Cuarentena por COVID-19: cómo el confinamiento contribuye a la pérdida de la memoria

Olvidar lo que querías comprar es diferente a no recordar el nombre de alguien o lo que hiciste el miércoles pasado. Pero la investigación sobre cómo funciona la memoria apunta a varias formas en las que podría tener un impacto nuestro entorno confinado.


Fuente: BBC News Mundo

Si desde que hay cuarentena te ha resultado difícil recordar algunas cosas como enviar un correo electrónico o una palabra, o se te olvidó comprar la leche una vez más, no eres el único.

He perdido la cuenta de todas las veces que recientemente mis amigos lamentaron que su memoria ha empeorado.

Los casos, evidentemente, apenas pasan lo anecdótico y es demasiado pronto para una investigación que compare nuestras habilidades de memoria de antes y después de la pandemia de covid-19.

Pero en una encuesta realizada por la Sociedad del Alzheimer, la mitad de los parientes de pacientes dijeron que los recuerdos de sus seres queridos habían empeorado después de que comenzaron a vivir vidas más aisladas.

Las limitaciones a la socialización dentro de los hogares de ancianos y, en algunos casos, la prohibición de cualquier visitante durante muchos meses parece que pasa factura.

La Universidad de California en Irvine está comenzando estudios sobre cómo el encierro ha afectado la memoria de las personas.

Ahora se sabe que incluso algunas personas con memorias asombrosas, que suelen recordar haber comprado una entrada de cine hace 20 años, están descubriendo que olvidan cosas.

Por supuesto, existen varios tipos diferentes de memoria.

Olvidar lo que querías comprar es diferente a no recordar el nombre de alguien o lo que hiciste el miércoles pasado.

Pero la investigación sobre cómo funciona la memoria apunta a varias formas en las que podría tener un impacto nuestro entorno confinado.

Menos socialización

El factor más obvio es el aislamiento. Sabemos que la falta de contacto social puede afectar negativamente al cerebro y que el efecto es más grave en quienes ya experimentan dificultades de memoria.

Para quienes padecen el mal de Alzheimer, los niveles de soledad pueden incluso predecir el curso de la enfermedad.

Es natural que no todo el mundo se haya sentido solo durante la pandemia y los resultados de algunos estudios han demostrado que los niveles de soledad se han estancado con el tiempo.

Pero incluso si no nos sentimos angustiados por una reducción del contacto humano, muchos de nosotros seguimos viendo a menos personas de lo habitual.

Nos estamos perdiendo esas conversaciones en la oficina o las fiestas en las que podíamos hablar con decenas de personas en una noche, intercambiando historias de lo que hemos estado haciendo.

La repetición de historias nos ayuda a consolidar nuestros recuerdos de lo que nos sucedió, lo que se conoce como recuerdos episódicos. Si no podemos socializar tanto, quizás no sea sorprendente que esos recuerdos no se sientan tan claros como de costumbre.

Ahora cuando tenemos la oportunidad de conversar, tenemos menos historias que contar. A medida que se cancelan las vacaciones, se posponen las bodas, los conciertos y eventos deportivos siguen sin público, tenemos menos de qué hablar.

Y en cuanto a las quejas del trabajo, se tratan principalmente de las frustraciones con la tecnología.

Es cierto que podrías estar compensándolo con más socialización en línea. Pero esas conversaciones no son exactamente las mismas.

Es menos probable que menciones las cosas intrascendentes que te han sucedido. Para que valga la pena, la historia debe ser digna de ser contada.

Más ansiedad

Pero hay más que la falta de socialización. Mucha gente ahora percibe una sensación de una ansiedad en sus vidas. Incluso si aprecias lo afortunado que eres y cómo otros están pasándolo mal, la sensación de que el mundo se ha convertido en un lugar más incierto puede ser difícil de combatir.

En el University College London, la psicobióloga Daisy Fancourt y su equipo han estado investigando cómo se han sentido las personas en Reino Unido durante la pandemia.

Aunque los niveles de ansiedad alcanzaron su punto máximo cuando comenzó el confinamiento y se han reducido gradualmente, los niveles promedio se han mantenido más altos que en los tiempos habituales, especialmente en las personas jóvenes, que viven solas, tienen niños, son de bajos ingresos o están en áreas urbanas.

