OMS recuerda que tasa de éxito en investigación de vacunas es sólo del 20 %

La científica en jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Soumya Swaminathan, señaló hoy que ya son diez las candidatas a vacuna contra el COVID-19 que están en la última fase de ensayos, pero recordó que la tasa de éxito en este tipo de investigaciones no suele superar una de cada cinco.


Fuente: EFE

"Hay que tener unas expectativas equilibradas, porque la tasa de éxito de este tipo de ensayos suele ser del 10 o como mucho del 20 por ciento. Lo bueno es que hay muchas candidatas, pero habrá fracasos y tendremos que prepararnos para aceptarlos", advirtió la experta india.

Swaminathan indicó que las previsiones más optimistas apuntan a que una o dos candidatas tengan resultados finales de sus ensayos en diciembre o incluso finales de noviembre, aunque tras ello llegará la fase de estudio de viabilidad por parte de reguladores nacionales y OMS, que tomará al menos varias semanas.

La experta dio a entender que los procedimientos se podrían acelerar para poder autorizar un uso de emergencia de las nuevas vacunas, dado el alcance de la pandemia.

"En algún momento del primer trimestre de 2021 puede haber una vacuna lista para los grupos de mayor riesgo", concluyó la experta aludiendo a trabajadores sanitarios y en primera línea, para los que se espera que haya "un acceso equitativo y sin importar en qué país viven".

Los expertos de la OMS fueron hoy preguntados por la polémica desatada en Brasil después de que el presidente, Jair Bolsonaro, señalara que su país no compraría ninguna vacuna de China.

Ante ello, el director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, subrayó que todo Gobierno es libre de comprar las potenciales vacunas al país que considere conveniente.

 

COVID-19: por qué el sobrepeso y la obesidad son factores de doble riesgo

Existe evidencia creciente que indica que la obesidad es una comorbilidad independiente para enfermedades graves y muerte por COVID-19. La opinión del doctor Alberto Cormillot.

La pandemia de COVID-19 originada en China en diciembre pasado ha tenido desde entonces alarmantes niveles de propagación en todo el mundo, motivo por el cual el 20 de marzo, las autoridades nacionales establecieron en Argentina el aislamiento social, preventivo y obligatorio como medida excepcional con el fin de proteger la salud pública.

Desde entonces vivimos una situación única y sin precedentes. La presencia de la nueva enfermedad está cambiando nuestro estilo de vida de un modo que no pudimos anticipar y para el que nadie se encontraba preparado, publica el portal Infobae.

Esta realidad impacta a diario en la mayoría de las personas, cambiando a veces radicalmente su rutina de alimentación y movimiento. “En el caso de las personas con sobrepeso y obesidad, representa además un doble riesgo: por un lado, el propio debido a las consecuencias de convivir con kilos de más; por otro, el impacto aumentado que podría tener la persona en caso de contraer coronavirus”, explicó a este medio el doctor Alberto Cormillot.

Según sondeos de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), tener obesidad aumenta la severidad de la infección por coronavirus y augura un peor pronóstico. Los motivos:

-Incrementa significativamente la necesidad de hospitalización

-Eleva la necesidad de ventilación mecánica en relación directa con la severidad de la obesidad

-Eleva la necesidad de ventilación mecánica en relación directa con la severidad de la obesidad
-Agrava la infección por COVID-19 y la letalidad del virus

Por otro lado, los Centros para el Control y la prevención de enfermedades de Estados Unidos (CDC) reconocieron que tener un IMC mayor a 40 es un factor que aumenta la vulnerabilidad frente al COVID-19.

Por otro lado, los Centros para el Control y la prevención de enfermedades de Estados Unidos (CDC) reconocieron que tener un IMC mayor a 40 es un factor que aumenta la vulnerabilidad frente al COVID-19.
“La obesidad se asocia con una disminución del volumen de reserva espiratoria y de la capacidad funcional del sistema respiratorio. En personas con obesidad abdominal, la función pulmonar se ve aún más comprometida si se encuentran acostados boca arriba porque la grasa disminuye los movimientos del diafragma y dificulta la ventilación”, enfatizó Cormillot.

