Muere un sobreviviente de la tragedia de los Andes

Montevideo- Javier Methol, uno de los 16 supervivientes del llamado "Milagro de los Andes", falleció hoy a los 79 años de un cáncer, informó a Efe Daniel Fernández, otro de los uruguayos que en 1972 lograron sobrevivir 73 días en la cordillera tras la caída de un avión que transportaba a 45 personas.

“Era de lejos, siempre lo dijimos, el más bueno de todos nosotros. Es el primero que se va y es una tristeza enorme. Ahora quedamos 15”, lamentó Fernández.

Methol, que en diciembre habría cumplido 80 años, recibió hace aproximadamente un mes el diagnostico de un cáncer fulminante y falleció en la tarde de hoy en un hospital de Montevideo.

“Nunca se enojaba, siempre estaba contento. Tuvo problemas y para él no eran problemas. Siempre ayudando a los demás. Un gran tipo. Un ejemplo”, recuerda su antiguo compañero de batallas deportivas a quien le unió una experiencia vital que nunca pudieron olvidar.

El 13 de octubre de 1972, en un soleado día primaveral, partieron de Montevideo en un avión de pasajeros de la Fuerza Aérea Uruguaya los jugadores del club de rugby Old Christians y sus familiares (45 personas) hacia Santiago de Chile para disputar un partido frente al club Old Boys.

Tras una escala para repostar combustible en Mendoza, Argentina, el avión siguió hacia la capital chilena, a la que nunca llegó.

Una tormenta en los pasos andinos hizo que el aparato chocase contra un pico de los Andes y se deslizase por las laderas cubiertas de hielo hasta detenerse en un talud.

Tras varios días de búsqueda, el avión se dio por desaparecido y sus ocupantes por muertos, en razón de que el lugar donde se suponía que habían caído hacía imposible que un ser humano pudiese sobrevivir.

La mayoría falleció en el accidente, otros en días posteriores debido a las heridas recibidas, y algunos por un alud de nieve que los sepultó.

Pero, tras una larga lucha de 73 días, en la que los supervivientes hasta tuvieron que alimentarse con los cuerpos de los muertos, los jóvenes lograron escapar a la tragedia, tras ser encontrados dos de ellos, que habían decidido buscar una salida a través de las montañas, el 22 de diciembre por un arriero chileno, que alertó a las autoridades.

En una entrevista con Efe en 2009, Javier Methol, que en el accidente aéreo perdió a su mujer Liliana y que era el mayor del grupo de deportistas, aseguró que en esos 73 días “cada uno dio de si lo que de si podía dar” y que en su caso aprendió “a ver las cosas buenas que tienen las cosas malas y poder transformar así lo malo en bueno”.

“Cada uno teníamos un motivo diferente para salir de allí. El camino que hicimos juntos fue vivir”, resumió.

Varios libros y películas han contado la historia, entre ellos por Piers Paul Reed en el libro “¡Viven!”, publicado en 1974 en Estados Unidos, que fue un éxito de ventas y se tradujo a numerosos idiomas, e inspiró una película de igual título realizada en 1993.

El candidato de extrema derecha José Antonio Kast es elegido presidente de Chile

José Antonio Kast, el candidato más a la extrema derecha desde el fin de la dictadura militar hace 35 años, arrasó en el balotaje del domingo para convertirse en el próximo presidente de Chile.

Fuente: AFP

Las bocinas de celebración de votantes de Kast explotaron en el centro de Santiago, frente a su comando electoral y en varios puntos del país, constató la AFP. El servicio electoral dio como presidente electo a Kast tras un rapidísimo conteo.

Kast, un abogado ultraconservador de 59 años, se impuso con un 58% frente a la comunista moderada Jeannette Jara, que representaba a una coalición de izquierdas y consiguió el 41%.

Kast, devoto católico y padre de nueve hijos, promete deportar a casi 340.000 migrantes sin papeles, la mayoría venezolanos, y atacar de frente la criminalidad.

“Estamos contentos, porque hace rato que venimos buscando una mejora. El país venía en decadencia. Tenemos confianza que con este candidato las cosas van a mejorar”, dijo a la AFP Ricardo Neves, estudiante de Construcción Civil de 31 años, que festejaba frente al comando central de Kast.