Mientras tanto, la Oficina de Estadísticas Nacionales de Reino Unido ha descubierto que las tasas de depresión se han duplicado.

Se sabe que tanto la depresión como la ansiedad tienen un impacto en la memoria.

Las preocupaciones cobran factura en nuestra memoria de trabajo, dejándonos con menos capacidad disponible para recordar listas de compras o lo que tenemos que hacer.

Todo esto se hace más difícil por la falta de pistas que ayuden a nuestros recuerdos.

Si sales a trabajar, entonces tu viaje, el cambio de escenario y los descansos que tomas marcan el día, dándote momentos para anclar tus recuerdos.

Pero cuando trabajas desde casa, cada reunión en línea se siente bastante similar a cualquier otra porque tiende a sentarse exactamente en el mismo lugar frente a la misma pantalla. También hay menos cosas para etiquetar tus recuerdos y ayudarte a distinguirlos.

Como dice Catherine Loveday, profesora de neurociencia cognitiva en la Universidad de Westminster: “Tratar de recordar lo que te sucedió cuando hay poca distinción entre los diferentes días es como tratar de tocar un piano cuando no hay teclas negras que te ayuden a ubicar tu alrededor”.

La importancia del trayecto desde el trabajo

Además de que los días se funden en uno solo, también las cosas que haces en esos días.

En una oficina, puedes pasar por una sala donde tuviste una reunión en particular, lo que te recuerda que necesitabas enviarle un correo electrónico a alguien al respecto.

En casa, no hay señales que te ayuden a recordar las diferentes partes de su trabajo. Cada memoria está etiquetada con sentarse frente a tu computadora. En el trabajo, es posible que recuerdes exactamente dónde tuviste una conversación, en los ascensores o en la cocina de la oficina. Eso te ayudará a no olvidarlo.

Luego hay una fatiga general, que tampoco ayuda a nuestros recuerdos.

Las reuniones de Zoom son agotadoras, parte del trabajo es mucho más difícil desde casa y las vacaciones se cancelan. La falta de rutina y la ansiedad por la pandemia pueden perturbar nuestro sueño. Pon todo eso junto: básicamente estamos en un cansancio continuo.

Entonces, con la combinación de fatiga, ansiedad, falta de señales y menos interacciones sociales, no es de extrañar que algunos de nosotros sintamos que nuestra capacidad de memoria nos está decepcionando.

Loveday cree que hay un factor adicional involucrado, uno que quizás ni siquiera hayamos notado: el impacto en nuestro cerebro, especialmente en nuestra memoria, de pasar tiempo en diferentes ubicaciones geográficas.

Encontrar el camino de regreso a casa siempre ha sido importante para nuestra supervivencia. Tan pronto como salimos de casa, empezamos a prestar atención.

Ya sea que estemos pasando por un bosque o en los alrededores de una ciudad, hacemos más uso de la región del cerebro con forma de caballito de mar conocida como hipocampo.

En Reino Unido algunos estudios muestran que los taxistas de Londres conocen hasta cada callejón sin salida. Esos conductores desarrollan un hipocampo más grande.

Necesitamos involucrar al hipocampo para recordar nueva información, pero Veronique Bohbot, neurocientífica de la Universidad McGill, en Canadá, descubrió que si la vida de las personas se vuelve más confinada y repetitiva a medida que envejecen, el uso del hipocampo disminuye.

Asimismo, descubrió que los conductores que confían en la navegación por satélite en lugar de encontrar su propio camino producen menos recuerdos espaciales, el tipo de recuerdos que dependen particularmente del hipocampo.

Si hemos estado en casa la mayor parte del tiempo durante varios meses debido a la pandemia, hemos perdido ese estímulo adicional que proviene de encontrar nuestro camino.

¿Qué podemos hacer?

La buena noticia es que hay cosas que podemos hacer al respecto.

Salir a caminar, especialmente por calles desconocidas, hará que tu cerebro vuelva a prestar atención. E incluso moverse un poco marca la diferencia. ¿Tienes que sentarse en tu escritorio cada reunión? Si es una llamada telefónica, ¿podrías caminar por la calle?

