes murieron durante el hach en La Meca

La temperatura ambiental en la Gran Mezquita de La Meca alcanzó el lunes los 51,8 ºC.

Al menos 550 peregrinos musulmanes murieron al realizar el hach, la peregrinación anual a La Meca, al sucumbir a las altas temperaturas ambientales en esta ciudad de Arabia Saudita, informa la agencia AFP con referencia a dos altos diplomáticos que hablaron bajo anonimato.

Los diplomáticos árabes comunicaron el martes a la agencia que en la morgue de Al Muaisem, una de las más grandes de La Meca, se encuentran los cuerpos de 550 peregrinos que sucumbieron al calor abrazador durante el hach. El día anterior, la temperatura ambiental en la Gran Mezquita alcanzó los 51,8 ºC.

Entre las víctimas, hay al menos 323 ciudadanos egipcios. “Todos ellos murieron a causa del calor”, excepto una persona que sufrió heridas mortales estando entre la multitud, cita AFP a sus fuentes diplomáticas. Desde la Cancillería de Egipto anunciaron que están colaborando con las autoridades sauditas para “facilitar los procedimientos para el entierro de los fallecidos y la búsqueda de personas desaparecidas” durante el hach, sin especificar la cifra exacta de las víctimas.

Las autoridades de Jordania, por su parte, comunicaron sobre la expedición de 41 permisos de entierro a peregrinos jordanos muertos en el hach, mientras que “están en marcha las operaciones de búsqueda” de otras 22 personas desaparecidas en La Meca. Según las fuentes diplomáticas de AFP, al menos 60 jordanos murieron durante estas celebraciones religiosas en condiciones climáticas adversas.

En base a una investigación propia, la agencia contabilizó el total de víctimas a causa del calor extremo durante el hach en 577 personas.

Este año, el hach —uno de los cinco pilares o preceptos obligatorios del islam, que debe cumplir cada musulmán al menos una vez en la vida— empezó el pasado viernes y acabará este miércoles. Debido a las altas temperaturas que afectan al país, más de 2.000 peregrinos tuvieron que recibir la asistencia médica, según informaron el 16 de junio las autoridades sauditas. No obstante, de momento no hicieron ninguna declaración oficial con respecto a los fallecimientos.

Argentinos liquidan ‘joyas de la abuela’ en la odisea de llegar a fin de mes

Es mediodía en el ajetreado corazón comercial de Buenos Aires y ni un cliente entró aún en la zapatería, sin embargo en los negocios vecinos de compra de oro hacen fila para liquidar ‘las joyas de la abuela’ como última carta para afrontar la crisis.

“Los afectos quedan de lado cuando te tapan las deudas”, explica a la AFP Mariana, que cambió por dinero en efectivo el reloj que su abuelo le había obsequiado a su padre cuando se graduó.

A los 63 años, su jubilación como empleada judicial no le alcanza para cubrir gastos básicos carcomida por una inflación de casi 300% interanual.

El dinero que recibió por el reloj, suma que prefirió no develar igual que su apellido, será destinado a cubrir “deudas de expensas (gastos de vivienda) y varias cuotas atrasadas de la (medicina) prepaga”.

La historia de Mariana es la de cientos que acuden cada día a El Tasador, una de las principales casas de compra-venta de joyas de Buenos Aires, situada en pleno centro porteño donde abundan los carteles “compro oro”.

En su sala con aires art decó unos diez clientes aguardan para vender. “Ha habido muchísimas personas últimamente, creo que por lo que está pasando en el país, personas que quizás tenían piezas que no pensaban vender y deciden hacerlo porque no llegan a fin de mes”, dice a la AFP Natalia, una de los cuatro tasadores de la casa.

Sólo en este lugar se realizan unas 300 operaciones diarias, el triple de las que hacían hasta el año pasado.

“A partir de enero empezó a aumentar la gente que llega a nuestro salón. Hemos ampliado capacidad y horarios porque no damos abasto”, refiere Natalia, que resguarda su apellido “por seguridad”.

En los canales de televisión hay al menos cinco shows de tasaciones auspiciados por las principales joyerías, parte del marketing del rubro donde hay fuerte competencia.

- Síndrome de colchón vacío -

A medida que el ajuste económico vació los bolsillos, los argentinos fueron liquidando ‘los dólares del colchón’, como popularmente se refiere a los ahorros en divisas que atesoran en sus casas, un clásico en este país acostumbrado a convivir con alta inflación y desconfiado de la banca tradicional.

Vaciado el colchón, recurren al alhajero en medio de una fuerte recesión económica, desplome del consumo, miles de despidos y aumentos de tarifas en los servicios esenciales.

Daniel, un contador público de 56 años y sin empleo, entra a varios locales para tasar un llavero de plata, pero se va desencantado, apenas le ofrecen lo que cuesta un boleto de metro. “La situación es difícil, la vida en Argentina es carísima”, dice a la AFP.

“Es un entrar constante de clientes, todos para vender, nadie compra un anillo”, señala Carlos, el encargado de una pequeña joyería. “Traen a tasar lo que sea, sobre todo a fin de mes, cuando llegan las cuentas”.

Lo más usual es la venta de pequeñas piezas en oro.

El clásico es la alianza (anillo de bodas), pero también traen joyas victorianas, de la ‘belle époque’ que vienen de abuelos y tatarabuelos, piezas únicas”, dice Natalia, gemóloga y experta en el arte de ponderar quilates.

A su local, vecino de la transitada terminal ferroviaria de Once, acuden clientes de todas las clases sociales.

En Argentina, y pese a que casi la mitad de la población es pobre, no es raro que incluso las familias humildes atesoren alguna joya de oro.

“En los años 1970 la gente podía acceder al oro, cualquiera podía tener un anillo, los hombres usaban gemelos y trabas de corbata de oro, a las mujeres les regalaban relojes de oro cuando cumplían 15 años, era muy accesible”, remarca la tasadora.

Pero hace tiempo que dejó de ser habitual el uso de esas piezas por cuestiones de seguridad. Eso sumado a los apremios económicos refuerza la voluntad de venta.

Siempre se vendió oro, lo que cambió es el fin por el cual se vende”, remarcó Natalia. “Antes era para refaccionar una casa, comprar un auto, hacer una fiesta y hoy es porque ‘no llego a fin de mes’, ‘los servicios me han aumentado’ o ‘me quedé sin trabajo’”.

Fuente: AFP