Veintiún días de invasión: otro intento de negociación entre Rusia y Ucrania

Vigesimoprimer día de invasión y nueva jornada de una negociación entre Rusia y Ucrania para un alto el fuego. Es la primera vez desde que comenzó la guerra que una ronda negociadora continúa durante tanto tiempo y, según ha dicho esta madrugada el presidente ucraniano, Volodomir Zelenski, la sensación es ahora de mayor realismo.


Fuente: Efe

 

En este 21 día de invasión, los ministros de Defensa de la OTAN estudian además en Bruselas la posibilidad de reforzar su flanco oriental, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunciará una nueva ayuda militar a Ucrania y el presidente Zelenski se dirigirá al Congreso de Estados Unidos.

El Ejército ruso ha vuelto a bombardear este miércoles algunos barrios residenciales de Kiev, según el servicio estatal de Emergencia ucraniano (SES), en unos ataques que han afectado al distrito de Shevchenko, donde al menos dos personas han resultado heridas. Los ataques en esa zona han provocado el colapso de un edificio residencial de 12 plantas y el derrumbe de otra construcción adyacente de nueve pisos

Estos son los acontecimientos más destacados en el comienzo del vigesimoprimer día de invasión rusa de Ucrania y las claves de la jornada:

Una negociación “más realista”: El presidente de Ucrania, Volodomir Zelenski, afirmó en un discurso publicado esta madrugada que las posiciones en las negociaciones con Rusia para un alto el fuego son ahora más realistas, pero que todavía se necesita tiempo para que las decisiones “sean de interés para Ucrania”. Zelenski dijo que las negociaciones continúan, que “es difícil, pero importante” negociar y que todavía “se necesitan esfuerzos” porque “toda guerra termina en un acuerdo”.

Pero qué se negocia: Básicamente las negociaciones tratan de lograr un alto el fuego que permita el establecimiento de corredores humanitarios precisos y seguros y, a partir de ahí, se entraría en la parte más política relativa a las cuestiones que motivaron la invasión rusa de Ucrania y la guerra, que comenzó el pasado 24 de febrero.

Rusia exige fundamentalmente que Ucrania renuncie a integrarse como miembro en la OTAN, que reconozca la anexión de Crimea (llevada a cabo en 2014) y que acepte la independencia de las “repúblicas populares” de Donetsk y Lugansk, situadas en la región oriental ucraniana del Donbás y reconocidas por Moscú.

Y qué es lo último que ha dicho Zelenski sobre la OTAN: en un mensaje por videoconferencia a líderes de los países nórdicos y bálticos convocados en Londres por el primer ministro británico, Boris Johnson, Zelenski expresó el martes su frustración porque, pese a su presunta política de “puertas abiertas”, la Alianza no ha admitido como miembro a su país. Dijo Zelensk

a los líderes bálticos que Ucrania no tiene más remedio que “aceptar” eso, e instó a buscar otras vías de colaboración militar.

Y este miércoles se reúne la OTAN: Los ministros de Defensa de la OTAN evaluarán el despliegue de más fuerzas y equipos preposicionados en el este de la Alianza, ante la agresión de Rusia a Ucrania y la integración de las fuerzas militares rusas y bielorrusas. Y todo ello después de que el pasado fin de semana Rusia atacara con misiles un centro ucraniano de entrenamiento militar a tan solo 20 kilómetros de la frontera con Polonia.

La Casa Blanca anunció este martes que Biden estará en Bruselas el jueves 24 de marzo, cuando participará en una cumbre extraordinaria recién convocada por la OTAN y también en otra reunión de líderes de la Unión Europea (UE) que ya estaba prevista.

El viaje de tres líderes de la UE a Kiev, que Zelenski agradeció: El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, insistió en Kiev en la necesidad de darle a Ucrania rápidamente el estatus de candidato a ingresar en la Unión Europea (UE) tras la reunión mantenida en Kiev con el presidente del país, Volodímir Zelenski. Fue a la ciudad bombardeada junto con sus homólogos checo y esloveno, Pietr Fiala y Janez Jansa.