La rival de Kast es una abogada de 51 años que fue ministra de Trabajo del gobierno de Gabriel Boric y redujo la jornada laboral a 40 horas. Prometía subir el sueldo mínimo y continuar el alza de las pensiones.

Kast garantizó un gobierno de unidad. “Quien gane (...) va a tener que ser presidenta o presidente de todos los chilenos”, dijo a periodistas luego de sufragar en Paine, a 40 km de Santiago.

“Ya estábamos bien cansados a nivel país del desgaste económico (...) Se extrañaba la derecha”, sostuvo por su lado Maribel Saavedra, una votante de Kast de 42 años que abría un champán frente a su comando de campaña. Dijo esperar que Kast “refuerce el país con trabajo” y “regularice el tema inmigratorio”.

Chile “se cae a pedazos”

Kast cree que Chile “se cae a pedazos”. Este fue su tercer intento de llegar a la presidencia, ahora como candidato del Partido Republicano que fundó hace cinco años, porque la derecha tradicional le parecía muy blanda.

En sus actos públicos, detrás de un vidrio blindado en uno de los países más seguros de la región, este exdiputado presentó a Chile casi como un Estado fallido dominado por el narco, que se aleja del “milagro económico” que lo tornó una de las naciones más exitosas de Latinoamérica.

Un 63% de los chilenos afirman que el crimen y la violencia son su mayor preocupación, seguidos por el bajo crecimiento económico, según un sondeo Ipsos de octubre.

Sin embargo, la percepción del miedo en Chile es mucho mayor de lo que indican las cifras reales de criminalidad.

Los homicidios se duplicaron en la última década, aunque están en baja hace dos años. No obstante, hay un alza de delitos como el secuestro y la extorsión, tras la irrupción de bandas venezolanas, colombianas y peruanas, como el Tren de Aragua.

El gobierno del izquierdista Boric, un exlíder estudiantil que llegó al poder tras las masivas protestas de 2019, fracasó en reformar la Constitución de Pinochet y eso “le quitó todo el piso político”, estimó Robert Funk, profesor de ciencia política de la Universidad de Chile.

Muchos chilenos reclamaban un cambio.

Favorito a pesar de Pinochet

Kast apoyó a la dictadura militar y asegura que, si estuviera vivo, Pinochet votaría por él. Pero en esta última campaña evitó hablar de este tema y de otros que puedan restarle votos, como su oposición al aborto bajo cualquier circunstancia.

Investigaciones periodísticas revelaron en 2021 que el padre de Kast, nacido en Alemania, fue miembro del Partido Nazi de Adolf Hitler.

Kast afirma, por el contrario, que su padre fue un conscripto forzado en el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial y niega que haya sido un partidario del movimiento nazi.

En la primera ronda electoral, hace un mes, tanto Jara como Kast obtuvieron un cuarto de los votos, con una ligera ventaja para la izquierdista. Pero los votos de derecha sumaron un 70%, y propulsaron a Kast al palacio presidencial de La Moneda.

Desde 2010 la derecha y la izquierda se alternan en el poder en Chile en cada elección presidencial. El voto es obligatorio en estas presidenciales por la primera vez en más de una década.

Si Kast gana “no hay que pensar que tiene un mandato súper fuerte para hacer lo que quiere”, porque mucha gente lo vota por temor a Jara, estimó el analista Robert Funk.

Chile elige presidente con la extrema derecha como favorita al cerrar la votación

Los chilenos votaron este domingo en un país polarizado entre el candidato más a la derecha desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet hace 35 años y una comunista moderada que representa a la izquierda.

Fuente: AFP.

Los resultados se esperan en pocas horas, pero los sondeos ya señalan como favorito a José Antonio Kast, un abogado de 59 años, devoto católico y padre de nueve hijos, que promete deportar a casi 340.000 migrantes sin papeles, la mayoría venezolanos, y atacar de frente la criminalidad.

Su rival es Jeannette Jara, una abogada de 51 años de origen humilde, exministra de Trabajo oficialista que redujo la jornada laboral a 40 horas. Promete subir el sueldo mínimo y las pensiones.

Tras votar en la comuna de Paine, a 40 km de Santiago, Kast fue ovacionado por una multitud a los gritos de “¡Presidente!”.

