Brasil registra más de 50.000 nuevos casos positivos de COVID-19

Brasil registró este martes 50.909 nuevos casos confirmados y 697 muertes relacionadas al COVID-19, según divulgó el Ministerio de Salud en su último boletín epidemiológico.


Fuente: EFE

El reporte oficial en Brasil, uno de los tres países más afectados en el mundo por la pandemia junto a Estados Unidos e India en cifras absolutas, indica que el vecino país se aproximó a los 6,4 millones contagios y los 174.000 fallecimientos, en medio de nuevas señales de aceleración de la pandemia.

Desde el primer contagio, el 26 de febrero, y de la primera muerte, el 12 de marzo, ambos en Sao Paulo, el país acumula 6.386.787 casos confirmados y totaliza 173.817 fallecimientos, de acuerdo con los datos más recientes.

Según el informe, en la nación de poco más de 210 millones de habitantes se han recuperado 5.656.498 pacientes del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, lo que supone el 88,5 % del total de infectados.

Otros 556.472 pacientes se encuentran en acompañamiento médico en hospitales o en sus residencias después de haber dado positivo en las pruebas clínicas.

Así, hasta el martes, el país registra una tasa de mortalidad de 83 decesos y una incidencia de 3.039 personas infectadas por cada 100.000 habitantes.

El estado de Sao Paulo, el más poblado del país con 46 millones de habitantes y localizado en la región Sudeste, sigue siendo la región con más casos confirmados (1.250.590) y muertes (42.290).

Ante el aumento de casos en los últimos días, las autoridades paulistas volvieron a endurecer las medidas restrictivas para contener el avance del coronavirus con el retorno a la fase amarilla del plan de contención del patógeno, que restringe horarios y la capacidad de restaurantes, comercio y otros servicios.

La ciudad de Sao Paulo, la mayor del país, en tanto, reportó este martes una ocupación del 84 % de las unidades de cuidados intensivos (UCI) para pacientes con coronavirus de la red privada de salud, frente al 55 % de hace dos semanas.

 

Uruguay analiza medidas para detener el avance del COVID-19

El avance de la pandemia del COVID-19 en Uruguay provocó una serie de reuniones del Gobierno, que preside Luis Lacalle Pou, con el Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), que concluyen este martes y, tras las cuales, se espera el anuncio de medidas para intentar detener el incremento de casos.


Fuente: EFE

Este martes, Lacalle Pou recibió en la Torre Ejecutiva a gran parte de su gabinete junto a los integrantes del GACH, Rafael Radi, Fernando Paganini y Henry Cohen, para diseñar una estrategia que se anunciará, casi con seguridad, al término del día.

Entre las medidas, no se descarta una vuelta atrás en algunas de las aperturas que llevó a cabo meses atrás el Gobierno.

A los encuentros de este martes asistieron el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Pablo Mieres; Interior, Jorge Larrañaga; Defensa Nacional, Javier García; el presidente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Robert Silva; el de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), Leonardo Cipriani; y el secretario nacional del Deporte, Sebastián Bauzá.

Con estos encuentros, iniciados el lunes en la residencia presidencial, el Gobierno uruguayo trata de luchar contra la subida de casos positivos en un país que, hasta el momento, es considerado ejemplo por su gestión de la pandemia pero que solo en este fin de semana registró 416 nuevos contagios.

Desde el 13 de marzo, cuando se declaró la emergencia sanitaria en Uruguay por la aparición de los cuatro primeros positivos, se han registrado en el país sudamericano 5.857 casos (de los que 1.423 son activos, 18 de ellos en cuidados intensivos) y 77 fallecidos.

También en la misma línea de aunar esfuerzos contra la pandemia, el Ministerio de Defensa Nacional y el de Salud Pública concretaron este lunes un acuerdo que el titular de la primera, Javier García, había adelantado días atrás: la cesión de 40 funcionarios de su cartera para trabajar como rastreadores.

"La verdad es que los números se comentan solos. La cantidad de casos diagnosticados por día se ha incrementado en forma notoria, la cantidad de casos activos también, la cantidad de casos totales desde el inicio y hay un quiebre de la tendencia. Hay una mayor cantidad de test positivos sobre test realizados", dijo Salinas.

Agregó que va a llevar "mucho trabajo" recuperar la situación de la que venía el país con cifras de menos de tres dígitos de contagios diarios e hizo un llamado al comportamiento de la sociedad que, a su juicio, luce "desordenado".

