Exnovio 'despechado' le regaló peluche con droga y luego la denunció al 911

Un hombre fue detenido por supuestamente haber plantado droga en un peluche de oso que entregó a su exnovia. Se descubrió que a modo de venganza, el sujeto hizo una llamada anónima denunciando a la mujer por la tenencia de los estupefacientes.

El pasado lunes, la joven Shirley Roa (23) estaba en la Universidad Columbia estudiando cuando recibió una caja de chocolates y un hermoso peluche de regalo. Sin saber las oscuras intenciones que habían detrás del obsequio, aceptó muy contenta.

Minutos luego, el sistema 911 recibió una llamada anónima de un sujeto que denunció la presencia de una mujer en la casa de estudios con un peluche cargado de drogas. Inmediatamente, los policías constatan el caso y frente a la fiscal Lorena Ledesma se abrió el peluche, encontrándose en su interior más de 50 dosis de marihuana.

Sin embargo, los intervinientes siguieron investigando y cotejaron que la llamada al 911 fue realizada por el mismo exnovio identificado como Salomón Bogarín Aguero (38), cuyo vehículo estuvo rondando el lugar coincidentemente minutos antes de la entrega del peluche, según las cámaras de circuito cerrado.

En la mañana de este miércoles fue detenido el hombre en el barrio Maka’i de Luque, según informó la Senad.

 

Motociclista atropella y mata a peatón

Un accidente fatal se registró esta madrugada en Minga Guazú, donde un motociclista arrolló y mató a un transeúnte. El conductor fue derivado a un centro asistencial.

El percance sucedió a las 5:10 de esta madrugada a la altura del Km 12 de la ruta II, donde resultó víctima fatal un hombre que caminaba por la banquina.

Una motocicleta de la marca Kenton Gtr 150, guiada por Miguel Quiñónez (35) fue la que embistió al transeúnte cuya identidad no trascendió.

Bomberos de Minga Guazu acudieron al rescate, pero solo constataron el deceso del peatón, mientras que a Quiñónez le dieron los primeros auxilios, tras lo cual fue trasladado a un hospital.

Agentes del Ministerio Público y del departamento de Criminalística acudieron al sitio para recabar los datos.

 

Ser adulto mayor en Paraguay, entre el abandono familiar y la acogida en un hogar

La realidad que viven las personas de la tercera edad es de las más difíciles de sobrellevar, tanto para ellas como para el entorno familiar. Necesitan cuidados y atención especial y la familia no siempre quiere o puede ocuparse de ellas. A nivel país, existen varios hogares que las acogen y cuidan de ellas.


Fuente: La Nación

Los adultos mayores, o cariñosamente abue­los, forman parte de cada familia, no importa cuan disfuncional sea esta, ellos esperan recibir la misma retribución que brin­daron a sus hijos al cumplir más de 60 años. Pero exis­ten diversas circunstancias que los ubican en situaciones favorables o desfavorables. ¿Qué pasa con los abuelos desamparados y en situa­ción de abandono? ¿Qué les ofrece el Estado?

De acuerdo a la Constitución Nacional, según la Ley Nº 1885/ De las Personas Adul­tas, que establece derechos e intereses de las personas de la tercera de edad, mayores de sesenta años, en su Artí­culo 4: “El Estado concurrirá al logro del bienestar social de las personas de la tercera edad, garantizando el ejerci­cio de sus derechos y velando para que aquellas que se encuentren en situación de vulnerabilidad, carezcan de familia o se encuentren abandonadas, sean ubicadas en lugares públicos o priva­dos y se les ofrezcan programas de servicios sociales intermedios”. El Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social tendrá a su cargo la aplicación de la presente ley.

En otro orden, la Ley Nº 3728/2009 “Establece el derecho a la pensión alimen­taria para las personas adul­tas mayores en situación de pobreza”. Ambas normativas deberían garantizar una vida digna a los abuelos.