Zelenski reconoció la importancia de la visita: “Cuando nuestra Kiev es un objetivo para los invasores, es especialmente importante y especialmente valiente estar aquí, junto a nosotros, junto a los amigos. Así se demuestra el liderazgo”.

El discurso de Zelenski ante el Congreso de EEUU: El presidente Zelenski se ha referido al discurso esta madrugada: “Hoy me gustaría agradecer al presidente Biden y a todos los amigos de Ucrania en los Estados Unidos por el nuevo paquete de apoyo de 13.600 millones de dólares para nuestro país, nuestra gente. Lo consideramos como el primer paso hacia la restauración total de Ucrania”.

Continúan las evacuaciones: Unas 20.000 personas han logrado salir de la asediada ciudad de Mariúpol, en el sur de Ucrania, en las últimas horas y usando sus coches particulares a través del corredor humanitario abierto para evacuar a ciudadanos, informa la agencia Interfax-Ukraine. La ciudad portuaria de Mariúpol, de unos 500.000 habitantes, ha estado sitiada por las tropas rusas prácticamente desde que comenzó la invasión ordenada por el Kremlin.

La pobreza que trae la guerra: Si la guerra en Ucrania se alarga, el país puede perder 18 años de avances económicos, con un porcentaje de hasta un 90 por ciento de la población viviendo en la pobreza o con riesgo de caer en ella en los próximos doce meses, según el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD).

– Durante el próximo año casi un tercio de los ucranianos podría pasar a vivir por debajo del umbral de la pobreza, catorce veces más gente de lo que se preveía sin la guerra.

 

– Se han destruido ya infraestructuras por valor de al menos 100.000 millones de dólares, lo que incluye carreteras, puentes, hospitales o escuelas, entre otras cosas.

 

– La mitad de los negocios del país va a cerrar y al resto a operar muy por debajo de su capacidad normal.

– Con un presupuesto de unos 250 millones de dólares al mes se podría cubrir parcialmente la pérdida de ingresos para 2,6 millones de personas que está previsto que caigan en la pobreza.

– Ofrecer temporalmente un sistema de renta básica en el país, con 5,50 dólares diarios por persona, costaría unos 430 millones de dólares mensuales.

Criminal de guerra: el Senado de Estados Unidos pidió que se investigue al presidente de Rusia, Vladímir Putin, y a las Fuerzas Armadas rusas por posibles crímenes de guerra en Ucrania. La resolución no tiene la misma fuerza que una ley, aunque sirve para respaldar las investigaciones que ha iniciado la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) a petición de unos 40 países.

Más ayuda militar de EEUU: El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunciará este miércoles un nuevo paquete de ayuda militar a Ucrania valorado en 800 millones de dólares, dijo a Efe un alto funcionario de la Casa Blanca. Ese paquete elevará a 1.000 millones la asistencia anunciada por Washington solo en la última semana.

De acuerdo con The Wall Street Journal, que cita a funcionarios estadounidenses, el paquete de ayuda incluirá antitanques Javelin y misiles antiaéreos Stinger.

Elecciones en Perú: Keiko saca leve ventaja, pero sigue el conteo

El resultado de la elección presidencial de Perú seguía incierto en la madrugada del lunes, con la derechista Keiko Fujimori en empate técnico frente al izquierdista Roberto Sánchez para ser el noveno presidente del país en una década.

Fujimori está solo tres puntos arriba con 82% de actas escrutadas por el órgano electoral, insuficiente para una tendencia irreversible; y uno abajo de Sánchez en una muestra de conteo rápido de dos encuestadoras.

Ondeando banderas de sus partidos, miles de seguidores se congregaron en dos sectores de la capital peruana para celebrar por adelantado a sus candidatos.

“Nos encontramos en un empate técnico, hasta el momento no hay ningún ganador. Serán días largos”, afirmó Fujimori, ante sus seguidores a quienes pidió paciencia.