Asegurarse de que los días de semana y los fines de semana sean suficientemente diferentes, como para no fusionarse en uno solo, puede ayudar con las distorsiones que nuestra nueva vida puede tener en nuestra percepción del tiempo.

Loveday aconseja agregar más variedad a nuestras vidas, lo que podría implicar un poco de pensamiento creativo para lograrlo.

Si no puedes salir, te sugiere que busques una actividad completamente nueva en casa y luego contarle de ella a alguien para ayudarle a tu memoria.

Reflexionar deliberadamente sobre tu día cada noche puede ayudarte a consolidar tus recuerdos. Incluso podrías escribir un diario.

Es cierto que suceden menos cosas dignas de mención en estos días, pero aún podría ser interesante mirar hacia atrás en un día. Eso también puede ayudar a tu memoria en este momento.

Y si te olvidas de hacer cosas, entonces hacer listas y configurar alertas en tu teléfono puede marcar más la diferencia de lo que piensas.

También puedes aprovechar tu propia imaginación. Si deseas recordar que debes comprar leche, pan y huevos, antes de ir, imagínate visitando cada uno de los pasillos necesarios en la tienda.

Cuando llegues, este viaje imaginario volverá a tu mente y es más probable que recuerdes todo lo que necesitas comprar.

 

La vacuna de Oxford es segura en adultos mayores y genera una respuesta inmune

La segunda fase de pruebas clínicas de la vacuna contra el Covid-19 desarrollada por la universidad inglesa de Oxford demuestra que es segura en personas mayores sanas y provoca una respuesta inmune, informa este jueves la revista médica The Lancet.


Fuente: EFE

En colaboración con la farmacéutica AstraZeneca y otros organismos, los investigadores probaron el preparado, llamado ChAdOx1 nCoV-19, en un experimento con 560 adultos sanos, entre ellos 240 de más de 70 años, con el objetivo de observar su impacto en el sistema inmune y posibles efectos secundarios.

Los "prometedores resultados preliminares" indican que esta vacuna contra el virus SARS-CoV-2 ofrece "similares resultados de seguridad e inmunogenicidad en los adultos sanos de más edad que en aquellos de entre 18 y 55 años".

Según The Lancet, la Fase 2 permite concluir que el antídoto provoca "pocos efectos secundarios" e "induce una respuesta inmune en ambas partes del sistema inmune en todos los grupos de edad tanto con una dosis baja como estándar".

De acuerdo con el estudio, la vacuna británica genera una respuesta de las células T (capaces de encontrar y atacar células infectadas por el virus) a los catorce días de la primera dosis, y una respuesta de anticuerpos a los 28 días de la dosis de refuerzo (que atacarían al virus cuando circulase por la sangre o sistema linfático).

Lea más: Se acelera carrera para encontrar vacuna más eficaz

Los autores apuntan que la Fase 3 de las pruebas clínicas, que está en marcha, debe confirmar estos resultados y determinar "hasta qué punto la vacuna es efectiva para proteger de la infección por SARS-CoV-2" en un grupo más amplio y heterogéneo de personas, que incluya gente de edad avanzada con patologías previas.

En el estudio difundido, que no mide la eficacia de la vacuna para proteger del virus, 560 adultos (160 de entre 18 y 55 años; 160 de 56 a 59 años y 240 de más de 70) con buena salud recibieron bien la vacuna de Oxford, un antídoto de control.

Los voluntarios de más de 55 años fueron divididos en dos grupos y recibieron una sola dosis de la vacuna o dos en un periodo de 28 días.

Todos fueron observados desde el principio para detectar efectos adversos así como la respuesta inmune.

Los autores señalan que los efectos secundarios de la ChAdOx1 nCoV-19 fueron "leves" (como dolor por la inyección, fatiga, dolor de cabeza, fiebre o dolor muscular) si bien más comunes que con la vacuna de control.

Se detectaron trece casos de gravedad en los seis meses desde la primera dosis, pero que no se consideran relacionados con las vacunas.

Los investigadores explican que los efectos secundarios fueron incluso menos comunes en los adultos mayores que en los más jóvenes, y la respuesta inmune fue "similar" en todos los grupos de edad tras la dosis de refuerzo.

