Decenas de miles se manifiestan en Austria y Australia contra medidas sanitarias

Decenas de miles de personas se manifestaron este sábado en Viena, la capital austriaca, así como en otras ciudades del mundo, como Sídney, en Australia, contra las medidas sanitarias reinstauradas por los gobiernos para intentar frenar una nueva embestida de la pandemia de coronavirus.

Europa se enfrenta a una nueva ola de infecciones por covid-19, por lo que varios países han decidido reforzar las restricciones. El viernes, Austria anunció que confinará de nuevo a la población a partir del lunes y que la vacunación anticovid se tornará obligatoria en febrero.

En Viena, 35.000 personas según la policía salieron a la calle, convocadas por el partido de extrema derecha FPÖ, aunque su líder, Herbert Kickl, no acudió por dar positivo al virus.

Con pancartas denunciando “la corona-dictadura” y eslóganes como “no a la división de la sociedad”, la multitud se reunió en el corazón de la capital austriaca, cerca de la cancillería.

La protesta se desarrolló bajo fuerte vigilancia policial, ya que las fuerzas del orden temían la llegada de hinchas violentos, militantes neonazis y del movimiento identitario, de extrema derecha.

PROTESTAS EN AUSTRALIA

Del otro lado del mundo, en Australia, unas 10.000 personas se manifestaron en Sídney en rechazo a la vacunación contra el covid-19, según la policía.

En este país, la vacunación obligatoria solo se exige en algunos estados y territorios para determinados grupos profesionales. Cerca del 85% de la población australiana mayor de 16 años está totalmente vacunada.

En Melbourne también protestaron miles de personas y cerca de 2.000 acudieron a una contramanifestación, una de las primeras de este tipo desde que comenzó la pandemia.

“Todo lo que se ha hecho, se ha hecho para salvar vidas. Quiero decir, ha molestado a mucha gente y ha afectado a mucha gente, pero es una pandemia mundial. ¿Qué otra cosa podemos hacer?”, declaró a la AFP Maureen Hill.

El viernes por la noche, en Róterdam, en el suroeste de Holanda, una manifestación contra las restricciones adoptadas para frenar el virus terminó en graves disturbios.

Durante la protesta, se declararon incendios en varios lugares, se lanzaron fuegos artificiales y la policía efectuó varios disparos de advertencia.

En total, 51 personas fueron detenidas y siete resultaron heridas, incluyendo policías, según las fuerzas de seguridad.

El sábado nuevas manifestaciones ocurrieron en Breda (sud), donde 300 personas desfilaron en calma y en Amsterdam donde varios centenares de opositores a las medidas sanitarias se reunieron en el centro pese a la anulación de la manifestación prevista por su organizador.

En enero, Holanda experimentó sus peores disturbios desde hace cuatro décadas, incluso en Rotterdam, tras la entrada en vigor de un toque de queda.

“ORGÍA DE VIOLENCIA”

“La policía consideró necesario sacar sus armas para defenderse”, aseguró el alcalde de la ciudad, Ahmed Aboutaleb, a los periodistas. Según la televisión pública holandesa NOS, dos personas resultaron heridas por esos tiros.

Ante esa situación “muy grave”, calificada por el alcalde de “orgía de violencia”, las autoridades locales decidieron prohibir cualquier reunión en la zona.

Este sábado, los organizadores de otra manifestación prevista en Ámsterdam decidieron anularla. “Anoche (viernes) se desató el infierno en Róterdam”, dijo en Facebook la organización United We Stand Europe, que actúa contra las restricciones sanitarias. Mantener la manifestación en Ámsterdam “no nos parecía justo”, subrayó.

Pese a la anulación, cientos de manifestantes protestaron este sábado en Ámsterdam y un número similar en la ciudad sureña de Breda, que sí mantuvo la convocatoria.

El primer ministro holandés, Mark Rutte, anunció hace una semana la reintroducción de un confinamiento parcial junto con una serie de restricciones sanitarias, sobre todo en el sector de la restauración, para frenar los contagios de covid-19.

