Enfermero se encuentra desaparecido en zona de influencia del EPP

Familiares de un enfermero denunciaron que el mismo se encuentra desaparecido desde el viernes, cuando fue a pescar en la zona de Azotey. Un tío lo acompañaba y asegura que fue llevado por dos hombres vestidos con uniforme militar.

El desaparecido se trata de Bernardo Candado Gómez, un enfermero de 38 años de edad. Se encuentra desaparecido desde el viernes, cuando fue a pescar en compañía de un tío en la zona de Azotey.

La tía del desaparecido, Fabiana, en comunicación con Radio Imperio de Pedro Juan Caballero), comentó que tras la desaparición del joven, el tío que lo acompañaba quedó en estado de shock.

De acuerdo a lo manifestado por el tío, el joven aparentemente fue llevado por dos hombres vestidos de parapara’i (ropa camuflada).

Familiares del desaparecido en compañía de militares iniciaron la búsqueda del enfermero, pero hasta el momento su paradero sigue siendo desconocido.

La localidad de Azotey fue escenario de los varios ataques del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y otros grupos criminales en los últimos años, por lo que el riesgo es constante en dicha área.

 

Inundación en Pilar: la lucha de una ciudad para salir adelante en medio del agua

Pilar nuevamente se ha visto afectada por el avance impetuoso de las aguas, haciendo que miles de familias hayan quedado sin hogar. Pese a esta delicada situación, los pobladores de la ciudad no dan el brazo a torcer y, con mucho esfuerzo, siguen haciendo todo lo posible para sobrellevar la crisis.


Fuente: Por Robert Bourgoing (@robertb_py)

Las intensas precipitaciones que se registraron este viernes afectaron de sobremanera a una gran parte del territorio nacional, en especial al departamento de Ñeembucú.

Una de las localidades más afectadas en este punto del país fue Pilar, la capital departamental, donde miles de familias se vieron obligadas a abandonar sus hogares de manera repentina a raíz del avance del agua.

Al llegar a esta ciudad, el panorama que encontramos no fue nada alentador. Rostros de personas que, de un día para el otro, habían quedado sin un techo donde vivir, que hicieron hasta lo imposible para recoger sus pertenencias y trasladarlas a un lugar alejado de la inundación.

Varias instituciones educativas, sedes de entidades públicas y tinglados fueron habilitados como albergues provisorios para acoger a los damnificados. Uno de estos sitios es el polideportivo municipal, lugar en el que algunas de las familias de la zona debieron ser reubicadas.

Maila Brizuela es una de las tantas pobladoras que, junto con toda su familia, tuvieron que mudarse allí para escapar del agua. Recordó que ya durante la mañana del viernes las intensas lluvias hicieron que el nivel del cauce hídrico suba de forma abrupta, obligándolos a salir de su vivienda lo más rápido posible.

Según refirió, esto es algo que tanto a ella como a sus demás vecinos les ocurre de manera frecuente, al punto de asegurar que ya está acostumbrada a pasar por situaciones similares, todo por la complicada ubicación en la que decidieron instalar sus viviendas precarias.

Teniendo en cuenta todo lo que le ha tocado afrontar, pidió que las autoridades puedan oír el clamor de la gente y brindarles algún tipo de solución definitiva, no simplemente brindado asistencias esporádicas.

Otra de las voces que escuchamos durante nuestro recorrido fue la de Lidia Jara. Con una expresión de preocupación en su mirada, nos contó que generalmente en días de lluvia no logran conciliar el sueño. “Comienza a llover y tenemos que estar en alerta porque sí o sí las motobombas tienen algún inconveniente o a veces ocurre un corte de luz, ahí nos fundimos”.

El funcionamiento de estos dispositivos, encargados de realizar el bombeo del agua hacia el río Paraguay, es vital para lograr evitar una catástrofe de grandes magnitudes, por ello expresó su inquietud respecto a la falta de mantenimiento de los mismos.

Al igual que tantos otros pobladores, pidió al Gobierno Nacional que pueda encargarse de dar una solución definitiva a este tema y que finalmente pueda cumplir las tantas promesas que se fueron realizando a lo largo de los diferentes periodos.

Así como estos existen tantos testimonios dentro de la ciudad que reflejan el drama que se vive hoy día debido a la inundación que, pese a todo, se ha convertido en un motivo de unión para los habitantes de Pilar, quienes con mucho ímpetu y tesón logran hacerle frente a la crisis para ayudar a quienes más lo necesitan.

Además de las casas inundadas y gente sin hogar, otra de las escenas que logramos captar durante el recorrido fue la de personas que de manera desinteresada acudían al rescate de aquellos más desafortunados que quedaron bajo agua. Ya sea con motocarros, canoas o camionetas, fueron muchos los que dejaron sus ocupaciones de lado para dar una mano solidaria a los damnificados.

Este panorama demuestra que, a pesar de la difícil situación por la que atraviesa nuevamente la capital del departamento de Ñeembucú, aún existen paraguayos que se ofrecen para ayudar a los demás sin esperar nada a cambio, siendo ello una luz de esperanza ante la crisis y un deseo de que todo pueda mejorar algún día.

 

Anuncian un domingo fresco con lluvias dispersas

De acuerdo al pronóstico de la Dirección de Meteorología, el ambiente hoy se presentará fresco, con cielo mayormente nublado y todavía podrían registrarse lluvias dispersas y ocasionales tormentas eléctricas durante la mañana.

Estas lluvias y ocasionales tormentas eléctricas, principalmente se estarían dando en la zona del Chaco, Norte, Noreste y este de la región oriental.

En el resto del país, solo lluvias y dispersas, con vientos moderados del sector sur, y luego ya iría mejorando en horas de la tarde.

El día de mañana lunes, baja la probabilidad de lluvias a nivel país, con un ambiente fresco al amanecer y tarde cálida; el cielo se presentaría de nuevo mayormente nublado. Los vientos serían predominantes del sector sur durante este periodo.

 

Noche en Ñeembucú: paisaje similar a una película de terror

La noche en el decimosegundo departamento del país se abate con una crueldad única. La tenue iluminación en la ciudad le da el toque tenebroso al panorama que con un poco de sol parece disiparse.

​Agua por todos lados, frío y un silencio tan ensordecedor decoran el paisaje pilarense, regado por el agua que lo cubre con su cristalino manto.

Mientras el agua se mezcla con alguna lágrima de madres luchadoras, otros ensayan libretos para recrear un poco de esperanza innecesaria.

Entre tanto, la desesperación crece, paralelamente a que la población no desconoce la fiereza del río que cada tanto se desquita con ellos y los sume en desolación.

Los organismos competentes hacen lo que pueden y está a su alcance. Pero el cuadro es verdaderamente tétrico y la impotencia se vuelve insoslayable.

Única y exclusivamente de la naturaleza depende cuándo acabará. Mientras, Ñeembucú se une en cadena de solidaridad para refundarse una vez más, a la espera de que las aguas decidan cuándo rendirse y retroceder, poniendo de manifiesto su entereza, esa que en 1983 la salvó de un desastre peor.

Ñeembucú está en emergencia. Las lluvias no cesan y la creciente arrastra todo cuanto encuentra, menos la fe y la esperanza. Ellos permanecen incólumes esperando el refulgir del sol, a cuyo esplendor se han de abrazar nuevamente sus pobladores.