 

Los miniórganos creados por científicos que revolucionan el conocimiento sobre la covid-19

Gracias a esta tecnología, los expertos evaluaron varios tratamientos posibles y entendieron rápidamente que la covid-19 no era solo una enfermedad que afectaba al sistema respiratorio, sino que tenía repercusiones en el corazón, intestino, riñones e incluso en el cerebro.


Fuente: BBC News Mundo

Imagina tomar un puñado de células humanas de diferentes tipos y, después de una serie de procedimientos, transformarlas en un órgano en miniatura, que funciona y puede ser observado a simple vista.

Esto ya es posible hoy: los miniórganos (u organoides, nombre preferido entre los científicos) son una herramienta poderosa, que ayuda a comprender cómo el SARS-CoV-2, el coronavirus responsable de la pandemia actual, causa daños en diferentes partes de nuestro cuerpo.

Gracias a esta tecnología, los expertos evaluaron varios tratamientos posibles y entendieron rápidamente que la covid-19 no era solo una enfermedad que afectaba al sistema respiratorio, sino que tenía repercusiones en el corazón, intestino, riñones e incluso en el cerebro.

¿Pero cómo se crea un miniórgano? ¿Y qué ventajas tiene en comparación con otros métodos más antiguos, como los cultivos celulares y las cobayas de laboratorio?

Volver al pasado para proyectar el futuro

La materia prima básica para la construcción de un organoide son las células simples presentes en la piel o el sistema urinario. Tras la selección, los científicos realizan un procedimiento que hace que estas unidades se conviertan en células madre.

"Es como si esas células retrocedieran en el tiempo. A través de una transformación genética se vuelven células madre nuevamente", señaló la neurocientífica Marília Zaluar Guimarães, del Instituto D'Or de Investigación y Educación, en Río de Janeiro (IDor).

La descripción de este proceso biológico y la tecnología capaz de hacerlo factible le valieron al británico John Gurdon y al japonés Shinya Yamanaka el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 2012.

Pero esa es apenas una parte de la historia. Después de que las células "retroceden en el tiempo", es preciso realizar otro paso. "Hacemos que estas células madre se diferencien y se especialicen nuevamente", agregó Guimarães, quien también es profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) en Brasil.

En otras palabras, es posible tomar una célula de la piel y, siguiendo unos pocos pasos, lograr una metamorfosis para que se convierta en una neurona o en un glóbulo rojo.

La gran ventaja es que los organoides no son solo un montón de células que pueden ser analizadas con la ayuda de un microscopio. Hablamos aquí de formaciones más complejas, que agrupan a más de un tipo de célula y, a menudo, son visibles a simple vista. Realmente se trata de un órgano en escala reducida.

"Los minicerebros, por ejemplo, son esféricos, pero no tienen la misma forma que el órgano real. Lo que nos permite saber que esa estructura se asemeja al original son sus características celulares y bioquímicas", explicó el biólogo Daniel Martins de Souza, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) en Brasil.

Los orígenes

En una perspectiva histórica, la posibilidad de construir miniórganos es muy reciente. Los científicos solo han podido avanzar significativamente en este tema en los últimos 10 años.

Pero en este período breve los organoides ya hicieron grandes contribuciones a la ciencia. Uno de los mayores ejemplos de esto ocurrió durante la epidemia de Zika, que preocupó al mundo en 2015 y 2016.

Transmitido por la picadura del mosquito Aedes aegypti, el virus causa síntomas relativamente simples, como fiebre baja, dolor y enrojecimiento de los ojos.

Pero la explosión de casos de microcefalia (cuando el bebé nace con un cráneo y un cerebro más pequeños de lo habitual) en la región noreste del país fue una señal de alerta: ¿podría una infección de zika durante el embarazo estar relacionada con esta complicación grave?

La sospecha se confirmó gracias a la investigación con organoides. En el laboratorio, un equipo liderado por el neurocientífico Stevens Rehen, de UFRJ e IDor, utilizó minicerebros para demostrar que el Zika en realidad afecta las células del sistema nervioso e inhibe su crecimiento, provocando el síndrome congénito asociado con la infección, que causa microcefalia y otros problemas de salud en los bebés.

"Esta fue la primera vez que se utilizó el modelo de los organoides para comprender una enfermedad viral", recordó Guimarães.

Las ventajas

En las últimas décadas, los cultivos celulares y las cobayas han sido los principales medios para realizar estudios preliminares con candidatos a fármacos o vacunas.

La idea es comprender cómo actúan estas nuevas moléculas a una escala menor y más controlada antes de pasar a los ensayos clínicos con seres humanos.

Estas metodologías también permiten comprender cómo una determinada enfermedad afecta al organismo, aunque sea en forma simplificada.