Entre cantos de “¡Sí se pudo!, Sánchez dijo reconocer que hay un “empate”. “Que prosiga el conteo en los estándares de una elección transparente”, expresó en una plaza llena de seguidores.

Keiko Fujimori, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), enfrentó en su cuarto intento de llegar a la presidencia a Sánchez, heredero político de exmandatario Pedro Castillo, preso por el fallido autogolpe de Estado de 2022.

Muchos votantes dijeron esperar que las elecciones pongan fin a la criminalidad que azota al país y la turbulencia política que dejó a Perú con ocho presidentes desde 2016.

- Festejos en los dos bandos -

Administradora de 51 años, Fujimori apeló al legado ambivalente de su padre, quien estabilizó la economía, derrotó a la insurgencia, pero fue acusado de crímenes de lesa humanidad.

“Estoy alegre porque sé que va a hacer un buen gobierno. ¿Por qué? Porque ella quiere limpiar la imagen de su padre”, aseguró Gladys Silva, ama de casa de 56 años, en la concentración en Lima.

Sánchez, congresista y exministro de 57 años, reivindicó al expresidente Castillo. Como lealtad, lleva el sombrero campesino que le regaló, prometió indultarlo, y lo visitó este domingo en la cárcel.

“Queremos un cambio porque estamos cansados de la corrupción, del fujimorismo que maneja al país como su chacra (hacienda)”, dijo Marlene Veramendi, de 46 años, en el otro festejo.

La votación, a la que estuvieron llamados 27 millones de electores, transcurrió sin incidentes a diferencia de la caótica primera ronda de abril.

- “Débil legitimidad” -

Bajo la palabra “orden”, Keiko, como la llaman, prometió “orden” y prosperidad, y advirtió del peligro del “comunismo”.

Sánchez moderó su discurso de “cambio radical”, se distanció de los ultranacionalistas, y dijo a AFP que quiere una relación “respetuosa” con Washington.

El izquierdista acusa a Fujimori de ser parte de la “dictadura” del poderoso Congreso -donde ella tiene influencia- que derriba presidentes.

Sin afectar el balotaje, un juez lo envió a juicio por presuntas anomalías financieras en su partido. Si gana tendría inmunidad pero queda vulnerable ante un parlamento inclinado a la derecha.

“El ganador tendrá a la mitad del país en contra y una débil legitimidad” por lo que, sin mayoría legislativa, deberá “construir una coalición para gobernar”, dijo a AFP el politólogo Paulo Vilca.

El ganador sustituirá, a partir del 28 de julio, al mandatario interino José María Balcázar para un mandato de cinco años.

- Delincuencia imparable -

Pese al hartazgo político, la mayor preocupación de los peruanos es la inseguridad pues proliferan las bandas criminales y las denuncias de extorsión aumentaron nueve veces en cinco años.

Fujimori receta mano dura: militarizar cárceles y zonas conflictivas, y expulsar migrantes para acabar con la criminales con la “misma fuerza” con que su padre venció a la insurgencia en los años 1990.

Sánchez propuso encarar la corrupción en la policía y la justicia, ante lo que denuncia como una complicidad de élites políticas con la criminalidad.

Su base social está en el campo empobrecido, donde la inseguridad es menor. Fujimori la tiene en Lima, que, de 2020 a 2025, triplicó la tasa de homicidios hasta llegar a 23 por cada 100.000 habitantes.

El ganador recibirá un Perú económicamente estable, con crecimiento del PIB de 3,4%. Pero siete de cada diez trabajadores están en la economía informal.

Fujimori aboga por el neoliberalismo, la propiedad privada y la atracción de inversiones, y Sánchez ofreció alzas salariales y una economía más estatal.

Fuente: AFP

Perú elige en reñido balotaje a su noveno presidente en 10 años

Los peruanos eligen este domingo a su noveno presidente en diez años entre la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez, en un reñido balotaje al que acuden hartos del caos político y la imparable criminalidad.

Lima, Perú

Keiko Fujimori, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), enfrenta en su cuarto intento de llegar a la presidencia a Sánchez, quien repuntó en la última recta hasta llegar al empate en las encuestas.