La vacuna indujo anticuerpos contra la proteína de punta del coronavirus 28 días después de una primera dosis baja o estándar en todos los grupos de edad. Después de la vacuna de refuerzo, el nivel de anticuerpos aumentó a los 56 días del inicio del experimento, y lo mismo sucedió con los anticuerpos neutralizadores 42 días después.

Por su parte, la respuesta de las células T contra la proteína de punta del coronavirus culminó catorce días después de la primera inoculación, al margen de la edad o la dosis.

La investigadora Sarah Gilbert afirma que este estudio "responde a algunas de las cuestiones" planteadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la necesidad de que las vacunas contra el Covid-19 protejan a las personas adultas de más edad.

Sin embargo, apunta, quedan por responder otras "preguntas sobre la eficacia y duración de la protección" y además se debe probar la vacuna en gente mayor con patologías para asegurar que protege a quienes tienen más riesgo de enfermar de gravedad.

Los autores reconocen que su experimento "tiene limitaciones", por ejemplo que las personas más mayores tenían una media de edad de 73 o 74 años y estaban sanas, lo que no refleja la situación en las residencias de ancianos.

Además, añaden, la mayoría de voluntarios de cualquier edad eran blancos y no fumadores, por lo que en la tercera fase de los ensayos clínicos se extenderán las pruebas a gente de diferentes procedencias.

 

La vacuna anticovid no se elabora con tejidos de un aborto, aclaran

Las vacunas no se elaboran con tejidos fetales de abortos, como sostienen varios mensajes de las redes sociales referidos al preparado de AstraZeneca, sino que en algunos casos emplean células creadas en laboratorio con un origen humano remoto.


Fuente: EFE

En los últimos días distintas publicaciones de Facebook y Twitter destacan la presencia de tejidos de un feto humano entre los componentes de la citada vacuna contra la covid-19.

Algún usuario de Facebook llega a acusar a los responsables del desarrollo de vacunas de financiar los abortos con el resultado de un "negocio redondo".

DATOS: Los expertos en vacunología niegan con rotundidad que estos medicamentos puedan llevar tejidos de fetos humanos extraídos de un aborto y precisan, en cambio, que se usan cultivos de células obtenidos en laboratorio cuyo origen humano se encuentra en los años 60 en Suecia y el Reino Unido.

En el caso concreto de la vacuna de AstraZeneca contra la covid-19 se ha utilizado adenovirus de chimpancé que se ha probado en líneas celulares humanas, que no forman parte de los ingredientes.

Sin embargo, varios de los mensajes reproducidos en las redes sociales afirman que este fármaco lleva en sus ingredientes "tejido pulmonar" de un "feto" de "varón caucásico" de "14 semanas" que habría sido objeto de un aborto, según suelen destacar en mayúsculas.

FALSEDADES EN UN MONTAJE FOTOGRÁFICO

Para acreditar esa aseveración, estos textos suelen ir acompañados de un montaje de varias fotografías que malinterpreta algunos datos correctos y los mezcla con otros erróneos.

En ese mosaico de imágenes hay una instantánea de una caja original del medicamento de AstraZeneca, de la que se destaca que se trata de una solución para ser inyectada con el adenovirus recombinante ChAdOx1.

Según explica en inglés una captura de pantalla de plataforma de preimpresiones científicas Research Square, ese adenovirus se ha utilizado "en líneas celulares humanas MRC-5 y A549".

En una tercera imagen se muestra una definición del MRC-5 -traducida del inglés a partir de las sugerencias de un buscador de internet-, en la que se puede leer que se trata de "una línea de cultivo de células" desarrollada "a partir del tejido pulmonar de un feto varón caucásico" de "14 semanas" tras la interrupción del embarazo.

La fuente de esa definición es la Wikipedia.

Sobre el conjunto del montaje, destacado en letras amarillas, se resume de forma falsa: "ChAdOx1 = MRC5 = Tejido de fetos".

CÉLULAS Y LÍNEAS CELULARES

Los científicos que elaboran las vacunas no trabajan con el material genético original, sino que utilizan líneas celulares creadas por medio de cultivos, copias y desarrollos de las células extraídas de tejidos humanos mucho tiempo después de su obtención.

El Comité Asesor de Vacunas (CAV) de la Asociación Española de Pediatría (AEP), en el artículo "Vacunas, 'células de fetos abortados' y otras teorías irracionales", publicado en su web el 18 de junio de este año, niega "rotundamente" que se usen células de abortos para elaborar los preparados de antígenos.