Pero las alternativas más antiguas tienen una serie de limitaciones, comenzando por su propia simplicidad, que no reproduce las mismas características de la vida real.

"Los organoides, en cambio, están compuestos por diferentes células y tienen una estructura tridimensional. Por eso, tienen funciones más similares a lo que sucede en la realidad", afirmó el experto en farmacéutica Kazuo Takayama, profesor de la Universidad de Kioto en Japón.

En el caso de las cobayas también existe una limitación en la cantidad de animales disponibles para su uso en experimentos. "Es posible cultivar miniórganos en el laboratorio casi infinitamente, por lo que pueden usarse para probar nuevos medicamentos a gran escala", agregó Takayama.

Conocimiento optimizado

Durante una pandemia como la que estamos viviendo, este enfoque moderno también permitió acelerar algunos procesos y obtener información esencial rápidamente.

Sin los organoides, el conocimiento sobre la covid-19 tardaría mucho más en estar disponible. Esto, a su vez, obstaculizaría el avance de la ciencia y retrasaría aún más la llegada de métodos seguros y eficaces de diagnóstico, prevención y tratamiento.

Veamos ejemplos prácticos de cómo sucedió esto en los últimos meses. Ante la emergencia sanitaria mundial, muchos expertos quisieron evaluar si ya existían medicamentos disponibles en el mercado que pudieran combatir el virus o mitigar sus daños.

Muchas de estas terapias se probaron en organoides. Aquellos tratamientos que no funcionaron de inmediato fueron descartados. Y los medicamentos que mostraron algún efecto positivo inicial evolucionaron más rápidamente hacia las siguientes fases de investigación. Imagina cuánto tiempo se ahorró con esta evaluación inicial.

Pero las aplicaciones fueron más allá del área farmacéutica. Investigadores en Japón y Estados Unidos se centraron en los minipulmones y descubrieron que el SARS-CoV-2 invade y destruye células del sistema respiratorio. Esto, a su vez, puede generar una respuesta inflamatoria muy fuerte y dañina para la salud de la persona afectada por la infección.

"En general, los organoides nos permitieron comprender qué células humanas invade el coronavirus y utiliza para replicarse. Nuestro grupo demostró que esto sucede en el intestino, lo que explica los síntomas gastrointestinales que se observan en muchos pacientes", señaron los investigadores Joep Beumer y Maarten Geurts, del Instituto Hubrecht, en Holanda.

Otro experimento realizado en la Universidad de la Columbia Británica en Canadá y en el Instituto de Biotecnología Molecular en Viena, Austria, construyó vasos sanguíneos en miniatura. De esa forma se pudo observar que el virus de la covid-19 invade el endotelio (la capa interna de las venas y arterias).

Esto tiene dos implicaciones principales. El primero es la formación de coágulos que bloquean el paso de la sangre y pueden desencadenar un ataque cardíaco, un derrame cerebral o una trombosis. En segundo lugar, existe la sospecha de que a través de la circulación sanguínea el patógeno puede "filtrarse" a diferentes áreas del cuerpo y afectar otros órganos importantes.

Las iniciativas no terminan ahí. Se sigue trabajando con organoides para evaluar posibles huellas del coronavirus en el hígado, los riñones, el corazón y el cerebro.

Los límites

A pesar de tener tantas ventajas, los organoides no son perfectos y no permiten encontrar todas las respuestas.

"Esta es un área que está dando sus primeros pasos y enfrenta importantes desafíos. Muchas de estas estructuras están hechas con células aún inmaduras, lo que significa que no son 100% comparables a los órganos de un adulto", afirmó Núria Montserrat Pulido, profesora del Instituto de Bioingeniería de Cataluña, España.

La bioquímica Shuibing Chen, de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, destacó la gran variabilidad entre los modelos de miniórganos utilizados por los grupos de investigación.

"Necesitamos estandarizar este material para comprender las aplicaciones de nuestros esfuerzos en el mundo real", advirtió.

La inversión financiera es otra barrera a considerar en este contexto. "Los materiales que utilizamos son caros y estamos trabajando para crear sistemas rentables", añadió Chen.

Souza destacó un impedimento más: los miniórganos son (aún) estructuras aisladas, que no interactúan con otros sistemas del cuerpo humano. Por ello no es posible comprender cómo los efectos del coronavirus en los riñones, por ejemplo, repercuten en el corazón o en el intestino.

"Tal vez en el futuro tendremos diferentes organoides conectados, para que interactúen en el laboratorio", agregó Souza.

