Amerizar, alunizar y otros términos por aprender con la NASA

La reciente misión exitosa al espacio y el reencuentro del ser humano con la Luna arrojan una serie de palabras que no son comunes para todos, salvo para los aficionados a la materia. Repasamos algunos términos.

Gran expectativa generó el retorno de la cápsula Orion que finalmente logró regresar de manera exitosa anoche a la costa de San Diego, en el océano Pacífico.

Esta acción de descender controladamente al mar tiene un nombre y es amerizar, definido por el Diccionario de la lengua española como amarar, que a su vez significa:

Dicho de un hidroavión o de un vehículo espacial, posarse en el agua. Los sinónimos de amerizar son acuatizar y amarar.

Cómo dejar de mencionar el momento más importante del viaje: el arribo a la Luna. Según la Fundación Español Urgente de la RAE, para referirse a la llegada de un vehículo espacial a la Luna, el término adecuado es alunizar. En tanto, para Marte, amartizar, aunque en ambos casos también es válido decir amartizar.

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Tanto Tierra, Sol como Luna van en mayúsculas iniciales solamente en los escritos relacionados a contextos astronómicos, sin embargo, fuera de ellos, lo apropiado es usar las minúsculas.

PRECISIONES DE LOS VEHÍCULOS

Astronave: vehículo capaz de navegar más allá de la atmósfera terrestre, al igual que la cosmonave y la nave espacial.

Aeronave: vehículo capaz de movilizarse por el aire.

Cohete: artefacto que se mueve en el espacio por propulsión a chorro y que se puede emplear como arma de guerra o como instrumento de investigación científica.

Sonda espacial: ‘vehículo o satélite artificial utilizado para explorar el sistema solar’.

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La sección RAE del diario HOY tiene como fin promover el buen uso del idioma español, con el sustento de lo que dicta la RAE, máxima autoridad de la lengua que, con el correr de los años, va cambiando algunas reglas y proponiendo adaptaciones, según la necesidad.

“El nene no me come”, la frase de una madre, correcta para la RAE

Si intentamos interpretar la frase “el nene no me come”, dicha por una mamá, muchos entenderían que la madre cuenta que su hijo no quiere alimentarse o no tiene apetito. Otros le encontrarían un error gramatical. Sin embargo, este recurso no solamente es válido, sino que incluso tiene un nombre.

“Ya consulté con dos pediatras y no hay caso. El nene no me come. No sé qué hacer”, cuenta preocupada una madre que, como toda mamá (o como la mayoría) ama inmensamente a su hijo.

A propósito del Día de la Madre que se aproxima, esta es una ocasión especial para mostrar que el idioma español, más allá de sus infinitas reglas, también es símbolo de amor y de afecto. ¿Por qué?

En la frase “el nene no me come”, la construcción gramatical es 100 % correcta. Esta expresión es un recurso que se denomina dativo ético y se refiere al pronombre no reflexivo (me) que hace alusión a la persona implicada afectivamente por la acción que denota el predicado, según lo explica claramente el Glosario de términos gramaticales de la Real Academia Española.

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Ejemplos:

El nene no me come

La nena no me estudia

No me llores, mi amor

No te me vayas a enfermar

En todos estos ejemplos, el pronombre señala a la persona aludida emocionalmente por el verbo. Es decir, al usar el “me”, la madre está expresando el amor que siente por su hijo y la preocupación que le genera el hecho de que no se alimente, por lo tanto, no tiene cabida aquí la interpretación literal de la expresión y nadie podría entender que el nene no come a la madre.

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El nombre que lleva el espacio donde nace la uña: ¿lo sabían?

“El cosito que parece una medialuna” , la parte donde nace la uña, varias son las formas de referirse a un mismo tema. Todo tiene un nombre, incluso el olor que produce la lluvia en la tierra seca. Entérese en esta nota.

Según el Diccionario de la lengua española, el espacio blanquecino semilunar de la raíz de la uña se llama lúnula y es una de las tantas palabras derivadas del latín que procede de un diminutivo

Otros ejemplos de términos provenientes de diminutivos son los siguientes:

Cédula: viene de «schedŭla», diminutivo de «scheda» ‘hoja de papel’

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Aguja: proviene de «acucŭla», diminutivo de «acus» ‘aguja’

Cápsula → de «capsŭla» ‘caja o cofre pequeños’, dim. de «capsa» ‘caja, cofre’

Por otro lado, el aroma que expide la tierra seca al ser bañada por la lluvia se llama petricor, un término griego que describe el agradable olor que trae la primera lluvia después de un largo periodo de sequía.

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Los múltiples significados de cuarentena, fuera de los 40 días

Al escuchar la palabra cuarentena, muchos se transportan hasta la pandemia, otros piensan en un periodo de 40 días. Ambas opciones son correctas, pero la cantidad de acepciones es muy superior a dos.

El Diccionario de la lengua española contiene nueve definiciones para la palabra cuarentena, muchas de ellas, las más utilizadas, otras, menos conocidas.

Una de las más recordadas en los oscuros tiempos de la pandemia del covid es la séptima acepción, que dice: aislamiento preventivo a que se somete durante un período de tiempo, por razones sanitarias, a personas, animales o cosas.

La quinta y más literal de todas es: tiempo de 40 días meses o años. También, conjunto de 40 unidades. Además, edad comprendida entre los 40 a 49 años.

Llamativamente, la primera acepción en la lista es un adjetivo en desuso, según lo describe el propio diccionario y significa cuadragésimo (que ocupa en una serie el lugar número cuarenta).

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Otras definiciones menos utilizadas son:

Cuaresma (tiempo litúrgico)

Cada una de las 40 partes iguales en que se divide un todo

Suspensión de la publicación de una noticia o hecho, por algún espacio de tiempo, para asegurarse de su certidumbre.

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