Además, el profesional explicó que cuando el tejido adiposo aumenta, la circulación se dificulta y las células se rompen: “La cantidad de grasa que contienen es liberada y se dirige al hígado y a los músculos. Como consecuencia, el cuerpo celular muerto atrae a las células del sistema de defensas que acuden en estampida para combatir a los agentes agresores y favorece una respuesta inflamatoria crónica que afecta a todo el organismo”.

Al mismo tiempo el aumento de peso disminuye el funcionamiento de los químicos protectores y eleva los dañinos –citoquinas-, especialmente cuando la grasa se localiza en hombros y espalda, hígado, interior de los músculos y del abdomen (obesidad abdominal, la más perjudicial).

La importancia de la inflamación es incluso superior a la del colesterol alto o la hipertensión. De hecho en las personas con obesidad que tienen este entorno inflamatorio, se cree que el COVID-19 puede exacerbar aún más dicha inflamación exponiéndolos a niveles todavía más altos de moléculas inflamatorias circulantes en comparación con otros pacientes delgados.

La importancia de la inflamación es incluso superior a la del colesterol alto o la hipertensión. De hecho en las personas con obesidad que tienen este entorno inflamatorio, se cree que el COVID-19 puede exacerbar aún más dicha inflamación exponiéndolos a niveles todavía más altos de moléculas inflamatorias circulantes en comparación con otros pacientes delgados.
Por otra parte, y haciendo una comparación con otras infecciones respiratorias, la obesidad puede desempeñar un papel importante en la transmisión del COVID-19 ya que como tiene la capacidad de infectar el tejido adiposo y almacenarse en este (lo usa de reservorio), para luego diseminarse a otros órganos, lo que dificulta su eliminación del organismo.

“El avance de la pandemia todavía es un enigma. Sin embargo, la comunidad científica coincide en que resulta esperable el repunte de las infecciones por coronavirus. En medio de este panorama, la inmunonutrición y el ejercicio regular representan dos recursos indispensables tanto para colaborar con el adelgazamiento como para aumentar las defensas del organismo: efectos positivos para enfrentar una potencial infección”, apuntó Cormillot.

Por eso, de acuerdo al especialista, es fundamental que la cuarentena no sea sinónimo de inactividad ni sedentarismo. Tampoco de consumo excesivo y prolongado de nutrientes que inciden negativamente en el peso corporal. “Por el contrario, asegurar la ingesta de inmunonutrientes y mantenerse activo son dos pilares que han demostrado numerosos beneficios tanto para las personas sanas como para aquellas que tienen varias enfermedades, incluyendo el sobrepeso y la obesidad”, aseguró Cormillot.

Mantener un estilo de vida saludable a través de estas pautas permite preparar y fortalecer al organismo frente a un eventual contagio de coronavirus.

 

Segunda ola en la mira: Gobierno español pide "disciplina social" y "unidad" para evitar otro confinamiento

El titular del Gobierno, Pedro Sánchez abogó por buscar el equilibrio entre la protección de la salud pública, la mitigación de las consecuencias sociales y económicas de las medidas y la garantía de los derechos y libertades que ampara la Constitución.


Fuente: EFE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha apelado a la "disciplina social" y a la "unidad" como vías para evitar un segundo confinamiento y ha dicho estar dispuesto a tomar "cualquier medida que sea necesaria", en alusión al estado de alarma, al considerar que vienen "semanas y meses muy duros".

Sánchez ha comparecido este viernes en el Palacio de la Moncloa para leer una declaración institucional en la que ha prometido impulsar la "máxima unidad" entre los partidos y las administraciones para luchar contra la segunda ola.

"La unidad es la clave de la resistencia frente a la pandemia", ha proclamado el jefe del Ejecutivo, quien ha elevado a tres millones el número real de contagiados desde el inicio de la crisis sanitaria, cuando las estadísticas oficiales hablan de un millón.