Si los organoides ya han aportado tanto conocimiento en sus primeros pasos, imagina lo que podrán hacer cuando sean perfeccionados.

 

Pillan a eurodiputado en una orgía ilegal en un bar gay de Bruselas

El eurodiputado József Szájer, del partido ultraconservador Fidesz -el del primer ministro de Hungría, Viktor Orban-- confesó este martes haber estado el viernes pasado en una orgía en Bruselas donde 25 hombres fueron multados por no respetar las restricciones sociales de la pandemia.


Fuente: EFE

“Estaba presente. Cuando la Policía me preguntó mi identidad, como no tenía conmigo mi documentación, declaré que era un miembro del Parlamento Europeo”, escribió Szájer en un comunicado después de que varios medios belgas informaran este martes de la fiesta.

Según el relato que adelantaron el diario francófono “La Derniére Heure” y el flamenco “Het Laatste Nieuws”, la policía puso fin el viernes pasado a una orgía en la que participaban 25 hombres en un bar del centro de la ciudad en el que también encontraron drogas y alcohol.

“Interrumpimos un gang bang”, dijo una fuente policial al periódico Dérniere Heure en relación con la fiesta sexual en tiempos de estrictas restricciones sociales para frenar la pandemia.

La Fiscalía de Bruselas precisó en un comunicado que los agentes se personaron en un apartamento, y no en un bar, de la calle Rue des Pierre, en el centro de la capital belga, tras haber sido alertados hacia las 21.30 hora local del viernes por vecinos que se quejaron del ruido.

Allí se encontraron “unos 20 hombres”, indicó el Ministerio Público, entre ellos dos personas que dijeron tener “inmunidad diplomática”, de los que sólo han trascendido sus iniciales y su fecha de nacimiento: D.O. (1977) y P.B. (1987).

Un transeúnte informó a la policía de que había visto a “un hombre huir por una tubería de desagüe” y el testigo logró identificarle.

“Las manos del hombre estaban ensangrentadas. Es posible que haya resultado herido mientras huía. Se encontraron narcóticos en su mochila. El hombre no pudo presentar ningún documento de identidad. Fue acompañado a su lugar de residencia, donde se identificó como S.J. (1961) mediante pasaporte diplomático”, agrega la nota de la Fiscalía.

Todos los presentes fueron multados por no respetar la normativa anticoronavirus, pues en Bélgica hace más de un mes que impera un toque de queda nocturno, están limitados los contactos sociales, y los bares y restaurantes están cerrados, entre otras medidas.

Además, los agentes abrieron expediente a Szájer por “violar la legislación sobre narcóticos”, un procedimiento que está abierto pero que sólo podrá continuar si las autoridades competentes levantan la inmunidad parlamentaria al diputado implicado.

El político conservador húngaro, de 59 años y casado con una jueza del Tribunal Constitucional de Hungría, Tünde Handó, con quien tiene una hija, había dimitido repentinamente el fin de semana como diputado europeo, antes de que la noticia trascendiera a la prensa, aunque su renuncia será efectiva el 31 de diciembre.

“Lamento profundamente haber violado las restricciones del covid. Fue irresponsable por mi parte. Estoy dispuesto a asumir la multa que conlleve”, agrega Szájer, quien añade que con su dimisión “marcó las conclusiones políticas y personales” del asunto.

El todavía eurodiputado y miembro de la comisión parlamentaria de Asuntos Jurídicos pidió perdón a su familia, a sus colegas y a sus votantes.

“Les pido que evalúen mi paso en falso considerando mis treinta años de devoción y trabajo duro. Este paso en falso es estrictamente personal y soy el único responsable por ello. Pido a todos que no se extienda a mi país o a mi comunidad política”, agregó Szájer, uno de los fundadores del Fidesz de Orbán.

Tras entrar en política en 1992 y haber ocupado el puesto de líder parlamentario del partido, entre otros, el político y jurista ejerció como eurodiputado desde 2004, siembre dentro del grupo del Partido Popular Europeo.

Durante ese período, fue también uno de los redactores de la nueva Constitución de 2011 que definía el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, vetando así el matrimonio homosexual.

Se da la circunstancia de que el Gobierno de Hungría es blanco habitual de las críticas de los activistas LGTBI+ al considerarlo homófobo.

Actualmente, Hungría y Polonia han bloqueado la aprobación del presupuesto comunitario para los años 2021-2027 y el paquete de recuperación poscovid, con un volumen total de 1,8 billones de euros, cuando la UE vinculó la percepción de los fondos al respeto del Estado de derecho.