"Moopio che aikuaapata", dice Marito ante desesperado pedido de medicamentos

Gastos millonarios diarios hunden en la desesperación a familiares de pacientes ingresados a UTI por COVID-19, enfermedad que requiere un tratamiento costoso que pese a ser atendidos en hospitales públicos los familiares son los que deben comprar desde insumos hasta medicamentos.

​“No soy médico, moopio che aikuaapata”, atinó a responder riendo y en tono burlón el presidente de la República Mario Abdo Benítez, ante la consulta sobre la situación de la falta de medicamentos en los servicios sanitarios públicos, específicamente en el Hospital Regional de Villarrica donde un hombre reclamó ayuda desesperada ante los millonarios gastos diarios para el tratamiento de su hermano, paciente de COVID-19.

Abdo afirmó que no es médico del servicio y no tiene idea de qué insumos y medicamentos faltan.

Joel Oviedo, familiar que apareció llorando de impotencia ante la situación fue apartado por los guardias mientras las autoridades participaban de un acto oficial en el centro asistencial. Cada día gasta más de G. 1.000.000 en medicamentos e insumos que no proveen en el servicio.

Su hermano Adalberto Oviedo se encuentra internado en terapia intensiva en el centro asistencial.

 

Fiscalía solicita la extradición de dos prófugas por pintata del Panteón de los Héroes

El juez Miguel Palacios confirmó que recibió un pedido de detención con fines de extradición de Gisselle Ferrer y Mariangela Abdala, quienes fueron detenidas en Buenos Aires, Argentina.

El fiscal Fabián Centurión hizo el pedido atendiendo a que la dos jóvenes están procesadas por haber atacado el Panteón de los Héroes el año pasado y ambas están prófugas.

El martes las Ferrer y Abdala formaron parte de una turba que atacó la embajada paraguaya en la Argentina. Al darse a conocer que ambas están siendo buscadas se dieron trámite al pedido de extradición.

La dos mujeres el año pasado cuando se ordenó su captura viajaron en forma clandestina a la Argentina donde solicitaron el asilo político y desde entonces no se supo más nada de ellas, hasta esta semana en que fueron detenidas.

Sin embargo Mariángela Guidita Abdala Carísimo y Giselle Noemí Ferrer, el miércoles fueron puestas en libertad por la Policía.

 

Supuesto intento de rapto: “Me pegaron con el arma y querían subirme al vehículo”

La mujer que forcejeó con dos hombres que supuestamente intentaron raptarla, manifestó que la golpearon con el arma y querían subirla al vehículo en el cual se desplazaban. Declaró que temía que su familia no la volviera a ver o la encuentren muerta, por lo que sacó fuerzas para impedir ser subida al rodado. Un hecho similar habría ocurrido en diciembre del 2020 en San Lorenzo, donde resultó víctima un periodista.

Jesica Clemote, de 30 años, fue víctima por parte de dos hombres que ayer intentaron raptarla en las inmediaciones del Hospital del IPS Central.

Según relató a C9N, no encuentra las palabras para explicar la desesperación y el terror que vivió en esos minutos que fue atacada.

Cuando abrió la puerta de su vehículo, uno de ellos la atacó. “Me pegaron con el arma en el oído, en la cabeza, en el brazo y me estiraron del pelo. En todo momento me decían que suba al vehículo y yo lo único que no quería era que logren eso y que mi familia no me encuentre o que terminen encontrándome muerta”, expresó la mujer.

Detalló que gracias a esos pensamientos, sacó la fuerza suficiente para enfrentarse al hombre con quien forcejeó y que trató de subirla al rodado en el cual los mismos huyeron. “No sé qué fue lo que quisieron, queremos creer que se equivocaron de persona y surgen tantas hipótesis que asustan y digo, Dios mío ¿esto qué pasó fue real?”, exclamó la víctima.

A raíz de los golpes que recibió, sufrió heridas en el oído interno por lo que escucha una especie de pitido, además de sentir el todo cuerpo adolorido. “No había necesidad de tanta violencia, fueron muy agresivos conmigo”, lamentó.

Señaló que los hombres desistieron de su cometido porque la gente del edificio salió a gritar, además de los conductores que comenzaron a bocinar y uno de ellos subió sobre el paseo central a modo de intimidar a los delincuentes, quienes tenían puestos pasamontañas, tapabocas de color blanco y guantes de látex. “Estaban preparados para secuestrar”, según su criterio.

Cabe recordar que el extraño hecho ocurrió ayer en horas de la tarde sobre la Avenida Sacramento en inmediaciones del IPS Central. La joven fue atacada por dos hombres, quienes intentaron subirla a un vehículo pero que fue salvada gracias a la reacción de los presentes.

Un hecho similar sucedió el pasado 12 de diciembre, donde un periodista fue interceptado en San Lorenzo, lo tomaron de rehén en su propia camioneta y luego abandonaron el rodado en Villa Elisa. La víctima se arrojó a la calle y así logró escapar en el trayecto.

La víctima fue identificada como César Larré, quien realizó un posteo esta mañana haciendo una comparación sobre el modus operandi de los delincuentes que lo interceptaron en diciembre del año pasado y los que atacaron a la joven este miércoles.

“Casi dos meses después, vuelven a operar. Mismo modus operandi y para mi sorpresa, sería el mismo vehículo utilizado por los delincuentes que intentaron raptarme y se llevaron mi rodado”, mencionó en su publicación.

 

“Mi hermano se está muriendo, millones gastamos y ya no tengo plata”, reclamó familiar

Un hombre realizó un pedido desesperado de ayuda ante los gastos millonarios que debe cubrir para el tratamiento de su hermano internado en UTI del Hospital de Villarrica. El reclamo lo realizó en un acto donde se encontraban el presidente Mario Abdo y el ministro de Salud, Julio Mazzoleni.

Joel Oviedo, familiar de un paciente internado en terapia intensiva por diagnóstico de COVID-19 en el hospital de Villarrica irrumpió desesperado y llorando entre el gentío durante un acto oficial en el Hospital de Villarrica reclamando ayuda ante los gastos millonarios y la situación de escasez que atraviesa el servicio.

“No tengo más plata, un medicamento cuesta 800 mil guaraníes que compré hoy, ayer gasté un millón y yo soy pobre”, afirmó Oviedo que fue apartado por los guardias del presidente Mario Abdo Benítez y del ministro de Salud Julio Mazzoleni que se encontraban en el lugar.

“Millones gastamos, mi hermano está por morir, por favor necesitamos ayuda, necesitamos todo”; suplicó el hombre que fue abordado por la prensa.

Afirmó que hace siete días no trabaja, es taxista, y que en su casa también tiene otros familiares enfermos.

El paciente es su hermano Adalberto Oviedo y es quien requiere de medicamentos costosos para su tratamiento, fármacos que son requeridos por los médicos tratantes.

Mario Abdo, consultado sobre la situación atinó a responder: “No soy médico de acá y no sé qué falta”, para luego ordenar que se le informe cuánto es el gasto y que él se haría cargo.

El reclamo inmediato de las personas fue que no es el único paciente que está en esa situación y que la falta de medicamentos afecta a todos y son los familiares que deben resolver la manera de conseguir todo lo que se les pide para no dejar morir a sus seres queridos.

Esta escasez de medicamentos se repite en todo los servicios públicos donde se atiende casos de COVID-19 donde fácilmente una familia puede gastar hasta 2 millones por día por un solo fármaco de la larga lista que deben conseguir a diario.