A pesar de insistir en que el país está ahora mejor preparado respecto al pasado 14 de marzo, cuando se decretó el estado de alama, ha admitido que la situación es "grave" y es preciso actuar "con determinación, con la máxima disciplina social y la necesaria e imprescindible unidad".

Sin anunciar ninguna medida, Sánchez ha abogado por actuar "buscando el equilibrio entre la protección de la salud pública, la mitigación de las consecuencias sociales y económicas de las medidas y la garantía de los derechos y libertades que ampara la Constitución".

"Dicho más claramente: debemos adoptar las medidas necesarias para frenar los contagios causando el menor daño económico posible y las menores restricciones posibles para las libertades personales. Y estamos listos para adoptar todas y cada una de las medidas que sean necesarias", ha advertido ante la posibilidad de que se decrete un nuevo estado de alarma.

De acuerdo con los niveles de emergencia fijados por el Ministerio de Sanidad junto a las comunidades autónomas, Sánchez ha asegurado que, cuando un territorio alcance el máximo, el 4, será preciso adoptar medidas excepcionales, que "podrán requerir la activación del estado de alerta".

Ha hecho hincapié en la necesidad de limitar al máximo la movilidad, las reuniones sociales y familiares y el ocio nocturno al ser los principales focos de infección: "No hay otra solución. No hay otra alternativa".

"Queremos y debemos evitar a toda costa recurrir a un nuevo confinamiento domiciliario como el que vivimos durante semanas en primavera", ha asegurado el jefe del Ejecutivo.

En su llamamiento a ser "disciplinados y concienciarse al máximo", ha avisado de que "las próximas semanas y meses serán duros, muy duros", pero se ha mostrado convencido de que ésta vez se puede doblegar de nuevo la curva con "menores sacrificios".

Ha añadido que nadie, ni las comunidades, ni los ayuntamientos, ni el Gobierno de España, tiene ningún interés en imponer más limitaciones que las que resulten imprescindibles para limitar la propagación de la pandemia.

Exponer la realidad "sin adornos y con toda crudeza" es su obligación, ha señalado Sánchez, quien ha precisado que todas las decisiones que se tomen serán en coordinación con las comunidades, mensaje que trasladará a los dirigentes autonómicos en la Conferencia de Presidentes prevista para el próximo lunes.

A pesar de la gravedad de la situación y de que "las defensas sociales están más bajas" y la gente acusa el cansancio, Sánchez ha transmitido un mensaje de confianza: "Resistir para avanzar: lo hicimos una vez y lo vamos a volver a hacer".

"Falta menos para que la nueva normalidad sea normalidad a secas y para que llegue la vacuna", ha alentado.

Al inicio de su comparecencia sin preguntas, Sánchez ha desvelado que el número real de contagiados por la covid-19 desde el comienzo de la pandemia es de tres millones de personas, aunque el registro oficial lo cifra en un millón, listón que se alcanzó el pasado miércoles.

El que haya habido el triple de infectados respecto a la cifra aportada por Sanidad lo ha justificado en los estudios de seroprevalencia desarrollados por las instituciones públicas con expertos científicos.

Sánchez ha marcado como reto conseguir que la media de casos de coronavirus por 100.000 habitantes, en la que ahora España se sitúa en 348, descienda hasta los 25 por 100.000 habitantes.

"Tenemos mucho camino por recorrer", ha apuntado el presidente, quien ha incidido en "la disciplina, el espíritu de equipo, la resistencia de todos los ciudadanos y la moral de victoria" como armas para derrotar al virus.

"Lo hicimos en la primera ola y lo podemos volver a lograr. Si prevalece el espíritu egoísta, todos saldremos perdiendo. Si todos actuamos con responsabilidad y disciplina, ganaremos todos", ha remachado.

El presidente del Gobierno no ha actualizado la información sobre el número de fallecidos, que, según los datos a fecha de ayer, jueves, ha alcanzado los 34.521 desde el inicio de la pandemia.