Prometió un gobierno de unidad si gana el balotaje. “Quien gane (...) va a tener que ser presidenta o presidente de todos los chilenos”, dijo a periodistas luego de sufragar.

Jara votó en Conchalí, el barrio humilde de Santiago donde creció, y pidió un Chile sin odio ni miedo. Garantizó “combatir de frente el narcotráfico, la corrupción”.

“Voy a votar por Kast porque me da más confianza. El comunismo en ninguna parte del mundo ha sido positivo”, dijo a la AFP José González, un transportista de 74 años, en una fila de votación en el centro de Santiago.

Kast cree que Chile “se cae a pedazos”. Este es su tercer intento de llegar a la presidencia, ahora como candidato del Partido Republicano que fundó hace cinco años, porque la derecha tradicional le parecía muy blanda.

En sus actos públicos, detrás de un vidrio blindado en uno de los países más seguros de la región, este exdiputado presenta a Chile casi como un Estado fallido dominado por el narco, que se aleja del “milagro económico” que lo tornó una de las naciones más exitosas de Latinoamérica.

“Lo importante, más que los beneficios sociales, es el trabajo, la seguridad. Que la gente pueda salir de su casa sin tener miedo y regresar en la noche y no pensar que en las esquinas le va a pasar algo”, declaró a la AFP Úrsula Villalobos, una ama de casa de 44 años que apoyó a Kast.

“Un Pinochet sin uniforme”

Un 63% de los chilenos afirman que el crimen y la violencia son su mayor preocupación, seguidos por el bajo crecimiento económico, según un sondeo Ipsos de octubre.

Sin embargo, la percepción del miedo en Chile es mucho mayor de lo que indican las cifras reales de criminalidad.

Los homicidios se duplicaron en la última década, aunque están en baja hace dos años. No obstante, hay un alza de delitos como el secuestro y la extorsión, tras la irrupción de bandas venezolanas, colombianas y peruanas, como el Tren de Aragua.

El gobierno izquierdista de Gabriel Boric, un exlíder estudiantil que llegó al poder tras las masivas protestas de 2019, fracasó en reformar la Constitución de Pinochet y eso “le quitó todo el piso político”, estimó Robert Funk, profesor de ciencia política de la Universidad de Chile.

Muchos chilenos reclaman un cambio.

Cecilia Mora, una jubilada de 71 años, votará a Jara para preservar los beneficios sociales y porque Kast le parece “un Pinochet sin uniforme”.

“Quiero que mi país vuelva a ser tranquilo, que uno pueda caminar por las calles libremente sin el temor que te quiten la cartera. (...) Kast me recuerda mucho a la dictadura” que dejó 3.200 muertos y desaparecidos entre 1973 y 1990, dice.

Favorito a pesar de Pinochet

Kast apoyó a la dictadura militar y asegura que, si estuviera vivo, Pinochet votaría por él. Pero en esta última campaña evitó hablar de este tema y de otros que puedan restarle votos, como su oposición al aborto bajo cualquier circunstancia.

Investigaciones periodísticas revelaron en 2021 que el padre de Kast, nacido en Alemania, fue miembro del Partido Nazi de Adolf Hitler.

Kast afirma, por el contrario, que su padre fue un conscripto forzado en el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial y niega que haya sido un partidario del movimiento nazi.

En la primera ronda electoral, hace un mes, tanto Jara como Kast obtuvieron un cuarto de los votos, con una ligera ventaja para la izquierdista. Pero los votos de derecha sumaron un 70%, y analistas creen que propulsarán a Kast al palacio presidencial de La Moneda.

Desde 2010 la derecha y la izquierda se alternan en el poder en Chile en cada elección presidencial. El voto es obligatorio en estas presidenciales por la primera vez en más de una década. Casi 16 millones de ciudadanos están registrados para votar.

Si Kast gana “no hay que pensar que tiene un mandato súper fuerte para hacer lo que quiere”, porque mucha gente lo vota por temor a Jara, estimó Funk.

Dos personas muertas y varios heridos graves por un tiroteo en una universidad de EEUU

La policía de Estados Unidos detuvo a una persona el domingo en relación con el tiroteo en la Universidad de Brown que dejó dos muertos y nueve heridos el sábado, todos estudiantes, anunciaron autoridades locales.

