Me fui “en” lo de mi mamá y otros errores locales muy frecuentes
El uso correcto de preposiciones como: a, en, para, entre otras, es algo que se enseña en la escuela, pese a lo cual, genera confusión en muchos hablantes. El típico ejemplo de “me fui en lo de mi mamá”, en lugar de “a”, fue lo que motivó a una lectora a solicitar que abordemos esta dificultad. Decidimos cumplir su pedido con esta nota.
Al igual que ayer, hoy nos tomamos el tiempo de seguir las sugerencias de los seguidores de nuestra sección RAE. Esta vez fue el turno de Pilar Decoud, quien en nuestra publicación titulada “‘Se compró para su auto”, un error común con influencia del guaraní', pidió desarrollar la explicación de este ejemplo.
El pedido de nuestra lectora.
Frases como: me fui en lo de mi mamá, vamos en el parque, me voy en la peluquería, se fue en su trabajo, son casos en los que se utiliza incorrectamente la preposición en.
Lo correcto en todos esos ejemplos es el uso de la preposición a: me fui a lo de mi mamá, vamos al parte, me voy a la peluquería, se fue a su trabajo.
También en RAE: Gravar y grabar: sepa en qué casos usar cada palabra
Como todo tiene un porqué (se escribe en una sola palabra al actuar de sustantivo), veamos las razones que justifican la a y excluyen a en de esas situaciones:
El diccionario de la lengua española explica que:
En: es una preposición que denota en qué lugar, tiempo o modo se realiza lo expresado por el verbo a que se refiere. Ejemplo: estoy almorzando en mi casa.
A: indica la dirección que lleva o el término a que se encamina alguien o algo. Voy al súper, vamos a casa.
Ambas preposiciones son amplísimas y tienen muchos otros usos, sin embargo, los que atañen al ejemplo abordado son estos.
En esa misma línea y aprovechando el oportuno pedido de nuestra querida lectora, mostramos otros ejemplos similares, pues, no solamente se dan casos de usos inapropiados de una preposición, sino la omisión de ellas, lo cual, también conduce a errores.
¿Dónde vas?: aquí se omitió la preposición a y lo correcto es: ¿a dónde vas?
¿Qué hora tenemos que irnos?: otra omisión de la a, donde lo que corresponde es: ¿a qué hora tenemos que irnos?
Las omisiones no se limitan a las preposiciones, sino también a los verbos. Ejemplo:
Visto que te fuiste de vacaciones. Aquí, el participio visto omite el verbo haber.
Lo correcto es: he visto que te fuiste de vacaciones
Un caso en el que visto es válido sin el verbo haber es el de los documentos jurídicos en los que se utiliza mucho el “visto y considerando que”. Otro ejemplo válido es el visto de Whatsapp y el típico reclamo de “me dejó en visto”.
Esperamos que este artículo llegue a nuestra seguidora Pilar Decoud y que sea de utilidad de todos nuestros lectores, cuyas sugerencias seguiremos tomando en cuenta.
La sección RAE del diario HOY tiene como fin promover el buen uso del idioma español, con el sustento de lo que dicta la RAE, máxima autoridad de la lengua que, con el correr de los años, va cambiando algunas reglas y proponiendo adaptaciones, según la necesidad.
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Los usos de la palabra que: cuándo lleva tilde y cuándo no
Pregunta, exclamación, pronombre y conjunción. Varias funciones puede tener la palabra “que”. Según el contexto, debe llevar tilde o no. Repasamos cada caso con ejemplos sencillos.
Recurrimos a la Real Academia Española para visibilizar y entender las diferencias entre “que” y “qué”, las situaciones en que pueden utilizarse y cuándo deben ir con tilde.
Qué (con tilde): es un pronombre que puede aparecer en su forma interrogativa y exclamativa.
¿Qué querés que le diga?
¿Qué le pasa a la niña?
¡Qué gusto verte!
¡Qué buena noticia!
Que (sin tilde): se trata de un pronombre relativo, pero también puede ser una conjunción.
Lo que importa pasa por Gen
Lea también: Estaba medio dormida, no media dormida: sepa por qué
Lo que pasa es que no quiero encontrarme con ella
Que diga lo que quiera
Que busque en otro lugar, aquí no.
CONCLUSIÓN
¡Qué gusto tener lectores que lleguen hasta el final del artículo! ¿Qué más puede pedir una redactora? Lo que importa es la lectura y que el contenido sea de provecho.
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Estaba medio dormida, no media dormida: sepa por qué
Las palabras medio y media tienen distintas tipologías, usos y funciones. Hoy nos enfocaremos en el adverbio y el adjetivo, a fin de corregir y visibilizar un error muy común.
El Diccionario panhispánico de dudas explica con claridad que la palabra medio, en su función de adverbio, significa “no enteramente, a medias” y, en ese carácter, es invariable; por lo tanto, no importa el género de la palabra a la que acompaña y modifica; siempre será medio.
La niña llegó medio dormida a clases
Los tomates están medio verdes
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Es inapropiado buscar la concordancia del adverbio medio con el adjetivo al que modifica. Por lo tanto, estas oraciones son ejemplos de errores:
Está media loca
Las bananas se ven medias verdes
Cuando se anteponen a sustantivos, se convierte en prefijo y se aconseja formar una sola palabra. Ejemplos: mediohermano
SUS FUNCIONES DE ADJETIVO
En su rol de adjetivo, el término sí puede modificarse y concordar con el sustantivo. Sus usos son varios y aquí repasamos algunos:
Fraccionario: significa igual a la mitad. Se comió media sandía. Mide medio metro.
En números decimales, va después: dos litros y medio.
Valor enfático: cuando se refiere a gran parte de algo. Medio mundo se enteró de lo que hiciste.
Incompleto o imperfecto: media sonrisa, medias verdades.
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Dicharachero: qué es y en qué contexto se usa esta palabra
Un adjetivo no muy utilizado en la actualidad, pero que existe, es dicharachero. Aunque está catalogado como un término coloquial, para muchos puede resultar novedoso o poco habitual. Conozcamos más al respecto.
El Diccionario de la lengua española define dicharachero como un adjetivo que describe a alguien que tiene una conversación animada o recurrente.
En cambio, en su segunda acepción, se refiere a alguien propenso a prodigar dicharachos.
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Entonces, ¿qué es un dicharacho? Viene a partir de la unión de la palabra dicho con el sufijo -racho, una terminación que se utiliza con valor despectivo.
Un dicharacho es un dicho bajo, demasiado vulgar o poco decente.
En síntesis, en un contexto coloquial y negativo, correspondiente a la segunda acepción del término dicharachero, la palabra alude a una persona ordinaria, chabacana y grosera.
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