Juicio a presunto cerebro del 11-S se reanuda días antes de los 20 años de los ataques

El juicio del presunto cerebro de los atentados del 11 de septiembre, Jalid Sheij Mohamed, y otros cuatro acusados se reanudó el martes en la base naval de Estados Unidos en Guantánamo, pero un veredicto parece lejano poco antes del 20 aniversario de los ataques.

Mohamed y sus supuestos cómplices, Amar al Baluchi, Walid bin Atash, Ramzi bin al Shibh y Mustafa al Hawsawi, comparecieron ante un tribunal militar en la base estadounidense en la isla de Cuba por primera vez en más de 18 meses, en un proceso que lleva nueve años de audiencias previas.

Pero el flamante magistrado militar del caso, el coronel de la Fuerza Aérea Matthew McCall, levantó la sesión después de solo dos horas y media por cuestiones de procedimiento relacionadas con su nombramiento.

El proceso, que había sido interrumpido en febrero de 2020 por la pandemia de covid-19, podría reanudarse el miércoles, pero es posible que los procedimientos de fondo no comiencen hasta la próxima semana.

Mohamed, con una densa barba roja canosa, ingresó el martes temprano a la sala de audiencias del tribunal militar repleta de fiscales, intérpretes y los equipos de la defensa de los cinco imputados.

Detrás de un grueso cristal, se encontraban familiares de las 2.976 personas que murieron hace casi exactamente 20 años, cuando cuatro aviones secuestrados impactaron contra el World Trade Center en Nueva York, el Pentágono en Washington, y un campo de Pensilvania.

Los cinco acusados, presos desde hace casi 15 años en la base de Guantánamo, enfrentan la pena de muerte por cargos de asesinato y terrorismo ante el tribunal de crímenes de guerra.

Pero, con la fase previa empantanada por el hecho de que los cinco fueron torturados por la agencia de espionaje estadounidense CIA después de su captura, podría pasar más de un año antes de que comience el juicio, y mucho más para que se llegue a un veredicto.

– Chaquetas de camuflaje –

El proceso se reanudó en la sala de audiencias “Camp Justice”, de alta seguridad, en la cima de una colina en la base naval estadounidense en la Bahía de Guantánamo.

Los imputados ingresaron escoltados por militares, y cada uno se sentó a una mesa con su propio equipo de defensa.

Mohamed llevaba un turbante azul y una mascarilla a juego que se quitó dejando a la vista su larga barba. Charló animadamente con bin Attash mientras revisaba una pila de documentos.

Bin Atash, quien presuntamente ayudó a planificar los ataques del 11-S, vestía un tocado de kufiya rosada y una chaqueta de camuflaje beige, y caminaba lentamente con una prótesis en una pierna que perdió en un tiroteo en Afganistán en 1996.

Al-Shibh, miembro de la llamada “Célula de Hamburgo” de secuestradores, también vestía una chaqueta de camuflaje color arena sobre sus pantalones de algodón blanco, aparentemente para reflejar sus días como miembro de la red yihadista Al Qaida.

Baluchi, también conocido como Ali Abdul Aziz Ali y sobrino de Mohamed, dejaba ver una barba negra corta debajo de su máscara y llevaba una gorra sindhi de su Baluchistán natal, en Pakistán, junto con un chaleco tradicional sobre su túnica blanca. Está acusado de manejar las transferencias de dinero para los atentados.

El quinto imputado, Hawsawi, que trabajaba con Baluchi, entró con una túnica blanca estilo saudí Thobe. También llevaba una almohada que colocó en la silla del hospital reservada para él, debido al daño rectal que sus abogados dicen que sufrió en los interrogatorios abusivos de la CIA.

– Octavo juez –

McCall, el octavo en ser nombrado para presidir el proceso, comenzó preguntando a los acusados si entendían las pautas para la audiencia. “Sí”, respondió cada uno, algunos en inglés y otros en sus propios idiomas.

Luego detalló los protocolos impuestos por la pandemia de covid-19. En las últimas semanas, varias personas que participaron en audiencias en otros casos de Guantánamo dieron positivo al coronavirus, a pesar de los estrictos requisitos de vacunación y uso de mascarillas.