"Actualmente se usan dos tipos de líneas celulares (fibroblastos) de origen humano en la producción de vacunas virales", explica el CAV.

La primera se llama WI-38, abreviatura que significa que es la línea celular número 38 del Instituto Wilstar (Wilstar Institute), de Filadelfia, Estados Unidos.

La otra es la número 5 del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido (Medical Research Council, MRC), por lo que se denomina MRC-5.

Esta última es la citada por las publicaciones engañosas de las redes sociales.

La WI-38 tiene su origen en el tejido pulmonar extraído de un feto por el Instituto Karolinska de Estocolmo, tras el aborto voluntario de una mujer en Suecia en 1962.

El Karolinska envió las muestras al Instituto Wilstar, donde se desarrollaron las líneas celulares.

La MRC-5 fue creada en 1966 a partir de ese aborto de "varón caucásico" de "14 semanas" al que se refieren los mensajes citados.

EL CHADOX1 NO ES DE ORIGEN HUMANO

Con el mismo "rotundamente no" responde a EFE Jaime Pérez, miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Vacunología (AEV), a la pregunta de si una vacuna puede llevar tejidos de fetos humanos.

En lo que se refiere al fármaco que elabora AstraZeneca contra la covid-19, Pérez indica que se basa en un adenovirus de chimpancé y no contiene líneas celulares de origen humano, como también informa la base de datos de estudios clínicos ClinicalTrials.gov, integrada en la red de publicaciones de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

De hecho, ChAdOx1 es la abreviatura de Adenovirus de Chimpancé Oxford 1 (Chimpanzee Adenovirus Oxford 1, en inglés), según explica la empresa de biotecnología que lo ha patentado, Vaccitech, vinculada a la Universidad de Oxford, que desarrolla junto a AstraZeneca esta vacuna.

Pérez cree que la confusión de conceptos que lleva a algunos internautas a identificar falsamente el ChAdOx1 con el MRC-5 proviene de la referencia al uso de esta línea celular en la preparación del medicamento descrita en Research Square.

Lo que ocurrió en realidad, según expone, es que el adenovirus de chimpancé "se inoculó en las líneas celulares humanas MRC-5 y A549" con el fin de probar sus resultados, sin que después estas hayan sido integradas como componentes de la vacuna.

EL PERMISO DEL VATICANO

El uso de las vacunas con líneas celulares derivadas de tejidos de abortos ha sido cuestionado por representantes de la Iglesia Católica.

Sin embargo, la Academia Pontificia para la Vida estableció el 9 de julio de 2005 en una declaración pública "la legalidad de utilizar" estos preparados si no hay una alternativa, "en la medida necesaria para evitar un riesgo grave" para el conjunto de la población, aunque mantiene sus reparos a los "problemas morales" que supone su producción.

Estos principios han sido reafirmados en varias ocasiones.

Así, en marzo de 2019, esta academia vaticana señalaba que los católicos pueden tener la "conciencia tranquila" porque "el uso de tales vacunas no significa ningún tipo de cooperación con el aborto voluntario".

 

Rusia registra nuevos máximos de contagios y fallecimientos por covid-19

Moscú.- Rusia ha contabilizado en las últimas 24 horas nuevos máximos de los contagios diarios y muertes por la covid-19 desde el estallido de la pandemia el pasado marzo, según informaron las autoridades locales.


Fuente: EFE

El número de los contagiados confirmados en el último día ascendió a 23.610, casi 3.000 más que el día anterior, mientas los decesos se situaron en 463, frente a los 456 registrados la víspera.

En total, desde marzo se han registrado 2.015.608 casos de covid-19 y 34.850 muertes.

En las últimas 24 horas se recuperaron 25.573 personas en Rusia, lo que eleva el total de pacientes que han superado la enfermedad a 1.526.656.

Rusia es el quinto país con más casos de coronavirus confirmados después de EEUU, la India, Brasil y Francia.

El miércoles, el presidente del país, Vladímir Putin, constató la "compleja" situación con el coronavirus en distintas regiones de Rusia y llamó a las autoridades locales a "no maquillar" la situación real.