Los planes del gobierno incluyen restringir el acceso de personas sin vacunar a algunos lugares. El viernes, el país registró más de 21.000 nuevos contagios.

Por otra parte, miles de manifestantes marcharon en la capital croata Zagreb.

En las Antillas francesas, un grupo de sindicatos y de organizaciones ciudadanas se moviliza desde hace cuatro días contra el pase sanitario y la vacunación obligatoria del personal sanitario en Guadalupe.

El viernes, la manifestación terminó con violencia. En la ciudad de Pointe-à-Pitre, que cuenta con muchas casas de madera, cuatro edificios se incendiaron, según los bomberos. Y en las carreteras, algunos manifestantes se enfrentaron a la policía con piedras.

En reacción a estas protestas, las autoridades anunciaron la instauración de un toque de queda entre las 18H00 y las 5H00 locales hasta el martes. También se prohibió la venta de gasolina en bidones.

La guerra entre Irán y EE.UU. se recrudece y paraliza el tránsito por Ormuz

El fuego cruzado entre Estados Unidos e Irán continuó el miércoles tras una semana de bombardeos, mientras el conflicto no da señales de ceder luego del bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz y los puertos iraníes.

Casi un mes después de que Washington y Teherán firmaran un protocolo de acuerdo con miras a poner fin a la guerra en Oriente Medio, ambas partes reanudaron los combates, con repercusiones en toda la región.

Estados Unidos lanzó el miércoles dos nuevas andanadas distintas de bombardeos sobre las costas de Irán y disparó contra un petrolero que intentaba romper su bloqueo a los muelles iraníes, restablecido la víspera.

Irán, que volvió a cerrar el estrecho de Ormuz el fin de semana pasado, prometió que esa vía marítima clave para el tránsito de hidrocarburos permanecería clausurada hasta el fin de las “agresiones” estadounidenses.

Teherán también ha atacado en represalia instalaciones estadounidenses en toda la región, lo cual socava cada vez más los esfuerzos diplomáticos para poner fin de manera duradera a la guerra desencadenada el 28 de febrero por los bombardeos israeloestadounidenses contra su territorio.

A primera hora de este jueves, Kuwait informó que estaba interceptando drones iraníes mientras que en Baréin sonaron las sirenas antiaéreas.

Esta nueva escalada de los enfrentamientos comenzó el 7 de julio tras varios ataques contra buques en el Golfo, atribuidos a Irán.

La ofensiva, sin precedentes desde el alto el fuego de abril, echa por la borda un protocolo de acuerdo firmado a mediados de junio, que debía poner fin a las hostilidades.

“Un protocolo de acuerdo solo tiene sentido cuando sus cláusulas son válidas y se aplican”, declaró el miércoles el principal negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, en un comunicado.

“Si la República Islámica de Irán no va a obtener ningún beneficio (...), no tenemos ninguna razón para adherirnos”, afirmó.

- “Aterrorizados” -

La ciudad portuaria de Bushehr, sede de la única central nuclear de Irán, fue nuevamente atacada el miércoles, al igual que los alrededores de Iranshahr (sureste). Siete militares murieron allí, según el ejército iraní, que contabilizó 13 lanzamientos de misiles estadounidenses.

“Los bombardeos han reducido aún más la capacidad de Irán para atacar buques comerciales en el estrecho de Ormuz” y se prolongaron durante 90 minutos, indicó de su lado el ejército estadounidense.

Al final del día, Washington llevó a cabo una segunda andanada de ataques con el mismo objetivo.

Se oyeron explosiones en varias ciudades iraníes, entre ellas Bandar Abás (sur), Rask y Chabahar (sureste), así como en la isla de Qeshm, informaron los medios estatales.

Más de 30 civiles han muerto desde que se reanudaron los enfrentamientos, según Teherán.

En el marco del bloqueo de los puertos iraníes restablecido por Washington el martes, un avión militar estadounidense también disparó el miércoles contra un petrolero vacío de bandera de Curazao que intentaba cruzar y que quedó “neutralizado”.

