Chipa en el diccionario: tres acepciones, ninguna es “la nuestra”
La palabra del día elegida por la RAE para ampliar el vocabulario es chipa. Curiosamente, de las tres acepciones expuestas, ninguna se refiere a la de nuestro tradicional alimento. Entonces, ¿qué significa y dónde ubican a nuestra chipa? Se lo contamos aquí.
La Real Academia Española tiene un espacio dedicado a compartir una palabra diaria y s difundir su significado con los seguidores de todo el mundo.
Ayer domingo, la palabra del día fue chipa, que aparece con tres acepciones:
f. Col. Cesto de paja que se emplea para recoger frutas y legumbres.
f. Col. Rodete o rosca para cargar a la cabeza, mantener en pie una vasija redonda, etc.
Puede interesarle: Por qué es incorrecto decir “mi cumpleaños cae un lunes
f. Col. rollo (‖ objeto cuya materia toma forma cilíndrica).
Como sinónimos figuran rollo y cilindro.
Si bien existen algunas aproximaciones en torno a la canasta utilizada para transportar la chipa, o la rosca colocada en la cabeza para equilibrar esa canasta u otro recipiente, no aparece la acepción referida al alimento como tal que tenemos en Paraguay.
Recurrimos entonces al Diccionario de americanismos, en el que habitualmente se incluyen y recogen los significados utilizados en los países americanos, donde tampoco encontramos la definición, sin embargo, sí hallamos una derivación que conduce a nuestro tradicional alimento y aparece como “chipá”.
La palabra chipá (con tilde) es definida como un sustantivo masculino (el chipá) referido a una torta de harina de maíz o mandioca y queso.
La sección RAE del diario HOY tiene como fin promover el buen uso del idioma español, con el sustento de lo que dicta la RAE, máxima autoridad de la lengua que, con el correr de los años, va cambiando algunas reglas y proponiendo adaptaciones, según la necesidad.
Lea también:Dudas resueltas: ordeño u ordeñe, amago o amague
Los niños, no los niños y las niñas, aconseja la RAE
El masculino gramatical plural no solamente designa a los hombres, sino también a las mujeres cuando de contextos grupales se trata. Ejemplos, los niños, los ciudadanos. A más de esta explicación obvia y conocida, la Real Academia Española expone otros motivos para evitar el uso de “los y las” en una misma oración.
Los alumnos y las alumnas deben conocer el reglamento del colegio. ¡Vaya! De no haber incluido a “las alumnas” en la oración, ¿hubiera usted pensado que solamente los varones deben cumplir el reglamento? ¿O habría entendido que el mensaje es para todo el alumnado?
Para la Real Academia Española, este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico, sobre todo, considerando que el masculino plural no se limita a los individuos del sexo masuclino, sino a todos sin distinción de sexos.
La mención explícita del femenino se justifica solamente cuando la oposición de sexos es relevante dentro del contexto. Ejemplo: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad.
El espacio Español al día de la RAE indica que, para aludir a un grupo mixto, con independencia del número de individuos de cada sexo que lo integren, ha de usarse el masculino gramatical, que es la forma que puede abarcar a todo el conjunto. Así, se dirá los alumnos para referirse a un grupo formado por varones y mujeres, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones.
Lea también: Dudas resueltas: ordeño u ordeñe, amago o amague
La explicación gramatical de esta premisa es sencilla. El género masculino es un término no marcado en la oposición masculino/femenino, mientras que, el género femenino sí está marcado, por tanto su uso es exclusivo para aludir a las mujeres o niñas.
El hábito de usar “los y las” para todos los casos, no solamente proviene de motivaciones extralingüísticas, sino que va en contra de la economía del lenguaje, además de generar dificultades sintácticas y de concordancia, a la par de complicar de manera innecesaria la redacción y la lectura.
Trasladar este desdoblamiento a cualquier ámbito sería verdaderamente agotador y mataría la practicidad del lenguaje que debe ser claro, preciso, directo y sin vueltas. Para muestra, un solo ejemplo. Imagínese cómo quedaría nuestro himno nacional.