McCall se bajó el tapabocas para hablar y dijo que todos deberían permanecer con el suyo puesto a menos que se dirigieran a la corte.

Los abogados defensores dijeron estar ansiosos por retomar el proceso. Su estrategia es desacreditar la mayor parte de las pruebas de la fiscalía debido a la tortura que sufrieron los cinco acusados mientras estaban bajo custodia de la CIA entre 2002 y 2006.

Pero el reinicio ha comenzado lentamente.

El primer día se centró en un procedimiento exclusivo de las comisiones militares, que supone una evaluación de los propios antecedentes del juez para investigar posibles sesgos.

El procedimiento es crucial ya que el juez, los fiscales y muchos de los abogados defensores forman parte del cuerpo legal del Departamento de Defensa.

‘Invierno’ sexual: por qué cada vez más gente tiene menos sexo

El 'invierno' sexual queda más patente entre los jóvenes, aunque no todas las regiones siguen esa tendencia global.

El desenfreno propio de la revolución sexual, que abrió paso a la sobresaturación erótica, está dejando de ser tendencia, eclipsada por otra corriente de signo contrario: el celibato voluntario y la pérdida de interés en las citas o en llevar una vida de pareja.

Al menos así ocurre en determinadas regiones del planeta, entre las que no parece contarse Latinoamérica. Allí, con el romanticismo a flor de piel y ese lirismo del tipo “imposible el celibato, sin ti me mato”, no parece haber indicios de que la frecuencia sexual se resienta entre la población.

En Moscú tampoco: la última encuesta, publicada a finales del año pasado, reflejaba que los residentes de casi todos los barrios consideran necesario practicar sexo dos o tres veces a la semana para ser feliz. En algunas zonas de la capital rusa la exigencia sube hasta varias veces —o al menos una vez— al día.

Una situación diferente parece observarse en los países de Europa occidental y en Estados Unidos, entre otras regiones, donde se ha detectado en las últimas décadas una disminución en la frecuencia de la actividad sexual. Ya a principios de la década de 2010, los estadounidenses adultos tenían relaciones sexuales nueve veces menos (al año) que a finales de los años 90.

La inapetencia sexual en cifras

El ‘invierno’ sexual queda más patente entre jóvenes. Para 2018, uno de cada tres hombres estadounidenses de entre 18 y 24 años dijeron no haber tenido relaciones sexuales en el último año, determinó otro estudio, que analizó ese tipo de cambios desde 2009 y también traza una curva descendente en la vida sexual de la población.

La tendencia a la baja en la cantidad de estadounidenses que practican sexo al menos una vez a la semana se mantuvo también en los últimos años, cayendo al 33 % en 2021, antes de mostrar un ligero aumento, hasta el 35 %, en 2022. En comparación con 1989, cuando casi la mitad de la población admitía entregarse a los placeres carnales cada semana, las cifras presentan un pronunciado declive y el Instituto de Estudios de la Familia (IFS, por sus siglas en inglés) no da por terminada la recesión sexual.

En Francia la situación es parecida. La última encuesta del Ifop, publicada en febrero, evidenció que solo el 40 % de los consultados tiene sexo una vez por semana, en comparación con el 60 % de hace 15 años. Entre los jóvenes de entre 18 y 25 años, más del 25 % no mantuvo relaciones sexuales en todo un año, lo que representa cinco veces menos que hace 20 años.

¿A qué se debe?

Entre las razones que explican que cada vez sean más las personas, sobre todo en países desarrollados, que renuncian al sexo e incluso opten por el celibato voluntario, destacan tanto los cambios sociales, culturales y tecnológicos, como los factores económicos. Una mayor igualdad de oportunidades para las mujeres ha reducido la presión social para tener hijos o encajar en los roles de género tradicionales, mientras que el aumento de las opciones de entretenimiento y de ocio ha condicionado un cambio de enfoque para algunos.

El auge de las redes sociales y las aplicaciones de citas ha facilitado, en gran medida, el proceso de conectar con otra gente, al tiempo que ha aumentado la competencia y las expectativas en las relaciones.