Unos 27 millones de electores deben acudir a las urnas para un mandato de cinco años, tras una caída récord de presidentes desde 2016.

“Hay mucho desorden y corrupción y vamos a votar, como siempre, por el ‘mal menor’”, resume a AFP Hugo Vásquez, de 67 años, vendedor de artesanías en Lima.

Los dos candidatos, juntos, no superaron el 30% en una primera vuelta, en abril, empañada por fallos logísticos y denuncias de fraude que aumentaron la desconfianza en las instituciones peruanas.

“Aún hay un antifujimorismo fuerte, aunque menor; y Sánchez, poco conocido, es una incógnita. Quien gane deslegitimará el resultado si apretado. Eso trae más inestabilidad”, según el analista David Sulmont.

Fujimori, administradora de 51 años, apela al legado ambivalente de su padre, quien estabilizó la economía, derrotó a la insurgencia, pero fue acusado de crímenes de lesa humanidad.

Sánchez, congresista y exministro de 57 años, reivindica la herencia campesina del exmandatario Pedro Castillo, un maestro rural preso por el fallido autogolpe de Estado de 2022.

- “Comunismo” o “dictadura” -

Fujimori promete prosperidad y advierte del peligro del “comunismo”. “Esta elección es entre orden o retroceso”, repite.

“Prefiero la derecha. Tengo miedo que Perú sea una Cuba o Venezuela”, expresó a la AFP Benilda Trujillo, comerciante de 64 años.

El izquierdista moderó su discurso de “cambio radical” de la primera ronda, se distanció de los ultranacionalistas, y dijo a AFP que quiere una relación “respetuosa” con Washington.

“Si gana Keiko no dejará el poder. Soy de provincia y espero que Sánchez vea por el pueblo”, declaró Roxana Montes, vendedora ambulante de 28 años.

Sánchez, que porta siempre el sombrero que le regaló Castillo, a quien piensa indultar, acusa a su rival de ser parte de la “dictadura” del poderoso Congreso derriba presidentes, donde ella tiene influencia.

Sin afectar el balotaje, un juez lo envió a juicio por un caso de antiguas anomalías financieras en su partido. Si gana la presidencia tendría inmunidad, aunque vulnerable en un parlamento inclinado a la derecha.

Ni Sánchez ni Fujimori tienen mayoría legislativa. Quien gane debe tejer alianzas si quiere concluir su mandato, según el analista Jeffey Radzinsky.

El ganador sustituirá a partir del 28 de julio al mandatario interino José María Balcázar.

- Matan y piden “cupo” -

Pese a la desilusión política, la mayor preocupación del peruano es la inseguridad en un país donde proliferan las bandas criminales y las denuncias de extorsión aumentaron nueve veces en cinco años.

Ante eso, Fujimori receta mano dura: militarizar cárceles y zonas conflictivas, y expulsar migrantes para acabar con la “lacra social” con la “misma fuerza” -dice- con que su padre venció a la insurgencia en los años 1990.

“Matan, descuartizan, piden cupo (extorsión). ¡Ya basta!”, dijo exasperado Roberto Lovatón, taxista de 58 años.

Sánchez propone encarar la corrupción en la policía y la justicia, ante lo que denuncia como una complicidad de élites políticas con la criminalidad.

Su base social está en el campo empobrecido y abandonado, donde la inseguridad es menor. Fujimori la tiene en Lima, que en 2025 triplicó la tasa de homicidios con 23 por cada 100.000 habitantes.

El ganador recibirá un Perú económicamente estable, con crecimiento del PIB de 3,4% y baja inflación. Pero siete de cada diez trabajadores están en la economía informal.

Fujimori defiende propuestas neoliberales, el respeto a la propiedad privada y la atracción de inversiones estadounidenses.

Sánchez prometió alzas salariales y trató de tranquilizar a los inversionistas al decir que mantendrá la apertura económica e independencia del estratégico banco central.

La votación abrirá a las 07H00 locales (12H00 GMT) y concluirá diez horas después.