“Aún no se ha notificado a todas las familias de las víctimas”, declaró Brett Smiley, alcalde de Providence, capital del pequeño estado nororiental de Rhode Island, en una conferencia de prensa.

Previamente había dicho que las medidas de confinamiento impuestas en la Universidad de Brown se levantarían “con efecto inmediato”, tras anunciar el arresto de un individuo.

Hablando junto al alcalde en una rueda de prensa, el coronel de policía Oscar Pérez dijo que la persona fue arrestada “más temprano esta mañana” y que, por el momento, las fuerzas del orden “no están” buscando a nadie más en relación con el ataque. La persona detenida ronda los veinte años, dijo.

La Universidad de Brown es una de las más prestigiosas de Estados Unidos.

Ocho de los nueve heridos se encuentran en estado grave pero estable, dijo el alcalde Smiley.

Unos 400 policías fueron desplegados para buscar al sospechoso.

En Providence, las calles alrededor de la universidad se llenaron de vehículos de emergencia horas después de que el tirador abriera fuego el sábado en un edificio donde se estaban realizando exámenes.

Este episodio de violencia es el más reciente de una larga serie de ataques en centros de estudio en Estados Unidos, donde los intentos de restringir el acceso a las armas de fuego enfrentan oposición política.

“Aterrador”

Katie Sun, testigo del tiroteo, dijo al periódico universitario Brown Daily Herald que estaba estudiando en un edificio cercano cuando escuchó los disparos.

Corrió a su residencia, dejando todas sus pertenencias atrás. “Fue, honestamente, bastante aterrador. Los disparos parecían venir de (...) donde están las aulas”, afirmó.

Joseph Oduro, asistente docente que se encontraba en el aula cuando ocurrió el tiroteo, relató la escena a CNN.

“Estaba de pie en el aula, y él entró por detrás, así que nos miramos. En cuanto ocurrió, miré a mis alumnos y les hice un gesto para que pasaran al frente del aula. Luego, simplemente me agaché”, dijo.

El tirador “entró, apuntó con su arma y gritó algo”, explicó Oduro. “No sé qué dijo, y ninguno de los otros estudiantes sabe qué dijo, y entonces empezó a disparar”.

La policía difundió 10 segundos de video del sospechoso caminando a paso rápido por una calle desierta. Es visto de espaldas después de abrir fuego dentro de un aula en la planta baja.

Según el Archivo de Violencia con Armas, que define un tiroteo masivo como un evento en el que cuatro o más personas resultan heridas por disparos, se han registrado más de 300 tiroteos masivos en Estados Unidos desde principios de año.

Nadie a salvo

“Es, por desgracia, un día como el que la ciudad de Providence y el estado de Rhode Island rezaban para que nunca llegara”, lamentó Smiley en referencia a las tragedias recurrentes provocadas por las armas de fuego en todo Estados Unidos.

El ataque ocurrió en el edificio Barus and Holley, sede de los departamentos de ingeniería y física, donde se realizaban varios exámenes en ese momento.

En el video que publicó la policía el presunto autor de los disparos sale del edificio vestido con ropa oscura.

Testigos señalaron que también llevaba una máscara de camuflaje gris.

El presidente Donald Trump manifestó en su red Truth Social que fue informado del tiroteo y que el FBI se encontraba en el lugar.

“Qué cosa tan terrible”, escribió. “Todo lo que podemos hacer ahora mismo es rezar por las víctimas”.

Esta prestigiosa universidad de la Ivy League está ubicada cerca de Boston y tiene alrededor de 11.000 estudiantes.

Armas de fuego en EEUU

Con más armas de fuego en circulación que número de habitantes, Estados Unidos presenta la tasa de mortalidad por armas más alta de todos los países desarrollados.

Las matanzas son un flagelo recurrente que los sucesivos gobiernos no han logrado contener hasta ahora, ya que muchos estadounidenses siguen muy apegados al porte de armas, garantizado por la Constitución.

En 2024, más de 16.000 personas, sin contar los suicidios, murieron por arma de fuego en Estados Unidos, según la ONG Gun Violence Archive.