 

Bolsonaro dice que Brasil no comprará vacuna china

Río de Janeiro.- El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, afirmó este miércoles que su Gobierno no comprará la vacuna contra el coronavirus que desarrolla la empresa china Sinovac y desautorizó a su ministro de Salud, Eduareo Pazuello, que la víspera anunció la compra de 46 millones de dosis del inmunizante.


Fuente: EFE

El jefe de Estado afirmó en mensajes en las redes sociales que el Gobierno no se puede comprometer con la compra de una vacuna cuya eficacia y seguridad no ha sido comprobada previamente por el Ministerio de Salud ni certificada por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa).

Su negativa se produjo un día después de que Pazuello, un general del Ejército que asumió como tercer ministro de Bolsonaro durante la pandemia, anunciara un acuerdo para comprar 46 millones de dosis de la llamada vacuna "Coronavac" por 427 millones de dólares.

La "Coronavac" es desarrollada y experimentada en Brasil por Sinovac en asociación con el Instituto Butantan, una institución científica vinculada al estado de Sao Paulo, cuyo gobernador, Joao Doria, es un importante rival político de Bolsonaro.

"El pueblo brasileño no será conejillo de indias de nadie. No se justifica un billonario aporte financiero en una medicina que ni siquiera superó la fase de pruebas", afirmó el jefe de Estado en un comentario en sus redes sociales y en el que, al dejar claro que su decisión tiene una connotación política, se refirió a la Coronavac como "la vacuna china de Joao Doria".

"Para mi Gobierno, cualquier vacuna, antes de ser puesta a disposición a la población, tiene que ser comprobada científicamente por el Ministerio de Salud y certificada por la Anvisa", agregó antes de dejar claro que, ante lo expuesto, "mi decisión es la de no adquirir la referida vacuna".

Tras una reunión el martes con diferentes gobernadores, incluyendo Doria, Pazuello afirmó que había firmado un protocolo de intenciones para adquirir la medicina china y ampliar la oferta de vacunas contra el coronavirus que serán ofrecidas a los brasileños.

El Gobierno ya había acordado con la empresa AstraZeneca y la Universidad de Oxford la compra de 100 millones de dosis de la vacuna que ambas están desarrollando, y también se sumó a la iniciativa Covax de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para adjudicarse otras 40 millones de dosis

El ministro aclaró que tanto la vacuna de Sinovac como la de Oxford están aún en período de pruebas y que, antes de ser suministradas, deberán ser certificadas por la Anvisa.

Las dos vacunas son experimentadas masivamente en Brasil, el segundo país con mas muertes por la covid-19 en el mundo después de Estados Unidos, con 155.000 fallecimientos, y el tercero con más casos después de EE.UU. e India, con 5,3 millones de contagios.

SIN INTENCIÓN DE COMPRA DE "VACUNAS CHINAS"

Tras la negativa de Bolsonaro, el viceministro de Salud, Elcio Franco, en un intento de minimizar la desautorización de Pazuello, afirmó en un pronunciamiento en televisión que por ahora "no hay intención de compra de vacunas chinas".

Según el viceministro, "hubo una interpretación equivocada de lo que el ministro dijo, ya que ningún momento la vacuna fue aprobada".

Franco afirmó que el protocolo de intenciones firmado por Pazuello para comprarle 46 millones de vacunas al Instituto Butantan no tiene carácter vinculante y que fue suscrito "por tratarse de un importante socio del Ministerio de Salud en la producción de vacunas para el Programa Nacional de Inmunizaciones".

Agregó que se trató de otra "iniciativa para intentar ofrecerle vacunas seguras y eficaces a la población brasileña" pero que sólo se pondrá en marcha en caso de que se produzca un atraso en el proyecto de producir la vacuna de Oxford en Brasil.

"La premisa para adquirir cualquier vacuna prima por la seguridad, eficacia, producción en escala y precio justo. Cualquier vacuna, cuando esté disponible, certificada por la Anvisa y adquirida por el Ministerio, será ofrecida a los brasileños por el Programa Nacional de Inmunización. Y, en lo que depende de esta cartera, no será obligatoria", dijo.