La ausencia del derecho al aborto en determinados países, unido al costo cada vez mayor de criar hijos, llevan a algunas personas a replantearse su actividad sexual. La inestabilidad económica tampoco ayuda a revertir la tendencia a la baja, con la incertidumbre como factor atenuante del deseo de vivir en pareja.

En ese contexto, una reciente campaña publicitaria de la ‘app’ de citas Bumble, centrada en el lema “un voto de celibato no es la respuesta”, fue objeto de tantas críticas, que la empresa se vio obligada a retirar sus polémicos anuncios y a ofrecer disculpas públicas.

“En un mundo que lucha por el respeto y la autonomía sobre nuestros propios cuerpos, es atroz ver cómo una plataforma de citas socava las elecciones de las mujeres”, comentó la modelo estadounidense Jordan Emanuel, que trabajó para Playboy e hizo voto de celibato durante un año.

La actriz Julia Fox confesó sentirse mejor que nunca durante sus “2,5 años de celibato”. “Siento que, al involucrarte en una relación heterosexual intencionadamente, te estás apuntando a una dinámica malsana”, expresó en una entrevista con Elle el año pasado.

Si bien el celibato voluntario no es para todos —al fin y al cabo, puede generar sentimientos de soledad y aislamiento—, quienes eligen ese patrón suelen destacar como ventajas una mayor libertad y sensación de control sobre su vida, así como una reducción del estrés y de la ansiedad que pueden acompañar cualquier relación de pareja, lo que les permite enfocarse mejor en sus metas, pasiones y crecimiento personal.

China tiene en la mira a Taiwán y a Japón a través de sus buques

Japón avistó buques chinos navegando cerca de islas en disputa en el mar de la China Oriental durante un récord de 158 días consecutivos, declaró el lunes el portavoz del gobierno nipón. Misma situación denuncia Taiwán desde la asunción de su nuevo presidente.

Japón denuncia habitualmente la actividad marítima de China en torno a las islas Senkaku, que están bajo jurisdicción de Tokio, pero que Pekín reivindica como parte de su territorio y las denomina como Diaoyu.

La guardia costera japonesa observó este lunes cuatro buques de la Oficina de Policía Marítima de China navegando cerca de las islas, en la zona “contigua”, una franja de 12 millas náuticas que se extiende más allá de las aguas territoriales de Japón.

Fue el 158º día consecutivo en que se avistaron embarcaciones chinas en esa zona, superando el récord anterior de 157 días en 2021, afirmó el portavoz del gobierno, Yoshimasa Hayashi.

“El gobierno considera que esta serie de navegaciones dentro de la zona contigua y de intrusiones en aguas territoriales es un asunto extremadamente serio”, indicó a la prensa.

Hayashi declaró que el primer ministro, Fumio Kishida, expresó su preocupación en una reunión bilateral con el primer ministro chino, Li Qiang, celebrada el domingo en Seúl.

Fuente: AFP

El papa Francisco da el saque inicial a la primera Jornada Mundial de los Niños

El papa Francisco protagonizó el sábado en Roma el saque inicial de un partido de fútbol disputado entre dos equipos de jóvenes jugadores en el marco de la primera Jornada Mundial de los Niños.

Fuente: AFP

De pie delante de su silla, el pontífice, gran amante del fútbol, le dio un puntapié al balón que dio inicio al partido que disputaron durante cinco minutos los dos equipos, en los que se mezclaban niños y antiguas glorias de la liga italiana, como el portero Gigi Buffon, entre otros.

A su llegada al Estadio Olímpico de Roma, el papa Francisco fue recibido con entusiasmo por decenas de miles de niños acompañados por sus familias y procedentes de todos los continentes.

Se leyeron varios mensajes de niños, como el de Victor, un palestino de nueve años, que asegura que “solo queremos jugar, estudiar y vivir libres como tantos otros niños en el mundo”.

Francisco respondió a las preguntas de varios niños, a la vez que repartía caramelos a su alrededor.

Esta Jornada Mundial de los Niños finalizará el domingo con una misa en la plaza de San Pedro, en el Vaticano, presidida por el pontífice.