En Irak, fuerzas kurdas aseguraron que la coalición liderada por Estados Unidos derribó ocho drones sobre Erbil, capital del Kurdistán iraquí, donde periodistas de la AFP oyeron explosiones y vieron humo cerca del consulado estadounidense.

- “Mataremos a Trump” -

Catar, blanco de ataques el domingo pese a desempeñar el papel de mediador en este conflicto, recibió al jefe de la diplomacia iraní, Abás Araqchi.

En el estrecho de Ormuz, situado en aguas iraníes y omaníes y por el que antes de la guerra transitaba un 20% del petróleo y del gas natural licuado (GNL) mundiales, el tráfico se redujo tras el ataque contra varios petroleros.

El miércoles, los precios del petróleo se mantuvieron estables tras la fuerte subida del inicio de semana, con el barril de Brent, referencia internacional, en torno a los 85 dólares.

Al reimponer el bloqueo de los puertos iraníes, el presidente estadounidense, Donald Trump, pretende presionar a Teherán, que quiere mantener el control del estrecho y solo autoriza un único corredor de navegación a lo largo de sus costas.

A última hora del miércoles, el magnate republicano confirmó que la república islámica liberó a una ciudadana estadounidense detenida desde diciembre de 2024. “¡Los Estados Unidos de América agradecen este gesto de buena voluntad por parte de Irán!”, escribió en su plataforma TruthSocial.

Ese mensaje contrastó con el ultimátum que había lanzado a los iraníes el martes: o retoman las negociaciones, o “la semana que viene las cosas se pondrán realmente muy feas para ellos”.

Las autoridades iraníes, lejos de dejarse intimidar, colocaron un afiche gigante en el centro de Teherán que muestra al mandatario en un ataúd con el mensaje “Mataremos a Trump”, según un video de AFPTV.

Fuente: AFP

Los argentinos desbordan las calles tras vencer a Inglaterra en histórica semifinal

Cuando Lautaro Martínez marcó el 2-1 en el minuto 90+2, Buenos Aires estalló. Cientos de miles de argentinos salieron a las calles entre banderas, cantos y bocinazos para celebrar el triunfo ante Inglaterra en una semifinal del Mundial cargada de simbolismo.

Fuente: AFP

La procesión hacia el emblemático Obelisco, epicentro de festejos en el centro de la capital argentina, comenzó inmediatamente después del pitazo final. “¡El que no salta es un inglés!”, cantaban y saltaban todos al unísono.

El partido estaba cargado de simbolismo.

Argentina y el Reino Unido libraron en 1982 la guerra de las Malvinas, cuya soberanía reclama Buenos Aires, y cuatro años después Diego Maradona eliminó a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de México con dos goles que quedaron para la historia: la polémica “Mano de Dios” y el célebre “Gol del Siglo”.

Al finalizar un encuentro que para muchos argentinos importaba tanto como una final, los desconocidos se abrazaron, los automovilistas hicieron sonar las bocinas, la avenida 9 de Julio se tiñó de azul y blanco e incluso se vio al menos una propuesta de matrimonio en un bar del centro de la ciudad.

Las antes intimidantes vallas antidisturbios que había dispuesto la policía más temprano para evitar que se descontrolara la multitud, ya no eran visibles entre tantos cuerpos albicelestes.

“Todos los partidos nos pasa lo mismo. La remamos hasta el final y terminamos ganando. Es increíble lo que se puede lograr”, dijo Fabián Sidotti, un comerciante de 37 años, con dos banderas argentinas pintadas en las mejillas.

“Hasta el último minuto puede pasar cualquier cosa”, agregó. Pero mirando a la final del domingo ante España, pidió no subestimar al rival y “alentar hasta el último minuto, pase lo que pase”.

- “Impresionante” -

Cerca, junto al histórico Teatro Colón, alguien lanzaba fuegos artificiales. El sonido de los bombos se mezclaba con el olor a pólvora y el cántico de los fans.