¡Paraguayos y paraguayas, República o muerte!
nuestro brío nos dio libertad
ni opresores ni opresoras ni siervos ni siervas alientan
donde reinan unión e igualdad
La sección RAE del diario HOY tiene como fin promover el buen uso del idioma español, con el sustento de lo que dicta la RAE, máxima autoridad de la lengua que, con el correr de los años, va cambiando algunas reglas y proponiendo adaptaciones, según la necesidad.
Puede interesarle :Las pronunciaciones válidas de la z en español y de qué dependen
El alta médica, no la alta, ¿por qué?
Para referirnos a la autorización médica para que un paciente salga del hospital, lo correcto es el alta médica y no la alta, recuerda la RAE y explica los motivos.
En su espacio abierto al público, denominado Consultas de la semana, la Real Academia Española recibió la siguiente pregunta: ¿Es «el alta médica», «la alta médica» o «el alta médico»?
En referencia a la autorización del médico para que el paciente vuelva a la vida ordinaria, lo adecuado es «el alta médica», fue la respuesta de la RAE.
Según el Diccionario panhispánico de dudas, el artículo femenino la toma obligatoriamente la forma el cuando se antepone a sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica, esto es, cuando la palabra inicia con a y se carga la voz sobre ella.
Lea también: ¿Cuál es el sustantivo femenino de cocodrilo?
Otros ejemplos similares de sustantivos femeninos a los que se aplica el artículo el por esta misma razón son: el agua (fría), el azúcar (blanca), el área, el hacha (filosa)
También cabe la eliminación de la regla cuando se interpone otra palabra: la extensa área, la afilada hacha.
En cuanto a los adjetivos, deben concordar siempre con el sustantivo: el agua clara, el hacha afilada, el área profunda.
Puede interesarle:Por qué es incorrecto decir “mi cumpleaños cae un lunes
La sección RAE del diario HOY tiene como fin promover el buen uso del idioma español, con el sustento de lo que dicta la RAE, máxima autoridad de la lengua que, con el correr de los años, va cambiando algunas reglas y proponiendo adaptaciones, según la necesidad.
¿Cuál es el sustantivo femenino de cocodrilo?
Una curiosa consulta de género le hicieron llegar a la Real Academia Española. ¿Es posible hablar de una cocodrila para referirse a la hembra del cocodrilo?
Según las reglas gramaticales, «Cocodrilo» es un nombre epiceno masculino. Esto significa que un solo género puede designar a seres de ambos sexos, como, por ejemplo: bebé, lince, pantera, víctima.
En tal sentido, para diferenciar los géneros del cocodrilo, lo correcto es decir: «el cocodrilo macho/hembra». No obstante, en contextos menos formales —por ejemplo, como personajes de un cuento infantil—, puede generarse un femenino en «-a»: «cocodrila» (hay precedentes como «elefanta», «hipopótama»...).
Lea también: Cómo pronunciar pizza en español, según la RAE
Desde la óptica histórica, el diccionario documentó hasta el año 1992 la palabra «cocatriz», con la marca «ant.» (‘anticuado’), como nombre de lo que hoy llamamos «cocodrilo». No es el femenino de «cocodrilo».
Si recurrimos al Diccionario histórico de la RAE encontramos la siguiente definición de cocatriz: sustantivo femenino o masculino: reptil semiacuático del orden de los crocodilios de hasta 7 metros de longitud, cabeza aplastada y alargada provista de mandíbulas muy fuertes, ojos sobresalientes con pupilas verticales, cuatro patas cortas, cuerpo de color oscuro, piel escamosa muy dura excepto en el vientre, dorso rematado por filas de crestas óseas y cola larga y robusta; habita en los ríos y costas de África, América, Asia y Oceanía. Nombre científico: Crocodilia (orden).
Puede interesarle:Por qué es incorrecto decir “mi cumpleaños cae un lunes
La sección RAE del diario HOY tiene como fin promover el buen uso del idioma español, con el sustento de lo que dicta la RAE, máxima autoridad de la lengua que, con el correr de los años, va cambiando algunas reglas y proponiendo adaptaciones, según la necesidad.