PENSIONES ESTATALES

El Estado paraguayo brinda tres tipos de benefi­cios para los adultos mayo­res: Las pensiones gracia­bles y alimentarias, cuyo monto no debe exceder al mínimo (G. 1.950.048) y la asistencia social dependiente del Ministe­rio de Desarrollo Social, “Tekoporã”, para el adulto mayor (hasta 1 persona) es de G. 40.000 (que se suma al monto que recibe la familia).

Con relación a la pensión ali­mentaria, “el adulto mayor recibe un cuarto del salario mínimo. Actualmente, sería G. 528.000 al mes”, indica Juan Ángel Ávarez, director de Pen­siones No Contributivas del Ministerio de Hacienda.

Álvarez explica que según la Ley Nº 4027/2010 las pensiones graciables serán concedidas solo a las per­sonas que se encuentren imposibilitadas de gene­rar ingresos necesarios para una vida digna; hayan cumplido 60 años de edad; y hayan prestado significa­tivos y perdurables servi­cios al país. No puede exce­der el sueldo mínimo legal, sin embargo, el Congreso puede, en grado de excep­ción, aumentar el monto.

A octubre de este año, 195.458 adultos mayores figuran activos en el Pro­grama de Pensión Alimen­taria del Ministerio de Hacienda. En total, exis­ten 203.573 beneficiarios: 195.458 adultos mayores; 78 veteranos de la Guerra del Chaco; 7.266 herederos de veteranos; 399 benefi­ciarios de pensiones gracia­bles; 372 herederos de poli­cías y militares fallecidos en acto de servicio.

Recientemente, el senador Salyn Buzarquis presentó un proyecto que fue vetado. El mismo apuntaba a la uni­versalización, es decir, que toda persona que cumpla los 65 años ingrese automática­mente al sistema, además de terminar con el censo para discriminar a las personas que necesitan y aquellas que no, pues hay personas que son pudientes y aún así cobran. Afirma que son cerca de 500 adultos mayores quienes están fuera del programa.

HOGARES ANTE ABANDONO

Hay 5 hogares del Instituto de Bienestar Social (IBS), dependiente del Ministe­rio de Salud y Bienestar Social. La directora Gene­ral del Instituto, María del Carmen Villar, expone que la cantidad de ancianos en cada hogar varía. “En un hogar tenemos 45, en otro 47, en otro 22, en otro 7. El Hogar Santo Domingo (cupos llenos) y Nuestra Señora de la Asunción para adultos mayores son los que más abuelos reúnen por su capacidad”, revela.

Si bien el hogar ideal para los abuelos es donde vive su familia, en muchos casos se recurren a los hogares de acogida porque lastimosa­mente son abandonados y están en situación de calle.

“En caso de que un adulto mayor esté en abandono, tenemos que hacernos pre­sentes. Tomamos los datos y luego hacemos la interven­ción correspondiente. Se les brinda servicio integral, asis­tencia psicosocial, incluso espiritual. Hay un sacer­dote designado a trabajar con salud. Hay equipos multidis­ciplinarios”, precisa Villar.

Los hogares de estadía per­manente están destinados a personas mayores, de ambos sexos, con autonomía física o sin ella. Estos lugares ofre­cen alojamiento estable y regido por personal de la institución, donde se garan­tiza la atención integral de los residentes.

“En caso de que no tengamos un espacio a nivel público, hay convenios con 7 hogares pri­vados para casos de extrema necesidad. Los mismos están en Natalicio, Guairá, Caacupé. Lastimosamente, muchas veces tienen familia­res, pero los abandonan. Se comprometen a visitarlos, pero en la gran mayoría de los casos nunca lo hacen. Lo que ellos más necesitan es que se los visite. La compañía es lo que más precisan”, resalta.

