Las mayúsculas sí se tildan: el probable origen de la creencia contraria
La cantidad de hispanohablantes que, según la RAE, todavía consultan si las mayúsculas se tildan, es impresionante. La respuesta es que no hay razón para omitir los acentos. Compartimos aquí el probable origen de este error.
El uso de las mayúsculas en la escritura está sujeto a ciertas reglas y situaciones, como, por ejemplo: nombres propios de personas, lugares, instituciones, empresas, etc.
También es posible escribir enteramente en mayúsculas algunas palabras, como en carteles de tránsito, avisos, eslóganes publicitarios, entre otras cosas.
Teniendo en cuenta que la finalidad de las reglas de acentuación gráfica es señalar inequívocamente cuál es la sílaba tónica de la palabra —esto es, dónde recae su acento prosódico—, se entenderá que no haya motivos para dejar de aplicar dichas reglas cuando se utilizan las mayúsculas, explica la Real Academia Española que, antes bien, se pregunta cuáles son las razones para dejar de tildar las mayúsculas.
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Sin embargo, desde hace varias décadas, la creencia errónea de que no deben tildarse las mayúsculas o que no es necesario hacerlo, logró trascender varias generaciones.
Las antiguas máquinas mecánicas no permitían situar limpiamente la tilde sobre las mayúsculas, ya que, se superponía a la misma letra y ensuciaba el texto. A partir de allí, la costumbre de prescindir de la tilde en las mayúsculas se extendió a muchos otros formatos, incluso la escritura a mano, donde no existe dificultad alguna para el correcto uso del acento pintado.
Aunque muchos juran haber escuchado esta “regla” en la escuela, las máquinas de escribir, probablemente hayan sido las principales responsables de esta práctica.
El veredicto de la Real Academia Española es que hoy carece de toda justificación no colocar las tildes a las palabras correspondientes, estén estas o no en mayúsculas.
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La sección RAE del diario HOY tiene como fin promover el buen uso del idioma español, con el sustento de lo que dicta la RAE, máxima autoridad de la lengua que, con el correr de los años, va cambiando algunas reglas y proponiendo adaptaciones, según la necesidad.
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Echo y hecho, errar y herrar: todas correctas, cuándo usar cada palabra
Las palabras que suenan iguales, pero se escriben diferentes, a menudo pueden representar una confusión a quien escribe. Tomamos dos pares de ejemplos y los desglosamos en sencillos pasos.
Una cáscara de banana rodea a la palabra echar, que, conjugada en primera persona del singular, se convierte en echo (yo), aunque sus demás conjugaciones también son engañosas.
Te echo de menos (nostalgia)
La echaron de su casa (sacar)
Los echaron a los que no asistieron al evento (despidieron)
Echaron un ojo o un vistazo a la ventana (mirar)
En cambio, hecho viene de la palabra hacer y, con frecuencia se confunde con echo de echar.
Hecho es el participio de hacer y puede referirse a diferentes situaciones: a una cosa que sucede, a una acción, a una persona formada o constituida.
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ERRAR Y HERRAR
Errar se refiere al error: equivocarse, no acertar algo, principalmente.
Herrar: viene de hierro y significa ajustar y clavar las herraduras, generalmente a un caballo.
En síntesis, estimados lectores, el hecho importante es que llegaron hasta aquí y que le echaron un vistazo a esta publicación en la que sabemos que errar es de humanos y que herrar es una palabra muy distinta.
La sección RAE del diario HOY tiene como fin promover el buen uso del idioma español, con el sustento de lo que dicta la RAE, máxima autoridad de la lengua que, con el correr de los años, va cambiando algunas reglas y proponiendo adaptaciones, según la necesidad.
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Si y sí: cuando una tilde puede marcar la diferencia en el mensaje
Aunque muchos no le dan importancia y otros directamente omiten su uso, las tildes son fundamentales en el español. Colocarlas en el lugar que corresponden es imprescindible para que llegue el mensaje correcto. Hoy revisamos las palabras si y sí.
El sí con tilde tiene más de un uso. Comencemos por el más frecuente: el sí afirmativo.
-¿Querés ir al concierto?
- Sí quiero
- ¿Mañana hay clases?
-Sí
El sí como sustantivo masculino de permiso o conformidad:
Le dio el sí con un beso
El sí de tercera persona: siempre va precedido de una preposición:
No daba más de sí
No podrá huir de sí mismo
Si va después de la preposición con, entonces se transforma en consigo,ya que no puede decirse con sí.
No olvide traer consigo todas sus cosas
Locución adverbial de por sí: en este caso también lleva tilde. La conjunción adverbial de por sí significa “por su propia naturaleza”.
SIN TILDE
Cuando va sin tilde es una conjunción átona. Generalmente se trata de una conjunción condicional, en cuyo caso, nunca lleva tilde.
Si no vas a venir, avisame.
Si no te gusta, decime.
Condicional real: se da cuando la condición expresada es un hecho posible o realizable.
Si llueve, voy a hacer teletrabajo
Si vas a salir, abrigate
Condicional potencial: cuando la acción se considera improbable o poco probable sea en el presente o en el futuro:
Si ganara el bingo, me compraría una casa
Si conociera a un galán, me casaría muy pronto
Cuando introduce oraciones interrogativa indirectas:
Le pregunté si sabía dónde encontrarte
Me dijo que no sabía si saldría de vacaciones o no
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Para comparaciones: se abriga como si estuviéramos en la nieve
¿Qué vas a saber hospitales? Si nunca estuviste internado.
En síntesis, estimados lectores, más allá de las diferentes situaciones y denominaciones, lo primordial es saber que el sí afirmativo lleva tilde y el condicional no lo lleva.
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“El nene no me come”, la frase de una madre, correcta para la RAE
Si intentamos interpretar la frase “el nene no me come”, dicha por una mamá, muchos entenderían que la madre cuenta que su hijo no quiere alimentarse o no tiene apetito. Otros le encontrarían un error gramatical. Sin embargo, este recurso no solamente es válido, sino que incluso tiene un nombre.
“Ya consulté con dos pediatras y no hay caso. El nene no me come. No sé qué hacer”, cuenta preocupada una madre que, como toda mamá (o como la mayoría) ama inmensamente a su hijo.
A propósito del Día de la Madre que se aproxima, esta es una ocasión especial para mostrar que el idioma español, más allá de sus infinitas reglas, también es símbolo de amor y de afecto. ¿Por qué?
En la frase “el nene no me come”, la construcción gramatical es 100 % correcta. Esta expresión es un recurso que se denomina dativo ético y se refiere al pronombre no reflexivo (me) que hace alusión a la persona implicada afectivamente por la acción que denota el predicado, según lo explica claramente el Glosario de términos gramaticales de la Real Academia Española.
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Ejemplos:
El nene no me come
La nena no me estudia
No me llores, mi amor
No te me vayas a enfermar
En todos estos ejemplos, el pronombre señala a la persona aludida emocionalmente por el verbo. Es decir, al usar el “me”, la madre está expresando el amor que siente por su hijo y la preocupación que le genera el hecho de que no se alimente, por lo tanto, no tiene cabida aquí la interpretación literal de la expresión y nadie podría entender que el nene no come a la madre.
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