AFP

Perú también va a elecciones este domingo: derecha vs izquierda

La derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez cerraron ante miles de seguidores, sus campañas para el reñido balotaje presidencial del domingo, en un Perú azotado por la delincuencia y la inestabilidad política.

En medio de gritos de “Keiko presidenta”, Fujimori, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), pidió el voto a los peruanos para “evitar el caos y el retroceso”.

“¡Queremos un gobierno que nos traiga paz, que recupere el orden! Queremos un gobierno confiable (...) No los voy a defraudar”, dijo Fujimori, administradora de empresas de 51 años que busca por cuarta vez consecutiva la presidencia de Perú.

Mérida Delgado, de 65 años, expresó a la AFP en el mitin su temor por una victoria de la izquierda que, según ella, pueda llevar a Perú por el camino que siguieron Venezuela o Cuba: “No podemos dejarlos ganar con el comunismo y el terrorismo”.

Entre fuegos artificiales y música andina, Sánchez, congresista y exministro de 57 años, prometió “democracia”. “Será el fin del caos, el fin de la señora K, el fin de los asesinatos, la corrupción, la impunidad”, afirmó.

“¡Abajo la señora mafiosa, Abajo el fujimorismo!”, gritó Sánchez, quien, como hizo en toda la campaña, llevaba el sombrero campesino que le regaló el expresidente Pedro Castillo, preso por un fallido autogolpe de Estado.

“Todos estos años han sido caóticos. Esta será la cuarta derrota de Keiko. Yo he vivido la época de su padre que fue de corrupción total”, dijo a la AFP una de sus seguidoras en el mitin, Cristina Sotomayor, administradora de 63 años.

A pocos días de la votación, el último sondeo de hace cinco días sitúa a ambos candidatos cabeza a cabeza, con una quinta parte del electorado indeciso, cansado de la turbulencia política vivida con ocho presidentes en una década.

Una primera vuelta, plagada de fallos técnicos y denuncias de fraude, con una treintena de candidatos reflejó la frustración generalizada con la clase política peruana. Fujimori y Sánchez, juntos, no llegaron ni al 30% de votos.

- Matanza y extorsiones -

Sánchez se presenta como la voz de los electores pobres y de las áreas rurales, al prometer un “cambio radical” y acusar a las élites y al Parlamento de ser responsables de la inestabilidad.

Los seguidores de Keiko recuerdan que su padre derrotó a las guerrillas que desangraron al país en los años 1980 y 1990, y estabilizó la economía, mientras que sus detractores recuerdan su condena por corrupción y violaciones de los derechos humanos.

“Nosotros representamos progreso, ellos retroceso”, aseguró Fujimori, a quien los peruanos dicen “la china” por sus ojos rasgados.

Keiko promete una política de firmeza frente a la inseguridad en un país que registró un aumento del 20% en las denuncias de extorsiones en 2025 respecto del año anterior.

“La vida cotidiana en Perú puede resultar aterradora: hay mucha delincuencia y muchos asesinatos. Extorsiones, asesinatos, cobros por protección...”, dijo en el mitin Raúl Porras, un agricultor de 52 años.

Lima registró 23 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2025, tres veces más que cinco años antes, según datos oficiales.

En su cierre de campaña, Sánchez atribuyó a la corrupción la imparable criminalidad. “Por eso vamos a proponer muerte civil a los corruptos”, manifestó al referirse a que los vetará en cargos públicos.

Dagni Espinoza, una enfermera de 42 años, y quien llegó vestida con su traje andino tradicional, dijo esperar que Sánchez “detenga las matanzas y las extorsiones”. “Tenemos miedo a morir por una bala perdida”, agregó.

A pesar de la inestabilidad, la economía peruana es estable. El próximo presidente tendrá que lidiar con un Congreso dividido y una profunda desconfianza pública hacia el gobierno.

Alrededor de 27 millones de peruanos están llamados a sufragar en la segunda vuelta en un país donde el voto es obligatorio.

Fuente: AFP