REHABILITACIÓN DE LUJO

La alternativa para los jubi­lados del Instituto de Previ­sión Social (IPS) es el Centro Residencial Especializado en Atención y Apoyo al Adulto Mayor (CREAM), inaugu­rado en el 2016 en el ex hotel San Bernardino, con todas las comodidades.

Lourdes Giménez, ex direc­tora médica del CREAM, fundó el lugar y habla con “conocimiento de causa”, dice. Actualmente, es direc­tora de Medicina Preven­tiva del IPS y detalla que el CREAM es un centro de rehabilitación, contención y apoyo al adulto mayor.

“No es un hospital, no es un asilo y se diferencia de otros centros por su programa de actividades. Tiene rehabi­litación, fisioterapia, ejer­cicios físicos, danza, canto y nutrición. Es un centro multidisciplinario en el que interviene un médico de guardia las 24 horas, enfer­meras y auxiliares. Hay tam­bién contención psicológica y social. Es para un soporte, no tiene laboratorio ni depen­dencias para estudios auxi­liares. Los adultos mayores traen su certificado médico y estudios. Viven en el centro, recibiendo toda la atención multidisciplinaria”, refiere.

La condición para acceder es ser jubilado o pensionado del IPS y tener desde 60 años hasta 94 inclusive, además de cumplir con documenta­ciones. En relación a la edad, se recomienda no pasar los 75 años. “Una década más es un tiempo considerable en el cual las discapacidades muchas veces ya son irrever­sibles. Nuestro centro apunta a rehabilitar. Hay 150 plazas y es mixto. Incluso van matri­monios y amigos jubilados en habitaciones dobles. Los tiem­pos de estadía son variables, comienzan con tres meses, seis meses y de acuerdo a la respuesta se amplía hasta dos años. No queremos abue­los abandonados, esto no es un asilo. Nosotros incenti­vamos los lazos familiares. Ellos van a sus casas los fines de semana. Viven con noso­tros de lunes a viernes, sábado y domingo los familiares pue­den visitarles”, remarca.

HERMANOS CAPUCHINOS

La Fundación en San Pío Róga, ubicada sobre San Juan 2055, barrio Trinidad, realiza un curso hasta el 22 de noviembre sobre la aten­ción a adultos mayores, con el objetivo de capacitar para el futuro laboral. Las clases son desarrolladas en la fundación por instructores del Servicio Nacional de Promoción Pro­fesional (SNPP) y el Minis­terio de Salud. El hermano Ramón Arévalos, vocero de la fundación, cuenta que poseen un hogar y una clínica para ayudar a los más necesi­tados. Casa Alivio del Sufri­miento, sito sobre Vía Férrea esquina Del Rosario Miranda, está habilitada para consultas con profesionales voluntarios que donan su tiempo. “Tene­mos consultorio de odontolo­gía y farmacia. Hay peluque­ría el primer sábado de cada mes. También hay una tienda de ropa usada que se vende a precio simbólico”, menciona.

Otra de las actividades para incentivar a esta franja eta­ria es el “Akã morotĩ”. Se trata de un grupo de adul­tos mayores, que totalizan 120 y que se reúnen todos los jueves, de 14 a 16 horas, en la Casa Alivio del Sufrimiento.

“Ellos ahí se forman, com­parten, hacen manualidades y se les enseña sobre salud mediante charlas. Se pro­mociona también la cultura paraguaya, hacen teatro, bailan. En principio venían con su bastón y no tenían con quien compartir y ahora increíblemente tiran su bas­tón. Se sanan, mejoran. De ellos, unos 60 son de escasos recursos. Entonces, a ellos se les da canasta familiar una vez al mes, esto se consigue con donación”, comenta.

Por su parte, Vivian López, funcionaria de Alivio del Sufrimiento, señala que tie­nen una farmacia hace 7 años y que a la misma acuden cerca de 5.400 personas al año.