Un joven trepó a un semáforo para ondear la bandera. Abajo, la muchedumbre lo alentaba con el himno de este Mundial 2026: “Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo...”.

En tanto, en un “fan zone” que congregó a miles, volaron agua y cerveza por el aire en los festejos. “Ahora me voy caminando hasta la 9 de Julio”, dijo un aficionado a su grupo de amigos, emprendiendo la caminata de siete kilómetros hacia el Obelisco.

En varios puntos de la ciudad, los autobuses avanzaban abarrotados de hinchas, que hacían temblar los vehículos con sus saltos anti-ingleses, y los vagones del metro llegaban a las estaciones dando bocinazos.

“Fue impresionante este partido y este resultado. La felicidad que me da”, dijo a la AFP Rogelio Díaz, un productor agropecuario de 30 años.

“Contra España tengo toda la fe en la selección. Se sufre siempre, todos los partidos sufrí, pero que siga así, que nos merecemos otro Mundial”, añadió.

- El partido de Gladys -

Más al sur, en el barrio de Caballito, un vecino envuelto de pies a cabeza en una bandera argentina gritaba en una esquina: “Las Malvinas son nuestras, ¡el Mundial también! ¡Olé, olé, olé, Messi, Messi!”.

Cuando el partido todavía estaba 1-0 a favor de Inglaterra, Gladys, una jubilada de 70 años que veía el juego en un pequeño bar cerca del Obelisco, empujaba imaginariamente la pelota hacia el arco rival haciendo un gesto leve con una mano, mientras con la otra tocaba una fotografía de Maradona pegada a la pared.

“Internamente, esto a mí esto me funciona”, contó a la AFP. “Además, hay una carga subjetiva importante con este partido”, agregó, en alusión a Maradona y Malvinas.

El gol de Anthony Gordon, a los 55 minutos, interrumpió de golpe los cantos en el bar. El tamboril que antes no cesaba, dejó de sonar. Se hizo un silencio absoluto y sólo se escuchó un cubierto golpear un plato. Varios se llevaron las manos a la cabeza.

Gladys, que no quiso decir su apellido, siguió empujando la pelota imaginariamente durante todo el partido, mientras el reloj avanzaba y el resto de la hinchada fruncía el ceño y miraba el televisor con preocupación.

Al cabo del juego, cuando todos en el bar se abrazaban como si se conocieran, Gladys mantuvo la misma serenidad.

“Estoy tranquila, porque yo sabía que ganábamos”, dijo. “Y con España también vamos a ganar”.

Caos, protestas y detenidos en Francia por la derrota ante España

Tras concretarse la derrota ante la selección de España en las semifinales del Mundial de fútbol 2026, la frustración en Francia desató una serie de disturbios que terminaron con el arresto de 160 personas, en una noche que ya se perfilaba compleja debido a las tradicionales celebraciones del 14 de julio por el Día de la Bastilla.

La mayor parte de los incidentes se focalizó en la capital del país, donde la Prefectura de Policía reportó un total de 141 arrestos en medio de violentos enfrentamientos.

Grupos de manifestantes chocaron contra las fuerzas del orden utilizando morteros pirotécnicos y arrojando objetos contundentes, obligando a los efectivos policiales a replegarse en varios puntos estratégicos de las avenidas parisinas.

La ciudad de Lyon también fue escenario de graves altercados que derivaron en la detención de 20 personas. Los disturbios en esta localidad se concentraron en las inmediaciones de la céntrica plaza Bellecour, sitio donde cientos de aficionados se habían reunido para presenciar el encuentro deportivo ante pantallas gigantes. La situación requirió el uso de gases lacrimógenos por parte de los agentes antimotines para dispersar a los atacantes.

A pesar de las imágenes de las cargas policiales y la quema aislada de mobiliario urbano, las autoridades de seguridad confirmaron que el despliegue de 70.000 efectivos en todo el territorio nacional evitó desmanes de mayor envergadura.

El balance oficial de la jornada cerró sin registrar heridos de gravedad ni daños materiales de gran consideración.