HOGAR HERMANO ANTONINO

El Hogar para Adultos Mayores Hermano Anto­nino, inaugurado el 11 de abril del 2019, por el her­mano Laercio Ferreira, acoge a 12 abuelitos. “Este hogar es para abuelitos en situación de calle y viven aquí 24 horas, en este momento tenemos seis abuelitos, ellos necesitan cuidado las 24 horas. La capacidad es para 12. Algu­nos tienen familia, pero están abandonados”, relata.

“Para estar a la altura de la ley, debemos contar con profesio­nales, esto implica contratar seis enfermeras para cada abuelito, es decir, sueldo para cada uno. La casa es maravi­llosa, tienen todo. Algunos se bajaban de la cama por­que estaban acostumbrados a dormir en el piso. Es todo un trabajo y todos se ayudan mutuamente. Es una reali­dad, una alegría y un desafío. Nuestro sueño es recibir al menos 5 abuelitos más. Tene­mos una trabajadora social que hace todo el proceso. Es un hogar, no un hospital, tenemos que ver ancianos que no requieran ser hospitalizados y que se manejen todavía solos”, subraya.

“El desafío más grande es ocuparlos. Porque ellos se sientan y los voluntarios le hacen hablar, cantar, pin­tar, caminar. Ahí traba­jan su mente, su cuerpo y eso les mantiene vivos. El estar quieto es lo que más les enferma. Cuando inicia­mos el hogar no teníamos plata para ese fin. Ahora terminamos. Más de G. 2.000 millones es el pre­supuesto de equipamiento. Nos aventuramos y confia­mos en la providencia. Todo lo que se dona tiene boleta de factura legal. Para noso­tros también es sinónimo de transparencia. Nosotros no ganamos plata. No tengo nada, pero al mismo tiempo tengo todo”, cuenta.

Carlos Rodríguez, coordina­dor del hogar, afirma que los ancianos reciben todos los servicios básicos y atención personalizada.

“Soy el más joven del grupo. Estaba reciclando y me aga­rró la creciente. Entonces, me dijeron que había un hogar para adultos mayo­res para vivir mientras tanto. Contacté con la tra­bajadora social. Llegué al hogar y acá estamos como en nuestra casa. La aten­ción es buena, nada nos falta. Tenemos enfermera de 6 a 6 en tres turnos. Hay fisio­terapia. Los martes viene una señora para hacer dibu­jos con nosotros, jugamos bingo y rezamos el rosario. Medicamentos tomamos a hora, Carlitos nos lleva a las consultas”, relata uno de los abuelos, Hugo Gadea (65), quien expresa que está ciego en el ojo izquierdo.

Si bien él tiene hijos grandes, de 14 y 15 años, son de esca­sos recursos y no lo pueden mantener más. “Mi familia sabe que estoy acá, pero no me puede mantener”, narra y agrega que, como es el más joven del grupo, ayuda a las enfermeras con el cambio de pañales, puesto que se necesita fuerza para soste­ner a los ancianos.

 

Intentaban robar una moto, pero cayeron en redes policiales

Efectivos del Grupo Lince sorprendieron a dos hombres que trataban de robar una moto estacionada en la ciudad de Fernando de la Mora. Los detenidos cuentan con frondosos antecedentes policiales.

El hecho ocurrió a las 20:30 de este martes sobre las calles Asunción y Humaitá, en la ciudad de Fernando de la Mora, donde dos sujetos en actitud sospechosa rodeaban una motocicleta.

Uno de ellos manipulaba los cables para poner el motor en marcha y huir, sin embargo, no pudo justificar su actitud cuando llegaron los agentes del grupo Lince.

Gerardo Gabriel Giménez (33) y Federico Adrián Ortiz quedaron detenidos. Ambos cuentan con frondosos antecedentes penales, según confirmaron los intervinientes a Universo 970 AM.

El biciclo pertenece a un hombre de 61 años, quien respiró aliviado al enterarse de que se salvó de una pérdida económica importante.